-¿Renesmee y esa ropa?- Me preguntó Alice, la diseñadora de la ropa de todas las modelos de la agencia. Aunque más parece mi diseñadora personal que la de todas.
- Pues mi ropa ¿Qué va a ser?
- Es que es muy... muy...- Le costaba decir lo que me iba a decir, siempre que algo no le gusta de mi vestuario se queda en blanco, no sabe ni que decirme.
- ¿Sencillo, ordinario, vulgar?- La ayudé a completar
- No, bueno sí. Es sencillo pero es un sencillo glamuroso- La miré extrañada
- Mmm, vale. Me voy.
-¿A dónde?-Me preguntó con curiosidad porque hoy no tenía nada que hacer y cuando no tenía nada que hacer me quedaba en la agencia haciendo de Renesmee viste y maquilla para Alice. Hoy me apetecía relajarme y nada mejor que tomar algo caliente alejada de las personas que te dicen que no puedes comer esto o lo otro porque tiene demasiadas calorías.
-No te gustará es un lugar dónde va gente que viste con ropa normal no de diseñador-Dije haciéndome la graciosa.
- Ja, ja, ja. Tú y tus bromas ¿Pues sabes qué? Iré contigo.
- Lamento interrumpiros pero Alice hoy tienes que quedarte para modificar unos diseños.- Nos dijo Rosalie, la modelo principal mi amiga y según pienso por su raro comportamiento a veces, me mira como su rival.
- ¿Te vas?- Me preguntó Rosalie
- Sí, me quiero despejar un poco y tomarme algo caliente.
- Ah, entonces te irás a Los Ángeles a acostarte con Emmet McCarty.-Dijo riéndose
-¿Pero de que me estás hablando?
- Has dicho que te ibas a despejar y a tomar algo caliente. Y que mejo que despejarte y tomarte algo caliente que Emmet McCarty- La miré con cara rara- Que mal sentido del humor tienes hoy. Mejor vete a tomar algo a ver si tu humor vuelve.
Salí de Twilight, que es así se llama la agencia de modelos donde trabajo. Sí, soy modelo, des de los diecisiete años lo soy. Me decidí a serlo no por que quisiera si no por encontrar trabajo. Lo sé, la gente normal se busca trabajo como camarera o en tiendas, pero yo eso también lo intenté pero nada y un día vi un anuncio por la tele y me decidí pensé que al hacer un casting no perdía nada pero me equivoqué, no es que me fuera mal, al contrario me fue muy bien demasiado bien. Me fue tan bien que solo un año después de empezar ya estaba firmando un contrato con Twilight.
Tonta
Si no hubiera firmado el maldito contrato ahora mismo podría ser una chica normal de veintiún años que estudia medicina en la universidad. Pero no, quise tener el suficiente dinero para costearme los estudios e independizarme. Pero ya no podía hacer nada, ahora vivo en un mundo de frivolidad donde cada gramo que engordes te lo notan enseguida, donde cada uña rota se nota, donde que pelo fuera de lugar se nota.
Tonta
Y encima la maldita de Leah o también mejor amiga/prima no para de hablarme de lo bien que le va con Jacob, mi Jake.
Es una lagarta, ella me lo quitó. Él y yo éramos amigos des de antes que ella le prestara atención. Yo le conté que me gustaba des de que lo vi y ella se rió de mí diciéndome que como me podía gustar un chico como ese, un nerd. Pero yo tampoco le decía nada, ella era mi amiga, mi única amiga en ese entonces.
Yo también era estudiosa, me pasaba todo el día estudiando en la biblioteca ahí fue donde conocí a Jake y des de ahí nos hicimos amigos. Él era muy simpático conmigo, me trataba muy bien, por eso me gustaba, por eso me enamoré de él. Pero fui cobarde y jamás le conté mis sentimientos hacia él, hasta que un día me animé pero noté como Jake se alejaba cada vez más y más de mí hasta que casi no lo veía ¿La razón? Leah, esa lagarta trepadora y ponzoñosa que se atrevía a llamarme mejor amiga y peor aún prima. Al parecer después de que un día le contase que no podía ir a su casa porque iba a la de Jake se puso histérica y me preguntó el porqué. Yo le dije que era porque le iba a ayudar a limpiar su piscina y no sé cómo le acabé diciendo que sus padres tenían mucho dinero. Con eso sentencié mi amor a la muerte. Porque de un tiempo al otro ella era su súper amiga y después vino el cambio de look de Jake, ya ni lo reconocía, él ni me hablaba y para colmo después se hicieron novios.
