Bueno, aquí les dejo el siguiente chap, espero que les guste... lo subo bien apuradita, y cuando tenga tiempo avanzo otro poco...
Muchas gracias por sus ánimos y esfuerzos, son ustedes los que me hacen seguir escribiendo!!
Bueno, y eso por ahora...
IMPORTANTE: Los personajes no son míos u.u
ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:
Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.
…blabla… es la naración de Sango
"…blabla…" es la narración en tercera persona.
-…blabla…- son los diálogos.
/…blabla…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.
"…blabla…" son los pensamientos.
--O-- cambio de escena.
Y el chap!!
Grito Silencioso
Capítulo VI
"Sí, quiero"
"Un nuevo día comenzaba. Las nubes no se habían apartado del cielo, pero por lo menos ya no llovía y la luz del sol era capaz de atravesarlas de vez en cuando.
Sango dormía tranquilamente aún. Se había quedado hasta muy tarde compartiendo con los demás, en especial con InuYasha, quien se había portado muy cariñoso y amable con ella. Sí, había prometido hacer de ese fin de semana algo inolvidable, y lo estaba logrando: Sango jamás había sentido que se preocuparan tanto por ella.
Pero, para que puedan comprender el porqué InuYasha se comporta así, debemos conocer su historia, sus motivos. Ahora nos centraremos principalmente en eso, luego volveremos a la historia…
InuYasha es el menor de dos hermanos, y todos ya sabemos que su hermano mayor, Sesshoumaru, siempre lo desmerece. La razón, es que InuYasha es hijo de la amante de su padre, y por él se separó de su primera esposa. InuYasha vive con su hermano, pues su madre falleció en un accidente de tránsito y su padre vive viajando por cuestiones de trabajo. Como no se llevan muy bien, ha debido buscar apoyo fuera de casa. Su mejor amigo es Miroku, a quien conoció poco tiempo después de haberse mudado a la ciudad, en el colegio. Ambos se conocieron tan sólo unas semanas antes de que Miroku y Sango se separaran, y desde entonces han sido muy amigos. Sólo hay un problema: a InuYasha le atrae Kikyou. Cuando Miroku y ella comenzaron, él era novio de Kagome, por lo que en ese entonces no hubo ningún inconveniente. Pero ya se imaginan que él jamás va a dejar de sentirse atraído por la muchacha. Ahora, bien, el punto en donde entra Sango en esta historia se remonta a una de las primeras conversaciones que tuvieron ambos…
/Racconto…
-Así que me gusta una chica, pero no me atrevo a decirle porque sé que ella ni siquiera sabe que existo- murmuró desanimado InuYasha, revolviendo su helado con la cuchara.
-Pero si no lo intentas, jamás vas a saber si ella te quiere o no- Sango cruzó sus manos bajo su barbilla, observando al muchacho.
-Sí, pero soy un incompetente, nunca nadie se va a fijar en mí- respondió él, sin dejar de jugar con su helado.
-Yo no creo lo mismo- ella le sonrió inocentemente.
-¿Lo dices en serio?- Preguntó el chico, mirándola. Ella asintió.- ¿Y tú… te fijarías en mí?
-Pues sí… eres un muchacho tierno, amable, simpático, inteligente, y además, tienes unos ojos muy lindos- Sango sonrió, mientras InuYasha se sonrojaba.
-No tienes porque intentar subirme el ánimo…
-Estoy diciendo la verdad…
-¡Ah! Pero tú estás enamorada de Miroku, no se vale… yo no podría quitarle la novia a un amigo.
-¡Yo no soy su novia!- Exclamó Sango, con las mejillas rojas, encendidas por la vergüenza y la rabia.
-¿Tienes novio?- La voz de Miroku los sorprendió, sobresaltándolos.
-¡No!- Respondió ella, ocultando su rostro.
-Ah… bueno, en todo caso, eres muy pequeña para esas cosas… no me gustaría que nadie se aprovechara de ti…
-Nadie lo hará, no te preocupes- murmuró InuYasha, sonriendo-. Te tienen demasiado miedo… saben que tú la protegerías…
-¡Obvio! Ella es mi amiga…
-La mía también.
-Entonces, tú también debes protegerla y cuidarla de los buitres…
-Sí, como digas… bien, yo debo irme… muchas gracias por todo, Sango… nos vemos, adiós.
