67. Extraña
Jake debido a esas convenciones no tenía que ir a la empresa ya que se podía comunicar perfectamente desde el portátil. Pero hoy si había ido a la empresa así que decidí hacerle una visita a última hora.
-Hola Cathy ¿Está Jake por aquí?-Apoyé mis manos en su mesa.
-Sí pero está… digamos que reunido-Dijo dudosa. Tecleó y revisó algo en la pantalla de su ordenador, sonrió y giró la pantalla. Había la imagen de un deportivo azul de dos puertas de esos coches que tienen más capó que asientos. Aun así era bonito-¿Te gusta? Es mi nueva adquisición.
La puerta del despacho de Jake se abrió y de ahí salió Embry. Él nos vio a ambas pero cuando pasó por delante nos ignoró. A Cathy por lo visto no le gustó eso así que decidió decir algo para llamar su atención.
-Me gusta tu nuevo coche, es espectacular-Eso logró captar la atención de Embry porque se giró-Mira que fotogénico es-Le señaló con la mano la imagen del ordenador- Sería una pena que algo le pasara.
-Así que miráis mi coche para destrozarlo-Dijo y se giró para retornar su camino al ascensor- Renesmee, yo de ti estaría pendiente de otros cosas ¿No querías saber que era el asunto L? Cruza esa puerta y lo verás todo más claro. Y ahora con un cordial saludo, me voy. Quien avisa no es traidor-Dicho eso las puertas del ascensor se abrieron y entró.
-¿Qué ha querido decir?-Le pregunté a Cathy preocupada.
-Déjalo, siempre dice tonterías.
Pero sin embargo yo tenía curiosidad por saber que era el asunto L. Me quedé repiqueteando con mi pie el suelo indecisa de entrar o no entrar.
-¿Quién hay ahí dentro?-Dije mirando la puerta.
-Arcoíris, princesas y unicornios-Me respondió Cathy con indiferencia. Incliné la cabeza, esperando una respuesta más normal que esa. Ella no dejaba de teclear y ese sonido me estaba comenzando a poner nerviosa-No hagas caso a Embry-Dijo sin mirarme, se la veía muy concentrada en la pantalla.
Me balanceé inclinando mis pies de delante a atrás. Después puse mi pie derecho delante del izquierdo y uní mis manos. Suspiré. Cathy tenía razón, no debo de hacer caso a Embry. Esperaría a Jake aquí y listo. Aparté unas cuantas cosas de la mesa de Cathy y me senté en ella. Comencé a toquetear todo lo que veía por la mesa, jugué con el lapicero, con el sacapuntas electrónico y con la goma elástica como si fuera un tirachinas. Me levanté de la mesa para poder encestar bien la goma en el lapicero pero mi puntería falló y acabé dándole al interlocutor. Los botones se comenzaron a iluminar y rápidamente cliqué cualquier letra para que dejara de brillar y Cathy no se diera cuenta de lo que había hecho porque menos mal que estaba muy pendiente de sus cosas. Conseguí encontrar un botón que hizo que solamente estuviera un botón iluminado. Me sorprendió escuchar risas, he vuelto a tocar el botón que no era.
-¿Qué has hecho?
-Nada
Cathy se inclinó para ver lo que había hecho.
-No hagas caso a Embry, solo se llevan bien.
No sabía de lo que hablaba pero hice como si lo entendiera todo.
-Claro.
Si Cathy me ha dicho que no hiciera caso a Embry y Embry me ha dicho que el asunto L está ahí ¿Qué hago aquí sentada?
Caminé hasta la puerta y una vez allí me quedé observándola. No eran más de cinco centímetros lo que me separaba de mi destino. Abrí la puerta poco a poco y fue como si tuviera déjà vu. Jake y Leah muy alegres por algo. Fue como si me desplazara hace casi dos años atrás. Entré sin hacer ruido y observé la escena. Se los veía bastante concentrados en su trabajo pero a la vez también se los veía con mucha confianza. Claro que había confianza, estaban sentados en el sofá. Leah estaba sentada sobre su pierna y la otra en el suelo, había una carpeta abierta en su regazo y a pesa de parecer que estuviera leyendo se estaba riendo. Jake estaba a su lado, haciendo como si leyera algo de su carpeta pero también reía.
-Hola-Dije tímidamente, me había quedado mirando tanto tiempo que no sabía cómo intervenir.
