LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Al llegar al último una puerta llamo mi atención. Era blanca, lisa y no tenia nombre. Fui hacia ella y la abrí, daba hacia la azotea. Una parte de mi me decía que me fuera, que podría meterme en problemas. Ignorando esa parte entre.

La vista era hermosa, brillaban mucho las estrellas y la luna era enorme. Camine hasta llegar a la orilla, estaba muy alto, sin embargo no me mareaba como creí que lo haría, sentía libertad y paz.

Libertad y paz fingida.

-¿Sientes eso?- pregunto Alice a lado mío- La tranquilidad, la calma, si te subes a la barandilla se siente aun mas- me animo. La mire incrédula, si me subía podría caer.

Vi como ella lo hacía y parecía tener equilibrio. Decidida me subí con mucho cuidado, primero me senté en ella después poco a poco me fui parando hasta estar completamente recta, y Alice tenía razón, se sentía como si estuvieras volando.

-¿Que serias capaz de hacer por mi?- la pregunta me tomo desprevenida.

-Todo- conteste sin pensar. Vacilo antes de hablar y me miro fijamente.

-Salta- dijo- Demuéstrame que eres capaz de todo por mí, salta- Apunto hacia abajo. Abrí los ojos como platos, por alguna razón la idea de saltar no me daba miedo. Dude antes de contestarle. Pero se me salieron las palabras antes de analizarlas bien.

-Lo hare. - Alice sonrió, pero no era una sonrisa linda como las de ella si no era de victoria y maldad, no le tome mucha importancia.

Di un pequeño paso al frente para quedar a nada de caer, pensé en todos los momentos felices en mi vida. Con Alice, con mis padres, con Jasper. Yo quería ser libre y esta era la única manera.

Y así sin más di un último paso.

Desperté sobresaltada jadeando, estaba sudando y temblando.

Alice.

Ella me había dicho que saltara, por ella casi me mato. Sin darme cuenta estaba sollozando. No podía ser cierto, ya habían pasado dos veces en las que casi me mato por ella.

¿Porque quería eso?

Y un pensamiento cruzo como rayo por mi cabeza.

Por venganza.

Porque fue mi culpa que ella…que ella…muriera. No sé si fue por mi llanto o porque el ya se había despertado pero entro a mi cuarto un Jasper muy asustado, en cuanto me vio corrió y me sostuvo en sus brazos.

-Bells, tranquila, respira cálmate- me decía mientras me mecía de adelante hacia atrás.

Me aferre a su camisa, mojándola con mis lagrimas, mientras escuchaba sus palabras trataba de calmarme, por lo menos de dejar de llorar ya que el dolor en mi pecho estaba segura que nunca se iría. Pasaron unos diez minutos en los que Jasper no me soltó y yo no me aleje. Nadie hablo hasta que mi respiración se volvió normal.

-Bella, ¿qué es lo que pasa? Sabes que puedes confiar en mí, cariño.- Yo sabía eso, el problema era que no le podía decir nada sin que me creyera loca. O sin que perdiera a Alice.

Por más miedo que le tuviera, necesitaba respuestas antes de todo. No las tendría si le contaba la verdad a Jasper.

-No, es nada solo es el cambio - mi voz sonó apenas en un susurro, tan débil y tan cansado como yo. Escuche a Jasper rechinar los dientes y soltarme bruscamente. Sus ojos brillaban con furia contenida y yo baje la mirada culpable.

-Bella, nos mudamos porque dijiste que sería un buen cambio para ti pero no es así, solo has tenido pesadillas y has estado muy rara. Hoy entramos al instituto y no quiero que eso te afecte más -Tomo una profunda respiración cerrando los ojos, su voz sonaba contenida. No me creía y estaba molesto.

- Así que te pregunto, ¿quieres regresar a Phoenix?- Lo mire incrédula por unos segundos, eso no cambiaría nada. Y yo no quería irme.

Después de todo mi problema no era el lugar donde estábamos si no lo que veía y estaba segura que me fuera a donde me fuera no podría huir de eso.

-No, Jazz. Sé que… -comencé a explicar pero me interrumpió bruscamente.

- No me llames Jazz. - Mi respiración se corto abruptamente. Esa voz.

Ese tono de voz tan frio y cortante. Temblé un poco.

