LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Desperté abriendo los ojos de golpe, miro todo a mi alrededor dándome cuenta que sería la última vez que lo haría en mucho tiempo. La luz por la ventana indicaba que aun era de madrugada, no me sorprendió eso. Los últimos años no había dormido mucho, suspire dándome la vuelta. En este cuarto tenía muchas memorias, desde mi infancia hasta ahora.

Odiaba el hecho de que eso cambiara, de no tener más ánimos para recordar esos momentos… o para crear nuevos. Era estar vacía, porque no importaba cuanto me apoyara en Jasper ni cuánto tiempo pasara. Yo jamás iba a estar bien de nuevo. No era algo que se pudiera arreglar, era la más pura y simple realidad.

Muchas personas dicen que cuando pierdes a alguien se queda contigo.

Estoy de acuerdo.

Se quedan contigo para recordarte lo sencillo que es destruirte.

Eso es lo que siento, estoy destruida, rota, cada mañana que puedo despertar con una esperanza de que las cosas mejoren un poco es aplastada. Es mejor no tener esperanzas.

No puedes vivir de ellas, vivirías una mentira.

Una hermosa y perfecta mentira. Pero mentira a fin de cuentas y duele caer a la realidad de nuevo. No puedes ser feliz sin dolor en tu vida, eso apesta. Quien sea que haya inventado eso no sabía nada.

Porque te consume, te ahoga, te destruye completamente y no tienes salida. Quedas completamente arruinado y no hay manera de recuperarte. Tener que pelear día a día para seguir respirando. Aunque cada inhalación duela hasta tus últimas terminaciones. Aunque cada vez que respires sientas que ya no puedas mas. Que quieres rendirte.

El dolor no te hace feliz, no te ayuda en nada. Porque cuando no tienes nada porque vivir no vale la pena sentirlo.

El dolor te hace sentir vivo, pero también es sentirte vacio.

Cada amanecer que miro recostada en mi cama pienso lo mismo, me asaltan pensamientos deprimentes pero reales. Y con un suspiro me levanto a seguir intentándolo.

Porque eso es todo lo que me queda.

Después de cambiarme de ropa, me senté frente al tocador. Contemple mi rostro, tenia ojeras y estaba mas pálida de lo normal. Nada fuera de lo común. Tome mi delineador y comencé a maquillarme. Termine y estaba por levantarme cuando una voz me sorprendió.

- Es demasiado negro en los ojos- voltee rápidamente y la vi recostada en mi cama hojeando una revista, dejo la revista aun lado y me sonrió- Ni que estuvieras de luto- me dijo con una sonrisa.

El aire escapo de mis pulmones y comencé a hiperventilar, cerré fuertemente mis ojos deseando que desapareciera el eco de su voz.

-No es real, no es real, no es real - Repetí una y otra vez sin ser realmente consiente si solo lo pensaba o en verdad lo decía. Sentí una mano en mi hombro, el contacto me hizo soltar un gemido de dolor.

-Pero lo soy, abre tus ojos Bella- Hice caso omiso a su voz, no podía…no quería…estaba mal. Estaba tan mal. - Por favor, me lastimas. Soy yo. Solo mírame.

¿Crees que tu no me estas lastimando?, pensé. La mano en mi hombro comenzó a acariciarme reconfortantemente. Sentía una mezcla de paz y desesperación con su toque.

Era ella, pero a la vez no. No podía, era imposible.

Nada tenía sentido.

Con un profundo respiro, abrí mis ojos lentamente me encontré con dos enormes obres color verde que me miraban fijamente. Un sollozo escapo de mis labios y cubrí mi boca con mis manos, las lágrimas que había estado reteniendo por mucho tiempo salieron sin permiso.

Ella me sonrió tranquilamente, sin dejar de acariciarme tomo mi mano entre las suyas dándome un ligero apretón.