-¿Renesmee?-Dijo sorprendida Leah al verme. Dejó la carpeta sobre el sofá y vino hacia mí, que me encontraba a solo un palmo de la puerta cerrada- Te noto diferente ¿Te has cortado y rizado el cabello? ¿Sí, verdad? Estás muy guapa, prima-Volvió a sonreír muy alegremente- Me hace acordar a cuando éramos pequeñas y yo te hacía peinados ¡Que recuerdos!
Sí, una déjà vu completamente. Leah amable, yo alucinando y Jake en segundo plano.
-Me tengo que ir, ya es lo hora de marcharme. Estás muy guapa- Leah se giró para ver a Jake por última vez- Adiós Jacob y haz el favor de no ser tan troglodita.
Oh, Jake hizo algo que no me esperaba que hiciera, sonreír. En mi déjà vu Jake no le sonreía. Cerré la puerta y me apoyé en ella.
-Se me ha olvidado a que venía- Fruncí el ceño pensando a que había venido.
-Ha cambiado-Dijo viniendo hacia a mí- Es diferente.
-¿Qué?
-¿Hablamos?-Me tendió la mano pero yo no se la cogí
-Si es algo relacionado con Leah prefiero no saberlo. La última vez que la escuchaste acabé en Hawái.
-Yo me sorprendí de su cambio también.
-¿Quién ha dicho que yo me haya sorprendido?
-Su cambio me tomó de sorpresa, cuando vino a trabajar aquí era como si fuera otra. Era…-Se quedó sin palabras pensando en que decir.
-¿Arcoíris, princesas y unicornios?-Dije acordándome de lo que me dijo Cathy.
-Sí. Y eso lo agradecí, porque si hubiera tenido que pasar noches enteras soportando a la antigua Leah me hubiera tirado por la ventana. Y de seguro que Embry me hubiera seguido aunque creo que aún tiene ganas de tirarse por la ventana.
¡Eso era! Embry dijo algo del asunto L. Que estaba aquí.
Me aparté de él y fue a sentarme enfrente de la mesa del ordenador, el lugar donde tendrían que haber estado sentados Jake y Leah.
-¿Me dirás que es el asunto L?-Dije impulsando la silla para dar una vuelta.
-¿Y si primero hablamos?
-No veo nada de lo que tengamos que hablar-Continué rotando en la silla.
Caminó hasta pararse enfrente de mí y cruzó los brazos.
-Llevo trabajando con Leah y Embry desde hace varios meses pero sobretodo con Leah. Cuando vino aquí se portaba de una manera demasiado amable que hasta era difícil de creer sobretodo conociendo como era. Nos quedábamos varias noches aquí adelantando campañas que teníamos. Se la veía muy entusiasmada con todo y estaba muy positiva.
-Y me parece fantástico todo eso…¿A dónde quieres llegar?-Esperé atenta la respuesta. Jake, escondió sus manos en sus bolsillos y después con una extraña voz añadió:
-Me siento culpable. Antes Leah y tú eráis las mejores amigas.
Elevé las cejas muy sorprendida ¡Pero qué diablos ha pasado!
-¿Antes? Eso fue hace más de… ocho años. Y no era mi mejor amiga, yo vivía feliz pensando que sí. Más bien yo era para ella como un diario humano al que contarle todo. Y había cosas que no me interesaban.
-Te sugiero algo ¿Por qué no intentas retomar esa amistad?
Lo miré fijamente ¿Enserio me estaba hablando enserio?
-¿Hablas enserio?
-Primas y mejores amigas, yo rompí eso.
Decidí ignorar lo que decía así que volví a dar vueltas en la silla pero él me paró. Me crucé de brazos indigna por su interrupción.
-No quiero retomar nada-No iba a dar mi brazo a torcer
-Solo inténtalo.
-Seremos primas toda la vida, compartimos sangre-Dije exasperada- Jake ¿A qué viene todo esto?
-A nada. Solo que no la quiero fastidiar más.
Su tono de voz me hizo sentir culpable. Odiaba esa habilidad suya de la persistencia pero yo soy igual, no me imagino como me aguantan las personas que me rodean. Suspiré, tengo que ser más comprensiva. Me levanté del asiento para poder estar cara a cara a él.
-¿Pero qué vas a fastidiar?-Acaricié su rostro y besé brevemente sus labios- Ahora dime que es el asunto L.
-No te rendirás, eh.
Negué con la cabeza
-No.
-Está bien, pero antes prométeme que no pensarás cosas extrañas.
Me quedé pensando las cosas extrañas que podría pensar pero no se me ocurrió ninguna.