-De acuerdo - pronuncie lentamente - Sé que me he portado diferente estos últimos días, pero por favor dame una oportunidad, me adaptare de verdad lo hare. Solo necesito tiempo - Deseaba con todas mis fuerzas que eso fuera verdad, que solo necesitara tiempo y que me adaptaría, pero hasta no resolver mi problema con Alice, nada estaría bien.

-¿Estás segura, Bella?, no me importaría volver a mudarme, solo quiero que estés bien- insistió Jasper, su tono de voz de dulcifico. Aunque en sus ojos podía ver miles de emociones entrecruzadas.

-Estoy segura, Jasper - murmure dándole un beso en la mejilla- Y te agradezco mucho eso.

-No hay nada que agradecer, te quiero por eso lo hago pequeña….y hablando de pequeña… -me empezó a hacer cosquillas, el sabia como me afectaban así que rápidamente comencé reír y a patalear. A veces pensaba que era bipolar. Pero lo prefería así mil veces.

El otro Jasper me daba miedo.

-No Jasper, ya, ya para- nos estábamos riendo como locos, era fascinante la manera en la que hacía que me distrajera en unos segundos.

-Claro que no-decía mientras me seguía - ¡Hace mucho que no recibías tu dosis de cosquillas! ¿Qué clase de mejor amigo seria si no te la doy? -

-Ya, Basta, no puedo…no puedo…respirar- me soltó al fin, yo seguí riendo mientras trataba de agarrar aire. Su sonrisa era enorme mostrando sus dientes perfectos y sus ojos brillaban con alegría.

-Ahora, arréglate que tenemos instituto en dos horas- me sonrió y se fue dejándome sola. Sonreí con ganas, el me hacía muy feliz, siempre que estaba triste hallaba la manera de hacerme sentir mejor… aunque sea solo por un rato.

Me levante de la cama y me metí a bañar, me tome mi tiempo de todos modos el instituto no quedaba tan lejos. Salí y me cepille el cabello con calma, ahora tenía un dilema. ¿Que supone que debía ponerme? Suspire y revise mi armario.

-Definitivamente no tengo ojo para la moda- murmure en voz alta mientras miraba una camisa de no sé cuantos años.

-Y afortunadamente…- dijo otra voz a mis espaldas, me asuste y rápidamente me gire a ver a Alice- Yo si-termino de decir mientras ponía una blusa y un pantalón negro sobre mi cama, empecé a hiperventilar y sentí como mi pulso se acelero - Vamos Bells, no me puedes tener miedo… ¿o sí?- pregunto mientras alzaba una ceja y se acercaba a mí, yo no decía nada solo retrocedía hasta que choque con el armario.

-No me hagas nada por favor- rogué mientras sentía como los ojos se me llenaban de lágrimas, ella sonrió de una manera perturbadora y dio un último paso hacia mí.

-Yo no seré quien acabe contigo… la culpa hará eso por mí -Sonrió con suficiencia y se alejo - date prisa Belly bells no querrás llegar tarde a tu primer día de instituto- cerré los ojos en cuanto se fue.

Los mantuve así unos minutos tratando de controlarme para que Jasper no me viera mal, cuando los abrí estaba sola en mi habitación pensé en lo que me había dicho y tenía razón la culpa me estaba matando respire profundamente tratando de calmarme y no derrumbarme ahí.

Me levante tan rápido como mi equilibrio me lo permitió y me apresure a cambiarme, quería salir de ahí lo más pronto posible. Termine de cepillarme el pelo y me lo deje suelto no tenía ganas de hacerme nada, sabía que terminaría soltándomelo, tome una gorra que tenía en mi armario y me la coloque hacia atrás.

Salí de mi cuarto y cerré bien la puerta. Al voltearme vi a Jasper en la cocina comiendo un cereal, estaba sumido en sus pensamientos.

-Jasper, yo…este…siento lo de…lo de esta mañana- susurre bajando la cabeza y como siempre ruborizándome.-Lamento haberte preocupado - no quería levantar la vista y ver que estaba molesto por mi comportamiento. Pero de pronto dos brazos me rodearon, suspiré aliviada devolviéndole el abrazo.

