LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Desperté la mañana siguiente con un fuerte dolor de cabeza, me senté rápidamente en la cama y me arrepentí de haber hecho eso, sentí que todo el cuarto daba vueltas, cerré los ojos y conté hasta diez.

Mire la hora, 6:35 am, bufe. Me volví a recostar en la cama y me puse a pensar. Todo era un completo desastre. Le mentía a Jasper que era lo que más odiaba, y luego lo que me dijo Alice "todo será como se supone que debió ser".

¿A qué se refería?, ¿qué quería decir con eso?

Suspire y golpee mi almohada la tire a la puerta y me abrase a la colcha, ¿qué demonios era lo que pasaba? Alice era mi mejor amiga, entonces ¿porque le tenía tanto miedo?

No me moví hasta que mi respiración se calmo, la primera vez que la vi fue después de escribirle esa carta. En cuanto tuve ese pensamiento saque mi cofre de debajo de mi cama y busque la carta, la leí muchas veces pero no encontraba nada que me diera ninguna pista. Seguí buscando entre las cartas hasta que una llamo mi atención, fue la primera carta que le escribí.

Estaba doblada por la mitad y arrugada. Las palabras estaban manchadas de tinta corrida por mis lágrimas. Comencé a leer.

Alice…

Lo siento tanto, por mi culpa tú ya no estás. Arruine la vida de Jasper la de tus padres…destruí tu vida y de paso la mía.

La doble y volví a guardarla, flexione mis rodillas hasta pegarlas a mi pecho y las abrace. No podía, deba mantener a raya esos recuerdos. Pero algunos eran más fuertes que yo.

Sentí lagrimas en mis mejillas, todo fue mi culpa, Jasper me perdono y los padres de Alice también, pero yo no merecía su perdón yo les quite lo que más amaban en su vida, deberían odiarme.

Trate de controlar las lagrimas pero era imposible el dolor en mi pecho era insoportable. ¿Cómo había podido vivir sin sentir la culpa tan fuerte que ahora me mataba por dentro?, y solo llego un nombre a mi cabeza: Jasper.

El fue el que me hizo salir del agujero en el que caía día a día a pesar de que él estaba sufriendo igual o más que yo, nunca me culpo de nada ni dejo que me hundiera en la miseria, pero ahora había vuelto y más fuerte que nunca.

-No sirve de nada que te culpes, después de todo, el daño está hecho- murmuro una voz fría y distante desde el extremo de mi habitación.

-Alice, yo…

-Tu nada, no puedes ni siquiera disculparte, no tienes perdón, no solo acabaste con mi vida si no que arruinaste la vida de Jasper también, ¿de qué sirve arrepentirte si eso no hará que vuelva?- me grito. Nunca había oído que me hablara así, con tanto rencor y tanto odio. Más lágrimas cayeron de mis ojos. Estaba tan harta de llorar, pero no encontraba el valor para detenerlas.

-Lo sé, lo es y lo siento, daría todo por regresar el tiempo y poder salvarte, pero no puedo y eso me mata- le dije tratando de justificarme cuando yo sabía que nada de lo que dijera serviría.

-No digas nada- siguió diciéndome con voz fría- De nada sirve - Y desapareció.

-¡No! Alice, espera no te vayas, lo siento -dije susurrando lo ultimo debido al dolor que sentía, no tenía fuerzas. No sé cuánto tiempo estuve llorando hasta que me calme. Mire la hora iban a ser las nueve.

Con sumo cuidado me levante y fui hacia el baño, tenía los ojos rojos de tanto llorar y el pelo revuelto. Lave mi cara y cepille mis dientes, no tenia ánimos de hacer nada, sentía el dolor invadir mi pecho y apenas si me dejaba respirar.

