57. El tiempo pasa
Que relajante eran las manos de Jake. Un toque suyo y es como si estuviera en el paraíso. A veces iba rápido y otras muy lento. No sabía cual técnica me gustaba más. Cuando iba rápido me hacía reír y cuando iba lento me relajaba. Ambas me gustaban. Pero todo era cuestión de tiempo. Hablando de tiempo, no me queda tiempo para hacer lo que iba a hacer y solo me queda hoy y mañana para estar aquí porque el lunes comienzo otra vez con mi rutina agota-tiempo. Así que mientras Jake movía ágilmente sus dedos para hacerme una trenza, yo busqué mi móvil. Cuando supe que sabía hacer trenzas y otros peinados no dudé en decirle que me hiciera trenzas. Al parecer, creció con Rachel y sus amigas y al ser el único niño cerca lo sometieron a fiestas de pijamas dónde tenía que hacer peinados y pintar uñas obligatoriamente porque si no lo maquillarían y colgarían la foto en su escuela. Como Rachel vivió durante varios años con Jake no había manera de que se escapara de su propia casa. Pobrecito. Y yo utilizaba eso como castigo por haberme dejado dormir mucho. No habérmelo contado. Yo quería hacer el desayuno y él como es tan caballeroso me lo trajo a la cama ¡Yo quería sorprenderlo a él!
Google… Recetas… para dos personas…Listo. Ya que no podría hacer el desayuno podría hacer la comida. Le solté las manos de mi pelo y me levanté del sofá para ponerme enfrente de él con mi móvil en la mano. Podría haber utilizado su portátil, que estaba en su habitación, pero me pareció mucho es fuerzo innecesario teniendo mi móvil con Internet a mano.
-Dime algo que quieras comer y te lo hago.
Levantó ambas cejas sorprendido pero poco a poco las fue bajando para dejar paso a una sonrisa perversa.
-Yo no estoy en el menú.
-Entonces me dejas sin elección.
-¿Risotto? ¿Ravioles a la boloñesa? ¿Lasaña?
-Pizza…
-¿Quieres pizza?
-Estabas diciendo platos típicos de Italia, estaba completando la lista.
Seguí pasando la lista en mi móvil, pensando que más hacer. A Jake le encantan los platos italianos así que de Italia no salí.
-Risotto.
-¿Qué?-Dejé de mover mi dedo pasando de lista en lista. Ya llevaba buscando unos cuantos minutos y no encontraba nada.
-Me gusta el risotto, es mi plato Italiano favorito.
Volví a buscar risotto. Y abrí el menú. Precisamente por eso le había dicho como primera opción el risotto, sabía que le gustaba. Fui a la cocina a reunir los ingredientes. Y busqué por todos los armarios posibles. Para sorpresa mía tenía todos los ingredientes. Puse los ingredientes sobre la encimera y comencé a preparar el caldo de verduras.
-Si querías risotto ¿Por qué no me lo dijiste? Fue la primera opción que te di.
- Estás muy sexy con cara pensativa.
- Y tu vestido de conejito-Me giré y seguí con mi labor. Aunque no puedes hacer mucho cuando te acarician la espalda, el pelo, te besan y…
-¿Realmente quieres comer risotto?-Me giré. No podía concentrarme con Jake tocándome.
-Me quiero comer a la cocinera.
-Oh, eso es un dato interesante. Déjamelo apuntar para el postre.
-¿Y si adelantamos el postre?
Hice como si me lo estuviera pensando porque claramente no había nada que pensar. Me quejo de Bree que parece que estuviera en celo pero yo tampoco me quedo atrás.
-No le pasará nada al caldo si lo apago unos minutos.
-O unas horas.
Apagué la vitro cerámica.
-Sí, o unas horas.
Al final, nos esperamos a la cena para comer.
.
.
.
Acción de Gracias fue una excelente fiesta. La celebración fue en casa de Jake pero con un detalle sorpresa… nuestros padres. Yo solo sabía que él me tenía una sorpresa así que lo único que hice fue pasar la tarjeta de Jake, él estaba empeñado en comprarme el vestido a pesar de mis negativas. El pavo lo trajo mamá y las demás cosas lo prepararon en cuanto llegaron. Nuestros padres se llevaban muy bien pero sentía como Sarah y mamá maquinaban algo no sabía el que pero era algo. En la mesa, cada uno dijo unas palabras y yo casi me pongo a llorar con lo que me dijo Jake, fueron una palabras tan bonitas. El tiempo pasó volando y en menos de lo que creía ya faltaba poco más de una semana para Navidad.
