LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.
-¿Con quién hablas?- me presiono entrando en mi habitación. El aire se atasco en mi garganta y mire a mí alrededor, respire aliviada cuando note que estaba sola de nuevo. Jasper aun esperaba una respuesta, no podía responderle *Oh no te preocupes, solo hablo con tu novia muerta, ¿la recuerdas? ¿Alice? *
-Yo…solo estaba cantando, no hablaba con nadie - Nerviosamente comencé a retorcer mis manos evitando su mirada.
-Tú no cantas desde hace dos años, evitas cualquier música. Así que dime ¿con quién hablabas y porque me mientes? -Cruzo sus brazos y se recargo en el marco de la puerta, no se iría hasta conseguir respuestas. Lo conocía y tenía que ser muy astuta para lograr convencerlo.
-De acuerdo, solo hablaba…conmigo misma. Ya sabes, terapia sobre lo que me espera aquí, luego me tropecé al querer agarrar mi libro y me estaba quejando es todo - mire la cama y ahí estaba el libro con el que Alice jugaba -Aquí esta.
-¿Solo eso? -asentí - Te escuche hablando con alguien, de verdad escuche risas - ¡Vaya que era insistente!
-¿Con quién más hablaría, Jasper?- reí nerviosamente- Vamos, no era nada. Dime, ¿necesitas algo? -Le sonreí cambiando el tema y al parecer se relajo.
-Está bien, te venia a preguntar si preferías salir a comer, ya sabes para conocer mejor el pueblo- termino, mirando en todas partes de mi cuarto, seguí su mirada y me di cuenta que miraba mi baúl que estaba sobre mi buro. El no sabía sobre mis cartas.
-Está bien, solo déjame cambiarme- dije para distraer su atención, poso su mirada en mi, asintió y salió cerrando la puerta.
En cuanto cerró la puerta suspire y me deje caer en la cama, espere hasta que los latidos de mi corazón volvieron a su ritmo normal y cerré los ojos, tenía tantas cosas que pensar que el solo hecho de imaginarlas hacia que me doliera la cabeza, decidí dejarlo para más tarde y apresurarme antes de que Jasper viniera a buscarme de nuevo. Busque entre la montaña de ropa que había en mi cama.
-Ponte esto- murmuro Alice mientras me aventaba una blusa, le sonreí en agradecimiento.
-Alice, ¿no crees que debería decirle a Jasper...que puedo...bueno...verte?- pregunte indecisa. Me miro con los ojos abiertos como platos, cruzo la habitación hasta quedar frente a mí y me tomo por los hombros.
-No. El no lo entendería, lo sé, pensé muchas veces en eso pero llegue a la conclusión de que no, nunca nos creerá…- su mirada se perdió en la nada. No estaba de acuerdo con eso. Es decir era Jasper. El amor de su vida y mi mejor amigo. No me gustaba mentirle y el era demasiado perceptivo.
-No puedo. No quiero mentirle, Alice.
-No tienes opción, Bella. Si tú dices algo…ya no podrás verme.-No sabía si era amenaza o una condición.
No quería mentirle porque era como engañarme, el era parte de mí. Pero no podía perder a Alice. No de nuevo. Pase una mano por mi cabello nerviosamente, esto estaba mal.
Pero si no decía nada, Jasper seguiría aquí. En cambio, si hablaba, perdería a Alice para siempre. Con un suspiro de resignación la abrace y hable contra su hombro.
-Está bien, no diré nada-intente sonreírle. Me separe de ella, cambie mi ropa y cepille la maraña que era mi cabello - En un rato vuelvo, adiós-me despedí de Alice y cerré la puerta de mi habitación.
En la sala viendo la televisión de espaldas a mi estaba Jasper, aunque se notaba que no le ponía atención a lo que estaba viendo su mirada estaba perdida. Conocía esa mirada. No había notado mi presencia, me puse frente a él.
-Jasper, ¿estás bien?-pregunte viéndolo fijamente, se sobresalto al escuchar mi voz pero rápido se compuso. -Sí, solo pensaba, ya sabes con eso de la mudanza hay que conocer bien el pueblo y tener cuidado- dijo nervioso, me estaba mintiendo pero lo deje pasar -¿estás lista?
