49. la cabaña

POV Jacob

Si mi estupenda y maravillosa madre no me hubiera llamado ahora mismo ya estuviera hablando con Nessie sobre una nueva decoración en toda mi casa que pronto sería la suya.

No me quejo de la madre que tengo pero a veces es muy manipuladora, tiene el espíritu empresarial muy presente en ella. Por ejemplo: ayer fue tan manipuladora y persistente que cuando me llamó me dijo que tenía una reunión en Manhattan a primera hora y si no salía en ese mismo instante perdería el avión, que no podría votar en la junta y que de mi voto dependía el futuro de la empresa. Sin presiones cielo Me dijo ella, claro sin presiones, si eso no es presionar no me imagino lo que presionar. Un momento, sí sé lo que es presionar, por su culpa tuve que ir al dichoso cotillón de Rachel.

Quiero mucho a mi madre y ella se hace mucho de querer, es muy cariñosa pero también bipolar o al menos conmigo. Cuando llevé a Nessie a Manhattan en lo último que pensé fue en el carácter de mamá pero por suerte mostró su lado normal.

Y ahora estoy de vuelta a Forks, llevaba mucho tiempo sin ir a ese pueblo. Hacía un día soleado pero supongo que como era julio eso era más normal. Pasé toda la secundaria ahí porqué mis padres querían estar en un lugar tranquilo y pacífico durante un tiempo aunque igualmente solo estaban en Forks los fines de semana porqué entre semana yo estaba solo en esa inmensa casa que llevamos años sin utilizar.

En realidad la razón por la que volví es por Nessie que me comentó hace días que en cuanto se fuera de Hawái iría a Forks y me lo confirmó cuando le envié un mensaje diciéndole que ya había llegado.

El problema ahora es saber en que parte de Forks está, lo más seguro que en la casa de sus padres pero no me acuerdo mucho dónde estaba la casa.

-Al entrar a la derecha-Me dije a mi mismo girando el volante a la derecha. Al fin había llegado a Forks después de unas horas de viaje en coche- Después el camino del centro-A medida que iba avanzando el camino me iba acordando de la dirección. Menos mal por qué si no me acuerdo mal eran unas cuantas vueltas que tenia que dar para llegar-Izquierda, Izquierda, recto, derecha, gira la rotonda, recto, recto, izquierda.

Y después de tantas vueltas llegué. La casa de los padres de Nessie estaba en los límites del pueblo, normal que no me acordara el camino.

Dejé el coche cerca de la casa blanca y me fui encaminando hacia la puerta, sabía que había alguien porqué había un coche fuera del garaje. Iba tocar la puerta pero me detuve.

Voy a conocer a los padres de Nessie, a verlos cara a cara y no sé si podré hacerlo después de las cosas que habían ocurrido en Hawái. Me aproveché un poco de la situación y toqueteé un poco demasiado a Nessie por casi todas partes, eso fue… el mejor deseo que podría pedir pero ahí no se queda el tema si no que mi mente es muy imaginativa y pensó… cosas que… ocurrían entre ella y yo.

Subí la mano para tocar el timbre pero la escondí. Voy a conocerlos y no estoy preparado ¿Y si no les gusto? ¿Y si no me quieren para Nessie? ¿Y si me hacen todo un interrogatorio de preguntas incomodas? Ahora ya sé cómo se sintió Nessie.

Yo puedo. Ellos ya me conocen pero eso fue hace años cuanto era un inocente adolescente que no tenia pensamientos subidos de tono con su única hija.

Yo puedo o al menos tengo que poder.

Cogí aire y acerqué otra vez mi mano al timbre pero la puerta se abrió antes que lo pulsara.

-Buenos días-Me abrió la puerta una mujer de mediana estatura muy sonriente y alegre. Era Bella. No había cambiado en nada, conservaba esa alegría propia de ella, seguía siendo igual de guapa que cuando la conocí, aún persistía esa aura materna que tanto me llamó la atención en ella. ¿Seguiría haciendo esos pasteles que hacía semanalmente?

-¿Buscas a alguien?-Se limpió las manos en el delantal naranja que llevaba puesto ¿Estaría haciendo pasteles? ¿O dulces?

