56. Halloween
Organizando la ropa. Sí, que divertido. Lo mejor que puedes hacer un viernes a las nueve de la mañana. Aún no me puedo creer que a esta hora esté haciendo esto. Si me levantara de lunes a viernes una media hora antes no me vestiría con prisa y no dejaría todo tirado en el vestidor. O si fuera un pequeño armario sería fantástico pero es un vestidor ¡Un maldito vestidor! Parece que un huracán haya pasado exactamente por esa parte de mi piso.
Al menos había silencio, bueno lo hubiera si no fuera por la alarma de mi móvil, que ha saber dónde estaba mi móvil entre tanta ropa. Cuando al fin lo encontré, sin mirar, pulsé cualquier botón para apagarla.
-Buenos días, Nessie-¿Mi móvil alarma suena con la voz de Jake? No, es Jake que me está llamando- Feliz día
-¿Día? No es mi cumpleaños y no creo que haya un santo con mi nombre-Miré mi móvil. 31 de octubre-Estamos a finales de octubre, el último día de octubre. Tampoco es mi cumpleaños
Escuché la risa de Jake de fondo.
-¿Qué es tan gracioso?
-Hoy es 31 de octubre, Halloween, el día de las brujas. Feliz día.
-¿Feliz día? ¡Oye! Me voy a ofender y te voy a colgar.
-No creo que lo hagas después de habernos visto y hablado tan pocas veces este mes.
-Vale, dejo que me felicites sin ofenderme ni colgarte-Suspiré-Te echo de menos.
-Y yo a ti por eso he venido ¿Me podrías abrir la puerta?
-¿Qué puerta?
Se escuchó el timbre sonar.
-¿Eres tú?
-Soy yo.
-La llave está bajo la alfombra.
-Eso es muy típico, podrían entrar a robarte.
-Búscala y ya verás que te va a costar mucho encontrarla.
Colgué y seguí con mi asunto. Me tendría que vestir. Bajé mi cabeza para ver lo que llevaba puesto. Sí, me tenía que vestir, aún llevaba la toalla envuelta al cuerpo y la toalla secándome el pelo. Al menos tengo ropa interior.
-¿Dónde estás?-Escuché la voz de Jake en la habitación
-En el vestidor.
Me crucé de brazos pensando en lo que me podría poner. No quería ponerme tonos oscuros porque sería como decirle Hola al frío invierno así que tendría que elegir tonos alegres o neutros como…
La puerta del vestidor se abrió.
-Si hubiera sabido que acababas de salir de la ducha hubiera venido mucho antes.
-Me duché hace horas-Yo seguía observando que ropa me podía poner, ya tenía seleccionados los colores pero el color de los pantalones de me acababa de convencer. No tenía prisa por vestirme, Jake me había visto… con menos ropa.
-¿En qué piensas tanto?
-Tengo dos problemas: quiero colores alegres o neutros bueno me sirve cualquiera mientras no sea negro, castaño, blanco o gris. Y el segundo es que mi pelo está hecho un nido de pájaros así que no lo mires.
-A mí me gusta cómo te queda, te da un toque salvaje. Además ya te he visto muchas veces así, durante el verano yo fui la principal causa de ello.
Para mi mala suerte había muy buena iluminación en la habitación y Jake no es que estuviera en la puerta recostado, a una distancia lejana, si no que estaba a menos de dos metros con lo cual podía ver mi muy notable sonrojo y que me había quedado estática en mi lugar.
Los pasos de Jake se aproximaban, yo creí que vendría hacia mí pero se desvió hacia los percheros y cajones.
Pestañeé varias veces para salir de mi estado y al fin moverme.
-¿Qué estás buscando?-Le pregunté curiosa al ver que removía, abría y cerraba cajones y perchas.
-Ropa, te voy a vestir.
-No sabía que los hombres jugaran a vestir.
-Todos lo hacemos cuando tenemos a una preciosa muñeca para vestir, bueno otros no las visten hacen otras cosas-Se giró hacia mí con una sonrisa muy pero que muy traviesa- Si hoy te portas bien tal vez hagamos la otra cosa- ¿Qué si me porto bien? Tan solo el tono de su voz ya ha hecho que quiera hacer la otra cosa, en este mismo instante.
No sabía ni con que ropa me había vestido solo sé que sus manos se sentían muy bien explorando mi piel.
