Capítulo 5
Las Buenas y Malas Intenciones
Arrastro los pies hacia la habitación 89, aun sudando y temblando, con los brazos cruzados. Me paro al frente y toco la puerta débilmente tres veces. No responden, vuelvo a tocar más fuerte y siento una descarga eléctrica en mi cuerpo. "No, no de nuevo" pensé. Era la misma descarga que sentí cuando desperté con una sensación de furia.
La puerta se abrió y rápidamente me alejo chocando contra el muro y las manos arriban. Un sonido agudo tapa mi audición, gruño de dolor y caigo de rodillas. Levanto la cabeza y veo que Drax está mirándome y hablándome; no podía escucharlo. Después vienen Gamora y Star-Lord, hablan, me miran y Drax vuelve a la habitación. El sonido de pronto desaparece.
-¿Eleanor, que pasa?- pregunta Star-Lord. El me ayuda a levantarme, lo miro con lágrimas en los ojos-¡Dime!
-T-t-tuve una pesadilla, una muy real, quería despertar y gritar pero cuando lo hice la telequinesis salió y posiblemente la telepatía destructiva salga ahora. Así que no quiero que me toques.
-Eleanor…
-¡NO ME TOQUES!- Mis calientes manos zafan las suyas con descaro-. NO ME TOQUEN- Aparto la mirada y apoyo mi cara contra el muro frio para llorar.
-¿Ahora qué pasa? Interrumpen el sueño más placentero que tuve hasta ahora, tal vez sea la terrana ridícula- murmura Rocket, aún se le escucha dormido-¡Ven! Así es como las cosas se resuelven para ellos, llorando.
-¿Así que también me llamas llorón?
-Admítelo Quill, alguna vez lloraste. Vamos, escúpelo.
-¡Te voy a…
-¡Muchachos, no es momento de pelear, tu no lo provoques y tú contrólate! Debemos encontrar una forma de calmar a Eleanor- exclama Gamora.
-Yo soy Groot- dice el árbol de manera preocupada.
El ambiente queda en silencio.
-D-Devon- digo mientras volteo lentamente.
Todos apuntan sus miradas serias. Esperando una respuesta.
-Llévenme con el gobernador Devon, él sabrá que hacer.
Todos se miran entre si y Gamora camina hacia adelante: Eso significa un sí.
-Andando- ella dice. Los guardianes avanzan rápidamente, Groot tiene que caminar agachado debido a lo chiquito que es el salón. Yo, sin pensarlo 2 veces corro hacia ellos con temblores en mi cuerpo.
Salimos de la zona de habitaciones y del complejo (que estaba vacío completamente) tomamos el rápido elevador. En el camino todos menos yo hablaban silenciosamente ya que yo estaba en la esquina llorando.
Cuando llegamos no había nadie, no nos importa hacer ruido. Tratar de controlar mis poderes es más importante que unas personas que habitan aquí durmiendo ¿Y por qué? Porque soy yo la que los mantendrá con vida en contra Yandux.
-¡Gobernador Devon!- grita Star- Lord mientras golpea la puerta de su gran salón -¡Gobernador!- El toca más veces la puerta y nadie responde.
La puerta se abre lentamente y vemos a Devon con una bata azul y los ojos casi cerrados.
-¿Qué quieren?
-Gobernador, necesito que hable con nosotros, es un asunto sumamente importante.
-Señorita Rough, hablaremos de esas cosas en la mañana. Ahora vayan a la Base- El cierra la puerta pero antes de que la cierre completamente, apoyo mis manos e impido el cierre.
-Gobernador Devon, es sobre mis poderes. Acaba de ser liberado la telequinesis y la telepatía saldrá. Así que nos deja pasar si cree que el futuro de su planeta y de toda la galaxia esta en mis manos, además si no nos deja pasar: su planeta será polvo y cenizas.
Él lo piensa unos segundos antes de abrimos la puerta y dejarnos pasar. La sala estaba muy oscura y no sabíamos dónde íbamos, hasta que unas luces azules aparecen en cada columna curva de la sala.