-Buenos días señora Cullen. Busco a Renesmee ¿Está aquí?

-¿Renesmee?-Me miró extrañada buscando algo en mí. Frunció el ceño e hizo una mueca. Entrecerró los ojos observándome e hizo los mismos gestos de antes- ¿Jacob?

-Sí ¿Cómo está señora Cullen?-Hice la mejor de mis sonrisas así de esa manera el radar de madre detectando errores, fallos, defectos y manías bajaría un poco las defensas.

-¡Como has cambiado! Estás más alto y fuerte. Estás hecho todo un hombre. Te han sentado bien los años.

-Gracias señora Cullen.

- No me llames señora Cullen, esa es mi suegra que por cierto llevo tiempo sin verla. Tendría que llamarla al igual que a mi madre, hace poco la llamé pero me gusta estar en contacto con mi familia no como mi ingrata hija que me abandona y pasa de mí para estar en una vida rodeada de cámaras-Dijo con fingido sufrimiento y la mano en el pecho.

Otro detalle que me acabo de acordar de ella es que es algo dramática, siempre pensé que sería una buena actriz. Y que a veces habla mucho.

-Que despiste el mismo, lo siento. Pasa, pasa.

En el recibidor había unas escaleras que conducía al piso de arriba y una puerta que conducía al salón. Crucé la puerta que conducía al salón los muebles des de la última vez habían sido cambiados, seguían siendo al estilo retro pero eran otros. A la familia de Nessie siempre le gustó ese estilo.

-Siéntate. ¿Quieres un trozo de pastel? Acabo de hacer un pastel con trozos de fruta ¿Quieres?

-Sí, gracias.

-Estupendo, te traeré un vaso de leche- Sonrió alegremente y fue a la puerta de la cocina. Escuché algunos ruidos y después algo caerse y un quejido.

Salió de la cocina con un trozo de pastel con trozos de fruta sobre él. Me entregó el plato y el vaso de leche y se sentó en un sillón enfrente mío.

-¿Está todo bien?

-No ha pasado nada solo que los cacharros con los que hago mis famosos pasteles se ponen siempre en mi contra o que los apilo demasiado y se caen. Soy buena con los pasteles, postres y dulces pero tener que limpiar todo después no es tan divertido.

Me reí y después me metí un trozo de pastel en la boca. Buenísimo.

-Está muy bueno Bella. Tendrías que dedicarte a esto.

-A veces los vendo pero si lo hago un negocio me estresaría mucho, prefiero seguir con mi librería. Hablando de libros ¿Cómo esta mi hija? La última vez que me llamó fue para decirme que tardaría más en venir y des de entonces no he vuelto hablar con ella.

-¿No está aquí? Me dijo que estaría aquí.

Me iba a responder pero unos pequeños pasos y unos ladridos provenientes de las escaleras se acercaron. Giré la cabeza y vi que el causante del sonido era un pequeño perro. Era un Beagle con la zona de los ojos color castaño chocolate y las orejas color chocolate oscuro, la espalda color casi negro, la cola casi negra y con la punta blanca, el resto todo era blanco.

-¿Ya te has despertado?-Se quitó el delantal y el perro se sentó en su regazo.

-Bonito perro.

-Gracias, lo adoptamos hace poco, apenas es un cachorro que duerme demasiado.

Me quedé mirando al pequeño perro mientras me terminaba de comer el pastel. Nunca había tenido mascotas la última vez que me acerqué a un perro me acabó mordiendo, será por eso que nunca tuve uno pero tampoco es que tenga tiempo.

-Si te dijo que estaría en Forks será que está en la cabaña que tenemos por el bosque-Se quitó al perro de encima y buscó algo por los armarios.-Ten, estas son las llaves. Si te vas desde aquí tienes que encaminarte hacia la montaña y una vez allí coge el camino único camino de tierra. Encontrarás un espacio de tierra ahí puedes aparcar y caminar unos cuantos minutos para llegar.

-¿Está muy lejos?

-No, pero tal vez tu coche se ensucie un poco. Estoy segura que no habrás llamado demasiado la atención con ese deportivo plateado-Río y me condujo a la entrada- Suerte.