-No tienes nada de que disculparte ya te lo dije, solo me preocupo por ti, siempre lo hare - me dio un beso en la frente- Ahora desayuna algo, tenemos que irnos o llegaremos tarde- asentí y me serví un cereal, la verdad no tenía hambre pero tenía que desayunar.

Termine de comer y fui a cepillarme los dientes escuche como Jasper me gritaba que ya debíamos irnos, agarre mi chaqueta ya que aquí en Forks estaba muy frio siempre y mi mochila.

Salí del apartamento cerrando la puerta con llave. Camino al instituto ninguno dijo nada, no me sentía nerviosa más bien incomoda, no sabía cómo me adaptaría a este lugar. No logre encajar en Phoenix dudaba que lo hiciera aquí.

Jasper se estaciono y sentí todas las miradas en nuestro carro. Suspire, esto sería más difícil de lo que pensaba. Jasper se dio cuenta de mi incomodidad y me agarro la mano.

-Mírame Bells - fije mi mirada en él y recordé dos orbes verdes, negué lentamente sacándolos de mi mente.- Todo va a salir bien, solo relájate. Ya sabes, siempre podemos escondernos en el baño en caso de las cosas salgan mal. -Me sonrió mostrando que bromeaba y sin querer mis labios se curvaron hacia arriba.

-Lo intentare, aunque…- voltee a ver al resto de los chicos que esperaban impacientes a que bajáramos del auto y resople. - No prometo nada - termine diciendo exasperada Jasper rio a mi lado. Bajo del auto y fue a abrirme la puerta, me dio su mano y la tome para bajar. Todas las miradas se dirigieron a nosotros, me revolví incomoda.

-Solo respira-dijo Jasper y pasó un brazo por mis hombros. Así caminamos hasta la recepción, escuchaba como todos susurraban a nuestras espaldas "ya viste a los nuevos", "¿Serán novios? " "Se miran muy juntos", "el chico esta guapísimo". Volví a resoplar enfadada por los comentarios sentí como Jasper tomaba mi mano y empezaba a hacer círculos en ella para calmarme.

En la recepción nos atendió una señora muy simpática su nombre era Sra. Cope.

-Buenos días-dijo Jasper, siempre tan educado- Disculpe somos Isabella Swan y Jasper Hale somos los nuevos.

-¡Oh claro! - exclamó la señora, me recordaba a las abuelas que siempre aprietan las mejillas de sus nietos al llegar - Ya me habían avisado que vendrían, aquí están sus papeles cuando terminen las clases por favor me traen esta hoja con todas las firmas, que tengan un buen día- nos sonrió y le entrego la hoja a Jasper, salimos de la recepción y me fije en mi horario tenia calculo la primera hora, no podía empezar peor el día.

-Creo que tu salón esta por aquí -murmuro Jasper mientras revisaba el mapa.-Ven vamos a buscarlo. -murmuro tirando de mi mano.

-Hey espera, tu también tienes clases, además puedo encontrar el salón yo sola- me defendí, el me sonrió.

-Eso lo sé pequeña, pero no importa aun así te acompañare.- bufe y el jalo de mi mano, afortunadamente encontramos mi salón rápido, vacile al entrar.

-Tu última clase antes del almuerzo es biología, iré por ti a tu salón, ¿está bien?-pregunto Jasper.

-Jasper, creo que puedo encontrar el comedor yo sola, ya no soy una niña chiquita.-me queje. Se empezó a reír.

-Eso no me importa ya te lo dije, siempre serás mi pequeña- me dio un beso en la mejilla y se fue a su salón. Conté mentalmente hasta diez antes de abrir la puerta, en cuanto entre todos se me quedaron mirando. Mierda.

-Buenas tarde- le dije al profesor bajando la mirada mientras le entregaba la hoja- Soy Isabella Swan- el profesor era un poco más alto que yo, llevaba un chaleco a cuadros y unos anteojos enormes.

-Señorita Swan, ya me habían informado de su llegada, tome asiento por favor- por suerte hasta el último se encontraba una chica con anteojos, se miraba que era tímida. Me fui a sentar con ella mientras el profesor comenzaba la clase.

-Hola soy Ángela- murmuro muy bajito la chica, me costó trabajo entenderle.

