71. Montaña rusa

Si tuviera que definir estas últimas semanas con un adjetivo sería montaña rusa. Esta palabra no es un adjetivo pero sí define muy bien mi idea. Esas palabras me condujeron al lugar donde estoy ahora, en una mesa sentada junto a Leah apunto de pedirle "amablemente" que se aleje de mi novio. Sí, le estoy dando la patada pero no nos adelantemos aún.

Todo esto comenzó con Cathy. Ella se sentía muy presionada con respecto a Dylan porque presentía que si volvía a Seattle tendría que hablar con él y eso era lo último que quería. Cathy se acordó que tenía esos pasajes que le dio su madre hace tiempo y decidió usarlos aunque eso solo lo hacía para retardar más su vuelta. El destino elegido fue París y como aún estábamos en Italia en poco tiempo estuvimos ahí. Nos quedamos en un hotel pero no pasábamos mucho tiempo ahí ya que la mayoría del tiempo la pasábamos explorando la gran ciudad a base de tiendas, manicuras, pedicuras y estilistas de alto nivel. Lo bueno fue que tuvimos descuento en todas, Stella aún deja huella en mi vida. Pero tampoco es que importara lo que gastáramos porque el hotel y las compras, a pesar que el padrastro rico de Cathy se encargaba de eso, fue financiado por Matt y Jake que nos querían lo más pronto posible a casa y si eso significaba facturas que llegaran hasta el cielo no importaba porque en cuanto antes se relajara Cathy mejor para ellos. Palabras textuales de ellos dos.

Cuando volvimos a Seattle no supimos de Cathy durante un tiempo, se había convertido en una especie de ermitaña fugitiva de una seria conversación con Dylan.

Matt y Bree se pasaron un largo tiempo decorando su nueva casa. Era una muy grande pero no llegaba a ser una mansión. Contaba con siete habitaciones bastante espaciosas. Pero Matt guardaba algo entre manos y, teniendo en cuenta el tamaño de la casa y que se preocupaba mucho por los enchufes y cosas "peligrosas" que podría haber. Mi pronóstico fue, algo que a Bree nunca se le pasó por la cabeza: bebés.

Al volver a casa enseguida tuve una inesperada visita de Alice acompañada de Adela que no pudo ser la niña de las flores porque le dio indigestión debido al gran bufet que se comió en vista que Alice estaba más pendiente en otras cosas y Jasper estaba con Emmet. Pero lo que yo creí una visita de cortesía se convirtió más bien en una visita para ser la canguro de Adela. Esa semana fue bastante divertida. Fuimos a un estudio y ella me enseñó algunos pasos de ballet pero yo no nací para bailar así que me costó lo mío aprender los pasos para un baile sencillo. Y, a pesar de caerme varias veces, me la pasé muy bien. Pero cuando se fue dejó algo en mí, y no me refiero a sentimentalmente sino físicamente. Adela es una niña muy activa así que me dejó agotada y ahí fue cuando entró en acción Jake. Él llegó un día a casa y me dijo que hiciera las maletas porque nos íbamos.

-¿Cómo que nos vamos? ¿Dónde?

-Tienes mala memoria-Y me entregó una pequeña tarjeta.

Me gustaría haber pasado nuestro primer San Valentín juntos pero en cuanto vuelvas lo celebraremos en un lugar que estoy seguro que te gustará. Te doy una pista: le prometiste que volverías.

Te amo, Jacob.

-No ha sido en cuanto has vuelto porque te quería dejar descansar un tiempo y ahora que creo que ya ha pasado el tiempo suficiente es la perfecta ocasión para ir.

-¿De dónde has sacado la tarjeta?

Todas las tarjetas que me envió estaban guardadas en una caja que se perdió en la casa de Alemania mientras hacia las maletas.

-Tengo una fotocopia de cada tarjeta-Sonrió con aire misterioso e hizo una pausa- Adivina que lugar es.

Abrí la boca para decirlo pero no sabía cuál. Fruncí el ceño pensando en el lugar pero no se me ocurría ninguno.

-Tienes razón, tengo mala memoria. Dime cual es.

-Inténtalo.

Releí la tarjeta varias veces. Hasta que encontré un punto que me llamó la atención.