-El nombre de "asunto L" se lo inventó Embry. A él nunca le gustó Leah y piensa que toda esa actitud… tiene un objetivo concreto pero sé que es así de amable con todos. Embry piensa que todo es un cuento suyo porque ahora me llevo mejor con ella.
Eso que se lleva mejor con ella era obvio. He visto su actitud en el sofá. Y como siempre, Jake me contaba tan detalladamente las cosas.
-Esa mueca tuya me demuestra que estás pensando cosas extrañas.
Llevé mis manos a mis mejillas.
-¿Qué mueca?
Cogió mis manos y las puso a mis costados.
-Esa mueca que hiciste aquí-Besó una de mis mejillas- aquí-Besó mi otra mejilla-Aquí-Besó mi frente- Y aquí- Besó mis labios repetidamente pero sin prolongar la duración, eran pequeños besos que me dejaban con ganas de más. Rodeé con mis brazos su cuello. Él me arrastró a la mesa y me subió en ella. Paró de besarme y me dijo muy cerca del oído:
-Inténtalo.
Abrí la boca sorprendida. Todo esto ¿Solo era un chantaje?
-Me voy
-¿Por qué?
-Me pides que sea amiga de Leah ¿Qué será lo otro? ¿Que hagamos fiestas de pijamas?
Bajé de la mesa y fui hacia la salida. Escuché que Jake me llamaba pero lo ignoraré.
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Bien llegados a este punto, después de varios días de pensar no me puedo arrepentir. Estoy aquí preparada para hacer algo que no creí que haría nunca.
-Cathy ¿Sabes dónde trabaja Leah?
-Cruza la puerta y verás el lugar, es fácil reconocerlo ¿Qué vas a hacer?
-Algo de lo que me arrepentiré durante mucho tiempo.
-¿No llevarás una arma?-Me miró sospechosamente.
Me reí de su suposición.
-No tengo permiso de armas así que no puedo.
Esta vez fue Cathy quien río.
-Suerte con lo que sea que vayas hacer.
-Gracias.
Crucé la puerta topándome con las oficinas, la mayoría ya estaban recogidas, eran las cinco, la misma hora a la que vine hace días. Supe porque Cathy me dijo que el lugar donde trabajaba era fácil de reconocerlo, era el despacho que se encontraba más cerca, los otros estaban relativamente alejados.
Miré si había alguien dentro y cuando vi a Leah estuve a punto de darme la vuelta y taparme la boca con cinta para que ninguna palabra se escapara por mis labios. Sin embargo, llamé a la puerta y entré.
-Que sorpresa verte-Me recibió Leah con una sonrisa.
-Sí… Te venía a preguntar si tú y yo…podemos salir y tomar algo como un café, un refresco, un Martini... Algo así como… amigas-Hasta la palabra misma me resultaba rara de decir.
-¿Enserio?-Dijo entusiasmada- ¡Me encantaría! Pensaba quedarme más tiempo aquí pero… estos papeles pueden esperar. En cinco minutos estoy lista.
Sonreí, por cordialidad.
-De acuerdo, yo… ahora vuelvo.
Salí a un ritmo normal, sin correr y fui a donde Cathy.
-Voy a salir con Leah-Le dije aún sin creérmelo.
-¿De verdad?-Dijo incrédula- ¿A ti también te ha afectado su alegría? Bueno, es que es contagioso ¿Y puedo saber a qué se el por qué?
-Jake quiere que salga con ella.
-Vaya eso es raro.
La puerta del despacho de Jake se estaba abriendo y antes de que el me viera salí. Caminé con lentitud al despacho de Leah pero me detuvieron. Jake se paró enfrente de mí.
-¿Me estás evitando?
- No, solo que como has salido me he dado cuenta que la jornada laboral acabó y la hora de los bares empieza.
-¿Qué?
-Que me voy con Leah.
-¿De verdad?-Dijo con una alegría que me molestó ¿A qué viene tanta alegría?
-Sí-Dije sin más para no comenzar a indagar en el porqué de su alegría.
Sí, la fluidez de la conversación no era muy buena pero yo no tenía nada que decir. Me di la vuelta para continuar iba a abrir la puerta del despacho pero Leah la abrió.
-Ya estoy lista.
Salimos y fuimos hacia el ascensor. Por mi parte había mucha tensión, por su parte había sonrisas.
Y cuando pensé que no podría haber más tensión Jake apareció.
-Hola Jacob-Le saludó Leah-Justo íbamos de camino a un bar ¿Quieres venir?