-Hola yo soy Isabella pero dime Bella - le sonreí parecía que era buena gente. Pero no podía fiarme, ni acercarme más de lo necesario.

-Muy bien Bella, no hemos avanzado mucho en las clases así que no te preocupes no te has perdido de nada-murmuro Ángela intentando entablar una conversación, se lo agradecí.

-Eso es bueno, no soy muy buena en calculo-admití ruborizándome. Mordí mi labio nerviosamente.

-No te preocupes, yo te ayudare- le sonreí agradeciéndole sinceramente, ella me caía bien no solo hablaba por hablar era amigable. Al terminar las clases Angela me ayudo a encontrar mi salón.

Las clases siguieron normales en la mayoría me senté sola o me sentaba con personas que no me interesaba hablarle.

Ahora me tocaba Biología, al fin la última clase antes del almuerzo. Quería ver a Jasper y decirle que aceptaba su propuesta del baño.

Llegue a mi salón sin dificultad. Al entrar solo había un chico de cabello cobrizo sentado en una mesa con la cabeza escondida entre sus brazos, se me hizo conocido.

Deseche ese pensamiento y me fui a sentar a su lado. Me pregunte que tendría parecía que estaba dormido, tal vez se sentía mal. Pensé en dejarlo así, pero supuse que si se sentía mal debería ayudarlo.

Lo mire atentamente por unos momentos, tenía el cabello cobrizo y unos brazos fuertes, sentía que lo conocía de un lugar pero no podía recordar de donde.

-Disculpa, ¿te encuentras bien?-pregunte finalmente. En cuanto termine de hablar el chico levanto su cabeza asombrado y entonces lo reconocí.

El chico que salvo mi vida.

-Tú - murmure asombrada. Me di cuenta que no había visto su cabello antes, cuando lo vi la primera vez usaba un gorro. Su cabello estaba completamente despeinado y largo, era de un color extraño, es como si fuera pelirrojo, rubio y cobrizo al mismo tiempo. Una mezcla realmente genial. Una sonrisa tímida se extendió por mi rostro, el me sonrió en respuesta.

-Yo - Dijo en respuesta. -Aunque supongo que sería mejor que me llamaras por mi nombre. -Bromeo mientras extendía su mano. -Edward Cullen.

Edward.

Como las historia de Jane Austen. Era un nombre anticuado pero le quedaba bien.

Mire su mano un momento antes de notar que debía tomarla, le extendí mi mano juntándola con la suya. Su contacto era cálido.

-Isabella Swan - Dije, el sonrió aun mas. - Prefiero Bella. -Solté su mano entrelace las mías sobre la mesa aun mirándolo.

-Bella…-repitió- Le haces justicia a tu nombre- murmuro mientras me miraba tiernamente. Me ruborice como ya era costumbre y baje mi mirada incomoda.

-Gracias.

-Creí que no te volvería a ver - dijo, pasando una mano por su rebelde cabello. No entendí su tono.

-Como te había dicho acabo de empezar a estudiar aquí - explique.

- ¿De dónde vienes? - Sus ojos mostraban verdadera curiosidad.

-Phoenix.

- ¿Vienes sola? - Su ceño se frunció.

-No, en realidad vivo con… -Una voz chillona nos interrumpió.

-¡Eddie! Te extrañe, amor -Una chica con el pelo rubio, obviamente teñido ojos azules y el manicure perfecto, enredo sus brazos en el cuello de Edward.

El puso cara de fastidio al tiempo que se deshacía de los brazos gentilmente.

-Jessica, te he dicho que no me llames Eddie, ni amor. - Ella hizo un puchero realmente falso y me miro despectivamente.

- ¿Y esta quién es? - Eso me molesto. ¿Quién mierda se creía para hablarme así? Cerré mis manos en puños y le di mi sonrisa más hipócrita.

- Esta, querida, se llama Isabella. - Conteste fríamente. Enarco una ceja perfecta.

-Bueno, Isabella. - dijo mi nombre con repulsión - Yo soy Jessica, capitana de porristas, presidenta del consejo estudiantil y la novia de Eddie. Así que vete de aquí, que yo me siento con él.

Me molesto que dijera que era su novia, pero no podía reclamar nada ni quería hacerlo. El podía hacer lo que se le dieran en gana. Pero decirme que hacer, eso no. Abrí la boca para gritarle que se fuera al infierno pero Edward hablo primero.

