Hola, hola :3
¿Ya esperaban otro capítulo? Yo igual ._.
Les diré la verdad, no tenía nada escrito hasta ayer en la noche y este capítulo lo escribí durante todo este tiempo, pero es porque pasaron muchas cosas, mi mamá vino de visita, me voy de campamento una semana, me voy a mudar a otro país, etc. Por eso pido mil disculpas si me tardo mucho más en los capítulos, espero me perdonen :)
Ahora, a contestar reviews :3
Denissedragneel-chan: Me alegro que sólo me odies por eso :T Intenta que siga así tu odio :T
Lila-san-chan: Vaya, todas se quedaron con las ganas de leer más :3 Gajeel y su sobreprotección, siempre tan lindo :3 Range es muy celoso :3 y Gray-sama también xD Lentamente hacen que te enamores de su actitud, todos son tan lindos y tiernos :) Bueno, lo de Charle es una sorpresa :T, espero no me maten :T y sobre ese par x/x son tan lindos, no lo soporto x3, gracias por leer y por tu apoyo.
Chachos-chan: Me alegro tanto que te guste mi historia, espero que el resto sea de tu agrado, aunque espero no me odies :T Ajua para ti también :v
Comadreja-chan-chan: Yo también estoy de vacaciones :3 las vacaciones son geniales :3 Estoy totalmente de acuerdo contigo :T morirán de hambre esperándolos :T Y Gray no hará nada por ahora, ni siquiera sabe qué le pasa xD, gracias por leer :)
BelieberSwag55-chan: OwO, me alegra tanto que te haya gustado, me alegra tener una nueva lectora ^^, supongo que tienes razón en eso de las personalidades, es una vida alterna, tiene sentido xDD Estoy tan feliz que te guste :3 pero tengo una duda, ¿te fue bien en el examen? Me sentiré culpable si reprobaste :S Saludos, y gracias por todo :)
En serio que aman a Cinna-chan y a Range-kun :3 Qué bien...
ADVERTENCIA: Ulquii les informa que en este capítulo no sale ni Juvia, ni Gajeel, ni Gray, ni Erza, ni ninguno de ellos, sólo Cinna y Range.
ADVERTENCIA 2: No maten a Ulquii, sé karate, tae kwon do, jiu jitsu y algunas otras palabras parecidas :T
Espero que les guste y lloren :v
Caminaban en silencio por uno de los pocos caminos de la aldea, Cinna le miraba por el rabillo del ojo una y otra vez, intentando entablar una conversación, el silencio le estaba matando por dentro y se sentía cada vez más incómoda, pero parecía que a él no le importase.
Mientras tanto, él caminaba tratando de no mirarla, viendo fijamente hacia adelante, ignorando su presencia, sentía que en cualquier momento explotaría de furia por lo que había visto en la habitación, pero sentía que no debía desatarse con ella, incluso si tuviera la culpa, él no era nadie para cuestionarle de sus gustos o sus acciones. Él decidió ser su mejor amigo y así se quedarían las cosas, lo sabía y debía resignarse.
El silencio era aún más tenso, mucho más porque no había nadie en los alrededores, lo cual resultaba extraño, aunque fuera una pequeña aldea, siempre había alguien en las calles. Pero ellos nunca lo notaron, estaban demasiado sumergidos en sus pensamientos, en sus problemas, sin darse cuenta que estaban empezando a peligrar.
Algunos metros atrás de esos dos, tres sombras se escabullían por el camino, escondiéndose en cada oportunidad para no ser descubiertos, intercambiaron miradas y soltaron una risa baja.
Cinna apretó sus labios y sus párpados para luego mirar hacia el pelinaranja con decisión.
―R-range-kun―dijo mirando hacia él―, y-yo…
― ¿Qué pasa, Cinna?―dijo con semblante serio y cortante, aún molesto.
―Sobre Gray-kun…―murmuró ella pero detuvo su hablar al verle acelerar el paso, dejándola un poco atrás― ¿Range-kun? Espera…
―Estoy esperando―replicó él caminando cada vez más rápido, al punto de casi empezar a trotar.
―Espérame, Range-kun―pidió ella dando pequeños tropezones en un intento de alcanzarlo―, no corras.
―No estoy corriendo―contestó frunciendo el ceño, resistiendo el impulso de desaparecer con su magia.