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Un refresco, no una limonada, no un zumo muy frío, no un vaso lleno de hielo.
Jake y yo estábamos en la cafetería de Nathalie, el lugar dónde nos reencontramos.
Quería algo frío, usualmente cuando vengo pido cosas calientes porque soy muy friolera per tenía mucho calor ¿El causante? Las miradas de Jake.
-¿Chicos que vais a tomar?-Nos preguntó Nathalie con un pequeña libreta en la mano. Estábamos sentados en la misma mesa dónde le invité a un café la primera vez.
-El menú 2.
-Un refresco con mucho hielo y un pastel de limón, el más frío-Nathalie apuntó mi pedido con el ceño fruncido. Era normal viendo el día que hacía, estaba nublado, hacia mucho viento y por la radio anunciaban que había venido una ola de frío proveniente de Canadá y yo pidiendo cosas frías.
-Vas acabar poniéndote enferma con tanta cosa fría.
-Deja de mirarme de esa manera y tomaré un Capuccino ardiendo.
Me sonrió como señal de que no dejaría de mirarme de esa manera. Los pedidos no tardaron en llegar y yo no tardé en estar a una temperatura normal.
-¿Cómo sabías que estaría en mi piso?
-No sabía si hoy, aunque fuera Halloween y viernes, trabajaras así que llamé a Catherine pero como ella no lo sabía llamé a Bree pero me contestó un chico y después me pasó a Bree que me dijo que estabas disponible.
-¿Un chico?-Estábamos viernes y Matt ya llevaba más de tres semanas en Seattle. Eso suena sospechoso- Pues que sean felices y les deseo lo mejor- Me miró frunciendo el ceño extrañado de mis palabras-¿A quién se le ocurrió invitar a Matt a mi cumpleaños?
-A mi madre le pareció de mala educación que después de la subasta no lo invitara. Fui yo quien lo organizó todo pero la presión de madre es muy fuerte.
-Sí, conozco la presión de Sarah.
-¿Y a que viene el tema de Matt?
-Bree estaba muy entusiasmada con conocerlo hasta que lo hizo y ahora creo que no salen de la cama. Bien por ellos, no diré te lo dije cuando todo se derrumbe. Sé que esa pareja tendrá un final épico y después acabaré yo consolándola pero no me entrometo porque mientras sea feliz… bueno que le dure la felicidad mientras pueda.
-Bueno, mientras a ellos les dura la felicidad yo quiero que me dure mi novia, así que come-Me acercó más mi pastel de limón a medio comer.
-No se enfriará-Dejé de mirar mi bebida para mirarlo a él- Ya está frío al igual que tu café.
Jake se sentó en la silla pero en cuanto pasó Nathalie le pidió otro pedido.
-Nathalie, trae un Cappuccino muy caliente y algo de comer que también esté caliente.
-Marchando.
-Ahora te lo comerás y todos felices, así completarás la cadena de la felicidad.
Cuando acabamos de desayunar lo llevé sin ninguna prisa a las tiendas del centro de Seattle. Se me había ocurrido una maravillosa idea por Halloween.
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Truco o trato. La noche de las brujas. Esa noche la pasé con Jake abriendo la puerta constantemente para darle caramelos a los niños. Esa misma tarde habíamos comprados caramelos así que teníamos para bastante niños.
-Truco o trato
Fui hacia la puerta y cuando la abrí me encontré con cuatro preadolescentes de unos doce años, eran dos niños y dos niñas.
-Truco o trato-Dijo el que parecía el jefe.
-¿Y el disfraz?-Llevaban ropa normal y las niñas llevaban unos bolsos, que parecían sacos, de marca.
-Vamos de incomprendidos. Así que nuestro disfraz es abstracto. Además, aunque no lo veas asusta, somos las facturas carísimas a final de mes de nuestros padres divorciados.
Vaya, niños de padres divorciados que se aburren mucho. Cuando yo hacía truco o trato me disfrazaba de seres fantásticos, personajes de libros o de princesas.
-Feliz Halloween-Entregué una buena cantidad de caramelos en el bolso que me dieron. Ya llevaban bastante caramelos aunque nosotros también teníamos muchos, no sabíamos cual comprar.
Volví a cerrar la puerta pero enseguida volvieron a llamar, esa es la desventaja de este barrio, que al ver las casas tan extravagantes enseguida vienen aquí al menos eso es lo que yo hacía.
