La vida pasa.

Hermione POV

Estamos empezando el invierno, viene los primero fríos, pero nuestra cabaña es acogedora, aunque cuando sopla mucho viento, parece que se fuera a venir abajo.

La alarma de mi radio despertador sonó y automáticamente se encendió la radio, señal que debía empezar un nuevo día, me levante de mi cama con toda la pereza y fui a ducharme, cuando salí me puse mi jean, botas sin taco negra, polera negra y prepare mi bolso. Fui a preparar mi desayuno, pero antes pase por el cuarto de mi pequeña, dormía tranquila, aferrada a su elefante de peluche con su dedo pulgar en la boca. Sonreí y se lo quite acomodando su manita a un costado, ya que el médico me aconsejaba que no era buena costumbre, luego la arrope y le di un besito en sus mejillas rosadas

Prepara unos huevos revueltos y una leche chocolatada caliente, sé que eso suena infantil, pero no me gusta el café y aún en muchos aspectos me siento una niña. Recuerdo cuando tuve a Molly, las primeras noches ella no dormía bien y yo estaba cansada, así que muchas veces mientras ella lloraba y yo no sabía porque, lloraba a la par de ella.

La Sra. Bell era demasiado buena conmigo, cuando tuve a Molly me acompañó en el hospital y además me dejaba llevarla a la tienda para que estuviera conmigo todo el día, y así no debía pagar a alguien para que la cuidara.

Mis padres me dejaron sacar todas mis cosas de la casa: laptop, iPad, iPod, iPhone, mi auto, collares de oro que me solía regalar papá con sus colgantes y algunas cosas más, así que con eso me hice de bastante dinero para empezar en este lugar, mi auto lo vendí y me compre una camioneta vieja para poder movilizarme con mi niña, mi iPhone lo cambie por un celular que ni siquiera merece la pena menciona modelo ni marca, solo tenía lo necesario; hacer llamadas y enviar mensajes de texto.

Seamus trabajaba conmigo en la tienda y además era el hijo de la Sra. Bell, era medio pesado, sé que le gusto pero no me interesa, además ya no quiero saber nada de hombres en mi vida. Me invito a ir muchas veces con él y sus amigos al cine, pero me negué.

En eso paso un año, mi vida era monótona, no había altibajos ni nada demasiado emocionante. Además lo más emocionante que había pasado en este pueblo es que había regresado el hijo del doctor Malfoy y todas los chicas del pueblo desfilaron por el hospital, creo que nunca hubo tantas chicas enfermas como ese día, según la Sra. Bell era el joven más guapo que se había visto en el pueblo.

Salí del trabajo a las tres de la tarde y pase por mi niña que estaba en la guardería.

-¡Mammiii! - exclamo en cuanto me vio en la puerta y vino intentando correr, tenía un añito y medio ya y yo los 20 cumplidos, la tome en mis brazos y nos abrazamos fuerte. Sus bracitos me envolvían y luego cuando me soltaba con su manita tan chiquita acariciaba mi mejilla.

-¡Mi niña! - bese su mejilla y cargada la lleve hasta la camioneta, la acomode en su sillita y nos fuimos a nuestra casa.

-¡Lete! – exclamo apenas entramos a la cabaña.

-Leche - la corregí y ella reía fuerte. Su risa es como de campanillas.

La baje y ella fue directo a su mesita donde tenía los crayones y sus hojas para pintar, yo fui a la cocina a preparar su mamadera.

La tarde paso mientras las dos jugamos, dimos unas vueltas por el jardín mientras recogíamos flores y la verdad se nos hizo demasiado tarde, nos habíamos alejado demasiado y había bajado demasiado la temperatura, no había abrigado lo suficiente a mi niña y la vi temblar. Volvimos lo más rápido posible a casa. Le di un baño bien caliente, la vestí y arrope para que quedara bien abriga y le di su leche calentita. Cuando termino con su leche se quedó dormida, fui a mi habitación y luego de ducharme me acosté.