-Renesmee ¿Estás?
-¿Eh? Sí, te escucho.
-Haber, de que estaba hablando.
Era Cathy así que solo había un único tema del que no paraba de hablar.
-De lo mismo de siempre, para no saberlo. Embry.
Bebió un sorbo de su café y después se llevó a la boca un trozo del famoso pastel de la cafetería del hospital. Cathy había venido a buscarnos e ir a un día de compras navideñas pero nos estábamos quedando un rato más porque Bree le había convencido de probar el pastel. Y ya iba por la tercera porción.
-Eso era una respuesta fácil. ¿De qué estaba hablando yo antes de que me cortara Cathy?
Repiqueteó sus dedos contra la mesa. Buscaba respuestas en mi mente, Matt no sería porque a diferencia de Cathy ella no solía hablar de Matt solo se quejaba de Embry y de los doctores del hospital que cada día me hacia una evaluación de quien era más sexy y quien tenía los mejores labios. En este hospital había un montón de doctores y médicos jóvenes que se acababan de graduar así que Bree tenía mucho que decir.
-De los labios de algún doctor o médico.
-Casi, de que tengo que medir lo que como en estas fiestas. Hablando de comer ahí está tu novio.
Hubiera preguntado que tenía que ver comer con Jake pero esas dos palabras están muy relacionadas.
-Te tengo una sorpresa-Me besó en la mejilla.
-¿Qué sorpresa?
-Ven conmigo.
-Mi coche está abajo.
-No importa-Dijo Bree- dame las llaves y yo lo llevo a tu casa. Y de paso me quedo durmiendo ahí, seguro que esta noche no volverás.
Escuché la pequeña risa de fondo de Cathy.
-Está bien, ten-Le pasé las llaves y ella se las guardó en el bolsillo.
Cuando bajamos al parking y entramos en su coche Jake me tapó los ojos.
-¿Me estás secuestrando?
-Quizá. Mañana es sábado ¿no trabajas verdad?-Por el lugar de dónde me venía su voz supe que estaba en el volante pero que aún no había arrancado.
-Ni este ni el próximo- Como éramos los residentes teníamos turnos torturadores así que a veces nos tocaba trabajar algún sábado o domingo.
-Perfecto-Escuché como movió las llaves para poner el coche en marcha.
-¿Alguna pista?
-No.
No volví a preguntar nada hasta que paramos.
-¿Me lo dirás ahora?-Dije mientras me agarraba por los hombros para guiarme por el camino.
-Casi. Ten-Puso entre mis manos una caja. Oí como abría una verja. Estábamos en un jardín, lo sabía por qué olía a hierba mojada. Me siguió conduciendo hacia más adentro de dónde fuera que estuviéramos-Ábrela.
La abrí poco a poco. Era una caja rectangular un poco honda, lo suficiente para que cupieran unas… ¿Llaves? Cogí las llaves y Jake llevó mi mano hacia delante dónde encontré un espacio exacto para meter las llaves. Abrí lo que me pareció ser una puerta y di un paso en frente. El ambiente de la sala se me volvió familiar, como si ya lo conociera. Apreté las llaves en mis manos, presentía lo que estaba pasando o lo que iba a ocurrir. La venda se me cayó de los ojos, figuradamente, la venda estaba el suelo. Ahora ya veía dónde estaba. Miré fijamente las llaves y me mordí el labio nerviosa. Jake se movió posicionándose enfrente de mí.
-¿Qué me dices? La primera vez que te lo pedí fui un poco precipitado pero ahora… ya no tanto- Ambos nos reímos. La última vez que me lo pidió fue en Hawái y de eso ya son como seis o siete meses. Antes estaba insegura, tenía miedo de lo que pudiera pasar pero ahora estaba completamente segura.
-Sí, ahora ya no es tan precipitado-Fruncí el ceño. Quería jugar un poco con los nervios de Jake. Soy un poco mala- Prácticamente vivo aquí los fines de semana pero esto no es lo mismo ¡Es mil veces mejor! Por supuesto que quiero vivir contigo.