Mis ojos se me salieron de orbita ¡No! Ya es bastante raro que acepte salir con ella como para que Jake venga. No, absolutamente no.
-No-Me apresuré a decir- Fue su idea que tú y yo saliéramos. Dice que se siente culpable por no sé qué cosas y… Bueno eso.
-Oh, que cielo. ¿De qué te vas a sentir culpable? No has hecho nada-Se rió- Bueno ahora tú y yo vamos a cualquier lugar, si quieres tú decides donde pero yo pago y no acepto un no. Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar y de paso me dices que tal te fue por Alemania.
-¿Cómo sabes eso?-Jacob y Leah compartieron miradas secretas que no fueron tan secretas porque yo me di cuenta de esas miradas.
-Surgió-Se encogió de hombros mirando a Jake y riéndose otra vez. Madre mía ¿Estará todo el día con esa risa?
-Bueno, nos vamos.
-Que os la paséis bien-Jake se acercó a mi oído y me susurró-Sé buena con ella.
Genial, ahora yo soy la mala.
Bajamos en el ascensor en silencio. Y como ella venia en taxi fuimos al bar que ella me dijo, en silencio. El bar era bastante agradable y las bebidas también, lo único malo era la compañía.
-Haber si Jacob me pregunta diré que la pasé muy bien pero realmente tu y yo no tomaremos nada ni seremos amigas ni nada. Odio haber venido aquí sobre todo porque está tú. La única razón por la que he venido es porque así Jacob ya dejará el tema y pensará que tú y yo somos las mejore amigas del mundo mundial pero realmente no es el caso. Porque lo que yo quiero es a Jacob y eso no tardará en cumplirse.
Muajajajajaja
Pestañeé varias veces para retornar a la realidad. Aquella risa que se ha imaginado mi mente no ha sido muy buena.
-Me alegro poder hablar al fin contigo. Te he notado rara desde que hemos llegado ¿Te ocurre algo? La verdad es que me alegra estar aquí contigo pero si tú no te sientes cómoda te puedes ir, le diré a Jacob que la pasamos muy bien.
Culpabilidad ¿Acaso habrá hecho lo mismo con Jake?
-No, solo es que estoy sorprendida de nosotras dos. Tú y yo en un bar. Fantástico-Sonreí tan verdaderamente como pude.
-¿Y qué tal Alemania?
Apoyé mi cara en mi mano.
-¿Cómo lo supiste?
-Jacob me lo contó, como llevaba tiempo sin verte le pregunté por ti. Bueno, quería saber más de ti-Dijo algo avergonzada. Vaya, Leah avergonzada. Que novedad.
-Bueno, aprendí mucho en Alemania y volveré en enero.
-Cuanto me alegro, estoy muy orgullosa de ti.
Me entraron escalofríos al oír esa frase. No me acostumbraba a eso. Bebí un largo trago de mi mojito con doble de alcohol, lo había pedido para llevar mejor la situación. Ya iba por el tercero. Iba a coger una servilleta pero sin querer hice caer el vaso derramando el líquido por la mesa. Leah inmediatamente sacó las máximas servilletas que pudo y solucionó el desastre que yo había hecho.
-Hubiera sido una pena que ensuciaras tu bonita ropa-Leah se inclinó un poco sobre la mesa y acomodó la tira de mi camiseta que se me había bajado- ¿No tienes frío? Tienes la piel de gallina.
Mi piel de gallina era muy normal delante de su actitud y gestos tan familiares, era demasiada amabilidad para asimilarlo de una sola vez.
-¿Al final que estudiaste?-Le pregunté.
-Marketing. Es divertido aunque no lo parezca. Viajo bastante por todo esto de los negocios y convenciones. Hace poco estuvimos Jacob, Embry y yo en una.
Juntos en una convención, normal que Jake no me quisiera decir nada. Estaba con Leah pero también estaba Embry. Renesmee, controla tus celos.
-¿Tienes novio?-Le pregunté era más bien una pregunta trampa.
-Solía salir con alguien, gracias a él fue que ascendí. Ese alguien forma parte de la antigua Leah. Sé que no está bien salir con alguien solo por eso, pero yo era demasiado ambiciosa. Ahora no salgo con nadie porque los hombres de esta ciudad me tienen bastante conocida y no me toman enserio-Dijo con algo de pena y vergüenza. Normal, eso la hacía quedar como una zorra- Los que quieren algo enserio buscan una futura madre para sus hijos y yo a tal punto de seriedad no llego. Busco una relación seria y ya con eso veré lo que me depara la vida.
