50. Las llamas de la lluvia.

POV Nessie

Era un perfecto día soleado, el cuarto día soleado desde que llegué a Forks, me encanta que cuando vengo Forks me reciba así.

-Pareces caperucita roja y yo el lobo feroz.

Me paré y me giré, el iba muy atrás esquivando ramas, arbustos, árboles caídos, piedras y agujeros. Este camino yo ya me lo conocía así que iba mucho más rápida y con bastante agilidad.

-¿Por qué los dices?-Me acomodé bien la canasta que llevaba en mi mano derecha, hoy me había apetecido hacer un picnic.

- Tienes la capa roja y la canasta casi toda roja y yo te voy asechando para ver en qué parte te puedo retener y comer-Se agachó para esquivar una rama y cruzó hasta la parte dónde estaba yo.

-Muy bien ya has llegado hasta mí-Aplaudí con dificultad al llevar la canasta en la mano- eso demuestra que tu nivel físico es clase Jacob.

Se acercó aún más a mí y me acorraló contra un árbol agarrándome de la cintura.

-Así que soy de clase Jacob-Me susurró al oído- En este momento sería un buen instante para convertirme en el lobo feroz y devorarte por decir eso.

Miré fijamente al árbol que tenía enfrente y tragué saliva. Oh, oh, me he metido un lío. ¡El lobo feroz me quiere comer!

Sus labios bajaron hasta mi cuello, notaba su respiración y su roce constante. Sentía como si estuviera conectada a una red de electricidad estática porqué sentía cosquillas por todas partes. Sus labios subieron hasta estar muy cerca de mis labios. Estaba probando mi nivel de resistencia a besarle, él entreabría y cerraba sus labios constantemente a la vez que se acercaba y alejaba de mí.

-Que labios tan apetitosos que tienes caperucita.

Cuando creí que al fin me iba a besar me soltó la cintura y se alejó un paso de mí. ¿Qué ha pasado?

-Lo siento, al ser clase Jacob no puedo llegar a más.

Y siguió caminando hacia arriba como si nada hubiera pasado ¿Cómo puede hacer eso? Ojalá yo supiera hacer eso y así no se me quedara cara de tonta y atontada

Pero él no conocía bien el camino así que corrí durante unos segundos y lo adelanté. A lo lejos avisté otro gran prado pero este era mejor. Crucé los árboles que me faltaban para llegar y al fin, toqué un terreno llano.

El prado de aquí arriba era mucho más grande y bonito que el que rodeaba la cabaña. Su hierba era más verde y fresca, sus flores eran de más colores alegres como el naranja, rojo, violeta, rosa y amarillo, había espigas por todas partes. Este prado no era uno cerrado por árboles a su alrededor si no que se extendía hasta el fin de la montaña. Al final del paisaje se podía ver más y más montañas acompañadas por un cielo azul y un gran sol. No estábamos en la cima de una montaña si no que estábamos en una de sus colinas.

-Esto es impresionante-Escuché la voz de asombro de Jake.

- Lo sé- Sonreí y seguí con mi paso hasta llegar más o menos al centro.

Dejé la canasta en el suelo y saqué el mantel tamaño familiar extiéndalo por todo la hierba. A pesar de tener el mantel me acosté sobre la hierba y aspiré profundamente el olor a flores.

Forks a pesar de ser un pueblo pequeño tiene un gran encanto hogareño porqué al fin y al cabo es mi hogar.

-¿Para que has puesto el mantel si luego te acuestas en la hierba?

Abrí un ojo y vi que él también estaba sentado en la hierba.

-¿Y por qué estás tú en la hierba?-Volví a cerrar los ojos y me tapé más con mi capa roja, me la había puesto porqué tenía y sigo teniendo un poco de frío y como era una tela fina era perfecta para el clima montañoso de ahora.

-He preguntado yo primero.

-Algunas veces me gusta sentir la naturaleza por eso nos he traído aquí, me gustan las vacaciones en la naturaleza. Seattle también tiene su encanto pero es artificial y frívolo, no hay ningún lugar en Seattle que no viera coches lujosos, tiendas de diseño o mucho tráfico que me hace llegar a mi destino diez o quince minutos más de lo planificado.

-Seattle tampoco es un mal lugar si te gustan las ciudades.

-¡Qué bien!-Abrí los ojos de sopetón y me senté como si me hubieran dado un calambrazo- Algo que no tenemos en común. Ya me estaba asustando que compartiéramos tantos gustos-Me acosté pero apoyándome con los codos para mirarlo- Una pareja normal tiene que tener cosas en no común para ser una pareja completa. Si no ¿De qué discutiríamos? ¿De qué debatiríamos? Eso es una parte esencial e importante.

-No he dicho que no me gustaran los pueblos, he dicho que las ciudades tampoco están mal.

-No intentes remediar tu error ratoncito de ciudad, te he pillado ¡Bien!-Subí la mano en forma de victoria- Te he pillado, te he pillado-Rodé sobre mi misma hasta llegar dónde él estaba sentado. que no era muy lejos-Te he pillado- Me levanté lo suficiente como para sentarme cruzándome de piernas en pose india- Pi-lla-do-Le di repetidos besos castos sobre sus labios.