Me levante sobresaltada, con algo de angustia en mi pecho, prendí la luz y en mi interior sabía que algo no estaba bien. Fui directo a la habitación de mi pequeña, y lo note apenas la vi, su cara esta colorada, estaba toda transpirada y ardía en fiebre.

Luego de cambiarme la acomode en su sillita en la camioneta y fuimos al hospital.

-Buenas noches - saludo la enfermera de guardia.

-Tiene mucha fiebre y está temblando - dije sin saludar por los nervios, nunca se había enfermado, era muy sanita así que estaba más que preocupada.

-Vamos a pasarla a una consulta así la revisa - dijo y se acercó otra enfermera y asentí - María llévala a la consulta 3 - dijo y seguí a la otra enfermera.

Llegamos a la consulta y me hizo recostar a mi niña en la camilla mientras me entrego la planilla de ingreso para completar. Me senté al lado de mi niña y comencé a completarla.

-Tiene 40 grados - dijo la enfermera María cuando saco el termómetro, la mire preocupada pero ella sonrió -. Ya vuelvo en unos minutos con el doctor Malfoy - dijo y asentí.

Unos minutos después María volvió y detrás de ella entraba el que supongo seria el doctor Malfoy, un hombre fornido de pelo rubio y ojos celestes, seguro media por lo menos 1,80 o un poco más, su piel era clara y su sonrisa perfecta.

-Buenas noches... - saludo mientras estiraba su mano y tomaba la planilla que había completado - señora Hermione Granger... - término - ¿o señorita? – sonreí.

-Señorita - conteste.

-Bien, vamos a examinar a esta pequeñita - dijo y se acercó a Molly acomodando su estetoscopio. Demoro varios minutos -. ¿Ha tomado frio? - pregunto y me sentí culpable.

-Si - conteste y suspire, el doctor me miro sonriendo -, hoy tomó un poco de frio cuando salimos a pasear.

-No te preocupes, eso puede pasar, solo tiene una gripe por el frio, le vamos a dar antibióticos ahora para bajarle la fiebre y luego pueden volver a su casa, le estaré recetando los medicamentos que debe tomar y cada cuanto tiempo - respire aliviada -, tiene que estar en cama calentita y en tres días la traes así la revisamos de nuevo - asentí.

-Voy por los remedios - dijo María y salió de la consulta.

-Hermione Granger - dijo mi nombre como reconociéndolo. Nos miramos, él estaba pensativo y luego sonrió -. Ya sé de donde conozco tu nombre - dijo y lo mire sorprendida porque desde que llegue a Chicago no me di a conocer mucho -. Tú alquilas una cabaña vieja a mi esposa Narcisa - aseguro.

-Si - conteste aun sorprendida -, hace un poco más de año y medio - asegure -, ahora debo renovar el contrato.

-Si, lo sabía, Narcisa estuvo hablándome de eso, le gustaría arreglar esa cabaña pero el dueño no se la quiere vender - continuo -. Esta apenada porque estés viviendo con tu pequeña ahí y no esta en tan buenas condiciones.

-Al principio no quería alquilármela, pero era todo lo que podía pagar - dije algo avergonzada.

-¿Estás sola? - pregunto y parecía preocupado -. ¿Cuántos años tienes? - sonreí.

-Solo somos nosotras dos, no más - confirme - y tengo 20 años - conteste.

-Doctor Malfoy - lo llamo María cuando entro -, aquí está la vacuna – dijo entregándosela.

-Bien Hermione...

-Solo Hermione - le corte y sonrió.

-Hermione - sonrió -, María la controlara - dijo mientras comenzó a anotar en el recetario -. Y apenas se baje la fiebre puedes llevarla - asentí - Estos son los medicamento y acá los horarios y como los debe tomar - me entrego dos papeles -. Traes a... Molly? - le llamo la atención el nombre.

-Molly – dije y asintió.

-Bien, trae a Molly en tres días para revisarla – dijo asentí.