Dejé de hablarle a Leah, intentaba hablar con Jake pero ella nunca me dejaba. Estaba frustrada, sin amigos y sin recursos para la universidad. Así que al meterme a modelo ocupó mi tiempo y me distrajo ahí fue donde comencé a descubrir mi belleza, detrás de toda esa ropa ancha se escondía una bonita chica cosa que aproveché para olvidarme de Jake. Salí con unos cuantos chicos de la agencia, pero no lograba sacármelo de la cabeza. Hasta que un modelo nuevo llegó, Seth. Fuimos novios durante un año pero tampoco fue bien, no me enamoré pero si me gustaba mucho, mi corazón siempre le perteneció a Jake.
Jake
Maldita Leah, siempre me contaba lo bien que estaba con él, todos los regalos que le hacía, los lugares donde la llevaba, lo que hacían... Me lo contaba todo a propósito porque sabía que me dolía y me fastidiaba. Nunca se lo intenté quitar, no soy tan cruel como ella. Solo dejé de intentar buscarlo. A pesar de que sabía que ella solo era una interesada y que no le era muy fiel que digamos, lo hacía por él, no quería que sufriera.
La nieve empapaba el cristal de mi coche, el cual me compré hace dos años. El coche se comenzaba a parar.
-Oh no. No, no, no- Dije al ver que se paró y no funcionaba- No. No me puedes hacer esto en plena nieve-Recosté mi cabeza en el volante y al girarla vi una cafetería.
-Bien al menos podré descansar mientras espero la grúa- Entré y saludé a las personas y a la dueña y al ver que no me hacía caso le comencé a insistir para que me hiciera caso, haciendo que las personas que habían ahí se giraran y me miraran.
- Perdone señora... Nathalie- Leí en su identificador- ¿Podría utilizar su teléfono- Al parece me había quedado sin batería.
- Al verme se sorprendió ¿Me ha reconocido? -Claro, espera. Ahora te lo traigo-
Me giré al escuchar que el cliente de al lado mío se iba por mi culpa. Me disculpé con él pero al fijarme bien me di cuenta, era él, mi Jake.
Lo abracé y él me miró desconcertado, ya no se acuerda de mí. Pero después me encargué de que se fuera acordando. Llamé a mi seguro y como tardaban tanto decidí coger la iniciativa y estar más tiempo con él. Le pedí que me ayudara con el coche cosa que aceptó. Después de que habláramos durante otro rato le pedí una especie de cita para poder verlo mañana. Lo sé está mal, el tiene novia y es mi prima pero por lo que sé, ella se quiere divertir más y bueno, sale con otros chicos o mejor dicho con otro chico. Su "primo", fue lo que me dijo ella que le diría si Jake preguntaba por él. Encima tenía el descaro de decirme que lo engañaba y peor aún que aunque ya no le gustara seguía con él por la daba todo lo que ella quería. Cuando me dijo eso quise intervenir pero no me podía aparecer de la nada después de tantos años y decirle todo eso a Jake así que intenté de todas las manera que dejara a su "primo" pero no funcionó.
¿Cómo podía ser así? ¿Enserio compartíamos la misma sangre?
Hoy me volví a vestir sencillamente. Llevaba un pantalón de mezclilla gris, una camisa blanca, una chaqueta color crema y una bufanda color castaño a juego con sus botas.
Eran las seis y él ya estaba allí. Que puntual. Estuvimos hablando o mejor dicho yo estuve hablando y preguntándole cosas. Quería llegar a saber qué tal le iba con Leah hasta que lo conseguí. Por lo visto ya no se veía tanto con ella. Normal, ella ahora se veía demasiado con su "primo". Después de que siguiéramos hablando quise contarle todo sobre ella pero no me salían las palabras. Al despedirnos no pude aguantar más y le di un beso y un abrazo demasiado cariñoso, pero a él no le importó porque no lo noté incomodo si no al contrario, lo sentía muy a gusto.
Me subí a mi coche y fui pensando en él. Había cambiado bastante, ahora tenía los músculos muchos más marcados, seguía alto como siempre con su metro ochenta seis a pesar de ser alta le llegaba por el hombro. Su piel, morena y suave seguía en perfecto contraste con la mía, eran colores opuestos, pero los opuestos se atraen. Su mandíbula, recta y ancha le hacía ver que de niño ya no le quedaba nada. Su pelo corto estaba en la perfecta medida para enredarlos en el mientras nos damos un beso tan apasionado como tantas veces soñé.
Soñar
Tengo que dejar de soñar tanto y darme cuenta que no es libre y que jamás se fijará en mí.
No sé cuantas personas leereis la historia pero igual cuelgo para la gente que la lea :D