Cinna apretó sus manos y empezó a correr con todo lo que tenía, pasó al lado de él y se puso en su camino con los brazos estirados evitando que pasara de largo, él se detuvo al verla y miró a otra parte, tratando de ocultar sus ojos llenos de ira.
Se quedaron parados ahí unos minutos, junto a un almacén hecho de madera con algunos costales de harina en la puerta. La pelimorado daba bocanadas de aire intentando recuperarse mientras recargaba sus manos en sus rodillas, levantó el rostro hacia él y le observó por unos segundos.
―Range-ku-
― ¿Qué tiene Gray?―preguntó el chico cruzando los brazos y sin verla― ¿Y por qué debería interesarme?
Cinna se quedó mirándolo desconcertada, bajó su vista un poco y pensó en qué contestar.
―Sólo-
― ¿Por qué él tiene tu atención? ―interrumpió él perdiendo la paciencia― ¿por qué siempre tienes tus ojos en él?
Los ojos de Cinna se posaron en el chico, éste temblaba con enojo marcado en su rostro y sus manos apretaban sus brazos con bastante fuerza, sus ojos estaban oscuros y se notaba un creciente odio en ellos.
― ¿Por qué él?―preguntó él de nuevo― ¿Por qué él, si apenas lo conoces? ¿Él qué ha hecho por ti? ¿Él en qué te ha ayudado?
―Range-kun…
―Cada vez que dices su nombre me irrita, cada vez que lo miras me molesta mucho más, cada vez que le sonríes me pone furioso, y cada vez que te acercas a él-
― ¡Range-kun!―exclamó ella, cortando su frase a la mitad― ¡Gray-kun no me gusta!
Range volteó a verla sorprendido, dándose cuenta que se estaba dejando llevar por sus celos y explotando, pero aún más por lo que ella negó, siendo que había dado en el clavo (aunque era demasiado obvio). Ella ocultaba su cara con su cabello y sus brazos estaban pegados a su cuerpo mientras temblaba levemente.
― Él no es…―susurró la chica poniendo su mano sobre su pecho, tratando de controlar sus sentimientos―… quien me gusta…
El pelinaranja tragó seco, sintió sus mejillas encenderse ante la imagen de ella, sonrojada y nerviosa, sin saber qué decir y vacilando en hablar más, él quiso avanzar hacia ella pero dejó su mano alzada a ella dudando, dejó caer su brazo y miró al suelo con nervios.
―E-entonces… tú…―murmuró él con titubeos.
―Gray-kun no es quien me gusta―oyó firmemente frente a él, haciéndole levantar la mirada con asombro.
Cinna le miraba temblorosa y moviendo sus manos de forma inquieta, su rostro estaba rojo y subía los hombros tratando de refugiarse en ellos de alguna manera.
Él entonces se sintió culpable, el haberle dicho esas cosas, el haber actuado así, el haber sido de esa forma, ¿cómo pudo culparla a ella? Él la conocía y aún así dudó de la chica.
Range no podía creer lo que había hecho, se sentía cada vez peor, y el verla frente a él le hacía arrepentirse y querer detenerle, pero su cuerpo no le reaccionaba, quería escuchar esas palabras de ella, las que pensaba que le dedicaría sólo a él.
―Cinna…
Ella no quería decir lo que sentía en ese momento pero ya no podía detenerse, no era el momento indicado pero aún así no quería dar vuelta atrás, aún si arruinaba la amistad que tenía con su mejor amigo, aún si todo se rompía.
―En realidad, yo…―dijo mirando al suelo de repente, sintiéndose mucho más nerviosa que antes, para después armarse de valor y levantar el rostro hacia él, hacia sus ojos― ¡En realidad, yo…!
Fue entonces cuando todo se puso en cámara lenta y dejó de tener sonido, ella vio a Range mirar sobre su cabeza y poner una expresión de terror al tiempo que saltaba intentando llegar a su lado lo más rápido posible, Cinna sólo pudo pensar en ver sobre su hombro, ver lo que tenía al pelinaranja en pánico.
Sus ojos se abrieron por el impacto, tres enormes sombras estaban tras ella y una de éstas estaba a punto de golpearle con un mazo de hierro. Vio el objeto acercarse a sí con gran poder y lo único que pudo hacer fue poner sus brazos frente a ella protegiéndose.