Cuando iba camino a mi cuarto pase por el cuarto de Jasper, decidí entrar a ver si aun dormía, con mucho cuidado abrí la puerta y lo vi recostado en su cama durmiendo profundamente. Se miraba tan tranquilo y en paz, no como la noche anterior. Mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar como Jasper había llorado por Alice. Me acerque a él y me arrodille a un lado de la cama, lo mire por unos minutos y luego con cuidado pase mi mano por su mejilla.

-Lo siento tanto- susurre muy bajito para no despertarlo- Lamento haberte quitado la felicidad a tu vida, tu razón de existir. Nunca quise hacerlo, nunca quise lastimarte ni lastimarla a ella, sabes cuánto la quería, cuanto la quiero. Nunca me lo voy a perdonar. Espero que tú puedas. - quite mi mano de su mejilla y me levante sin hacer ruido.

Salí de la habitación cerrando la puerta. Fui a la cocina tome un vaso y me serví agua, me recargue en la barra y vi un cuchillo fuera del cajón, unas palabras vinieron a mi mente. Todo será como se supone que debió ser.

¿Eso quería decirme? ¿Quería que muriera al igual que ella?

Deje el vaso en la mesa y me acerque al cuchillo, lo agarre con cuidado mirándolo de arriba a abajo como si fuera lo más interesante del mundo. Dolería, sabía que sería así, tardaría en morir hasta que me desangrara completamente y trataría de no hacer ruido para no levantar a Jasper, así sería mi forma de acabar con mi culpa.

¿Valentía o estupidez?

-¿Eso es lo que quieres?- pregunte a Alice que se encontraba detrás de mi sentada sobre la encimera de la cocina.

-Solo quiero que todo sea como se supone debía ser, yo no te estoy diciendo que hagas nada- dijo con una sonrisa angelical.

Agarre el mango del cuchillo y apunte a mi abdomen, seria rápido no lo pensaría solo lo haría, así terminaría con esto que me estaba matando.

Cuando estaba a punto de hacerlo, escuche un ruido en la habitación de enfrente. Jasper.

Me detuve, ¿en que estaba pensando? No podía hacerle esto a Jasper, a mis padres, asustada solté el cuchillo el cual cayó al piso haciendo mucho ruido, no voltee atrás para ver a Alice solo corrí al cuarto de Jasper.

Tenía cara de dormido y se tallaba los ojos con su mano, al verme abrió los ojos alarmado. Me avente en sus brazos rodeándolo fuertemente y respirando su esencia.

-Bella, ¿qué pasa? - su voz sonaba pastosa debido al sueño.

-Nada - mentí- solo necesitaba esto.

-Claro, pequeña. Siempre que quieras.- Afianzo su agarre en mí y no me soltó en ningún momento.

-No puedes escapar de esto, Belly bells. La culpa te está matando lentamente, pero finalmente…no creo que eso sea lo que termine contigo.- dijo Alice con voz de suficiencia recargada en la puerta. Comencé a sollozar de terror.

-Bells, ¿qué pasa?- pregunto preocupado separándose un poco de mi mientras limpiaba mis lagrimas.

-Nada Jasper, eso solo que…te quiero. Jazz, te quiero mucho, nunca lo olvides. - dije se tenso un poco cuando dije su apodo pero se relajo y volvió a abrazarme.

-Yo también te quiero, Bella. - dijo mientras me apretaba mas contra él y suspiraba. Nos quedamos unos minutos así. -Vamos, pequeña. Preparemos el desayuno.

Cocinamos en silencio, no sacaría el tema de mi extraño ataque, había tenido unos cuantos antes pero no por esa razón. Desayunamos con pláticas triviales, el episodio anterior completamente olvidado, por lo menos por ahora.

Recogimos todo y yo lave los platos mientras él los secaba, era cómodo estar así con el sin preocupaciones.

En la semana siguiente no vi a Alice en ningún momento. Probablemente estaría molesta y yo no estaba preparada para verla. No sabría cómo reaccionar. Tampoco tuve otro episodio suicida.