Continuamos hablando, sobretodo yo que le preguntaba cosas sobre su vida. Ella me respondía complacidamente. Intenté buscar cualquier flanco pero no encontraba ninguno.
-Vaya, ya son las ocho. Espero no haberte entretenido mucho-Le dije a Leah. Me disponía a pagar la cuenta cuando Leah me detuvo.
-Dije que invitaría yo.
-Ya lo harás otro día.
-¿Quedaremos otro día?-Dijo sorprendida pero muy alegre. Me estaba acostumbrando a esta Leah.
-Sí-No, eso solo un decir.
Esta vez, mientras conducía camino a su piso no hubo nada de silencio. Leah había puesto la radio y estaba cantando. Yo extrañamente me reí de las tonterías que estaba haciendo y luego… me uní a su karaoke. Era imposible no seguirla y unirme a ella, desprendía una felicidad y confianza increíbles, no me había comportado así con ella ni cuando éramos amigas.
-Y ahora Renesmee está descendiendo poco a poco la velocidad para aparcar. Ella se encuentra muy concentrada en su tarea pero como se ponga más atenta parecerá una abuela al volante.
No pude evitar reírme de la "retransmisión" que estaba haciendo Leah, teniendo como micrófono un puño. Pero en cuanto vi la sonrisa de Leah me pregunté por qué me reía, no tendría que reírme.
-Oh, Renesmee frunce un poco el ceño. Nos hace acordar a una caricatura de caperucita roja.
Ya había acabado de aparcar. Leah se quitó el cinturón de seguridad.
-¿Podemos dar un pequeño paseo?-Preguntó con timidez- Puedes dejar el coche aquí, no le pasará nada.
Asentí con la cabeza y me bajé del coche. Ahora que salía del coche me di cuenta que el bloque de edificios era muy bonito y se veía de clase.
-Bonito piso-Comenté.
-Sí, aún me persigue las consecuencias de la antigua Leah-Bajó la mirada pero la volvió a subir- Sígueme, aquí atrás tenemos un jardín comunitario.
Fuimos al jardín pero no nos sentamos sino que paseamos por la zona de los rosales.
-Me ha gustado mucho que hayamos quedado y hablado, pero verdaderamente no hemos hablado de lo que me interesaba. Yo sé que no me merezco tu amistad pero me gustaría conseguirla. Sé que he sido una persona caprichosa, engreída, embustera y más cosas que no podría nombrar ni en un siglo-Sonrió brevemente- Pero quisiera recuperarte, perder a un familiar al que eras tan cercano es tan…-Tragó saliva, su voz temblaba y yo sabía lo que eso avecinaba. Respiró varias veces para evitar que sus lágrimas cayeran pero no lo logró. En cuanto su primera lagrima cayó, se abalanzó sobre mí en un abrazo-Lo siento, lo siento, perdóname. Yo quería alejarte de Jacob por puro capricho, lo intenté creándole celos y dudas absurdas sobre ti. No te quiero perder, nunca te lo demostré pero te quería mucho.
Para ese entonces su voz estaba muy temblorosa y le costaba hablar. Cuando se separó de mí, las lágrimas aún fluían por su rostro. No supe que decir.
-¿No me crees verdad?
Me sentí la peor de las personas. Ella abriéndome su corazón y yo continuaba desconfiando de ella. Renesmee, las personas cambian, tú misma cambiaste.
-Sí te creo. Solo estoy sorprendida. Anda, ven aquí-Estaba vez fui yo quien la abrazó. Estuvimos en la misma posición durante un largo rato y no se me hizo incómodo.
Leah me invitó a cenar a su casa. Ninguna de las dos teníamos mucha hambre así que comimos un gran helado de tiramisú. Cuando me fui, ella me acompañó hasta mi coche. Ahí, Leah hizo algo que me conmovió.
-Renesmee- Me llamó y puso su puño muy cerca de su boca- Y aquí finaliza la noche de hoy con una Leah muy entusiasmada y contenta porque hayas decidido darle otra oportunidad.
Cuando llegué a casa me comí un gran bol de ensalada de frutas. Tenía un nudo en el estómago pero no sabía el porqué.
Hola! Vaya cambio el de Leah! Princesas, arcoíris y unicornios, quien lo diria.
Rose Rosales: si lo de Cathy y Bree te han dejado loca, no sé como te ha dejado el cambio de Leah.
Rose Black20: no he matado ni mataré a Leah de eso ya se encargará el destino (era broma y no creas que es una especie de adelanto porque no lo es, no te deprimas jajaja)