Me dio un abrazo alzándome y dándome varias vueltas en el aire. Enrollé mis piernas en su cintura y mis brazos en su cuello.
-Te amo, te amo, te amo-Dijo mientras me repartía besos por la cara.
-Yo también te amo, muchísimo. Pero tengo manías y contras, por ejemplo: a veces duermo mucho.
-Y yo soy madrugador, así podré ver los hermosa que eres mientras duermes.
-Me hago muchos cuentos mentales.
-Y a mí me divierten mucho.
-Me ducho con música de fondo.
-Sí, una música que mientras tú y yo nos duchamos no se suele escuchar-Noté como mis mejillas se teñían de rojo.
-Tengo un vestidor enorme.
-Nuestra habitación es enorme-Como aún estaba sobre él nos llevó hasta su habitación y sin soltarme nos paramos al lado de la cama-La cama también lo es.
-Tengo una colección grande de libros.
-Haré una biblioteca.
-Si me haces enfadar te haré dormir en el sofá.
-No lo dudo pero seguramente tú te unirías conmigo en el sofá.
-Tengo…
-Tienes un billón de cosas, lo sé y las aceptó todas. Desde hacía tiempo quería hacer una remodelación y como dueña de la casa puedes hacer todo lo que quieras con ella.
-Me gusta tal y como está. No voy ni quiero cambiarte a ti o algo relacionado contigo-Me dejó en el suelo y me acarició la mejilla.
-Lo sé y por eso te amo. Pero tienes vía libre para cambiar todo lo que quieras.
-No lo haré.
-Está bien pero un decorador vendrá mañana.
-¡Jake! ¿Tú me escuchas?
- Si ver como tus tentadores labios se mueven, es escucharte. Sí.
Esa noche dormí mucho menos de lo habitual. Aún no me podía creer que vivía con Jake. Lo malo era toda la ropa que tendría que trasladar y los libros. El resto se podía quedar ahí. Al día siguiente, tal y como dijo Jake, vino un decorador. Pero como él lo único que hacía era elegir cosas extrañas a propósito yo acabé eligiéndolo todo y no podía decir que quería todo como antes porqué se había llevado todos los muebles. Como para negarme. Los muebles del salón era la última moda, según el decorador. La antigua sala de juegos de la planta baja ahora era una biblioteca con un escritorio a un costado, la sala que habían antes de la biblioteca era la sala de visitas, se me ocurrió al azar porqué no sabía ni que decir. En la primera planta una de las tres habitaciones era el espacio de relajación, estaba totalmente de blanco y con cuadros, esa fue otra cosa que elegí al azar porque tampoco sabía lo que decir. El sótano fue lo único que me dejaron no cambiar. Nuestra habitación, nuestra suena tan bien, también la modifiqué pero solo un poco. Como era enorme cuando, Jake no yo, puso el vestidor fue como si no le hubieran quitado ni un poco del espacio. Quise dejar los colores azul imperial porqué me gustaban como quedaba pero al final le añadí al toque imperial color oro, plateado, blanco y beige. Y todo en un día. Fue agotador.
Era diciembre, 24 de diciembre. Llegó Navidad. Aún no les había dicho a papá y mamá que Jake y yo vivíamos juntos y estaba nerviosa porqué pasaríamos la Navidad, con nuestros padres y en… nuestra casa, aún me suena raro decir nuestra casa o mi casa por qué una cosa es nuestra habitación y otra nuestra casa pero aún así me gusta.
-Os ha quedado preciosa la casa-Comentó alegre Sarah cuando acabamos de cenar.
-Fue Nessie quién hizo todo.
-Entonces eres una muy buena decoradora, mis felicitaciones.
-Gracias-Respondí encogiéndome un poco en la silla por la sobre atención que tenía de los cinco.
-Ahora quiero hacer un brindis-Miré a Jake como señal que no dijera nada que me hiciera llorar porque si lo hacía lo tenía amenazado con dormir en el sofá, pero era de broma, si alguien dormía ahí era yo porque de lo cómodo que era me quedaba dormida. Por suerte hizo un brindis normal pero ahora tocaba decir que vivíamos juntos. Como estábamos sentados un frente a otro le di un pequeño puntapié con mi tacón por debajo de la mesa para que él lo dijera. Sí, soy cobarde pero no soy yo quién se enfrentará a la cara de papá cuando lo escuché.