Te doy una pista: le prometiste que volverías.

Le prometí que volvería… volver… y es un lugar… ¿Le hablé a un lugar? Que extraña soy. Miré a Jake a ver si me decía algo más pero no me dijo nada. Reflexioné un tiempo más hasta que el nombre me vino a la mente.

-Lo sabes-Sonrió- Lo veo en tu mirada, pero antes-Sacó de su bolsillo trasero una corona de flores y me la puso-Dilo.

Toqué las flores de mi cabello e hice como si reflexionara. Me balanceé un rato hasta que dije la palabra.

-Hawái.

Y así, pasamos unas dos maravillosas semanas entre masajes, caminatas, fotos, surf-lo odio pero es como un rito hacer surf en Hawái- besos, puestas de sol y noches apasionadas.

Tal vez, con eso no se entienda las razones de mí "patada a Leah" pero la combinación de aviones, la sofisticada París, ballet y palmeras me hizo pensar. Yo tenía una vida feliz, salvo por la perturbación de aquella arpía que dice ser mi prima. Entre ese tiempo que estuve más pendiente en otras cosas me di cuenta que Leah seguía incrustada en mi vida, que cada paso que daba era un paso más lejos de Jake y mi séptimo sentido-el sexto es el de detectar mentirosas/arpías- me dijo que Leah estaba cerca y que tenía que hacer algo, que tenía que poner en marcha lo que hablé con Dylan en la boda de Rosalie.

Y bien, nos estamos acercando pero para estar más en el hilo comenzaré con esta mañana.

.

.

.

Agosto es un mes caluroso y poder dormir más de ocho horas sin despertarse ni una sola vez es un lujo. Pero tengo la suerte de vivir en un lugar con aire acondicionado donde durante todo el día y en cualquier parte de la casa se está fresco. Eso indica que estoy en un lugar perfecto para dormir pero no, alguien tuvo que llamar por teléfono. Tanteé el móvil por la mesita y contesté sin mirar quien era.

-Buenos días, Jacob-Dijo una voz extremadamente enérgica- Perdona la hora pero hoy tenemos reunión.

-¿Leah?

Miré la pantalla, 6.30 a.m. ¿Qué hace Leah llamando a Jake a estas horas?

-Oh, buenos días prima.

Fruncí los labios, no me gustaba que me llamara así. Lo decía con mucha familiaridad.

-¿Te he despertado? Seguro que sí, lo siento. Es que siempre me suele responder Jacob y él suena despierto cuando lo hace. Bueno, él es un madrugador nato.

Ese conocimiento que tenia de Jake me hizo enfadar por dos razones: conocía sus costumbres y recordé su pasado en común.

-¿Qué es eso de la reunión?

-Es a la hora de comer, le avisaba tan temprano porque así le daba tiempo a no hacer planes ya que seguramente ocuparíamos mucho tiempo. Y usualmente siempre le aviso a esta hora, no suele haber problema ¿Te estoy molestando?

Siempre.

-A que hora es.

-A las dos.

-Vaya, y avisas con doce horas de antelación de una reunión de última hora.

-Estaba desde ayer pero como era el día libre de Cathy yo me quise encargar de decírselo pero en cuanto entramos al bar se me olvidó. Ahí es menos agobiante hablar. De negocios-Agregó después de una pausa. Lo hacía apropósito, me la estaba jugando.

-¿Dónde es?

Me dio la dirección y en menos de un minuto me volví a acostar pero no logré conciliar el sueño. Leah lo llama por una reunión a las dos y lo llama antes que Cathy, eso significa que lo tiene bastante controlado. Eso no se sabe simplemente por trabajar juntos, eso es acoso. Me pasé media hora dando vueltas en la cama y cuando me aburrí decidí nadar en la piscina, aunque no sabía cómo estaría el agua a esa hora.

-¿Por qué tiemblas?-Me preguntó Jake bastante despierto, como si llevara despierto mucho tiempo o hubiera dormido mil horas.

