O.K.aquí está la actualización de este fic, espero que les guste, porque lo hice con mucha dedicación...

Ahora, les pido que manden reviews, porque si no, no me dan ganas de escribir y me desanimo... (si están leyendo mi otro fic, esta frase les sonará familiar xD, pero es la pura verdad)

AGRADECIMIENTOS:

Mahiara Hiteru: Buenu, no sé que decirte, creo que ya te deje todos mis saludos y buenos deseos en el review... te doy las gracias por tu apoyo y ánimo. Me parece genial que te haya parecido interesante y supongo que todos odiamos a Náraku. Pero en fin... me mandas tu opinión de este chap también. Muchas felicidades en estas fiestas, que ya pasaron pero igual jeje, ojala el viejito pascuero se porte bien contigo, nos leemos pronto y si no nos vemos, feliz y próspero año nuevo 2008!!!

AndreA: Felices fiestas a ti también, un saludo grandote y gracias por el review!! Aquí tienes el segundo chap, espero que te guste y déjame tu opinión!!! Suerte en todo, nos leemos pronto!!

Y a todos los que han leído la historia, espero que este chap también les guste!! Dejen reviews para que pronto tengan otra actualización.

IMPORTANTE (1): Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi... eso lo sabemos.

IMPORTANTE (2): FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO 2008 A TODOS!!!! Espero que todos sus deseos se cumplan, mucha suerte en todo lo que emprendan y que este año 2008 traiga mucha alegría, felicidad y sorpresas buenas para ustedes.

Ahora sí, los dejo con el chap n.n!!


ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:

Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.

…blabla… es la naración de Sango

"…blabla…" es la narración en tercera persona.

-…blabla…- son los diálogos.

//…blabla…// son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.

"…blabla…" son los pensamientos.

--------------------O-------------------- cambio de escena.

Summary: ["Mi vida es un infierno, odio a mi padre y a todos los hombres, porque todos son iguales... y nadie puede escuchar mi grito silencioso..." Su vida cambia cuando su hermana decide vivir con ellos, mostrándole lo lindo que puede resultar el mundo y que no todo es negro, y trayendo con ella otras sorpresas. Sin embargo, su padre no permitirá que ella reaccione y se aleje de él tan fácilmente.

Grito Silencioso

Capítulo II
Recuerdos...

Los rayos de sol que se filtran por la ventana me sacan de mi profundo sueño. Por suerte estoy sola, aunque sigo desnuda. Como todos los días, me meto al baño, me observo con rabia al espejo y luego me ducho con agua fría. Ya se ha hecho más que costumbre todo esto, es rutina y al parecer nunca va a cambiar.

Salgo del baño y me visto mi uniforme, es ahora cuando me doy cuenta de que tengo una marca en el muslo, cerca de la rodilla, y es bastante notoria. La voz de mi padre me apremia para que baje pronto a desayunar, así que rápidamente busco en el mueble del baño una base para cubrir aunque sea un poco el moretón, y bajo a la cocina.

Kikyou me saluda con ánimo, mientras se sirve cereales en el tazón. Me siento a su lado y ella me acerca la leche y la caja de cereales. Sonrío cuando ella me comenta cómo Miroku le contagió el gusto por esta marca de cereales, que a él siempre le ha gustado. Miroku es todo un personaje, pienso al recordar que a mí también me convenció de comenzar a consumir aquel producto. Náraku me saca de mi mundo de ensueños, apurándonos para que no lleguemos atrasadas al colegio. Desanimada, sigo a Kikyou hasta el automóvil de papá, que nos lleva todos los días a clases. Y así comienza otro día.

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//Racconto

4 años atrás…

-¿Tú me cuidarás, verdad Miroku?- Preguntó una niña de 11 años y castaños cabellos, sonriente.

-Claro, Sango, no dejaré que los más grandes te molesten- respondió Miroku, acariciándole la cabeza.

-¡Gracias!- Sango lo abrazó, feliz-. ¿Sabes? Tú eres como el hermano mayor que nunca pude tener.

-Me alegra que me quieras tanto- Miroku sonrió, alegre.

-Es la verdad, siempre estás cuando te necesito, y me cuidas de cualquier cosa.

-Bueno, es que tú eres muy pequeñita aún y la gente te puede hacer daño.

-¡Pero si sólo soy 2 años menor que tú!- Reclamó Sango, molesta.

-Sí, pero eres demasiado buena- le explicó Miroku-. De seguro muchas personas quieren hacerte daño, y por eso yo te protejo tanto.