Extrañamente el camino hacia la cabaña que me dijo Bella no era tan lioso como el de su casa. La cabaña estaba un poco adentrada en la montaña pero no en el bosque porqué estaba ubicada en un gran prado verde con flores blancas y a su alrededor habían pinos pero estaban lejos.

Nessie estaba en la cabaña porqué en el "parking" vi su coche. El lugar era del tamaño de una casa con tres habitaciones normales, era una sola planta y de madera con una chimenea de piedra en un costado.

No sabía si abrir la puerta con las llaves o tocando. Si abría con las llaves tal vez Nessie se asustara. Y otra vez me encontraba frente a una puerta dudando y como antes la puerta se abrió.

Nessie salía mirando las llaves y cuando subió la vista pegó un grito asustado haciendo caer sus llaves.

-¡Dios mío!-Se puso ambas manos en el pecho y respiró rápido repetidas veces. Después me tocó como si comprobara que estaba ahí-¿Quieres que me de un infarto o algo así? Porque vas por buen camino-Dejó su peso sobre un pie- ¿Tú no tendrías que estar en Manhattan, reunión, madre? Quiero decir en una reunión en Manhattan con Sarah.

-Eso fue hace tres días, ahora estoy aquí.

-Ya lo veo, ya-Me dio con el puño en el hombro.

-¿Qué he hecho?-Me quejé sobándome el hombro. Ese golpe lo dio con fuerza.

-Darme un susto de muerte. Ya bastante tengo con que por las noches se me pueda aparecer el espíritu del bosque como para que tú me mates de un infarto. La próxima vez te doy más fuerte, he ido a clases de defensa personal y Karate sé como hacer daño.

-Sí, eres agresiva-Me sacó la lengua y pasó por mi lado.

-Y tu un acosador. Dime ¿Qué hace mi acosador favorito en medio del bosque?-Me rodeó el cuello y me besó en la mejilla.

-Si hubiera sido un poco más al este hubiera sido mejor.

-No tengo tiempo de besos cardinales. Tengo que ir al supermercado si no moriré de hambre.

Antes no llamé la atención con mi coche porqué no entré al pueblo pero esta vez fuimos el centro de muchos miradas.

Compró un montón de cosas como si se fuera a quedar en esa cabaña durante un buen tiempo. También compró unas cuantas mantas, cerillas, velas, bombillas y una linterna.

Cuando nos bajamos del coche dejó unas cuantas bolsas en su coche y otras nos la llevamos.

Por dentro la cabaña era muy rustica como estar en navidad pero en julio.

-Has comprado comida como para un regimiento.

-Exagerado. Lo que pasa es que no había nada aquí.

-¿Y por qué no estás con tus padres?

-Quería relajarme y a pesar de que los quiero mucho necesito cargar mucha energía para soportar a la melodramática de mi madre.

-Me preguntó por ti dice que la abandonas.

-Eso es mentira.

-También me dio un trozo de pastel.

- Te va a comenzar a cebar a pasteles. Conmigo lo hacía, con pasteles y todo lo comestible-Se acostó en el sofá con los pies arriba y se tapó los ojos- Yo haría pasteles pero no sé hacerlos, yo soy más de comidas normales. Hablando de comer, voy a pasear.

-¿Qué tiene que ver comer con pasear?

-No sé, se me ha venido a la mente. Pero antes de pasear te tengo que enseñar este sitio. A tu izquierda, derecha y atrás tiene la hermosa vista de un prado con flores blancas, delante de ti tienes dos habitaciones, la cocina y el baño. Y si vuelves la vista al punto inicial verás a una chica de veintiún años acostada en el sofá haciendo de guía turístico. Fin.

-Bonita historia.

-Sí, y ahora te haré un recorrido turístico-Se levantó del sofá y me cogió por el brazo- Estamos en la sala de estar- comedor sus muebles son rústicos. Si cruzamos esta puerta- Abrió la puerta de la cocina- Encontrarás la cocina que está sin utilizar. Hay dos habitaciones, una sin nada solo con la cama a medio hacer y otra con muñecas sobre la cama-Abrió la puerta donde estaban las muñecas.

-Dan repelús ¿Son tuyas?-Estaban sentadas al lado de las almohadas con ropa algo vieja y despeinadas.