Tal vez era una ilusión o simplemente al bajar las escaleras me resbale y tropecé golpeándome en la cabeza y ahora estoy muerta también. Pero sea lo que sea, es mi mejor amiga. La persona que está frente a mí, la que sostiene mi mano y me consuela. Es mi mejor amiga.

Puede que pague muy caro por esto, pero mientras lo tengo voy a aprovecharlo.

-Yo siempre estaré de luto- le rebatí con una sonrisa, una sonrisa sincera- No sabes cuánto te he extrañado.

Me puse de pie y puse mis brazos alrededor de ella, escuche su risa cantarina al tiempo que me envolvía en sus pequeños brazos.

-Yo también, Bells. Allá no esta tan mal, pero los extraño tanto. - Me separe de ella aun mirándola, esperado que desapareciera en medio de una nube de humo.

-¿Cómo… cómo es posible...? No lo entiendo - Dije sinceramente.

-¿Realmente importa? Estoy aquí. No importa el porqué ni el cómo. Solo estoy aquí.

Probablemente debería haber huido, estar asustada y totalmente fuera de mí. Pero no era así, me sentía bien, por primera vez en dos años me sentía bien. Aun cuando sabía que podía ser mentira.

-Ahora que te vas, veamos que tanto llevas - Con una sonrisa camino hasta mi cama y subió mi maleta, empezó a sacar todo inspeccionándolo. Sonreí, esta era mi mejor amiga. -¡Todo es negro! -se quejo.

-Bueno, que yo sepa tu no la vas a usar, es mi ropa. Así que deja de revisar mis cosas. - Con un puchero se alejo de mi maleta, estaba acomodando mi ropa cuando escuche el timbre.

-Es Jasper - dije con una sonrisa, la cual ella no me devolvió solo asintió, la mire raro pero rápidamente baje las escaleras para abrir la puerta.

-¡Jasper, tengo que enseñarte algo! - Exclame en cuanto lo mire, el no respondió nada jale su mano llevándolo por las escaleras.

-Hola a ti también - dijo sarcástico - ¿Por qué tanta prisa?

-Tengo que mostrarte algo - llegamos a mi habitación…para encontrarla vacía. Un sentimiento de desesperación se apodero de mí por un momento.

-¿Me querías enseñar que aun no has terminado de empacar?- pregunto Jasper mirándome con una sonrisa. Yo no entendía, hace unos minutos Alice estaba aquí.

-Eh, seguro. Si, estaba buscando unas cosas que necesitaba… y yo bueno… -Tartamudee sin saber que decir, todo esto hacia que mi cabeza diera vueltas.

-De acuerdo, te ayudare a guardar todo, ¿era todo lo que querías mostrarme?

Me miro fijamente buscando algo en mi rostro, dibuje una sonrisa fingida. Detestaba la manera en que Jasper sabía que pasaba exactamente en mi cabeza.

-Sí, eso es todo, démonos prisa debemos llegar al aeropuerto.

Pasamos los próximos minutos en silencio guardando mi equipaje. Tenía demasiadas preguntas en mi cabeza como para pensar en nada en ese momento. Si dejaba que todo eso se apoderara de mí, me volvería loca.

Me concentre en despistar a Jasper de lo que sea que pensara, se miraba demasiado perdido en sí mismo.

-¿Pasa algo? - Pregunte cuando ya no aguante más el silencio. Dejo de hacer lo que estaba haciendo y se sentó en mi cama, me hizo señas para que me sentara a su lado y cuando lo hice comenzó a hablar.

-No pienses que me estoy arrepintiendo porque no lo hago. -Asentí no muy conforme- Es solo que no pensé que esto fuera tan difícil. El dejar todo atrás creí que sería sencillo ya que es lo que quiero. Pero no es así.

Su voz se corto en la última oración y una lagrima traicionera escapo de sus ojos, el verlo así provoco que mas lagrimas salieran de los míos.

Enrolle mis brazos en su cuello y solloce.

-Tenía mucho sin mirar que lloraras -Comento con una sonrisa - No me malentiendas no me agrada que llores pero como no lo hacías empezaba a pensar que eras un robot.