El agua de la piscina estaba un poco fría y hoy el día estaba nublado a diferencia de ayer que hacia un radiante y espectacular sol. Pude nadar durante quince minutos pero en vista que mis huesos no se calentaban salí y el suelo y ambiente de la casa estaban fríos. Eso no fue una buena combinación. Lo que lo hizo peor fue ir corriendo estando mojada, no me caí pero eso provocaba que el aire estuviera más frío. Entré a la habitación muy rápido y, sin quitarme el bikini, cogí cualquier cosa del vestidor y me lo puse a pesar de mojar la ropa que debería de calentar.

-No podía dormir y me metí en la piscina.

-¿Enserio?-Me miró con burla pero mi "muy amable cara" le quitó esa expresión- Creí que estaría un poco fría.

-Sí, te parecerá muy gracioso-Hice morros- Tengo frío-Y a continuación me reí de mi misma-, en agosto. Tengo insomnio por tu culpa, he dormido menos de cuatro horas.

Jake me abrazó y me dio un breve beso en los labios.

-Cuando me desperté y no te vi creí que me habías abandonado.

Eso, lo ha sacado de la película que vimos ayer.

-Sí, debería haberlo hecho. Eso y tirarte un balde de agua congelada para que cuando te llamen te despiertes tú.

-¿Me llamaron?

Me separé de él y fui a buscar una toalla más pequeña para mí cabello.

-Tienes una reunión con comida incluida en…-Busqué el papel donde había apuntado los datos- Aquí. Leah, muy amable por su parte, llamó y me lo dijo.

-Y supongo que habrás sido simpática con ella.

Lo ignoré y me acosté en la cama.

-No me acuerdo, aún estaba en estado post-Rem.

Me enredé entre las sábanas, escondí mi cabeza bajo la almohada y cerré los ojos dispuesta a dormir. Jake se puso a mi lado y comenzó a acariciar la curva de mi cintura, cadera y muslo.

-Si sigues así no podré dormir.

-Bien, esa era mi intención.

Me reí cuando sentí sus labios en mi cuello. Me quité la almohada de la cara y la agarré bien fuerte. Puse la almohada sobre la cara de Jake y le hice a un lado. Cuando quité la almohada me miró enfurruñado.

-Eso por indirectamente haberme despertado.

-Vale, te dejo dormir.

Me moví un poco para estar más cerca de Jake y luego me acosté con mi cabeza cerca de su hombro.

-El problema es que ahora no tengo sueño. Mi maldito cabello mojado me impide dormir pero si me lo seco, el ruido de la secadora me despertará y yo lo que quiero es dormir.

Dejé caer mi cabeza sobre su corazón iba a un ritmo muy calmado que me provocaba sueño y su cuerpo caliente me proporcionaba una agradable sensación. Acaricié con mi dedo sus hombros y fui descendiendo hasta llegar a su cadera.

-Me distraes demasiado y si no duermo mis ocho horas mínimas me vuelvo muy salvaje-Le dije.

-Vuélvete todo lo salvaje que quieras. Me gusta cuando te pones salvaje-Mordisqueó el lóbulo de mi oreja y se me hizo irresistible no jadear- Es muy de mañana y tenemos hasta las dos.

-En mi estado salvaje puedo causar grandes destroces. Puedo destruir la cama.

Jake me hizo rodar hasta él estar encima de mí.

-Entonces destrocemos la cama-Susurró en mi oreja.

No tuvo que decirme nada más. Me entregué a sus besos de una forma muy urgente y deseosa. Enrollé mis piernas a su alrededor y me mecí junto a él en el vaivén por las ganas de hacer algo más. Quería quitarle la poca ropa que llevaba, quería que él me quitara lo que llevaba. Poco a poco fuimos destrozando la cama pero por la manera tan ansiosa de besarnos. Durante un rato no hicimos nada más que eso y no era porque no quisiera más sino por el calor que se instaló dentro de mí con cada beso, con cada lamida, con cada jadeo. Clavé mis uñas en su espalda. Se acercaba, se acercaba el momento que tanto deseábamos. Sus manos fueron hasta mi muslo, solo llevaba una camiseta un tanto larga. La fue subiendo pero sus acciones quedaron ahí.

Su teléfono estaba sonando.

Ambos ignoramos el ruido pero cuando se hizo constante, Jake tuvo que responder. Fue una conversación bastante larga. Cuando acabó se comenzó a vestir con su uniforme.