-Jessica, tu y yo ya no somos nada, ¿cuándo vas a entenderlo? Tú me dejaste. Y si Bella se quiere sentar conmigo por mi encantado. -Termino mirándome, esperando mi decisión.

Pude ver el enojo en el rostro de Jessica, así que sonriendo dije:

-Me encantaría, Edward.

Jessica abrió la boca para decir algo pero el profesor que ya había entrado - y no había notado - la mando a sentar.

-¡Pero Sr. Banner aquí voy yo! -Chillo, golpeando el suelo con el pie. Que madurez.

-Aparentemente, ya no más. Ahora hágame el favor de sentarse y deje de interrumpir mi clase. - se fue bufando indignada y me dedico una mirada furiosa a lo que yo sonreí y me encogí de hombros.

El Sr. Banner comenzaba a agradarme.

-Lo siento por eso, Bella. Ella y yo no tenemos nada, ya no. -Lo corte con un movimiento de mano restándole importancia.

-No pasa nada y no tienes que darme explicaciones de nada. - Me miro y luego con un asentimiento de cabeza volvió su atención al profesor.

Primer día y ya conseguí enemigas. Genial.

Vi de reojo a Edward para darme cuenta que el también me estaba mirando. Le sonreí y él me la regreso.

Era estúpido, pero con él era sencillo sonreír.

Me agradaba… y me asustaba al mismo tiempo.

Un papel aterrizo sobre mi libro abierto, el tema del que estaba hablando el Sr. Banner ya lo había visto y me estaba aburriendo. Lo abrí mirando a Edward interrogante, el tenia la mirada al frente pero una casi inexistente sonrisa se asomaba por sus labios.

Señorita, ponga atención a sus clases.

Estaba escrito en una pulcra letra elegante. Tome mi pluma y escribí.

Gracias por su preocupación, señor. Pero ya vi este tema y se torna aburrido.

Se lo pase y fingí poner atención al frente.

Oh bueno Srita. Sabelotodo entonces supongo que usted tendrá que darme asesorías a mí. Estoy herido creí que usted las necesitaría.

Sonreí y rodé mis ojos al tiempo que me ponía a escribir.

De nuevo, gracias por su preocupación, pero estoy más que preparada para estas clases.

Me gire para dárselo pero él me estaba mirando ya con un leve brillo en sus ojos. Me sonrió y tomo el papel de mis manos rosando mis dedos en el proceso.

Bien, entonces como es nueva me siento en la obligación de ofrecerle mis servicios como tutor en cualquier clase que necesite.

¿Estaba coqueteando conmigo? Una pregunta mejor seria, ¿yo le estaba siguiendo el juego? Y decidí que sí. Me sentía cómoda alrededor de el. Sentía una comodidad distinta que con Jasper.

Aunque no debía olvidar a la neurótica de su ex novia.

Bueno, señor. Estoy tentada a tomarle la palabra, honestamente soy un asco en calculo.

Le pase el papel, cuando termino de leerlo me miro con una sonrisa.

-Es un hecho señorita Bella - Sonó el timbre y todos comenzaron a guardar sus cosas para ir al comedor. - Me preguntaba -comenzó, me detuve para mirarlo - ¿Quieres almorzar conmigo? - bajo la mirada y me sentí mal. Me habría gustado decirle que si pero había quedado con Jasper y realmente quería verlo.

-Lo siento Edward, pero comeré con un amigo- dije disculpándome. Vi como su mirada se apagaba un poco.

-Oh un amigo, entiendo, no importa- me mordí el labio, en verdad quería conocerlo más.

-Pero, ¿qué te parece si mañana almorzamos juntos?- pregunte sonriéndole y deseando que dijera que sí.

-Claro, mañana, si, está bien- sonreí con ganas ante su tono de alegría. No se dé donde saque el valor pero le di un beso en la mejilla y salí del salón.

Busque a Jasper con la mirada hasta que sentí que alguien me jalaba del brazo bruscamente, me alejo del salón y pregunto:

-¿Quién demonios era él?

Hola, espero que les haya gustado. Se aceptan todo tipo de comentarios.

Gracias por leer.

Misery.