InuYasha se alejó por la calle, pensando aún en esa conversación. Era verdad, Sango era una niña, y la niña que le gustaba a él era aún menor, pero para el amor no hay edad… ¿o sí?
Fin del Racconto/
Como en ese entonces InuYasha no pensaba en quitarle la "novia" a su amigo, y además ella era muy pequeña, pronto olvido las palabras de esa conversación, y al poco tiempo ya ni se hablaba con Sango… de hecho, ella ya no hablaba con nadie. Bueno, ahora lo había recordado, y había sentido un cariño muy especial hacía su amiga, algo muy cálido y reconfortante en el pecho mientras compartía con ella frente al fuego de la chimenea. Ella era distintaa todas las chicas que le habían gustado alguna vez, pero por lo mismo le atraía más. Agradecía profundamente que Sango hubiese tenido el valor suficiente como para confiarle a él también su problema, haberle contado todo eso… y eso hacía que siguiera sintiendo esa extraña sensación aún horas después de haber dejado dormida a la muchacha en su habitación.
Ahora, la observaba sentado en una silla, disfrutando la tranquilidad con que dormía Sango. De pronto, ella estira los brazos, se frota los ojos y lo observa, aún media dormida.
-Buenos… ¿días?- Pregunta, mientras vuelve a limpiarse los ojos.
-Sí, aún es de mañana… buenos días, ¿cómo dormiste?- InuYasha se acerca y le acaricia la frente, con cariño.
-Bien, muchas gracias- Sango lo observa detenidamente-. ¿Hace cuánto que estás aquí?
-No hace mucho… ¿Te molesta?
-No, para nada… no me gusta estar sola.
-Mejor así… nos hacemos compañía mutuamente, entonces.
Ambos sonríen.
-¿No hay nadie en pie?- Pregunta ella, sentándose en la cama.
-No… Miroku y Kikyou están aún durmiendo… yo estoy acostumbrado a levantarme temprano, por eso estoy en pie…
-Bueno, yo también…
Se observan un momento, ambos levemente sonrojados. Sango entreabre la boca para decir algo, pero luego la cierra, arrepentida. InuYasha la mira en silencio, indeciso. No era capaz de explicar que era lo que le atraía de la muchacha, pero sin duda ella tenía algo especial. Él sonríe nuevamente, y se ofrece a preparar algo para desayunar. Ella acepta, animada. Es el comienzo de una hermosa relación…"
--O—
Unas semanas después…
Me siento en una de las bancas del parque, esperando. InuYasha me llamó hoy por la mañana y me dijo que necesitaba hablar conmigo, que había tomado una decisión importante y que quería compartirla conmigo. Quedamos de juntarnos aquí, en el parque, al mediodía. Aún faltan 5 minutos, así que no me preocupo porque él aún no ha llegado. Es extraño, mi relación con InuYasha va muy bien, nos hemos acercado mucho este último tiempo. Bueno, en realidad han pasado muchas cosas este último tiempo. Mi padre aún no sabe lo del embarazo, y no tengo ganas de que se entere, tampoco. Miroku y yo no somos tan cercanos como antes, pero sigue siendo la persona en la que más confío, a pesar de que dedique casi todo su tiempo a Kikyou. ¿A pesar? No tiene nada de malo, después de todo ella es su novia… ¿no? Debo admitir que me siento un poco celosa, pero gracias a InuYasha por lo menos esos celos no están acompañados por un sentimiento de soledad. Él me ha ayudado mucho en este tiempo, me hace sentir especial, tal como lo hacía Miroku antes… es una persona muy linda y atenta, espero que nunca cambie… aún recuerdo la primera vez que lo vi, molesto con su hermano porque no le había avisado que saldría y lo había dejado afuera de su casa. Esos viejos tiempos en los que no existían los problemas para mí…
-¿Adivina quién soy?- La familiar voz de InuYasha me sorprende, mientras sus cálidas manos me cubren los ojos.
-¡InuYasha!- Le tomó las manos y las alejo de mis ojos, mientras lo observo sonriente.
-Hola- me saluda, alegre- ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-También.
Unos segundos de silencio. Odio el silencio, así que prefiero preguntarle que es lo que ha decidido.
-¿Y cuál es esa importante solución de la que me hablaste por teléfono?- Inquiero, sonriéndole.