-¿Dónde vas?

-Lo siento, por mucho que quiera quedarme y continuar me tengo que ir.

-No me lo digas, esa reunión de última hora se adelantó y fue Leah quien te informó-Dije irónicamente, lo que no me esperaba es que fuera cierto.

-Sí, es a las ocho y me tengo que ir volando porque tengo que buscar los documentos L7.

-No hace falta, seguro que Leah lo tiene todo listo. Incluso tendrá el L8, ya verás.

Jake no escuchó mis últimas palabras porque estaba pendiente de dar vueltas por la habitación.

-La semana pasada estaba todo listo pero Leah tuvo que modificar algo. Ella programó esta reunión y supongo que aprovechó que mis padres están en la ciudad.

-¿Billy y Sarah están aquí?-Dije muy entusiasmada. Llevaba mucho tiempo sin verlos y estar cerca de Sarah me envuelve en un ambiente muy familiar, como si estuviera con mis padres-¿Algún día pensabas decírmelo?

-Yo no lo sabía, fue Leah quien me lo dijo.

Jake murmuró algo tan bajo que no lo escuché y luego se fue de la habitación. Al poco tiempo me despedí de él y me di una ducha. Me sequé el pelo y me puse una ropa formal pero también de salir, era un punto intermedio. El resultado me gustó bastante, la seda rosa del vestido y los zapatos junto al bolso negro y el cinturón hacia un lado me daba un aspecto fantástico. Se nota que ese fue un diseño que Alice ideó para mí. Desayuné tranquilamente y cuando salí y de casa y cogí el coche vi que eran las nueve y media. Realmente hice todo de una manera muy lenta.

Llegué a la empresa casi a las diez pero cuando busqué a los reunidos ellos aún seguía con su asunto tan importante. La puerta era de vidrio con algunos detalles translucidos así que veía a todos los presentes.

-¿Renesmee? Cielo, que guapa estás-En un parpadeo ya tenía a Sarah abrazándome- ¿Qué tal te fue Alemania? ¿Fueron amables contigo? Que te parece si hoy comemos juntas, mi marido y Jacob estarán ocupados y había pensado ir al spa del hotel pero contigo por aquí puedo cambiar los planes.

-No hace falta Sarah, será mejor que descanses. Pero… ¿Te puedo llamar después?

-Por supuesto que sí.

Sarah bajó junto a unas cuantas personas por el ascensor. Leah no bajó así que supuse que estaría en su habitual lugar de trabajo.

-¿Has venido a verme?-Di media vuelta al escuchar la voz de Jake a mis espaldas.

-Hoy no.

Leah estaba ordenando las cosas sobre su escritorio así que llamé a la puerta para llamar su atención.

-Buenos días, prima-Me dijo con una gran sonrisa- ¿Qué tal estas?

-Mejor, ahora que te he encontrado. Tenía pensado invitarte a desayunar-Hice cálculos en mi mente, ya habrían desayunado-A comer-Pero aún era muy temprano.

-¿Un brunch?

-Creí que habías venido a verme-Intervino Jake.

-Cáptalo Jacob, me prefiere a mí-Sonrió como si hubiera ganado un premio. Era difícil ver su tan buen trato así que en cuanto pude salí de ahí con Leah. Ella eligió el lugar del Bruch, un lugar muy elegante y lleno de gente muy sofisticada. Menos mal que me había puesto la ropa adecuada.

Y ahora, nos encontramos en el presente. Nos encontramos en el principio.

-Yo invito, espero que te guste el lugar.

Era un restaurante con nombre italiano, el cual no me fijé pero vi de reojo que acababa en –tti. Por todos lados tenia cuadros de personas que supongo eran famosas, en el que sea su campo pero eran unos rostros escalofriantes, el color de las paredes era caoba. Por lo visto siempre permanecía oscuro, como una cueva de brujas. Ja! Conseguí que la bruja me llevara a su madriguera.

-No sabía ni que existía, por mi está bien, me he dejado la American Express Black en casa-Hice una broma teniendo en cuenta el lugar donde estaba.