-Sí, esta cabaña era mi casa de muñecas venia aquí cuando era pequeña con mis padres. Originalmente iba ser la casa de mis padres pero como en invierno hace mucho frio se quedaron a vivir en la otra. Si por ellos fuera vivirían aquí pero el frio se los impide.

-Tus muñecas me dan grima.

-Pues si te quedas aquí dormirás con ellas, estoy segura que les alegrará tener una compañía masculina.

Salió de la habitación dejándome solo con esas muñecas diabólicas. No tardé mucho en salir de la habitación e ir a la otra.

-Ayúdame a poner las sábanas. Esta cama es enorme, puedo dar la vuelta sin que ninguna parte de mi cuerpo sobre salga.

Tardamos varios minutos en hacer la gigante cama.

-¿Has traído algo?-Me preguntó

-¿Traer algo?¿Como ropa? Sí, está en el coche.

- Ahí hace muy bien su función.

La tarde llegó en menos de lo que me pensaba y la noche aún más rápido. Habíamos encendido la chimenea y unas velas para que hubiera calor y luz.

Nessie se estaba duchando y llevaba un buen tiempo ahí metida así que quise hacer la cena.

-¿Qué es lo que huele tan bien?-Nessie acababa de salir de la ducha.

-La cena-Dije des de la cocina. Solo me faltaba llevar un último plato y todo estaría listo.

-¡Jacob Black cocinando! Eso es para hacer una foto ¿Y mi móvil?

-Me ofendes. Pero siéntate antes de que se enfríe.

-Si claro, ceno en toalla-En ese momento estaba saliendo de la cocina con el plato que por poco se me cae. Estaba en un toalla blanca diminuta con su largo pelo castaño cobrizo que le caía por el pecho. Estaba sonrojada y no sabía si era por la ducha o por mi mirada. No es mi culpa que mis ojos reaccionen así cuando tengo a una diosa en toalla a apenas unos metros de mí. -No te voy a dar ese placer Jake.

-Si te digo que me disgusta la idea que cenes en toalla ¿Cenarías en toalla?

-¿No te gusta mi toalla? Qué lástima, me la tendré que quitar.

No sabía si estaba alucinando o no había escuchado bien ¿Ha dicho que se quitará la toalla?

-Adiós toalla

Buscó la parte por donde estaba sujeta y poco a poco la fue quitando. Fue lenta y pausadamente hasta que la toalla cayó desvelando una arrebatadora lencería roja ¡Joder! Roja. Eso es… demasiado excitante para mí.

Me senté en la mesa lo antes que pude para que no notara el cambio que hubo en mí. Ella me observaba con los brazos cruzados.

-Bien, estoy sin toalla ya podemos cenar-Se sentó y pinchó con el tenedor un ravioli. No apartaba la vista de mis plato porqué des de ese punto tenía una perfecta vista de sus pechos. Sí, soy un pervertido pero tampoco voy hacer como si estuviera ciego cuando está al lado mío medio desnuda. Ella si sabe como acelerar el pulso a mil.

Lavé los platos para concentrarme en los platos y no en su "adiós toalla" porqué si seguía pensando en eso acabaría con un infarto.

-¿Qué haces?-Ya nos habíamos ido a la habitación y yo estaba acostado mientras ella llevaba buscando algo por debajo de la cama desde hace minutos.

- ¿Lo quieres saber?-Sacó la cabeza de debajo de la cama.

-Al menos te podría ayudar.

-El problema es que soy tan salvaje en la cama que amanezco sin calcetines. La frase es de un anuncio muy divertido-Recostó los codos en la cama- Me rindo. Tengo sueño y frio.

Apagó las luces y se acostó muy cerca de mí- si que estás caliente ¿tienes fiebre o algo?-Comenzó a tocarme la frente, la mejilla, el cuello, los hombros, el abdomen- No, estás perfecto.-Se apretó contra mí aún más contra mí.

-Si tu lo dices…

Recostó su cabeza en mi pecho.

-Buenas noches Jake, eres una buena almohada ¿lo sabías?- Me dio un beso de buenas noches y se durmió. A mi me costó más porqué a cada momento se pasaban secuencias de ella por mi mente.


Fin del cap.