-Ah… bueno, este…- InuYasha se coloca nervioso, mientras sus mejillas adquieren un tono rosa. Yo no comprendo lo que pasa, simplemente sigo observándolo.- Yo… yo quería decirte algo muy importante…
-Te escucho- le vuelvo a sonreír, un poco confundida por sus palabras, pero con cariño y confianza.
-Ahm… eh… estos últimos días… en realidad, desde nuestro paseo en la playa… nosotros hemos comenzado a acercarnos mucho, y yo te tengo mucho cariño, eres una muchacha muy especial, a pesar de lo que pueda decir el resto… creo que muy pocos te conocemos de verdad… y creo que estoy comenzando a sentir más que amistad por ti… es decir… tú… tú me gustas, Sango.
No puedo creer lo que estoy oyendo. Nunca me habían dicho tantas cosas lindas, y menos se me habían declarado… no sé cómo reaccionar, me quedo perpleja mirándolo y procesando lo que me ha dicho.
-Yo… yo no sé que decir- logro murmurar luego de un rato, sin salir de mi asombro.
-No es necesario que digas nada… sólo quisiera que me respondieras una pregunta con toda sinceridad… pero no te sientas forzada a responder algo que no sientes… sólo quiero que seas honesta contigo misma, ¿de acuerdo?- InuYasha me observa con cariño, yo asiento con la cabeza, él prosigue.- ¿Te gustaría ser mi novia?
La pregunta choca contra mi cerebro, directa. Bajo la cabeza, roja por la vergüenza. Siento la mirada de InuYasha, intento pensar, pero todo es tan confuso para mí. Nunca me había enfrentado a una situación así, es tan extraño… las manos de InuYasha toman las mías, entregándome confianza y cariño. Luego me abraza tiernamente.
-Inu… yo no sé… nunca antes yo…- tartamudeo, intentando disculparme.
-Lo sé. Sé que para ti todo esto es algo nuevo, y que tal vez te sientes insegura y con miedo. Pero siempre tiene que haber una primera vez, y además… yo no estoy aquí para forzarte… sí no quieres, seguiremos siendo amigos, ¿no?
Asiento con la cabeza, pensando en todas las veces que he visto y envidiado parejas, y en lo mucho que necesito a alguien que este a mi lado. Tomo una decisión, llena de valor.
-Inu, yo no sé mucho sobre este tipo de cosas, y creo que podría resultar un tanto extraño tener una novia como yo, pero tienes razón: siempre hay una primera vez, y lo voy a intentar. Sí, Inu, quiero ser tu novia.
InuYasha sonríe muy feliz, me abraza con cariño y comienza a hablar muy animado:
-¡Muchas gracias! De verdad, me haz hecho muy feliz. ¡Imagínatelo cuando se lo contemos a los demás! Te prometo que no te defraudaré, seré el chico más tierno, amoroso y atento que hayas conocido.
-Inu, cálmate... estás llamando la atención de todos- murmuro, haciéndole un gesto para que se tranquilice.
-Lo siento...- vuelve a sonreír, ya calmado. Luego, se me acerca y toma mis manos.- Cierra los ojos...
Obedezco sin ninguna queja, confío ciegamente en él. Suavemente, siento su cálida respiración cerca de mi rostro, y luego sus labios sobre los míos... es sólo un roce, una pequeña caricia, pero es tan reconfortante, tan distinto a los asquerosos besos que me daba mi padre. InuYasha se separa de mí y me abraza.
-Pequeña, jamás permitiré que nadie nunca más te haga daño... ni tu padre ni nadie volverá a perjudicarte ni pasarte a llevar... desde ahora, te cuidaré.
Lo abrazo, tan feliz. Mi vida es totalmente distinta gracias a él. Es una de las personas más maravillosas que conozco, y doy las gracias de poder tenerlo a mi lado. Aunque me cuesta creerlo, esto es muy distinto para mí… en fin, creo que sólo debo confiar en Inu y dejarme querer ¿no?
Hay!! Por fin, ne? Aquí está... no sé si es un poco corto, pero es todo lo que pude avanzar en mi breve lapso de vacaciones obligadas xD
Bueno, no dejo agradecimientos hoy, aunque todos ya saben que es eso lo que me mueve a seguir escribiendo!! Pero, como dije, ando de pasadita no más, así que ahorita me voy!! un beso bien grandote, y gracias por leer!!