-Sí, vámonos.
Salimos del edificio sin decir ni una palabra sabia que algo andaba mal pero no quería ser yo la que rompiera el silencio así que con toda la incomodidad del mundo me obligue a no decir ni una palabra.
Llegamos a un pequeño restaurante que estaba cerca del edificio se veía que Forks era un lugar pequeño ya que no haba mucha gente y los restaurantes eran pequeños y pocos. Parecía un pueblo donde todos se conocían y sabían todo. Un lugar sin secretos. Eso sería difícil.
Nos sentamos en un lugar cerca de la ventana, se podía escuchar el bullicio de las personas al hablar pero entre nosotros no había más que silencio. Me recordó a los días después de…su muerte.
Era incomodo, sofocante, queríamos decir tantas cosas y nada a la vez.
No quería volver a eso.
-Jasper, se que ocurre algo así que será mejor que me lo digas ya- dije firme, me sorprendí del tono de mi voz creí que sonaría mas como una súplica. Aunque rogaría si fuera necesario.
Clavo su mirada en mí sin decir ni una palabra. Indiferencia. Era lo único que surcaba su rostro. Y lo odiaba.
-Tienes razón, si ocurre algo, pero no creo que este sea el mejor lugar para hablar de eso, lo haremos llegando a casa-me encogí ante su tono, muy pocas veces Jasper usaba su tono autoritario conmigo.
Ordenamos y comimos en silencio, esta vez era por miedo a lo que me dijera que no me arriesgaba a hablar.
Me puse a maquinar mil excusas para decirle si llegaba a preguntarme por mi extraño comportamiento, el problema no eran las excusas si no que después de conocerme como él lo hacía me creyera.
Me enfermaba física y mentalmente al mentirle, y no era una reacción exagerada. Después de lo que hemos pasado…
Terminamos de comer en un silencio incomodo, ni siquiera me miro. Pidió la cuenta y pago todo, normalmente le reclamaría y lo forzaría a dividir la cuenta, pero no era momento para eso.
El camino a casa se me hizo eterno, estaba muy nerviosa, no dejaba de morderme el labio y temblar hasta que una voz me detuvo.
-Sí, sigues mordiéndote el labio así, terminaras por sacarte sangre- murmuro Alice desde el asiento de atrás- Respira profundo, estas temblando y eso no es bueno. Vamos Bells, no puede ser tan malo, solo respira, ¿de acuerdo?
Asentí, no quería contestarle con temor a que Jasper me escuchara. Finalmente llegamos al apartamento subimos en silencio, y lo vi de reojo tenía la cara inescrutable ninguna emoción pasaba por su rostro, sentí nauseas.
En cuanto entramos corrí a encerrarme en mi cuarto, sabía que tarde o temprano me llamaría pero necesitaba controlarme para ese entonces.
Entre a mi baño y me moje la cara, tome una toalla me senté en mi cama a tratar de controlar mi respiración. Inhala, exhala, inhala, exhala. Es Jasper. Tu Jasper. Tu mejor amigo, estas siendo ridícula, no te hará daño. Esas palabras se repetían una y otra vez en mi mente pero no lograba entenderlas del todo.
Cuando ya me estaba controlando escuche a Jasper llamarme desde la sala, mi tratamiento de relajación se fue a la basura, trate de controlarme y conté hasta 10 antes de salir.
Camine a paso lento hasta la sala. Me senté en el sillón enfrente de el, baje la mirada.
-Bella- comenzó - tranquila no voy a regañarte…por favor, mírame - dijo y me levanto la cara con su dedo - Somos amigos, somos aun más que eso. Y te conozco, estuve contigo en cada momento. Así que por favor, Bella, dime ¿Qué está pasando?
Volvi a bajar la mirada incapaz de hablar, dolía mentirle. Pero era necesario. No podía decirle la verdad, dudaba que me creyera y perdería a mi mejor amiga… de nuevo.