-Sí, sí, entendido. Si yo soy un ratoncito de ciudad tu lo eres te campo-Asentí sonriendo- Vaya comparaciones que haces.

-Me gustan los ratones pequeños castaños y con la colita pequeña. Son tan monos. Gracias a un ratón así conocí este lugar.

Me miró arqueando una ceja.

-Usualmente las mujeres huyen de ellos o les tienen asco.

-Ya, es que soy especial-Me hice espacio para sentarme entre sus piernas y así acomodarme mejor.

-¿Estás cómoda?-Dijo sonriendo de lado por mi acomodamiento.

Subí la cabeza para mirarlo pero tuve que entrecerrar los ojos para que la luz del sol no me molestara- Oh sí, mucho, gracias. Como ya te dije, eres una buena almohada.

-Me alegro de ser tu almohada personal.

-Eres aun mejor almohada personal estando en un paisaje como este. Me alegro de conocer aquel ratón, ese día era un día soleado como hoy, me aburría y no sabía qué hacer. ¿Te cuento la historia?

-¿No la estabas contando ya?

-Ja. Ja. Ja. Bueno, te lo cuento. Tenía ocho años y estaba con mis padres en la cabaña me aburría y quise explorar el bosque, vi unas huellas y las seguí las cuales me condujeron a un nido de una loba que estaba amamantando a sus crías.

-¿Te paraste a mirar eso?-Por su tono me di cuenta que no hice bien en contarle ese detalle- ¿Y si te hubiera atacado?

-No pasó nada por qué me fui al escuchar un arbusto moverse.

-¿Alguna vez te dabas cuentas del peligro que corrías?

-Tenía ocho años y complejo de Blancanieves, culpa a Disney por hacerme ilusionar con que algún animal ordenaría mi habitación y me traería la ropa.

-Vale, culparemos a Disney y después lo denunciaremos por poner en peligro la vida de una niña. Ya tengo el título de la noticia: Niña con complejo de Blancanieves por culpa de Disney-Dijo pasaba la mano por el aire como si alumbrara algo- Es un poco largo pero queda bien.

-Sí, ríete de mí. Pero solo salió un pequeño ratón castaño con la cola pequeña, era muy mono. El ratón corría mucho y me llevó hasta este prado, deberías haberlo visto nevado, era un bonito contraste las flores y la nieve. Tardé bastante tiempo en atraparlo pero cuando lo cogí se convirtió en mi mascota secreta hasta que cuando volví a clases se lo tiré a John Smith por llamarme niña tonta y llorona. Al final fue el él niño llorón y como el Karma me quería, me quiere y me querrá el ratón se quedo como mascota de clase. Fin.

-Qué bonita historia. Podrías hacer una película Disney con eso.

Me la pasé los próximos treinta minutos hablando sobre mis demás complejos de princesas Disney como el de la princesa Aurora que me pinchaba el dedo con una aguja haber si así conseguía dormirme.

Cuando nos entró hambre sacamos todo de la canasta, que había preparado previamente antes de salir, Jake no sabía que había hecho por qué le prohibí entrar a la cocina. Sacamos zumo de naranja, agua, nuggets, sándwiches, patatas de bolsa y fritas, tortillas, empanadas, un pudding que es lo único de pastel que me sale bien, pan, croquetas, fruta y vino.

-¿Tanta cosa te ha cabido ahí?

-Sí, pero no pesaba nada era como si me hubiera olvidado todo en la cabaña.

Pasamos del zumo de naranja y del agua y fuimos a por el vino. Comimos sándwiches, nuggets, patatas fritas, él tortilla y yo empanada y por último pudding. No fue una comida bajo en grasa, Alice ya me hubiera estado regañado y mamá me hubiera aplaudido.

No nos acabamos todo lo que seleccionamos para comer por el vino que estaba buenísimo. Nos acostamos en el mantel mirando al cielo que ya no estaba vacío de nubes, había algunas grises.

-Sabes, gracias a ver este prado nevado definí que no tenia color favorito porqué había tantos colores que no me decidía. ¿A que no sabías la anécdota de los colores?

-Ya sabía que no tenías color favorito, mantienes ese gusto desde que te conocí.

-Mis preferencias han cambiado en estos años, sabelotodo. Pero vamos a ver que sabes de mí. Mmm… ¿Película favorita?

-¿Que tipo de película? Hay romántica, de miedo, misterio…

-Todas-Vamos a ver cuánto sabe de mí

-Haber… romántica: El diario de Noa, de miedo :El grito, de misterio… no tienes de misterio, dramática: Siempre a tu lado y no hay más favoritas.

-Que seguro estás- Joder, había acertado todas-Ahora dime objetos favoritos.

-No tienes ni colores ni objetos favoritos y eso hace difícil regalarte cosas. Sin contar los libros y las rosas azules.

-Lugares favoritos.

-La naturaleza.

-Ropa favorita.