Un día antes de entrar a la preparatoria decidí ir a ver donde estaba el instituto. Jasper había salido a comprar unas cosas y tenía entendido que no estaría lejos si iba caminando. Con eso en mente subí por un suéter, lo abroche hasta arriba y me puse la capucha.

Mire mi reflejo, ojeras oscuras debajo de mis ojos delineados con negro.

Todo de negro.

El luto infinito.

El frio era muy fuerte pero soportable y estaba harta de estar encerrada, necesitaba aire fresco. Deje mi mente en blanco, escogí una canción y me la pase repitiéndola en mi mente. Algún día esperaba ser libre y poder escuchar música de nuevo.

Libertad, había muchas maneras de ser libre. Mentales y físicas. Mentalmente yo estaba atada a la culpa y el luto de por vida. Era prisionera del dolor. De la pérdida.

Había perdido a mi mejor amiga y a mi misma en el proceso.

Y ahora había que sobrevivir a eso.

El instituto era enorme, pintado de blanco con más ventanas de las que podría contar y escondido entre los árboles. De no haber sido tan grande no lo habría visto. No parecía que hubiera guardias y la puerta estaba abierta. Mire que no hubiera nadie alrededor y entre. Recorrí el edificio, oficinas, recepción, carteles pegados en las paredes, un friso donde anunciaban el baile escolar. Todo lo típico. Nada interesante.

Subí las escaleras dándome cuenta que tendría que acostumbrarme a eso, eran tres pisos. Al llegar al último una puerta llamo mi atención. Era blanca, lisa y no tenia nombre. Fui hacia ella y la abrí, daba hacia la azotea. Una parte de mi me decía que me fuera, que podría meterme en problemas. Ignorando esa parte entre.

La vista era hermosa, brillaban mucho las estrellas y la luna era enorme. Camine hasta llegar a la orilla, estaba muy alto, sin embargo no me mareaba como creí que lo haría, sentía libertad y paz.

Libertad y paz fingida.

-¿Sientes eso?- pregunto Alice a lado mío- La tranquilidad, la calma, si te subes a la barandilla se siente aun mas- me animo. La mire incrédula, si me subía podría caer.

Vi como ella lo hacía y parecía tener equilibrio. Decidida me subí con mucho cuidado, primero me senté en ella después poco a poco me fui parando hasta estar completamente recta, y Alice tenía razón, se sentía como si estuvieras volando.

-¿Que serias capaz de hacer por mi?- la pregunta me tomo desprevenida.

-Todo- conteste sin pensar. Vacilo antes de hablar y me miro fijamente.

-Salta- dijo- Demuéstrame que eres capaz de todo por mí, salta- Apunto hacia abajo. Abrí los ojos como platos, por alguna razón la idea de saltar no me daba miedo. Dude antes de contestarle. Pero se me salieron las palabras antes de analizarlas bien.

-Lo hare. - Alice sonrió, pero no era una sonrisa linda como las de ella si no era de victoria y maldad, no le tome mucha importancia.

Di un pequeño paso al frente para quedar a nada de caer, pensé en todos los momentos felices en mi vida. Con Alice, con mis padres, con Jasper. Yo quería ser libre y esta era la única manera.

Y así sin más di un último paso, pero algo se aferro a mí y me trajo de vuelta. Caí con mucha brusquedad pero sobre algo blando y cálido, cerré los ojos ante el mareo.

Estaba confundida, muy confundida en realidad, ¿que había estado a punto de hacer? ¿Cómo había pasado? Estaba muy mareada y no entendía el rumbo de mis pensamientos hasta que escuche una voz.

-¿Estás bien?- pregunto alarmada esa voz. Abrí los ojos con mucho esfuerzo y lo primero que mire fueron unos hermosos ojos color esmeralda mirándome fijamente.- ¿Estás bien? ¿Te lastimaste?- a pesar de mi aturdimiento al verlo trate de esforzarme por entender sus palabras.

-Si -conteste finalmente- Si, estoy bien- me di cuenta que aun seguía sobre él, así que ruborizada me levante.