-¿Y siempre estarás ahí cuando yo te necesite?

-Sí, siempre, Sanguito.

-Entonces, yo también estaré para ti cuando lo necesites, no importa cómo, cuándo o dónde.

-Entonces ¿es una promesa?- Miroku le tendió la mano, para sellar el pacto.

-Sí, es una promesa- Sango le estrechó la mano, feliz de poder tener a Miroku a su lado.

Hacia muchos años que se conocían, y desde el principio se habían llevado bien. Sango había encontrado en Miroku la atención que no tenía en su casa, y Miroku, la compañía que necesitaba en Sango. Y ahora eran como 'uña y mugre', pocas veces se separaban, y por lo general era por enfermedad o trabajos escolares. Ésa era una hermosa amistad, que muchos envidiaban con recelo…//

--------------------O--------------------

Ingreso al salón de clases y siento como muchos me observan, la mayoría con recelo. No les hago caso y me ubico en mi pupitre, esperando a que el profesor de Química llegue. Una muchacha de dorados cabellos y ojos azul ceniza se acerca a mí, burlona.

-Hey, "monstri"- me llama con un gesto.

"¿'Monstri'? Que original apodo" pienso, sin hacerle caso. Vuelve a insistir, esta vez acercándose más a mí y tocando mi hombro.

-Oye, a ti te hablo- me dice, con una estúpida sonrisa.

-¿Sí?- La miro fríamente, sin mucho interés- ¿Para qué?

-Supimos que tu hermana se fue a vivir contigo- suelta una risita molesta.

-¿Y eso qué?- Le pregunto, ya me está hartando.

-Pues, que ella es la novia de Miroku- agrega, observándome detenidamente.

-Ya ¿y…?- La sigo observando, esperando que me diga que es lo que eso tiene de importante.

-Vaya, 'monstri', recuerda que Miroku y tú fueron novios hace mucho tiempo y…

-¡Miroku nunca fue mi novio!- Le respondo, enfadada.

-¿Ah, no?- Levanta una ceja, escéptica- ¿Y qué fueron?

-Eso ya no tiene importancia…- murmuro, intentando acabar esta desagradable plática.

-Claro que la tiene- ella me observa y sonríe con malicia-. Oh, espera… había olvidado que Miroku te había dejado por boba y fea, lo lamento… no sé cómo he olvidado algo tan obvio…

-Isbelle, cállate, o te rompo la cara- la amenazo, furiosa.

Ella me mira, desafiante. Luego sonríe con un gesto aún más burlón y se inclina sobre mí.

-Hazlo, si puedes- murmura, sin borrar esa estúpida sonrisa de su rostro-. No te tengo miedo, 'monstri'.

Me enferma, ya no la soporto más, todos los días es algo diferente, pero hoy se pasó del límite al recordar mi relación con Miroku. La abofeteo con fuerza, mientras todos se quedan mirando, atónitos. Isbelle reacciona después de un rato, roja como un tomate por la furia, despidiendo fuego por la mirada, en esos momentos me odiaba más que a nada. Yo sólo me quedo mirándola, sin intención de pedirle disculpas.

-Me las pagarás, 'monstri', ésta vez si te pasaste- se acerca a mí y me tira el pelo.

Yo me defiendo, dándole un fuerte codazo en el vientre. Ella se abalanza sobre mí y comenzamos a pelear, llevo la ventaja, claro, si yo practico Ninjutsu. Todos le dan ánimos a Isbelle, esto me enfurece más, fue ella la que comenzó. De repente, silencio, y luego una voz ronca nos detiene.

-Señorita Russeau, señorita Le Mont, a Dirección inmediatamente.

El profesor de Química había ingresado en el salón y estaba furioso. Lentamente obedecemos, aún mirándonos con odio. Siempre discutimos, pero hoy es la primera vez que terminamos así. Una vez en Dirección, el Director (valga la redundancia) nos observa, molesto por nuestra actitud.

-No es la primera vez que ustedes dos se pelean, pero nunca habían llegado a estos extremos- expresa el hombre, mirándolas por sobre sus anteojos.

-Ella comenzó, señor- murmura tímidamente Isbelle. La observó, sorprendida. "Cínica" pienso, mientras guardo silencio.

-Sé, Isbelle, que la que siempre comienza las peleas eres tú- aclara el Director, para mi alivio-. Sin embargo, no estoy de acuerdo con las peleas, aunque sean en defensa propia- me observa reprobatoriamente.