-¿Mi ropa como tu pijama?

-Eso es pijama no ropa así que descalificado. Ahora tú turno-Pensé las preguntas que yo pregunté y comencé a auto preguntarme- ¿Película favorita? Todas las de coches ¿Objeto favorito? Cosas de mecánica ¿Lugar favorito? Todos dónde haya ratoncitos de ciudad. ¿Ropa favorita? La que llevo yo como pijama.

-Esa última no cuenta como ropa así que descalificado.

Se escuchó un trueno y ambos miramos al cielo ¿Cuándo se habían puesto tan grises las nubes?

-Va a llover.

-Sí, pero solo unas gotas. Y si no nos vamos a la cabaña que eso aguanta más que un refugio antibombas.

-Están cayendo gotas.

-No están…-Me cayó una gota en la cara- Solo unas gotas.

Esas gotas se convirtieron en millones de gotas haciendo que nos mojáramos completamente.

-Vale no son solo unas gotas-Dije mientras corríamos por el bosque. Esta vez el camino se me hizo más largo porqué los árboles no tenían las suficientes ramas como para protegernos de la lluvia. Era como ducharse al aire libre y para colmo el agua estaba congelada, tenía mucho frío y mi capa no ayudaba.

Visualicé un poco entre la lluvia la cabaña a pesar que casi no veía nada por las gotas. No encontraba las llaves así que nos mojamos aún más, si eso era posible.

En cuanto entramos lo primero que hice fue encender la chimenea como la parte dónde salía el humo estaba estratégicamente pensada para cosas como esa la madera no estaba mojada. Fui a por toallas y en el camino me fui quitando la ropa. Estaba totalmente mojada en todos los lugares. Fui a la habitación pero no veía nada así que encendí varias velas. Saqué del armario varias toallas y cuando volví al salón para darle una toalla vi que se había quitado todo la ropa al igual que yo y solo llevaba puesta una toalla sobre la cintura, la habría sacado del baño.

-No hay luz, esto es antibombas pero no anti diluvios-Le dije apretándome más la toalla al cuerpo.

-Con que solo unas gotas… suerte que solo eran gotas.

Me acerqué más a la chimenea y acerqué mis manos para calentarlas.

-A mí me gusta la lluvia, ha sido divertido-Me sobé los brazos. No se me quitaba el frío. Pero a diferencia de mí Jake si que estaba caliente y me mantuvo abrazada hasta que dejé de temblar.

-Gracias a ti no moriré de hipotermia.

-Es un honor salvarte la vida- Me besó la frente.

Podía sentir su cuerpo caliente tocando el mío, Jake siempre ha sido muy cálido. Me separé para arreglarme la toalla pero cuando me separé y lo iba a hacer, me quedé mirando su rostro. Las llamas le daban un contraste hermoso haciéndolo ver… hermoso. Sus ojos se veían relucientes, sus labios apetecibles, su sonrisa indescriptible. Mi sonrisa tímida acompañada de la suya me hizo darme cuenta que estábamos totalmente solos, nadie llegaría para interrumpirnos, nadie llegaría para molestarnos simplemente éramos él y yo. Una pareja enamorada a la cual le llegó el momento de enamorarse aun más el uno del otro. Estaba consciente de lo que iba a pasar, llevaba tiempo deseando que pasara y hoy por fin se cumpliría mi deseo.

Estaba absorta en la infinidad de sus ojos cuando me acarició mi mejilla, ese simple toque me envió una corriente eléctrica por todo el cuerpo. Nos acercamos mutuamente el uno al otro en un beso muy tierno y dulce con sabor a uvas. No sé en qué momento se me cayó la toalla pero cuando me rodeó la cintura no había casi ningún obstáculo. Caminamos a tientas hasta toparnos con una pared. Era la pared que separaba las dos habitaciones. La puerta estaba abierta así que no tuvimos ningún problema en pasar. Caímos suavemente sobre la cama, él encima de mí. Su tacto en mi piel se sentía tan delicado, como si temiera romperme. Sus besos sobre mi piel eran como suaves pétalos de rosa que caían poco a poco.

-Renesmee ¿Estás…

-Estoy completamente segura-Le volví a besar- Te amo.

-Yo también te amo.

Las pocas prendas que llevábamos no duraron mucho más en nosotros. El breve dolor que sentí solo fue eso, un breve dolor. Todo fue tan delicado, tan perfecto. Sentir a Jake por todas partes fue la mejor experiencia de mi vida, tocarlo a él fue insuperable pero lo mejor fue cuando toqué el cielo y las estrellas pronunciando su nombre.


Bad People ¿Qué tal? Estoy nerviosa por su primera vez. Las próximas veces si las describo creo que serán menos light, creo.

El titulo lo puse porqué hubo llamas provocada por la lluvia.

PD: EL MARTES NO PODRÉ ACTUALIZAR PORQUÉ LA PROXIMA SEMANA ESTOY MUY OCUPADA. ASÍ QUE HASTA EL PROXIMO SABADO.

Rose Rosales: juntitos, solitos y tachán... cositas jajajaja