Ah!! Sip, otra actualización más muchas gracias por sus reviews, así dan ganas de trabajar!!
AGRADECIMIENTOS:
lunaleen: Bueno, pues los reviews me inspiran más... y si, hay todo un enredo en esto, es como un lío de lana xD espero que te guste este chap, ojala me dejes tu opinión también!! muchos saludos y gracias!!
PauLaa !!: Ok, ya lo continúo xD espero que te guste
usagi-chan: Ya aquí hay otra actualización! Me dio mucha risa eso de "Naraku marako" xDD en fin, ojala te guste, hay muchas sorpresas para después!!
Andrea: gracias por esos ánimos, me sorprende que ames mis fics xDD bueno, y si, sufre la pobre de Sango, pero ya vendrá su recompensa
natalia: Si, es una triste realidad, pero hay veces en que uno la tiene que mostrar u.u... en fin, gracias por el apoyo seguiré escribiendo y avanzo este fic!
Mahiara Hiteru: ay, Diana, por lo menos tu compu ya está bien! gracias por eso, y tú no tienes nada que agradecer!! yo solo dije toda la verdad. En fin, creo que las palabras se me hacen poquitas ahora, y más que estoy apuradísima subiendo este chap porque sino, no lo haré quizás en cuanto tiempo más... en fin, un beso grandote, que estes bien y espero tus fics con ansias!! ojala pronto tenga noticias tuyas!! muchos cariños!!
yoshi: Me siento muy halagada de que hayas dejado tus palabras aquí. No hay de que, escribir es una pansión, aunque a veces se haga difícil. Pero, de todas formas, no abandonaré nunca mis historias! muchas gracias y espero que este chap te guste
Y a todos los que leen, muchas gracias por darse el tiempo!!
IMPORTANTE: Los personajes no son míos u.u
ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:
Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.
…blabla… es la naración de Sango
"…blabla…" es la narración en tercera persona.
-…blabla…- son los diálogos.
//…blabla…// son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.
"…blabla…" son los pensamientos.
--------------------O-------------------- cambio de escena.
Y ahora, el tan esperado Chap!!
Summary: ["Mi vida es un infierno, odio a mi padre y a todos los hombres, porque todos son iguales... y nadie puede escuchar mi grito silencioso..." Su vida cambia cuando su hermana decide vivir con ellos, mostrándole lo lindo que puede resultar el mundo y que no todo es negro, y trayendo con ella otras sorpresas. Sin embargo, su padre no permitirá que ella reaccione y se aleje de él tan fácilmente.
Grito Silencioso
Capitulo V
La verdad
La lluvia nos ha sorprendido en la playa. Los cuatro estamos empapados en la sala de la casa, secándonos el cabello con toallas y estrujando nuestra ropa para quitarle lo más que podamos el agua. Ha pasado sólo un día desde que llegamos. Mi desmayo sucedió por la mañana, y ahora ya está atardeciendo. Fue muy repentino como el cielo se cubrió de nubes grises y las gotas comenzaron a caer sobre la playa. Luego de un rato, todos nos dirigimos a nuestras habitaciones para cambiarnos de ropa.
Termino de vestirme y me observo en el espejo. Luego, miro mi bolso y decido que ya es hora de enfrentar mi miedo y saber la verdad. Saco el test de embarazo, me dirijo al baño y sigo las instrucciones. Una vez hecho lo indicado en la caja, pongo una alarma para que me avise dentro de tres minutos. Me siento en la cama y suspiro, imaginando lo que vendrá a continuación si llegase a salir positivo.
-¿Sango, puedo pasar?
Me sobresalto al escuchar la voz de Miroku del otro lado de la puerta. Intento ignorarlo, pero él vuelve a insistir.
-Sango, tenemos una conversación pendiente, pequeñita.
Cierro los ojos, me armo de valor y abro la puerta, para encontrarme con la reconfortante mirada de Miroku.
-Pasa- le digo, agachando la mirada. Él entra y observa la habitación-. ¿De qué tenemos que hablar?- Le pregunto, sabiendo la respuesta.
-Sobre lo que ocurrió esta mañana…- Miroku sonríe, siempre con esa mirada que me da confianza- Ahora sólo estoy yo, y en mí sí puedes confiar, te conozco mucho más que Kikyou… No tengas miedo, Sanguito.
Nuestras miradas se cruzan, la de él me entrega seguridad, la mía muestra miedo. Abro la boca para decirle algo, pero la alarma me interrumpe. Inconscientemente, miro hacia el baño y agacho la mirada.