-Bonita tarjeta, sin límites. Yo no la usaba, Jacob era el encargado de eso. Yo solo elegía y él pasaba su tarjeta-Dijo en un tono indiferente que yo, claramente capté como uno nada indiferente. Estaba llegando a la verdadera Leah, la que llevaba buscando tanto tiempo.

Así que el dinero era lo que encendía tu llama. Tuve que haberlo previsto.

-Yo más bien paso la mía, aún no sé qué hacer con ella-Sonreí como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Yo no tenía una tarjeta de esas, no es que Jake en todo su esplendor por darme absolutamente todo lo que encontrara por el mundo no me lo haya ofrecido. Pero, ¿Qué haría yo con semejante tarjeta? Ni hablar, me gusta la sencillez mi tarjeta- ¿Pedimos?

-Claro-Sonrió de medio lado.

Pedimos un especie de desayuno y comida a la vez, por algo era un brunch y cada una pedimos nuestra bebida. Pero cuando le dije mi pedido a la camarera me miró de una manera extraña.

-Lo que has pedido no se toma con ese vino. Más bien se toma con champagne.

-Genial, ahora seré considerada una sobelonada.

Leah rió con su risa de hiena, una muy aguda e hipócrita.

-Nadie piensa eso de ti-Dijo batiendo sus pestañas.

-Claro, llevando todas estas joyas, ¿Quién se atrevería a pensar mal de mí? Las joyas son poderosas. Las perlas del collar son cubanas, los diamantes de los pendientes son africanos y los rubís del anillo… no lo sé pero son bastante caros.

Me reí con su misma risa y acabé con un suspiro placentero.

-Sí, yo también tengo un anillo de rubís pero es tan grande que me da miedo sacarlo a la calle, solo me lo pongo en ocasiones especiales.

Las sonrisas de ambas eran matadoras, ninguna estaba dispuesta a abandonar la lucha pero yo me estaba cansando y desvié el tema al que me interesaba.

-Has sido muy amable al informar a Jake el adelanto de la reunión. Es fantástico tener una amiga como tú y ahora que tú y yo somos amigas podemos hablar como antes ¿No? Por ejemplo, ¿tienes novio?-Dije con un tono bastante de amigas- Debes de tenerlo, no me mientas-La regañé de bromas.

-No, estoy pendiente mi carrera laboral. Trabajar con gente como Jacob es bastante laborioso y requiere su atención y tiempo.

-¿Quién? El trabajo o Jacob-Dije con un tono juguetón.

-El trabajo por supuesto, ¿Qué me quieres decir?

-Mira-Miré a la camarera- el brunch ha llegado.

Pasamos los siguientes tres cuartos de hora hablando de comidas, calorías, carbohidratos, países donde comer engorda mucho o poco, la mejor gastronomía.

-Hablar de comida me está cansando y seguro que a ti también. En fin, supongo que ya sabrás por donde va la conversación.

-No te entiendo. Renesmee, ¿Te pasa algo? Actúas de una manera muy rara.

-Que hay entre Jacob y tú, Leah-Pregunté con seriedad- O mejor dicho, que quieres con Jacob.

-Somos amigos.

-Supongo que más o menos lo seréis-Sonreí forzadamente- Pero tú quieres otra cosa ¿cierto?

-Renesmee-Intentó callarme.

-Nunca conocí a Sam-Dije rememorando el hombre con el que engañó a Jake- Menos mal, si le gustaba alguien como tú tenía que ser una mala persona. Pero ahora que está con Emily ¿Cómo está ella? Seguro que mejor sin ti aunque siempre se echa de menos a una amiga de tanta antigüedad. ¿Tienes amigos? Me refiero a los verdaderos no a los con que de vez en cuando te acuestas.

Me recosté en mi asiento, viendo su reacción. Leah fruncía mucho el ceño, con su mano estaba apretando la servilleta y la otra estaba cerrada en puño.

-Aléjate de Jacob.

Ella cerró los ojos durante unos segundos y dio un largo suspiro.

-Él no me quiere lejos así que no me voy a alejar.

-¿Te lo ha demostrado acaso?

A Leah se le escapó una sonrisa que me desconcertó. Tragué saliva ¿Acaso había otras cosas que no sabías?

-No te imagines gestos de compasión con cariño.