-Jasper, se que piensas que pasa algo y de verdad te agradezco que te preocupes por mí, pero no es nada, tal vez solo sea el cambio de ciudad pero yo estoy bien- mentí y sabia que él se había dado cuenta.
Me miro a los ojos de un momento a otro se puso de pie y comenzó a dar vueltas por toda la habitación.
-¡No! -grito, sobresaltándome -No, no, se que no es eso Bella, es algo mas, has estado rara desde antes de venirnos, ¡por dios! Tenemos un día aquí ¡nada te pudo haber puesto así! Tienes que confiar en mí y decirme que es lo que te pasa, ¡¿qué es lo que miras?! - Termino desesperado. Estaba asustada por sus palabras pero mi mente proceso todo.
- ¿Dijiste que es lo que miro?- pregunte confundida, ¿Cómo podía el saberlo?, me miro nervioso - Contéstame- exigí
-Yo… -Titubeo.
-Escuche perfectamente, Jasper así que no pongas excusas. ¿Por qué crees que miro algo?
Suspiro y dejo caer sus manos a sus costados sin fuerzas. Tomo mi mano sentándose junto a mí.
-Cuando veníamos en el avión, te quedaste dormida, y comenzaste a hablar en sueños. Mencionabas el nombre de…el nombre de…- me di cuenta como sus ojos se comenzaban a llenar de lagrimas- el nombre de ella- soltó unas lagrimas que recorrieron sus mejillas - decías algo sobre que la mirabas y siempre iban a estar juntas - mas lagrimas seguían saliendo de sus ojos hasta que me di cuenta de que yo también estaba llorando, no soportaba la idea de verlo sufrir así- Últimamente has estado de mejor humor, me sonreías sinceramente y cuando me asome a tu cuarto me di cuenta de que hablabas con alguien…alguien a quien yo no podía ver.
El nudo en mi garganta me impedía hablar. Pero aun así, ¿Qué podía decirle que aliviara su dolor?
-Jasper, yo soñé con ella pero eso no quiere decir que la mire, es decir, tal vez parezca eso pero no es así…y siempre vamos a estar juntas. Eso era lo que le decía en el sueño…solo recordaba el día en el que nos prometimos eso - Mentirosa, le mientes a la única persona que tienes, me recriminaba mi mente.
Su mirada se clavo en mis ojos, midiendo mis reacciones. Suspiro y flexiono sus rodillas recargando sus codos en ellas. Paso las manos por su cabello, alborotándolo. Era la viva imagen de la desesperación.
-Espero que eso sea todo. Perdón, si pasara algo me lo contarías, lo sé. -Sentí una punzada de culpabilidad - Es solo que con este tema se complica todo.
-Está bien Jasper, yo entiendo, yo también la extraño-dije sinceramente, por alguna razón no creía que lo miraba fuera realmente mi Alice. Lo abrase de nuevo aun mas fuerte mientras trataba de tranquilizarme quería algo que me mantuviera con los pies en la tierra.
-No hablemos de eso, no estoy lo suficientemente borracho - Lo mire mal pero solo sonrió. -Por cierto, la próxima semana entramos a clases, será una semana más tarde pero es todo lo que conseguí-dijo medio disculpándose
-No te preocupes, está bien así, me dará tiempo de arreglar mis pensamientos-murmure tranquilamente, me dio un beso en la frente y se fue a su cuarto.
Rápidamente fui a mi habitación y cerré la puerta, entre en mi cama y comencé a sollozar. Deje salir todo.
No podía más.
Y algo dentro de mí, me decía que esto era solo el comienzo.
Sentí como alguien se costaba detrás de mí y me abrasaba.
-Tranquila Bells, todo será como se supone que debió ser- dijo Alice con una voz tan tierna e inocente que hizo que me diera un escalofrió, sus palabras llegaron al fondo de mi mente y comencé a temblar de miedo, entonces llore de frustración por no saber qué pasaba, por mentirle a Jasper, por verlo sufrir de esa manera y no poder hacer nada y llore porque no sabía cómo terminaría todo esto.
Bien aquí esta otro capítulo. Solo les puedo decir que la Alice que ve Bella va a traer muchos problemas. Gracias por leer.
Misery.