Sonreí aun con lágrimas en los ojos.

-Tonto - reí, cuando me calme volví a hablar. - Escucha, sé que no es fácil, para mí tampoco lo es. Yo solo creo que es peor el quedarme aquí, cuando todo me recuerda a ella. Cuando a cada lado donde voy ella aparece. Seré egoísta y ya no te pediré que te quedes. Ven conmigo, Jasper. Hay que seguir adelante, hay que intentarlo.

Una parte de mi se sentía hipócrita al decir eso, para mí no era sencillo el seguir ese consejo y aquí estoy yo diciéndoselo a él. Mi conciencia me gritaba que dejara de decir cosas que no era capaz de hacer.

Con un asentimiento se levanto y tomo mi mano entrelazando nuestros dedos, le sonreí infundiéndole valor. Escuchamos ruidos abajo y supuse que mis padres estarían en casa.

Bajamos las escaleras aun tomados de las manos y en cuanto vi a mi madre me lance a sus brazos como ya suponía en cuanto hice eso empezaron las lagrimas. Charlie no solía ser muy afectuoso así que me sorprendió que tomara a Jasper por los hombros y lo abrazara, la cara de Jasper era de total asombro que me hizo reír.

-Cuídate mucho, no salgas sola, nada de nietos pronto soy muy joven para ser abuela, mi amor. -Recomendó mi mama con una sonrisa.

-¡Renee!- Exclamo mi padre, mi boca se abrió y cerró varias veces.

-No, mama. Nada de eso, no te preocupes. - Un rubor intenso cubrió ms mejillas, Renne solo nos miro a Jasper y a mí inquisitivamente. Su loca cabeza se estaba creando ideas, pero no quería dar explicaciones.

-Come frutas y verduras, no hables con vagabundos, márcame cada tres días, sal a divertirte no todo en la vida son libros. Disfruta tu juventud, cariño.

La cara de los tres debía ser un poema ya que Renee comenzó a reír escandalosamente antes de sollozar y deshacerse en lágrimas.

- Mama tranquila, voy a estar bien- le dije mientras acariciaba su espalda.

-Yo se que estarás bien, lo que me preocupa es ¡¿qué haré yo sin ti?!- me dijo con una sonrisa, se separo de mi no sin antes besar mis mejillas. -Ahora ven acá jovencito Whitlock ni creas que te has librado de mi.

Jasper sonrió y abrazo a mi madre diciendo:

-Jamás pensaría eso Renee.

Mire a mi padre que evitaba mi mirada, era muy incomodo para él las despedidas.

-Ya escuchaste a tu madre - comenzó cuando tuvo el valor. - Cuídate mucho, estudia y por favor no nos des sorpresas - su voz sonó a ruego en la última oración. Sonreí y enrede mis brazos en su cintura.

-Te amo, papi. - Sentí como se relajo y recargo su mejilla contra mi cabeza.

-Yo también, Bells. Siempre lo he hecho.

Sabia cuanto lastimaba a mis padres con mi actitud, así que se merecían la mejor despedida que podría darles.

-¿Estás segura de que no quieres que los llevemos al aeropuerto? - Negué con la cabeza al tiempo que me separaba.

-No, es mejor así. - Insistí de nuevo, no me harían cambiar de opinión y detestaba las despedidas de último minuto. - Cuida a Mama por mi- voltee a ver a Renee y estaba abrasando a Jasper, quien la estaba calmando, tenía la capacidad de tranquilizar a quien quisiera.

-La mantendré lejos de la cocina. -Prometió.

-Es hora de irnos- dije, Jasper asintió alejándose de mama y tomando mi mano.

-Cuídala mucho - Dijo Charlie con una miraba de advertencia. El asintió solemnemente. - Muy bien, muchacho- dijo mi papa palmeándole la espalda.

Salimos de la casa, Jasper me abrió la puerta y entre al auto.