-No te hecho nada-Se quejó. La voz le falló, le salió un tanto chillona. Protestaba- Estábamos bien ¿Qué ha pasado?-Me exigió.

-No te quiero en nuestras vidas.

-Creí que te gustaba. Yo solo quiero hacer las cosas bien y ser su amiga. De ambos. Pero si lo que quieres es que me aleje lo haré pero trabajamos juntos, no puedo hacer gran cosa.

-Entonces al menos haz una pequeña cosa.

Leah pidió la cuenta rápidamente y la pagó. Salió lo más rápido que pudo pero la seguí.

-¿No te vas a despedir de mí?-Dije cuando llevaba unos cuantos metros de distancia.

-Todos ahí dentro nos han escuchado y ahora aquí también-Dijo refiriéndose a la gente que iba ralentizando el paso.

Se giró y siguió caminando, se metió por un callejón. A pesar del ruido de la ciudad se escuchaban nuestros tacones.

-¿Qué quieres?-Se paró abruptamente- ¿Seguir diciéndome que nadie me quiere?

-Yo no he dicho que nadie te quiera-Me acerqué más a ella y vi algo extraño en su cara-¿Estás llorando?

-Sí, es lo que pasa cuando se hiere a alguien ¿Te estas vengando? ¿Es eso?

-Solo quiero que te mantengas alejada de Jacob.

-¡Pero él no! ¿Cómo te lo hago entender?-Se quitó las lágrimas de su cara y me miró exasperada- Sé que tú historial de relaciones amorosas es pésimo, sé que saliste con varios pero seguro que no te acuerdas el nombre de ninguno. La única relación que tuviste duró poco tiempo, no te dio tiempo a echarlo de menos cuando lo perdiste. En el instituto nunca fuiste muy sociable, lo más seguro es que ni te hables con tus amigos de ese entonces. Mientras tú no disfrutabas de una vida adolescente normal yo me la estaba pasando muy bien, tenía amigos a montón, todos me querían. Conseguí conquistar al chico más rico del lugar, sí me interesaba su dinero. Mucho. ¿Estás contenta?

-Siempre supe que solo te interesó eso.

-Pero le acabé cogiendo cariño ¡Salí cinco años con él! A medida que fui creciendo y madurando la gente que yo creí mi amiga se alejó de mí y yo lo compensaba con hombres de una sola noche. Sí, cúlpame por ello, cúlpame por buscar amor.

-Estabas con Jacob.

-Verás, tenía el problema de falta de atención. Renesmee, ¿Acaso no entiendes lo que pretendo decirte? Jacob fue la única persona que de verdad me quiso. Cuando estaba con él sentía un cariño especial, seguro que estás muy familiarizada con eso. Jacob y yo compartimos muchos años juntos, si tú tuvieras a gente que de verdad quisiste y que perdiste también quisieras estar cerca-Me soltó con rabia- No puedes prohibirme que estemos juntos, porque aunque Jacob no lo admita, me echa de menos. Y creo yo que ya me lo ha demostrado bastante-Dijo prácticamente gritándome.

-¿Así, que ha hecho?-La desafié.

-¡Eres mi prima, no quiero hacerte daño! A pesar de todo, te quiero-Empujó sus brazos frustrada- Te pido perdón por lo que he hecho, pero no puedes controlarlo todo-Me dijo en un tonto más triste y sombrío.

-¿Me puedes decir que es todo?-Mucho griterío y tonos me estaban poniendo impaciente.

Leah dio un gran puntapié con su tacón en el suelo enfurruñada y luego se marchó.

-Te prometo que intentaré alejarme de él-Me gritó a lo lejos.

Acabé sola en aquel callejón estudiando la situación. Estaba muy enfadada conmigo misma por no saber que decirle a Leah. Lo que sí tenía claro era que no me creía su cuento.

Llamé a Sarah y quedé con ella en casa para hacer un pastel de carne. La otra vez solo me dio la receta, no me dio tiempo para que Sarah me enseñara y conociendo mi estado necesito pensar en otras cosas y relajarme.

-¿Entonces hierbo las patatas en sal?

-Sí y luego le añades al agua hirviendo pero ya cuando casi esté esto.

Me pasó un papel con el nombre de un ingrediente.

-¿Enserio?