Cerró los ojos y sintió el empuje del mazo, lanzándola a metros de donde estaba hacía medio segundo, cayó al suelo levantando una nube de polvo leve y por alguna razón no sintió dolor, sólo un paralizante terror.
Abrió los ojos y entendió el por qué.
Range estaba sobre ella, rodeándola con sus brazos con gesto protector mientras temblaba por haber recibido el golpe en un costado, tocio por la falta repentina de aire y el dolor se marcó en todo su rostro.
Cinna abrió los ojos aún más aterrada, se dio cuenta que estaba aferrada a su camisa con sus manos temblando sin control, abrió su boca sin saber qué hacer, si gritar o decir algo.
―Ah, ah―oyeron ellos.
La chica miró sobre el hombro de Range y éste trató de hacer lo mismo, con dificultad al moverse. Una de las sombras estaba junto a ellos con el mazo cargado en su hombro y tenía una sonrisa maliciosa en su rostro.
― ¿Por qué proteges a la presa―preguntó con molestia para luego darle una patada al pelinaranja, que se tambaleó un poco―, niño estúpido?
―Nosotros sólo queremos a la chica―dijo otro de ellos acercándose y balanceando su látigo―, no deberías meterte en esto.
―… ¿…Q-quién…?―soltó Range aún sin recuperarse del primer golpe.
Los ojos de Cinna se detuvieron en algo sobre el brazo descubierto de los tres desconocidos y rápidamente reconoció la marca, con ocho círculos juntos y dos triángulos bajo estos, simulando la cara de una araña.
―Aracnas… Bite…―murmuró con miedo.
Range abrió sus ojos mucho más al oír ese nombre y entonces recibió otra patada, haciendo que soltara el aire.
―Sí, sí―dijo el tercer enemigo con gesto de superioridad―, y venimos por esa chica de Spiral Wave.
―Así que deja de protegerla, inútil―replicó el del látigo, alzándolo éste y haciendo un horrible sonido cuando impactó con la espalda del pelinaranja.
El chico soltó un grito ahogado y aguantó el ardor del golpe, tembló con más violencia pero no se movió de ahí, no dejaría que lastimaran a Cinna, no dejaría siquiera que la tocaran.
― ¡Range-kun!―exclamó la pelimorada apretando su agarre y con los ojos llenos de agua.
―…T… te protegeré… Ci-… nna…―susurró con un hilo de voz.
―Quítate de en medio―dijo de nuevo alzando su látigo y azotando al Fastling―, nos estorbas.
Así lo hizo varias veces, golpeándolo con la cuerda gruesa de cuero, haciendo que la camisa se hiciera jirones y los latigazos dieran en su piel directamente, Range soltaba gemidos ahogados de dolor y jadeaba sintiendo el ardor en su dorso que se multiplicaba cada vez más, incluso sintió la punta del látigo golpeando con tal fuerza que abría heridas y sangre brotaba de ésta.
― ¡Range-kun! ―gritó Cinna aterrada― ¡No hagas esto! ¡Suficiente!
―Sí, sí―afirmó el tercero―, suficiente, y quítate del camino.
―…N-no me… move-… ré… de aquí…―dijo apenas y resistiendo el dolor.
―Inútil―dijo el del mazo, moviendo su arma en círculo y golpeando al chico.
Esta vez no resistió el golpe y salió disparado por la calle, dando vueltas forma tosca y cayendo bocabajo, trató de levantarse pero todo su cuerpo le estaba fallando, se quedó con la frente pegada a la tierra y recargó su peso en su antebrazo y sus rodillas.
― ¡RANGE-KUN!―exclamó ella levantándose y empezando a ir hacia él.
― ¿A dónde crees que vas?―preguntó con una carcajada el hombre sin arma agarrándola del cabello y alzándola.
Cinna levantó sus manos intentando soltarse mientras sentía el dolor en su cabeza, intentó usar su magia, lo intentó, pero la falta de concentración y la preocupación que tenía se lo impedía. Soltó un gemido cuando el enemigo la jaló de arriba abajo con su cabello.
― ¡Qué divertido!―vociferó éste al verla derramar algunas lágrimas.
Una ráfaga naranja llegó hasta aquel tipo y fue golpeado en el rostro con un puñetazo, él cayó al suelo por el impacto y soltó a Cinna haciéndola caer.
― ¡¿Pero qué…?!―maldijo levantándose al instante, viendo que frente a él estaba el pelinaranja respirando con dificultad.