-¿Qué fue eso?- Pregunta Miroku, con el ceño fruncido.
-Nada, nada…- Sonrío nerviosa, me es muy difícil mentirle a él- Espérame un minuto, vuelvo en seguida.
Me dirijo al baño, en donde dejé el test sobre el lavamanos. Aún dudosa, me detengo un segundo antes de decidir mirarlo. Luego me acerco y lo tomo, observando el pequeño rectángulo azul. ¡Azul! Positivo. Tardo unos segundos en procesar el resultado, cuando siento a Miroku detrás de mí.
-¿Sango?- Pregunta, mirando por sobre mi hombro el test- ¿Eso es un… test de embarazo?
En su voz se adivinan el temor y la angustia. Agacho la mirada, tratando de ocultar el test.
-No… digo, no es lo que estás pensando, yo…- Mis mejillas se tornan rosadas y mis ojos se llenan de lágrimas, pero intento no mirarlo, alejarme. No quiero que sepa, ni él ni nadie…
-¿Cómo que no?- Miroku me arrebata el test y lo observa, simulando estar molesto. Sin embargo, tras ver el resultado, me mira con preocupación.- ¿Tú… tú estás embarazada?
La pregunta cruza mi mente como una espada. Agacho la cabeza, sin atreverme a mirarlo, y dejando la respuesta en evidencia. Él sale del baño y se sienta en la cama, tapándose la cara con las manos, sin hablar. Yo me quedo de pie en un rincón de la habitación, aún con la cabeza gacha, sosteniendo el test sin darme cuenta. Transcurren unos minutos así, que para mí son interminables, hasta que Miroku descubre su cara y me observa, con la mirada reflejando su decepción y preocupación a la vez.
-¿De quién es?- Me inquiere, molesto- ¿Quién es el padre, desde cuándo, por qué no nos lo habías dicho?- La mirada de Miroku me atraviesa, dolida- ¿Acaso no confías en mí?
-¡Basta!- Lo miro con lágrimas resbalando por mis mejillas- No… ¡No te metas en esto! Ya sabes demasiado… Déjame sola, yo veré cómo me las arreglo. No necesito ayuda.
¡Que mentira más grande! Sí necesito su ayuda, lo necesito tanto… Miroku me observa, sin comprender. Luego niega con la cabeza, aún más decepcionado y dolido.
-Bien, te dejaré sola- él se coloca de pie y se dirige hasta la puerta-. Pensé que seguías siendo la misma de antes, la muchacha tierna que me confiaba todos sus problemas y secretos, y en quien yo también podía confiar. Pero veo que me equivoqué. Has cambiado demasiado, creo que sí eres la chica rara que yo veía todos los días desde mi ventana con la esperanza de volver a encontrar en ella a mi Sanguito… Supongo que prefieres proteger al idiota que te ha dejado ese regalo antes de confiar en mí. Que tonto fui.
Sale de la habitación, dejándome sola. Caigo de rodillas al suelo, sin saber qué hacer. No es justo que ahora vuelva a alejarlo de mí… pero es mejor así, tengo mucho miedo de lo que pueda ocurrir, y no quiero ponerlo en peligro, ni a él ni a nadie…
--------------------O--------------------
"Miroku observa el fuego de la chimenea, pensativo. No podía creer que Sango estuviese embarazada, y menos que no quisiera confiarle a él quién era su novio, o el padre de la criatura. Jamás le había visto ningún novio a Sango, puesto que parecía odiar a los hombres, era muy hostil con ellos y terminaba espantándolos. Miroku creía que Sango era aún muy pequeña como para comenzar a enfrentarse a los problemas amorosos que todas las chicas, o la mayoría, conocen a su edad. Pequeña en el sentido que él seguía viéndola como una niña inocente que necesitaba protección. Sin saber porque, mientras pensaba en lo triste que era lo que le estaba ocurriendo a su amiga, recordó algo que su mente había mantenido en el olvido…
//Racconto…
La lluvia caía intensa sobre sus cabezas, empapándolos por completo. Miroku observaba a Sango, que se había resbalado en un charco de agua y estaba en el suelo, completamente embarrada. El muchacho se acercó a ella y la tomó en brazos, con cuidado, y se encaminó hasta su casa.
-En mi casa revisaremos si te hiciste alguna herida, y luego te iré a dejar a la tuya- le dijo el muchacho, cubriéndose la cabeza con el gorro de su chaqueta.