-Señorita Rough, lo que acaba de decir complica las cosas mucho más ya que el entrenamiento mental será más urgente y peligroso con los poderes liberados. Tomaría mucho tiempo controlarla, no aprendería a defenderse físicamente ni a disparar un arma…
-¡NO ME IMPORTA!, tardare años si es necesario pero quiero controlar estos poderes. Si es necesario hágalo ahora.
Él se quedó en silencio, yo ya esperaba un "espere hasta mañana" como respuesta, pero el solo simplemente se va del salón.
-¡Gobernador! ¿A dónde cree que va usted?
El no responde y sigue su camino. Comencé a caminar por todos lados y tenía ganas de maldecir y descargar toda mi ira. Pero si lo hacía, la telequinesis volvería a obligarme a descargarla o peor que la telepatía salga sin previo aviso. Respire varias veces para no enojarme; no me había enojado mucho en mi vida, pero me estoy preocupando por un planeta, unos poderes que me convierten en una mitad humana, mitad no sé qué especie, un gobernador que no le importa nada y un grupo de idiotas que se comportan bien conmigo para que me sienta mejor cuando en realidad me odian y que solo los conocí hace unas horas. Sé que debería preocuparme por cosas más importantes, ejemplo: ¿Cómo regresare a la tierra? ¿Cuánto tiempo durara esta guerra? Y lo más importante ¿Qué hare si vuelvo a la tierra ya que "mis padres" están muertos gracias a un ejército que me quiere matar y resulta ser liderado por mi tío materno biológico?
El gobernador vuelve a la sala acompañado de una mujer de piel roja y cabello rubio, esta vestida con la misma bata que Devon. Ambos se detienen en frente mío.
-Lamento por no presentarla antes pero ella es mi esposa Catrina, además de gobernar conmigo Crystalla es conocedora de lo desconocido en la galaxia. Señorita Rough, está viendo a su instructora de entrenamiento mental.
-Un placer conocerla, señora Cryst- murmuro.
-Igualmente y por favor llámeme Catrina. Ahora, Devon necesito que traigas algunas cosas de nuestra habitación ya que el entrenamiento comienza ahora.
-¿De verdad?
-Sí, es mejor empezar ahora, no sabemos lo que pasara mañana.
Catrina camina hacia la mesa gigante y mira a los guardianes.
-Vaya, con que estos son los famosos guardianes de la galaxia.
-Hechos y derechos- dice Star- Lord. Sonriente
-Quill, no somos políticos- dice Drax.
-Cálmate amigo es otra de mis metáforas.
Unos minutos más tarde, Devon vino con algunos objetos como una esfera, un plato, un marco de cuadro y una especie de candelabro extraño. Catrina las puso en la mesa y me conto que debería aprender lo básico que es hacer levantar las cosas una por una, de lo más pequeño a lo más grande. Ella puso la esfera frente mío y empieza a darme los pasos básicos de la telequinesis.
-Concéntrate en el objeto, no pienses en nada, no le hagas caso al sonido de tus oídos, como esto es una esfera chica no sentirás nada de dolor pero cuanto sea más pesado el objeto, dolerá más. Haz caso a lo que te digo pero sobretodo confía en el poder. Adelante.
Cierro los ojos y levanto la mano lentamente para tratar de moverla, la descarga eléctrica y el sonido agudo volvió pero no les dice caso para nada, abrí un poco mis ojos para ver si se movía y si: la esfera temblaba un poco y de repente se elevó temblorosamente en el aire. Comencé a sentir un dolor de cabeza liviano y trato de sostenerlo un poco más pero mis esfuerzos son en vano y la esfera cae.
-Bien, Eleanor, nada mal para una principiante como tú. Anda, sigamos con el plato.