―No la toques―replicó entre dientes.
― ¡Range-kun!
Cinna se levantó y lo tomó de los hombros, viendo que se tambaleaba como si fuera a perder la consciencia en cualquier momento.
―No te metas―oyó Range tras él.
Se volteó con velocidad y sólo alcanzó a abrazar a la chica, el mazo golpeó al par y volaron hasta donde estaban hacía unos minutos, cuando fueron atacados.
―Jefe―habló el del látigo con una sonrisa―, ¿ya vio que tiene el chico en la espalda?
― ¿En su espalda?―dudó el tipo en el suelo y dejando de mover su mandíbula con su mano.
Cinna se aferró al pelinaranja con terror, no quería que siguiera intentando protegerla, pero ella no podía pensar en qué hacer y su magia le estaba fallando, ¿qué podía hacer? Sólo estaba viendo cómo lo golpeaban y no podía protegerlo, se sentía inútil, incapaz.
―Vaya, vaya―oyeron ambos.
El "jefe" se acercaba a ellos con las manos en los bolsillos y una enorme sonrisa de satisfacción.
―Chico inútil―le habló con desprecio―, eso en tu espalda es la marca de Spiral Wave, ¿no?
Range se quedó paralizado, la chica abrió los ojos asustada y miró al tipo.
―Qué sorpresa―dijo éste alzando una mano y chasqueando los dedos―, dos por uno.
Range fue golpeado por el mazo de nuevo y soltó a Cinna cuando voló hasta los costales de harina frente al almacén.
― ¡Range-kun!―exclamó ella estirando su mano hacia él al verlo alejarse.
―Cállate ya―dijo el hombre pisando su mano, haciéndole soltar un quejido―, el maestro en serio estará feliz con esto.
― ¡Cinna!―gritó el pelinaranja levantándose pero fue derribado bocabajo por el pie del otro enemigo.
El tipo levantó a la chica de nuevo por su cabello y la subió hasta que su rostro quedó a su altura.
―Qué cara―dijo poniendo su otra mano en su mejilla, pero ella se removió.
― ¡Suéltame!
Ella dio una patada y ésta llegó su estómago, haciendo que la soltara al llevar sus manos su panza, Cinna dirigió su mano al tipo del mazo y este, antes de poder atacar al enemigo, se quedó parado mirando al cielo y dejó caer su mazo.
― ¡Hija de…!
Fue pateada en el hombro y la fuerza del golpe la llevó hasta el suelo, el del mazo parpadeó varias veces y luego sacudió su cabeza.
― ¡Cinna!― gritó Range a punto de correr hacia ella pero tropezó.
―Tú no vas a ninguna parte―dijo el del látigo jalándolo de su tobillo con la punta del cuero.
―R-range… -kun…―pronunció la chica levantando su rostro.
―Estúpida―ofendió el jefe pisándola con fuerza―, quisiera matarte.
― ¡No la toques!
El látigo se rompió y Range corrió hacia el tipo para golpearlo de nuevo, sin embargo, el mazo lo derribó y cayó al suelo de nuevo, perdiendo todo el aire en sus pulmones.
―No…―murmuró Cinna estirando su mano hacia el pelinaranja, viendo cómo el par empezaba a golpearlo alternadamente―… deténganse…
―Cállate―dijo el tipo proporcionándole otra patada.
La agarró del cuello y la levantó en el aire, ella agarró su mano tratándose de soltar y comenzó a toser por falta de aire, él resopló y la lanzó al suelo, molesto.
―Dejen de golpearlo―ordenó.
El par dejó de reír a carcajadas y se alejaron un poco del pelinaranja.
―Hay que llevarlos con el maestro ahora―dijo con una sonrisa maliciosa.
Los tres empezaron a reír.
Cinna abrió sus ojos con dificultad y su mirada se detuvo en Range, estaba inconsciente y su rostro expresaba dolor, estaba sangrando y terriblemente herido, la chica entrecerró sus ojos y empezó a temblar.
―R-range-kun…―dijo con un hilo de voz―… lo siento t-tanto…
De sus ojos empezaron a salir lágrimas y cerró sus ojos con fuerza, recordando aquel suceso horrible en su pasado.