Llegaron a la casa y entraron, una empleada les trajo toallas para que se secaran y luego ambos se fueron a sentar cerca del fuego, intentando secar un poco sus ropas. Luego, Miroku se acercó a la muchacha y le pidió que se sacara la chaqueta y el chaleco para revisar sus brazos en busca de algún daño causado por la caída. Sango, inocentemente, obedeció y le mostró sus extremidades. Miroku observó atentamente la piel de la muchacha y luego, con extrañeza, se percató de unas marcas más oscuras, magulladuras. Son tres, una en cada pierna y otra en su brazo derecho.
-¿Qué te pasó?- Preguntó el muchacho, señalando una de las marcas.
-Yo… - Sango observó a los ojos a Miroku, mientras recordaba la fría amenaza de su padre "¡Ni te atrevas a decirle a nadie lo que ha pasado aquí! Esto es nuestro secreto…"- Papá me golpeó anteayer, cuando llegué tarde a casa…
-¿Cómo se atreve?- Miroku chocó su puño derecho con la palma abierta de su mano izquierda, molesto- ¿No tienes ninguna marca más?
-No… fue sólo esto- murmuró Sango, bajando la mirada.
-Oye, gracias por decírmelo… no es algo que sea fácil de confiarle a alguien…- Miroku le acarició tiernamente la cabeza y luego la abrazó, con ternura.
-Gracias a ti por escucharme y preocuparte por mí- Sango recibió el abrazo, refugiándose en Miroku-. Pero por favor ni se te ocurra decirle algo a papá, él podría hacerte algo a ti y yo jamás…
-Tranquila, si tú me lo pides no lo haré, pero no volverás a dejar que pase… siempre podrás venir a pedir ayuda aquí.
-Lo sé…
Afuera, un relámpago iluminó el cielo oscuro, mientras la lluvia seguía cayendo, incesante…
Fin del Racconto…//
No sabía porqué, pero había recordado eso justo en estos momentos. No creía que fuera posible que Náraku, el padre de Sango, hubiese sido capaz de hacerle tanto daño a su hija.
¿Violación?
Tal vez simplemente era un incesto, ambos de acuerdo… pero no veía cómo Sango hubiese aceptado eso, ella era tan tierna…
Miroku negó bruscamente con la cabeza, alejando la idea. No, seguramente había otra explicación. Sango tendría un novio en secreto, no había querido contarle a nadie sobre él y prefería seguir ocultando su identidad para proteger al sujeto de su padre… ¿Pero cómo lo haría ahora Sango? Miroku sabía que ella jamás abortaría, era algo que le decía su corazón. Entonces ¿cómo lo enfrentaría?
"Náraku la matara…" pensó el muchacho. Sabía que el hombre era muy impulsivo, y seguramente no aceptaría excusas.
-¿Miroku?
La voz de Kikyou lo trajo de vuelta a la realidad. Sango había dicho que ella afrontaría esto sola, y había herido los sentimientos de Miroku. No debía preocuparse por alguien que se negaba a escuchar y recibir ayuda. Le hizo un gesto a Kikyou para que se acercara a él.
-Ven, siéntate- pidió el muchacho, con una amarga sonrisa.
-Estuve hablando con Sango…- murmuró Kikyou, sentándose a su lado- Me dijo que te habías enfadado con ella, pero no me ha dicho el motivo.
-Creo que será mejor que no lo sepas- aclaró Miroku, apoyando su cabeza en el hombro de su novia.
-No es justo- dijo Kikyou, con un leve enfado- ¿Qué fue lo que sucedió? Tengo derecho a saber, soy su hermana, y tu novia…
Miroku observó por unos segundos a Kikyou. "Sí, es su hermana y, tarde o temprano, se enterará de la verdad…"
Ambos se voltean hacia el umbral de la puerta al sentir una presencia, y observan a Sango, que se dirige hacia ellos con la cabeza gacha.
-Kikyou, es mejor que no lo sepas- murmuró Sango, deteniéndose a un par de metros de ellos.
-¡Ya basta con esto!- Exclamó Kikyou, decidida a saber más- ¡Es exactamente lo mismo que me dijo Miroku y no pienso hacerles caso! No soy una niña, además, me preocupan los dos.
-No es cosa de que seas una niña o no, es sólo que no debes entrometerte en esto- le respondió Sango, enfrentándola con la mirada-. Ninguno de los dos debe hacerlo, es mi problema, yo veré cómo lo soluciono.