-Belly Bells- me dijo Alice con una sonrisa, estaba sentada en el asiento trasero del auto - ¿no olvidas algo?- pregunto, mis ojos estaban abiertos de la sorpresa, la mire sin entender. Sonrió y me dijo- Cartas, cartas, cartas…- en eso Jasper subió al carro y Alice desapareció.

-Tienes razón - dije saliendo de mi asombro. Me desabroche el cinturón y abrí la puerta.

-¿Qué?- me pregunto Jasper viéndome como si estuviera loca- No he dicho nada.

-No, tu no- le dije y salí corriendo hacia la casa, abrí la puerta y subí corriendo las escaleras, mis padres que estaban sentados en la sala me miraron raro. Entre a mi cuarto y saque de debajo de mi cama mi baúl, tantas cosas había en él y lo había olvidado. Busque una bolsa y lo puse dentro. Baje corriendo las escaleras con la bolsa en mi mano.

-¿Que se te olvido?- me pregunto Renee -Creí que la despistada era yo…-Bromeo.

-Y lo eres - le sonreí para tranquilizarla - Te extrañare, mami. - dije con un nudo en mi garganta. Ahora que pensaba más claramente me daba cuenta me cuanto me harían falta. Eran mis padres. Mis locos y poco convencionales padres.

-Yo también, cariño. Pero iremos a visitarlos tenlo por seguro. - Bese su mejilla y salí de la casa.

Salía de mi casa para no volver. Dejando atrás todo. Tal vez no lo estaría haciendo de la manera correcta, debería irme sola, alejarme de todo lo que me recordara a ella. De todo lo que me hiciera daño.

Pero eso incluiría alejarme de Jasper y quemar todas las cartas que tengo para ella. No podría hacer eso.

Mire por última vez mi casa desde afuera. Era de dos pisos, azul con acabados dorados, tenía un jardín y flores de todos colores que mi madre se esforzaba por mantener. Era acogedora y sentías un ambiente familiar desde el momento en que pisabas la casa.

Fui muy feliz aquí, tuve de todo, nunca falto nada… Todo era demasiado perfecto.

Hasta que se arruino todo. No podía odiar mi casa, eso me mataría.

Sentí unos brazos en mi cintura que me hicieron sobresaltarme, su aroma característico me tranquilizo.

-¿Está todo bien? - Pregunto recargando su barbilla en mi hombro. Sopese la pregunta un momento.

Estaba por mudarme a otra ciudad completamente diferente para huir. No podía escuchar música o tocar de nuevo porque me rompía. Estaba lastimando a mis padres al irme lejos de ellos. Tenía alucinaciones con mi mejor amiga muerta. Estaba volviéndome loca.

-Si, todo bien- conteste.

Porque hacía mucho tiempo que me había resignado al hecho de no estar bien de nuevo.

Aunque en cierta manera estaba mejor que antes. Tenía a Jasper conmigo, podría empezar de nuevo y…

Después de todo, al parecer Alice estaba conmigo.

Todo estaba decidido, no había vuelta atrás y no quería más opciones. Amaba a mis padres, pero yo ya no era la niña que ellos criaron.

La estudiosa, alegre, introvertida y cariñosa niña que ellos tuvieron.

Su niña.

Yo solo era una sombra de eso. Un fantasma de la niña que ellos criaron.

De la niña que murió en aquel accidente.

Si llegaba a rendirme y a cometer una estupidez no merecían el dolor que eso les causaría, porque sé que tarde o temprano yo me rendiré. Necesitaba poner distancia entre nosotros, hacerlos sufrir lo menos que pudiera. Haría que Jasper les contara que luche todo lo que pude, con todas mis fuerzas.

No sería una mentira del todo. Yo lo intentaría, aunque en el fondo yo supiera que era una batalla perdida.

No serviría de nada, lo haría porque se los debía. Pero para cuando yo perdiera… estaría lejos de ellos.

Gracias por las alertas de favoritos y seguidores. Espero les haya gustado el capitulo.

Gracias por leer.

Misery.