Pasamos las siguientes 2 horas practicando y controlando mi poder. Con suerte aprendí a agarrar mentalmente el plato y el cuadro con un poco de dolor más agudo pero el eslabón perdido fue el candelabro, hubo más dolor que los demás y no lo pude sostener por más de un minuto. Al final Catrina decidió dejarlo para mañana y por el gran avance que di dijo que la práctica será más fácil de lo que pensamos. No dificultaría mis otros entrenamientos.
...
Los guardianes decidieron celebrar mi primer logro en un bar, aunque Rocket y Gamora se negaron a ello ya que aún piensan que soy una niña (lo que dijo Gamora antes lo decía de una forma sarcástica) los demás quieren celebrar.
Quede sorprendida al entrar al bar, ya había entrado a muchos antes pero esto…no se compara con los bares de la tierra. Nos sentamos en la barra y cada uno pidió una cosa (nombres raros para bebidas honestamente) y yo quede con las palabras en el aire. Drax estaba bebiendo un líquido verde en un pequeño frasquito de vidrio, me llamo mucho la atención que decido preguntarle.
-¿Qué es eso?
-No deberías beberlo, es muy fuerte para una niña como tú.
Otro que me llama niña…Genial.
-No soy una niña, Drax. Por favor al menos invítame uno.
Él lo piensa por unos momentos y llama al alienígena que está en la barra.
-Uno de estos para mi amiga.
Me rio al oír eso.
-¿Tu amiga?
-Claro, ya te consideramos parte de nuestra familia.
Bajo los hombros en sensación extraña.
-Pues…gracias.
El alien deja un frasquito del líquido verde y una botella por si quería más. Inmediatamente me lo sirvo y de un abrir y cerrar de ojos lo tomo. Era como el vodka, fuerte y especial para estos momentos.
-Está muy fuerte…-murmuro más.
Me sirvo dos más y ya me iba acostumbrando al sabor.
-Hey ¿Dónde está Star-Lord?
Gamora extiende su torso para mirar y responder.
-Está ahí, en esa mesa, haciendo lo que hace siempre: tratar de seducir mujeres con su…pelvis seductora.
Lo miro en una mesa de la frente y está hablando con unas mujeres alienígenas, se ve que la está pasando bien. Él le susurra algo al oído a una de ellas y su respuesta fue un puñete en la cara lo que ocasionó que caiga al suelo.
Comienzo a reírme y casi escupo el alcohol.
-Dios… ¿siempre le pasa eso?
-A Veces.
-Ok, creo que necesito aire fresco, esta bebida me marea.
Camino lentamente hacia la puerta cuando un grupo de aliens me detiene.
-Hola preciosa ¿A dónde vas?- dice uno.
-Voy a tomar un poco de aire freso, déjeme pasar.
-¿Por qué no te vienes a tomar un trago con nosotros?
-Me encantaría pero no quiero- trato de salir pero uno de ellos me acaricia el brazo.
-Eres muy hermosa ¿Por qué estás tan sola?- su mano llega hasta uno de mis pechos y lo agarra, lo que me hace entrar alerta y tirarle una cachetada. Pero el responde violentamente agarrándome del cuello y golpearme contra la pared.
-Hey, suéltala- una voz masculina interrumpe y el alien voltea para ver a Star-Lord detrás.
-¿TU QUIEN ERES PARA DECIME QUE HACER?
-Solo suelta a la chica y resolvamos esto de hombre a alien.
El alien no lo duda y me lanza contra una mesa. Me incorporo rápidamente y veo que están comenzando a pelear. Cada vez la pelea se hacía más intensa y los guardianes hicieron todo por separarlos. Al final el dueño nos botó a todos.
Mientras caminábamos, el pasa por mi lado.
-¿Estas bien?
-Sí, gracias.
-Te lo diré y no lo volveré a repetir. No confíes en nadie, nunca se sabe que pasara.
-¿Y Por qué debo confiar en ustedes? ¿En ti?
Se quedó en silencio y siguió avanzado, sin dejarme respuesta alguna.
PROXIMO CAPITULO: comienza el entrenamiento para Eleanor