-Lo sé, lo lamento, señor, es sólo que…- me disculpo, pero él me interrumpe.

-Ella te hartó, eso también lo sé- agrega el Director, pasándose la mano por la barbilla-. Bien, para que comiencen a llevarse mejor, su castigo será tres semanas de trabajos voluntarios juntas.

-¡¿QUÉ?!- Exclamamos las dos, incrédulas.

-Sí, lo que oyeron- el Director nos observa, satisfecho.

-No pienso trabajar con la mon…- Isbelle se corrige, antes de llamarme 'monstri' y empeorar su situación- No quiero trabajar con ella.

-Tendrás que hacerlo- es la orden del hombre, mientras nos sonríe-. Les mandaré el listado de trabajos con algún profesor. Ahora, regresen a clases.

Ambas salimos de la oficina del Director, Isbelle más molesta que yo.

-Todo por tu culpa…- me reclama.

-Cállate, no tengo ganas de pelear más- le digo, mientras entro al salón de clases. De seguro le arruiné el día, y todo el mes. Me siento en mi pupitre y atiendo a las clases, sin pensar más en el asunto.

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//Racconto.

3 años atrás…

-Sango ¿cuántas veces te he dicho que no pelees con esa chiquilla?- Preguntó Miroku, mientras le limpiaba una herida en la rodilla.

-¡Pero ella empezó!- Reclamó Sango, mirando cómo Miroku la atendía.

-Pero no le hagas caso- murmuró él-. Ella está celosa, por eso te trata así.

-Es que no puedo…- la muchacha miró su rodilla cubierta por el parche que le había puesto Miroku.

-¿Por qué no?- Miroku se puso de pie y le tendió la mano, para ayudarla.

-Porque ella me molesta contigo, y eso me hace enfadar mucho- Sango tomó la mano de Miroku y se paró, luego se sacudió la falda y sonrió.

-Por eso te digo que son celos…

-¿Y de qué? No comprendo.

-De que tú seas mi mejor amiga y ella no- aseguró Miroku, sacando un dulce y entregándoselo a Sango.

-Tienes razón- Sango sonrió, aceptando el dulce-. Eres el mejor amigo que puedo tener.

-Sí, Sanguito, y siempre seremos amigos.

Siguen caminando, conversando de otras cosas, muy alegres los dos. Un grupo de jóvenes caminaba en dirreción opuesta, riéndose de buena gana. Observan a la pareja acercarse y se miran entre ellos, con malicia.

-Hey, Miroku- exclamó uno de los chicos, llamándolo con un gesto-. Está buena tu novia.

-¿Y eso a ti qué te importa?- Se defendió Miroku, encarándolo- ¿Te molesta que sea mi novia, acaso?

-¿Lo estás admitiendo?- Preguntó otro chico, riendo.

-No, sólo les digo que no es su asunto- Miroku los observó con recelo.

-Wow, como si nos diera mucho miedo tu furia- murmuró otro chico, con una risita.

-Sango, vámonos- Miroku siguió caminando, sin hacerle caso a los chicos.

-Miroku, si no te preocupas más de esta chiquilla, pronto otro buitre caerá sobre ella y se deleitará con este manjar...

Miroku se devolvió, furioso, y comenzó a pegarle al autor de la última ofensa. Sango intentó detenerlo, pero Miroku no la escuchó y siguió peleando, hasta que un hombre alto, moreno y de ojos verde esmeralda de acercó y detuvo el pleito.

-Ya basta, la calle no es un lugar para estar peleando de ésta manera- dijo el hombre, separando a los chicos.

-Dígale eso a ellos- Miroku se sacudió la ropa, aún molesto-. No tienen derecho a insultar a mi amiga.

-Pues, entonces, si se merecen los golpes- murmuró el hombre, sonriéndole a Sango. Luego observó a los muchachos y agregó:-. No vuelvan a pelear en la vía pública.

El hombre se marchó, mientras Miroku agarró a Sango por el brazo y se la llevó del lugar, alejándola del grupo de chicos molestosos...//

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"...En casa..."

-¡Sango!- Me remece Kikyou, despertándome.

-¿Qué sucede?- Pregunto, un poco adormecida.

-Te quería preguntar si querías acompañarme a comprarle un regalo a Miroku, lo que pasa es que dentro de dos semanas será su cumpleaños, y no quiero tener que salir a última hora…

-Está bien, cuando quieras- le respondo. Ella me regala una sonrisa.

-Entonces, no hagas planes para mañana- me indica, marchándose a su habitación.