-Es que no estás sola en el mundo- le recordó Miroku, y Sango volvió a agachar la mirada, sabía perfectamente a qué se estaba refiriendo su amigo.
-Vamos, Sango…- Kikyou se acercó a ella, intentando entregarle confianza- ¿Acaso no te hemos demostrado que puedes confiar en nosotros? Te quiero mucho, y necesito saber qué te aflige…
-¡¡No!!- Sango miró a la pareja con los ojos llenos de lágrimas- No, no pienso compartir con ustedes mis problemas, no puedo… no puedo meterlos en este lío…
-Pues a mí no me interesan tus problemas- murmuró Miroku, observándola-, me interesas tú. Y, como tus problemas van a terminar afectándote igual… no tiene nada de malo que confíes en nosotros, no creo que hayas pasado por algo tan malo que no puedas contárnoslo…
-Sango, sea lo que sea que te haya pasado, confía en nosotros… no te juzgaremos, sólo queremos ayudarte…- Kikyou tomó cariñosamente la mano de su hermana, esperando.
-Vamos, Sango, sabes que te decimos la verdad.
-Ni se imaginan por todo lo que he pasado, no es algo tan simple- Sango dejó escapar unas lágrimas-. No sería capaz de decirles todo lo que he vivido, ustedes jamás lo comprenderían, me rechazarían…
-No, Sango, no digas eso- Miroku se acercó a ella y la abrazó con cariño-. Estamos aquí para entenderte y ayudarte, no para juzgarte…
-Es que…- Sango se derrumbó en los brazos de Miroku, ya no podía ocultarle la verdad, no podía mentirle- Lo que tendría que decirles no es nada fácil y yo… - Sango tomó aire, suspiró muy fuerte y siguió con valor y decisión- Lo tengo que hacer. Pero, por favor, no me interrumpan, sólo escuchen… luego podrán decir todo lo que quieran- Kikyou y Miroku asintieron en silencio, Sango prosiguió-. Bueno, lo que pasa es que… es una larga historia. Hace algunos años, cuando Miroku y yo dejamos de hablarnos, mi padre había comenzado a portarse extraño conmigo, no me dejaba salir, se metía al baño mientras yo me duchaba, a veces dormía conmigo… hasta que un día sucedió. Yo no lo comprendí de inmediato, pero un tiempo después supe que lo que mi padre había comenzado a hacerme desde ese día se llamaba violación, incesto, o como quieran decirle. Lo odié, pero siempre le temí, no tenía nada, me sentía sucia, vacía, él siempre me amenazaba con decirle a todos lo que me hacía, yo tenía mucho miedo de que me juzgaran. Si no fuera gracias a la llegada de Kikyou, creo que hasta el día de hoy seguiría aceptando todo eso. Pero, gracias a ustedes, volví a quererme y a valorarme. No permití que mi padre me volviera a tocar, a pesar de que me amenazaba con golpearme o revelar todo esto. Creo que Náraku tenía miedo que lo delatara. Desde la última vez que todo esto pasó, han pasado dos semanas. El problema es que estoy embarazada. No quiero volver a casa, papá podría hacerle algo al bebé y yo…
Sango abrazó a Miroku, derramando más lágrimas en su pecho. Él le acarició tiernamente la cabeza, dejándola llorar. Kikyou se acercó a ellos y le dio un beso en la cabeza a su hermana.
-Ya, pequeña…- murmuró Miroku- Nosotros te ayudaremos, no sé cómo, pero no te dejaremos sola.
-Sí, Sango- Kikyou apoyó a Miroku-. Tampoco permitiremos que papá te haga más daño.
-Gra…- Sango se limpió las lágrimas y les sonrió con una extraña mezcla de alivio, gratitud, confianza, y tristeza-… muchas gracias…
Al otro lado de la puerta, InuYasha escuchaba atentamente. No podía creer cómo Sango había sido capaz de soportar todo eso. Con razón era así de extraña para todo el mundo. Suspiró, intentando pensar en otras cosas. Haría que ese fin de semana en la playa, fuera inolvidable para su amiga.
Bueno, y eso sería por ahora. Gracias por los ánimos, aunque lamento informarles que de ahora en adelante, como ya comienzan las clases acá, no podré actualizar tan seguido, por lo que me tardaré un poco pero no abandonaré la historia. Y eso... Hoy no hay ficha, tengo que crearla pero el próximo chap sip!!
Y eso, muchos saludos a todos!!
Ja ne!!