-Truco o trato-Dijeron el grupo de niños cuando abrí la puerta.
-Me encanta vuestro disfraz chicos- Me agaché un poco para estar a su altura. Eran unos niños de no más de ocho años, no venían solos pero seguramente el que los acompañaba estaría muy cansado de esta festividad y dejaba que ellos corretearan a su gusto mientras ellos estaban a una distancia prudencial- ¿Son los X-men verdad?
-Sí, nos encanta Marvel- Dijo el niño disfrazado de lobezno que se encontraba más cerca de mí.
Me giré para coger los caramelos que tenia preparados pero ya no estaban.
-Jake ¿Te has llevado los caramelos?-Dije alto para que se enterara des del la sala de juegos de esta planta. Su interés por el Halloween se centraba mucho en los caramelos. A Jake le encantan los dulces.
-Quedaban pocos.
Me giré para mirar a los niños.
-¿Qué tal si entráis, os doy caramelos y un trozo de pastel que acabo de hacer?
-Le tengo que preguntar a mi hermano, vinimos con él-Me respondió el niño lobezno
-Está bien, espero.
Yo pensé que iría dónde se encontraba su hermano pero en vez de eso pegó un grito muy alto que casi me deja sorda.
-¿Por qué gritas tanto? No estoy sordo-El hermano era mucho más mayor que él supongo que tendría unos veinte años y venia refunfuñando mientras entraba y se aproximaba a su hermano directo a regañarle. Ojalá yo hubiera tenido un hermano o hermana, no me hubiera importado que me regañaran por gritarle, aunque preferiría que no lo hiciera.
-La chica nos quiere invitar a pasar.
Por la manera que se me miró pensé que no aceptaría pero fue lo contrario.
-Claro que aceptamos-Dijo sonriéndome- ¿A que esperamos? Niños, entrad pero sin armar jaleo que os conozco.
Me hice a un lado y le dije que me siguieran hasta la cocina, en el corto camino me entró frío porque solo iba en calcetines y no sabía dónde había metido mis botines. Al llegar a la cocina les di las golosinas, un trozo de pastel a cada uno y leche.
-¿Te acabas de mudar aquí? No te había visto antes.
Mi atención había estado tan centrada en los niños que ni me había dado cuenta que el hermano de lobezno estaba a mi lado. Me senté sobre la encimera y dejé de mirar a los niños sentados en la mesa para mirar al chico que no sé por qué razón me miraba muy entusiasmado.
-No, no vivo aquí.
-¿Vas a la universidad? Me suenas de alguna parte algo relacionado con una foto ¿No habrá alguna foto tuya en el cártel de anuncios de la universidad Católica de Seattle?
¿Foto? ¿Universidad católica? Este chico no se ve muy católico sobre todo con su aspecto de cantante de una banda de rock.
-No voy a la universidad.
-¿Estás en el instituto? Te ves mayor.
-Soy residente en un hospital, soy mayor que tú-Sonreí ante su fracaso al intentar ligar conmigo y por mi notoria victoria.
Se quedó observándome hasta que en su rostro apareció una gran sonrisa.
-Ya decía que me sonabas, tu sonrisa te ha delatado. Te vi en un gran cartel de ropa interior.
No tendría que haber celebrado mi victoria y mucho menos dejar que Aro permitiese que estuviera en un gran cartel de no sé cuantos metros anunciando los diseños de Alice, no esto es culpa de Alice que se empeñó en tenerme en tamaño extra grande.
-Huele a pastel. Estás…-Jake entró en la cocina muy alegre pero en cuanto vio al chico que estaba enfrente de mí su expresión cambió totalmente- ¿Hola?
-Les he invitado a pasar y a comer un trozo de pastel. Él es quien los vigila-Señalé al chico que se había quedado callado por la actitud intimidante de Jake.
-Niños, es hora de cambiar de casa.
-Pero aún no me he comido todo el pastel-Le dijo una niña que iba disfrazada de chica eléctrica, que no sé el nombre porque por mucho que me guste Marvel no me sé todos los nombres de los personajes exceptuando a Capitán América y Thor. La niña se parecía mucho al niño que iba de Lobezno, serian gemelos.
-Te lo comes por el camino-Me miró- Gracias-Y se marcharon.