¿Así que un regalo para Miroku? Vaya, hace mucho tiempo que no regalo nada, y menos a Miroku… Será extraño salir de compras con Kikyou para buscarle un regalo. Sólo espero que esta vez lo reciba, no como la última. La última vez, aquella en la que nos separamos…

//Racconto.

3 años atrás…

Ella caminaba por la calle, aún sin saber el rumbo que tomaría. Se suponía que su padre le iba a comprar todo lo que ella quisiera si lo acompañaba, pero ése día era el cumpleaños de Miroku, y no podía dejarlo solo. Miró el pequeño paquete de regalo que llevaba entre las manos y suspiró. No le importaba que su padre no le comprara cosas, si no que él se enfadara con ella. A veces se ponía muy agresivo y explotaba sin razón.

Pero a Miroku no lo veía hacia días, y eso la tenía muy preocupada. No era común en él desaparecer sin siquiera llamar aunque fuera un día. Así que tomó una decisión, dio la media vuelta y comenzó a caminar más rápido.

Llegó en pocos minutos a la Residencia Vorobiov, y tocó el timbre, mientras recuperaba el aliento. Una sirvienta le abrió la puerta y la invitó a pasar, indicándole dónde se encontraba Miroku. Lentamente se dirigió hasta allí, quería darle una sorpresa.

Pero la sorpresa la tuvo ella cuando vio como Miroku estaba besándose con una chica en el balcón. No le molestaba que Miroku tuviera novia, lo que le molestaba era que ésa chica era Isbelle Le Mont, su peor enemiga, quien le hacía la vida imposible en la escuela y con quien peleaba todos los días, y eso Miroku lo sabía perfectamente, él siempre le decía que la ignorara, y nunca había sido un secreto para nadie que ambas chicas se odiaban. Cuando Miroku se separó de la muchacha, mientras ella le acariciaba el rostro, él se percató de la presencia de Sango y sonrió, disculpándose con Isbelle para ir a hablarle.

-Sango ¿qué haces aquí?- Preguntó Miroku, un poco molesto.

-Yo sólo venía a darte un regalo de cumpleaños- murmuró Sango, alargándole el presente.

Miroku lo observó unos segundos y luego miró hacía otro lado, sin recibirlo.

-No quiero tus estúpidos regalos- declaró, con indiferencia.

-P-pero yo…- Sango lo observó, con la mirada llena de dolor- Se supone que somos amigos, es obvio que venga el día de tu cumpleaños a darte un regalo…

-Es que ya no somos amigos- afirmó Miroku-. Tú eres demasiado inmadura para mí. Deberías crecer. Mira a tu alrededor, tus compañeras ya tienen novio, salen a fiestas, piensan en otras cosas, y tú sigues siendo la misma niña tonta de antes. Yo ya crecí y tengo otros intereses.

-No lo entiendo- Sango dejó caer el regalo, mientras apretaba sus puños-. Tú sabes que no cambiaré en nada si tengo novio o no, si salgo, si hago otras cosas… aún si llegara a hacer todo eso, seguiría siendo la misma… no soy yo la que necesita cambiar, eres tú el que cambió demasiado rápido.

-Di lo que quieras, pero desde hoy ya no me busques, a menos que vuelvas cuando ya hayas crecido.

-Sí eso es lo que tú quieres, lo haré- Sango suspiró, con tristeza-. Pero si algún día llegarás a necesitar de mí, siempre estaré ahí, aunque llevemos años sin vernos. Yo nunca te fallaré, porque jamás romperé la promesa que hicimos.

Sango se marchó, mientras Miroku la observaba. Promesas infantiles, eso eran las palabras que había dicho hacía algún tiempo. Cuando Sango desapareció de la vista, se agachó a recoger el regalo y vio con sorpresa que era el disco que tanto quería, pero que no había podido encontrar en ninguna parte. Lo guardó en un cajón de su escritorio y volvió con su 'novia', olvidando por completo a Sango.//

--------------------O--------------------

"...Al día siguiente..."

-Sango, ya es tarde- me informa papá, entrando bruscamente a mi cuarto.

-¡Papá!- Le reclamo, molesta, cubriéndome con la toalla- ¡Estoy vistiéndome!

-Cómo si no te hubiese visto desnuda antes…- murmura, acercándose a mi cama y observando la ropa que me pondré. Toma una falda blanca y la sacude, como si no entendiera lo que es- ¿Y esto?

-Es la falda que me pondré para acompañar a Kikyou- le respondo, sin siquiera mirarlo.