-También queríamos deciros otra cosa ¿Verdad Nessie?-Nota mental: no ducharme con él durante una semana. No, mejor la quito sé que no podré resistir ni un día.
-Sí… Mejor dilo tú-Le volví a pasar la pelota.
-A ti se te da mejor hablar-Y ahora me la pasó él.
-¿Yo? ¿Quién es el empresario aquí?-Contraataqué.
-¿A la vez?-Eso era una buena idea.
-Vale, pero eres un pequeño cobarde.
-Dijo la que me quería echar todo a mí.
-Chicos-Intervino mamá- No os meto prisa pero ¡Queréis decirlo ya! Me impacientáis.
-Vivimos juntos.
Y en cuanto acabamos de hablar escuché los gritos emocionados de Sarah y mamá. Como cada una estaba a un lado mío se levantaron y me abrazaron.
-Os lo dijimos-Les dijeron a sus respectivos esposos.
-Sabíamos que algo importante pasaría-Me dijo mamá.
-¿Cómo lo habéis sabido?
-Des de tu cumpleaños nos comunicamos. Bueno, dejemos a los hombres ocuparse de los platos-Dijo Sarah, llevándome hacia la sala de visitas pero yo no me quería separar de Jake, a saber lo que le diría papá. Nos sentamos en unos grandes sillones.
-Antes de todo…-Dijo mamá- ¿Estás embarazada?
-¿Qué?
-Plantemos diversas cosas sobre hoy y una posibilidad era que estabas embarazada. Yo la descarté pero Sarah tenía la esperanza de que estuvieras embarazada.
-Lamento desilusionarte Sarah, pero no estoy embarazada-Hasta decir las palabras me costaron. Mi menstruación era puntual, me tomaba mis píldoras, ningún retraso ni síntomas. Sí, no hay nada cocinándose en el horno.
-¿Ni un poquito?
¿Cómo se puede estar embarazada un poquito? ¿Eso es posible?
-No.
-Bueno, no pasará mucho tiempo-Dijo mamá- Pero deja que el tiempo fluya. No quiero ser abuela tan joven.
-Pero tampoco quiere ser abuela tan mayor. Yo a diferencia de ti Bella, no soy tan joven. Así que máximo dos años.
-¿Tan pronto? ¿Por qué no cuatro?
-Dos y medio.
-Tres y medio.
-Tres y es mi última oferta.
¿Están debatiendo cuando tengo que tener hijos? Eso es increíble. Es mi cuerpo, yo decido. Haber tengo veintidós años, soy joven, así que… Espera no, ¿Por qué estoy pensando en eso? Bueno, sería precioso tener hijos de Jake y… ¡Déjalo ya! No sé porque siempre que estoy cerca de Sarah estos pensamientos se me cruzan por la cabeza.
-Alto. Estáis divagando mucho, demasiado. Me asustáis.
-Claro, eres tan joven-Dijo Sarah, con voz tierna y ensoñadora.
-Yo te tuve con casi veinte años.
-Al parecer en tu época los anticonceptivos era ilegales, las mujeres os quedabais embarazadas muy temprano y teníais un millón de hijos.
-Eso sería en la época de tu abuela René. Yo solo tuve una hija.
-¿Enserio? Ni lo había notado.
-Bueno, entonces bebés aún no- Mamá y yo volvimos a dirigir la mirada a Sarah- ¿Y boda?
-¡¿Te vas a casar y no me lo habías contado?!
-Por favor, no penséis tanto que se os hace mal para el cerebro. Todo a su tiempo- Repetí lo que Jake me dijo. Realmente ya no tenía todas esas dudas y temores que tenía antes, ahora estoy totalmente segura de todo.
Fin de año la pasamos Jake y yo solos yendo de fiesta en fiesta. Y como es tradición, fuimos al Time Square a celebrar la cuenta atrás y cerrando con un beso el año. Ese lugar me encantó para fin de año. Está tan abarrotado de gente que ni puedes pasar pero eso no me disgusta. Había un montón de fuegos artificiales, cosa que me fascinaba aún más.
Hola Bad People! Bueno, este era el capítulo que tocaba ayer, como expliqué en el capitulo anterior. Pero sabéis ¿Qué? Ayer hice un año escribiendo historias, mi primer año. Como pasa el tiempo.
Rose Rosales: Sí, ignoración triple jajaja