-Una vez se me cayó por accidente cuando estaba triturando la patata. Después lo probé poniéndolo al final del hervido y quedaba igual. Buenísimo.

Dos horas después, el pastel de carne ya estaba listo para ser comido y devorado. De solo olerlo la barriga me sonaba, causó el mismo efecto en Sarah. Ella, en vez de quedarse mirando el pastel, se movió por la cocina.

-Merecemos probarlo ahora- Partió dos trozos. Quise decirle que no pero…¡Olía tan bien!

Cuando lo probé quise que nunca se acabara. Degusté lentamente cada bocado.

-Que bueno te ha quedado. La alumna ha superado a la maestra.

-Gracias Sarah, pero no exageres.

-No exagero, cielo. Serás una muy buena ama de casa y también madre.

Me mordí el labio inferior. Sarah y sus ganas de convertirme en una fábrica de bebés.

-No sé si soy yo o a veces tengo la sensación de que me ves como una fábrica de bebes-Arqueé una ceja.

-Debes de admitirlo, sería fantástico que hubiera niños correteando por aquí. Además, el embarazo es lo más bonito que le puede pasar a una mujer.

Me reí de sus intenciones.

-Eso será cuando no hay molestias. Hace unos años hice un trabajo de investigación sobre el verdadero lado del embarazo. Los tres primeros meses sino los pasas vomitando, con dolor de cabeza o medio muerta te sientes muy cansada. Luego, el segundo trimestre te vas hinchando y te deprimes al ver que tu ropa ya no te entra y que tu cintura se fue de vacaciones. Y el último trimestre, estás como una bola de bolos, tan redonda que podrías rodar. Te alteras por nada y tus emociones son muy frágiles, aunque esto pasa en todas las etapas. Hasta que llega la hora del parto y te llegan las dolorosas contracciones y tal vez ocurra algún imprevisto y te tengan que hacer un corte.

-Eso es el lado malo del embarazo.

-Así se llamaba más o menos mi trabajo. La realidad de la nueva vida.

Eso lo hice en mi último año de instituto, saqué un 10. El trabajo tenia que ser realizado desde el comienzo del curso hasta semanas antes de que acabara, a mí me fue perfecto ese tiempo. Entrevisté y pasé tiempo con ocho mujeres embarazadas en las distintas fases de su embarazo. En total fueron unas cincuenta páginas. Al profesor le hizo gracia algunos de mis comentarios sobretodo teniendo en cuenta que su mujer era una de las ocho.

-No a todas las mujeres les pasó eso. Yo por ejemplo, no lloré si una sola vez. Salvo a la hora del parto. Estaba todo el tiempo furiosa-Suspiró melancólica- Es hora de que me vaya, tengo una cena a las nueve.

-Ha sido un placer poder pasar un rato contigo.

Le dije entregándole un gran trozo del pastel, pero me dijo que era para mí. La acompañé hasta la puerta y ahí nos despedimos con un gran abrazo.

Estaba sola y había un gran silencio, sin embargo me sentía liberada. Y tenía que contárselo a alguien.

-Le he dado la patada a Leah y he pasado un estupendo rato con la madre de mi novio. ¿Tú que has hecho?-Le dije a Dylan a través de mi móvil.

-Bueno, yo estoy con Cathy-Dijo hablando bajo.

-¿Por qué hablas tan bajito? ¡Estas hablando bajo!-Me reí- Así que al final Cathy y tú… ¡Cuánto me alegro!

-No grites, la vas a despertar.

No creo que por mucho que grite la despierte ya que está al otro lado de la línea, pero en fin.

-Son las seis de la tarde ¿Qué habéis hecho durante todo el día?

-Se ha despertado, nos vemos.

Antes de que colgara escuché de fondo un tímido: ¿era Renesmee?


Hola Bad People, otro capitulo llega recién salido del horno (me ha costado lo mío sacarlo)

rose black20: sí, nessie es toda una loquilla. Ah, por aquí Nessie me está diciendo que no se va a disculpar por haberle sacado unas cuantas lágrimas a Leah. Que se lo merecía (cosas mías y de Nessie, ya las entenderás aquí dentro de poco 3:D )

rose rosales: genial, espero que te haya gustado este capítulo.