-No me gusta- alega él, tirándola al bote de la basura-. Sólo yo tengo derecho a...

-¡No!- Le respondo enojada, sorprendiéndome a mi misma.

-¿No... qué?- Pregunta Náraku aparentemente divertido- ¿Intentas revelarte contra mis deseos?

-Ah... eh...- bajo la mirada, nuevamente me gana el miedo- Lo que pasa es que Kikyou me pidió que me vistiera así, dice que soy muy aburrida y que debería intentar llamar más la atención...

-¿Kikyou te manda ahora, es eso?- Me inquiere, sentándose en la cama.

-No, es sólo que no quiero que ella...

-¿Sospeche algo?- Murmura él, mirando mis piernas. Instintivamente las cubro con la toalla- Sango, no me había percatado de ese moretón tan feo que tienes en el muslo... ¿Me dejas verlo más de cerca?

Se arrodilla frente a mí y levanta la toalla, acariciando mi muslo cerca de la zona afectada. Tiemblo ante el contacto con sus manos frías, las odio. Por desgracia para él, unos golpecitos en la puerta de mi habitación lo interrumpen.

-¿Sango, puedo entrar?- Pregunta Kikyou.

Náraku me mira, advirtiéndome que me arrepentiré si la hago pasar. Kikyou vuelve a golpear la puerta, así que me apresuro a contestar.

-Kikyou, me estoy vistiendo, salgo en un momento.

Náraku se aleja de mí y permite que me vista, sin replicar. Cuando he terminado, me miro en el espejo y sonrió, hacia tiempo que no me veía tan linda. Salgo de la habitación, cuidando de que no sea vea mi padre, y le sonrío a Kikyou.

-¡Wow, Sango, estás preciosa!- Me observa con una sonrisa.

-Gracias- le respondo, alegre.

-Te dije que te vendría bien esa ropa- sonríe tiernamente y agrega:-. Ahora verás cómo los chicos se derriten por ti- me guiña un ojo.

Yo sólo le sonrío, no muy convencida. Después de todo, aunque se fijen en mí, eso no me interesa... todos los hombres son iguales, no quiero terminar más lastimada de lo que estoy.

Salimos de compras, Kikyou cada 5 minutos me comenta cómo algún chico se queda mirándome, yo sólo río ante sus comentarios. Nos metemos a una tienda de música y yo observo un estante con discos de rock de esos que le gustan a Miroku.

-Sí, a Miroku le gustaría mucho uno de esos- Kikyou se acerca a mí y alcanza un disco.

-¿En serio?- Le pregunto, aparentando sorpresa.

-Sí- me sonríe con ternura-. De hecho, él toca la guitarra eléctrica.

-Vaya, no lo imaginaba- miento.

-Así que le llevaré...- Kikyou lee los títulos, sin saber cuál escoger.- ¡No sé!

Me río al ver su cara de fastidio, al parecer no tiene ni idea de ésa música.

-¿No sabes cuál escocger?- Le sonrío amablemente.

-Nuu...- me responde con una voz infantil- A mí no me gusta esta música, yo prefiero la clásica...

-Veamos...- miro también los títulos y sonrío, pasándole uno- Yo creo que esto le va a gustar.

-¿Sí?- Kikyou observa el disco, revisa la lista de canciones y sonríe- ¡Vaya! Aquí está una de las canciones que Miroku siempre interpreta... eres una adivina, le va a encantar.

Kikyou se dirige a la caja y cancela, mientras yo observo con nostalgia el resto de los discos. Hacía mucho tiempo que no salía de compras, y menos a una tienda de música, y esto me trae muchos recuerdos... pero debo dejarlos pasar, Miroku y yo ya no somos nada... nada más que cuñados, aunque sea extraño para mí. Y dudo que algún día volvamos a ser amigos... aunque me gustaría poder intentarlo de nuevo. Pero la vida ha querido esto para mí, aunque me duela aceptarlo. Para Miroku ya no soy más que un recuerdo olvidado.


Bien, hasta aquí llega este chap, espero sus review y muchos buenos deseos para ustedes!!

Ja ne!

EXTRAS

Ficha de los Personajes n° 2

Nombre: Kikyou Lubov (Amor) Russeau

Edad: 14 años

Fecha de Nacimiento: 13 de Agosto de 1993

Signo: Leo

País de Origen: Rusia

País de Residencia: Francia

Ocupación: Estudiante

Hobby (es): Tocar el violín y el piano y danzar.