-De acuerdo - conteste.

Se despidió y se marchó. Luego de una hora mi niña ya no tenía fiebre así que la lleve de nuevo a casa.

Los tres días siguientes me quede con ella y no fui a trabajar, me dedique por completo a mi niña, había pedido el turno para la revisación y ahora estábamos esperando que nos llamaran.

Entramos a la consulta y el doctor Malfoy atendió a mi niña que ya estaba en perfecto estado. Tanto así, que mientras hablábamos con el doctor se me escapo hacia el pasillo. Había entrado una enfermera y había dejado la puerta entornada, el doctor Malfoy me estaba dando algunos consejos e indicaciones y había dejado a mi pequeña con una hoja y crayones dibujando.

-Molly - la llame y salí a buscarla. Mire primero para un costado del pasillo y luego para el otro y vi como un chico la tomaba en brazos.

-¡Papi! ¡Papi! – exclamo y lo festejaba. "¡Por Dios! ¡Qué vergüenza!", pensé para mí, mientras caminaba hacia ellos.

-No pequeña no soy tu papi - le dijo con una hermosa sonrisa. Una sonrisa llena de ternura.

-¡Papi! - volvió a exclamar y sentí el calor en mis mejillas.

-Molly - la llame y me miraron - ven amor - y tendí mis brazos al igual que ella.

-¡Mami! - la tome en brazos -. ¡Papi! - Dijo señalando al chico y seguro mi cara estaba del color de un tomate.

-No amor, no es tu papi – intento ser un regaño, pero no era convincente -. Lo siento - dije mirando al chico. Sus ojos eran celestes, pelo castaño todo revuelto, su piel blanca y era alto, seguro tenía 1,80 o 1,90.

-Hijo - el doctor Malfoy se acercó y lo tomo del hombro -. Hermione este es mi hijo Draco - dijo -. Ella es Hermione Granger - dijo mirando a Draco, quien me miro con sorpresa y luego sonrió. Su sonrisa es lo más hermoso que vi en mi vida, después de mi niña. Mi corazón se desboco.

-Un placer – tendió su mano y estreche la mía.

-Igualmente - conteste. Y cuando estreche su mano una corriente eléctrica muy placentera subió por mi piel.

-¡Papi! - volvió a exclamar Molly.

-¡Molly basta! - la rete - no es tu papi - suspire -. Lo siento de nuevo - dije mirándolos y tanto el doctor como su hijo reían -. Debemos irnos, muchas gracias doctor Malfoy - dije.

-Dime Lucius – asentí -. Cualquier duda o consulta por Molly o cualquier cosa que necesites vienes y hablamos.

-Muchas gracias doctor... - me miro como retándome y me hizo recordar a mi padre con ese gesto - Lucius - me corregí y sonrió -. Draco, perdón otra vez – dije a modo de saludo y el solo asintió.

Volví a la consulta a buscar mis cosas y las de mi pequeña y volvimos a casa. Ya mañana volvíamos a la rutina de yo al trabajo y ella a su jardín.

Llegue al trabajo luego de dejarla en la guardería, me sentía rara, era como si alguien me estuviera siguiendo, sentía como una mirada fija en mi durante todo el camino de casa a la guardería y luego de ahí al trabajo. Durante la mañana no lo sentí así que me tranquilice. A las tres como pasaba a habitualmente salí del trabajo y realmente me lleve una gran sorpresa, sobre todo por quien me estaba esperando.

-Hola Hermione – dijo y sonrió. Me quede helada, no me esperaba esto.


Aquí está el segundo capítulo, sé que es corto, pero ya expliqué todo eso en el capítulo anterior…

Oh si, en este fic Lucius es bueno, ya saben que es malo en los libros y todo eso, pero aquí es realmente un amor…

¿Les molesta que la hija de Hermione se llame Molly?

¿Quién creen que haya saludado a Mione?

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Saludos,

Old Brown Shoe :3