―…No p-pude… protegerte…
**Flashback**
El fuego ardía de forma violenta sobre los escombros, gritos desesperados de la gente alrededor se oía por todas partes, muchos sólo gritando por ayuda, pocos gritando para dar órdenes y apagar el fuego, pero el fuego no cedía ante nada y no dejaba avanzar a los que querían salvar a las personas dentro.
― ¡Háganse a un lado!―se escuchó desde la distancia y una enorme ola pasó por el lugar para llegar y apagar el fuego.
― ¡Es Cloud!―exclamaron varias personas al verlo ahí parado, haciendo algunos movimientos para apagar lo que quedaba de brasas.
Muchos empezaron a vagar por los escombros, intentando encontrar a alguna persona o causa del incendio.
― ¡Maestro!―le llamó uno de ellos.
El hombre volteó a verlo y éste tragó saliva.
―Esta casa era…―dijo preocupado―… de la familia Caterpillar…
La expresión seria del mago no se inmutó, cerró los ojos y bajó la cabeza en gesto de comprensión.
― ¿Hubo sobrevivientes?
―B-bueno…
― ¡Maestro!―escucharon desde los escombros.
Cloud frunció el ceño y corrió tras aquella voz.
― ¡Encontramos a alguien!
El mago se detuvo a unos metros de donde estaban varias personas reunidas, éstas, al verlo, hicieron espacio y él pasó de forma firme.
Había una niña pequeña con un oso de peluche, de cabello corto y morado oscuro en dos colitas, estaba rodeada de una especie de esfera de cristal que sacaba su propio brillo, dentro de esta esfera todo parecía intacto y ni siquiera las cenizas se acercaban.
―Sí, eso fue muy divertido, mamá―dijo la niña mirando a un punto fijo con una sonrisa―, espero que podamos hacerlo de nuevo.
Cloud se agachó frente a la esfera y acercó su mano a ésta, notó rápidamente que podía atravesar el cristal y no dudó en meter su rostro, se sorprendió al ver que dentro de la esfera todo era diferente, se podía ver que parecía estar en el comedor de la casa, ahora hecha escombros. Frente a él y la niña vio el vivo rostro de una mujer, de cabello largo y violeta con unos ojos plateados, ella sonrió a su hija y acarició su mejilla.
―Creo que no podrá repetirse, Cinna―dijo con dulzura antes de dirigir su mirada al hombre, el cual se sobresaltó.
― ¿Por qué no, mami?―preguntó la niña tomando su mano y ladeando su cabeza.
La mujer no respondió, le dedicó una mirada profunda al hombre y le sonrió.
―Sólo pude protegerla a ella―le dijo.
Él entonces entendió lo que sucedía, todo era una ilusión.
― ¿Mamá?
―Cinna―le llamó con una sonrisa llena de ternura―, protege a lo que más amas y no sufrirás como lo harás.
― ¿Eh?
La visión empezó a tornarse borrosa y la mujer empezó a desaparecer.
― ¿Mamá? ¿Qué pasa?―dudó la niña conmocionada, sin poder comprender.
―Cloud―escuchó él aún cuando la imagen ya había desaparecido―, protege a mi hija, por favor.
Cuando menos lo pensó, ya estaba de nuevo en el lugar rodeado de cenizas, esta vez con la niña mirando alrededor, totalmente confundida.
― ¿Mamá?
El hombre se dejó caer en el suelo y talló su frente con el dorso de su mano.
―Joy…―murmuró tembloroso.
La niña lo volteó a ver y se quedó mirándolo un rato.
― ¿Cómo sabes el nombre de mi mamá?―preguntó con inocencia― ¿Sabes a dónde fue mi mamá?
Las demás personas presentes veían la escena impactados, ¿cómo podrían explicárselo?
― ¿Señor?
Él puso su mano en su cabeza y la acarició gentilmente.
―Lo lamento, pequeña―dijo suavemente.
Ella no entendió por qué dijo eso, no terminaba de entender el por qué su casa estaba destruida cuando hace unos segundos estaba en perfecto estado, no entendía el por qué ese hombre había empezado a llorar.
**Fin de Flashback**
―Range-kun…―susurró acercando su mano a él y haciendo un débil movimiento―… lo siento, no pude hacer nada…
:T...
Es un buen momento para decir que las amo (? :3
Dejen comentarios, quejas, halagos, dulces, puñetazos, amenazas y ofensas en los reviews ^^
Ulquii se despide por ahora, hasta la próxima :)
(Debo huir ahora que puedo)