-No puedo ni dejarte sola aquí porque hasta vienen otros que intentan ligar contigo.
-Culpa a Halloween y al truco o trato.
Salí de la cocina y comencé apagar las luces que se podrían ver des de afuera para que pensaran que no había nadie. Ahora necesito intimidad. Fui arriba a buscar lo que compré en la tarde mientras le envié a Jake a comprar algo que no existía. Cuando cogí la bolsa negra volví a bajar y fui al salón encontrando a Jake buscando una peli de miedo, otra distracción para que no me preguntara que buscaba y me descubriera.
-Jake, hoy es el día de las brujas, Halloween, y en Halloween las personas se disfrazan.
-Los niños se disfrazan-Dijo mientras ponía un CD en el DVD.
-Todos nos disfrazamos.
-¿Quieres que nos disfracemos?
-No, quiero que tú te disfraces-Saqué de detrás de mi espalda la bolsa negra.
Ya hacía tiempo que habíamos hecho la apuesta pero aún me acordaba.
-¿Qué es eso?
-Tu disfraz. Quiero que te lo pongas, me lo debes, hiciste una apuesta además hoy es mi día, como tu dijiste.
-¿No íbamos a ver una película?
-Era una estrategia de entretenimiento-Le cogí del brazo y lo llevé hasta la habitación dónde le prohibí salir hasta que estuviera… vestido.
No tardaría mucho porqué apenas tenía prendas el "disfraz".
-¿Ya estás?-Le pregunté porque llevaba un buen rato sin señales de vida. No me respondió así que entré.
-Tienes una mente muy perversa.
¡Madre mía! Bendita Sarah y Billy que han hecho al hombre más guapo y sexy del planeta. Sus brazos, sus hombros, su cuerpo… simplemente perfecto.
Como la parte de la apuesta era que él se disfrazara de conejito le había comprado las cosas para transformarlo en un sexy conejito. Llevaba unos bóxers totalmente blancos, una pajarita rosa y le faltaba ponerse las orejas de conejo. No sabía cómo lo podría disfrazar de conejito sexy porque si fuera al revés, a él le resultaría más fácil, pero he hecho un muy buen trabajo.
-Te faltan las orejas, sin ellas el disfraz no está completo-Cogí las orejas blancas con rosa y se la coloqué- Ya estás- Me alejé dos pasos para poder ver mi obra maestra totalmente terminada.
-Eres perversa.
-Y tu no sabes jugar a ajedrez.
Fui dando una vuelta a su alrededor para apreciarlo mejor. Le di un repaso completo de arriba a abajo. Los bóxers se le ajustaban mucho al cuerpo y eran blancos haciendo lo poco que cubría se viera más irresistible. Volví a situarme enfrente de Jake acariciando cada abdominal, subiendo y bajando mis manos notando su suavidad, su musculatura...
-¿A que ya no es tan terrible mi disfraz?
-Tienes una manos mágicas-Me cogió las manos y comenzó a besármelas subiendo y subiendo hasta llegar a mi hombro. Posó sus manos en mi cintura conduciéndome hacia la cama.
-Tu ropa me estorba-Comenzó a quitarme el suéter violeta que él mismo había puesto esta mañana y que ahora estaba en el suelo mientras nuestros labios se devoraban ferazmente.
-No, es una apuesta, no me puedes tocar-Dije en tono cantarín después de separarnos y recuperar un poco nuestra respiración.
-No creo haber dicho eso pero respetaré tu decisión- Dio un giro tan que cuando nos giró tuve que sostenerme en su pecho para no caerme- pero otra cosa es que tú puedas mantener tus manos alejadas de mí.
Me incliné más sobré él hasta llegar a su oído.
-¿Pues sabes qué señor listillo? Quiero mi regalo-Le susurré al oído seguido se morderle el lóbulo de la oreja. Lo derretí.
¿Os cuento algo gracioso? Estas últimas semanas he estado muy ocupada, como podéis haber notado, y bueno, mi mente pensó que el martes y ayer ya había actualizado y hoy me he dado cuenta que no era así. ¿A que es gracioso? Bueno según qué punto de vista si es gracioso… Así que no me culpéis a mi si no a mi sentido de perderme en el tiempo. Hoy colgaré el capítulo que correspondía a ayer.
Fin del cap Bad People ¿Os imaginais que era el regalo? Jajaja