Vi como se levantaba pero me seguía mirando, como si esperara que en cualquier momento yo explotara o le gritara pero no podía ni siquiera pensar, cuando se levanto pude verlo realmente y quede sorprendida.

Era hermoso.

Tenía unos orbes verdes esmeraldas muy profundos, nariz recta y una mandíbula fuerte. Era alto, me sacaba una cabeza de altura, tenia músculos sin exagerar. Y tenía una voz aterciopelada. Traía puesto unos pantalones de mezclilla de los cuales colgaban unos tirantes y converse, una camiseta gris que se pegaba a su pecho sobre una chamarra azul y un gorro negro cubriendo su cabeza.

Era extraño como a pesar de la confusión en mi cabeza pudiera fijarme en el.

Y al parecer también tenía genio.

-Se puede saber, ¡¿qué demonios hacías al borde del barandal?!- me grito alarmado, podía notar su respiración errática y sus ojos abiertos como platos. -¿Acaso tratabas de suicidarte?, ¿es eso?, ¿estás loca?

- No, claro que no, qué tontería por dios solo estaba apreciando la vista- la verdad no entendía que era lo que realmente quería hacer. Enarco una ceja con incredulidad.

- ¿Apreciando la vista? Pero si estabas en la orilla, podría jurar que te vi casi dando el último paso para caer. -Su voz estaba elevada varias octavas y daba vueltas de un lado al otro.

-¿Quieres calmarte? -ahora le grite yo- Solo resbale, es todo, por cierto, gracias por salvarme- dije ruborizada y baje la vista. Una cosa eran mis instintos suicidas cuando yo estaba sola y otra muy distinta que un desconocido me salvara de hacer una estupidez.

-No hay problema- dijo él, sonaba más tranquilo, como si hace unos momentos no hubiera estado gritando. Tal vez era bipolar. - ¿Estás segura que estas bien? Mi padre es doctor tal vez podría ayudarte…

-Sé que me dijiste loca pero no es necesario.

-No, no, no me refería a eso. Ni a ese tipo de doctor. - Trato de justificarse, le sonreí mostrándole que bromeaba.

Me devolvió la sonrisa pero la suya era hermosa, su sonrisa era torcida y mostraba sus perfectos dientes blancos. Me quede unos segundos admirando su sonrisa. Hasta que recordé que era tarde y probablemente Jasper estaría preocupado.

-Debo irme, pero muchas gracias - Pase por un lado de el para irme pero con una mano en mi muñeca me detuvo.

-Espera, ¿estudias aquí? -Pregunto mirándome intensamente. Moví mi muñeca incomoda, no acostumbrada a tocar a personas fuera de mi circulo. Aunque su toque era diferente. Él lo noto y soltó mi mano.

Fruncí el ceño ante la pérdida del toque, no esperaba que me afectara.

-Lo hare. -Conteste.

-Entonces tal vez nos veamos por ahí - dijo nerviosamente, asentí dándole una última sonrisa antes de irme de ahí. Me di cuenta que no me había dicho su nombre, pero no importaba. Dudaba que volviera a hablarme si me miraba.

Sería la nueva estudiante desconocida y suicida para él. Mejor el anonimato.

Aunque yo me quedaría con el recuerdo de que salvo mi vida.

Estaba confundida respecto a eso, yo no quería saltar, pero había estado a punto de hacerlo. Como si hubiera estado fuera de mí.

Algo estaba claro, Alice quería que saltara.

Ella quería verme muerta.

La pregunta era, ¿para qué?, ¿Por qué?

Pensar en eso hizo que me doliera la cabeza, regrese a mi casa, cuando entre Jasper no había llegado aun, me metí a mi cuarto y me acosté en la cama no me importo lo que llevaba puesto solo quería dormir y no pensar en nada. Unos inesperados ojos esmeraldas aparecieron en mi mente justo antes de entregarme a los brazos de Morfeo.

Por fin llego Edward, espero que les haya gustado. Gracias por leer.

Misery.