IMPORTANTE: Los personajes son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi.
ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:
Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.
…blabla… es la naración de Sango
"…blabla…" es la narración en tercera persona.
-…blabla…- son los diálogos.
/…blabla…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.
"…blabla…" son los pensamientos.
--O-- cambio de escena.
Perdón por toda la tardanza, pero no he tenido tiempo ni inspiración para escribir. Ahora les dejo la actulización, espero les guste.
Saludos~
Grito Silencioso
Capítulo VII
"Un nuevo comienzo"
Miro alrededor, un poco confundida. Miroku ladea un poco la cabeza, para mirar mi cara fijamente y luego sonríe, como terminando el hechizo.
– Ya está – murmura, sin borrar la sonrisa -. Ahora nuestra princesita tiene un lindo príncipe… aunque no tan lindo como ella.
– No fastidies, Miroku – le reclama InuYasha, desordenándole el cabello.
– Bien, los dejo tranquilos, entonces… – Miroku cruza sus manos tras su cabeza, un poco pensativo.
– A todo esto, papá dijo que quería hablar con nosotras – recuerda Kikyou, mordiéndose el labio, un poco nerviosa.
– ¿De verdad? – Preguntan los dos chicos, fijando su vista en ella como si nada más importara.
– Ajá… dijo que era algo muy importante.
Le golpeo levemente la cabeza a InuYasha, llamando su atención y luego le sonrío.
– No te preocupes, no será nada del otro mundo… siempre dice lo mismo.
InuYasha asiente con la cabeza, mientras me toma suavemente las manos, como por inercia. Caminamos los cuatro por el parque, sin pensar mucho ni preocuparnos de lo que pudiese pasar después. En esos momentos, sólo existimos nosotros y nada más.
Sin embargo, pronto el sol comienza a descender lentamente, indicando la hora de volver a casa. Con una mueca de tristeza, nos dirigimos a nuestra casa, Miroku e InuYasha se despiden tiernamente de nosotras en la puerta y nos dejan.
Ingresamos en la casa y nuestro padre nos llama de inmediato al sentirnos. Nos espera en su despacho. Ambas subimos calmadamente y yo, por primera vez en mucho tiempo, sin miedo.
– Pensé que llegarían más temprano – su fría mirada nos atraviesa, un poco molesto.
– Ay, papá… no es tan tarde… además, estábamos con los muchachos, nada malo nos va a pasar – Kikyou sonríe, apretándome levemente la mano para entregarme confianza.
– Podrían avisar, me preocupo cuando tardan más de la cuenta – cruza sus manos bajo su barbilla, observándonos –. Ahora, bien… iré al grano. No me gusta que estén tan liberales. Salen demasiado, no avisan, llegan más tarde de lo normal… me molesta. Quiero que dejen de hacerlo.
– ¡Papá, por favor! No es para tanto, somos jóvenes y eso es lo que hacemos… no puedes restringirnos sólo porque no te gusta lo que hacemos… – Kikyou lo desafía con la mirada, sin el miedo que corre por mis venas.
– Pequeña, soy tu padre y tengo todo el derecho de exigirte cosas – Náraku la observa enojado, es la primera vez que se desafía su autoridad de esa forma –. No permitiré que me faltes el respeto así. Tengo muchos problemas, lo mínimo que pido es que respeten mi casa y mis órdenes. De ahora en adelante, llegarán a casa a la hora que les diga y saldrán sólo cuando yo les dé permiso. ¿Entendido?
– Pe-pero… – Kikyou me observa, pidiéndome ayuda con la mirada. – ¡No es justo!
– Hay muchas cosas en la vida que no son justas… – Náraku nos observa, como divirtiéndose al tener el control de la situación. – Mejor quédense con eso antes de que me arrepienta y las mande a un internado de señoritas para tenerlas controladas. Ahora, pueden retirarse.
Ambas suspiramos, pero prefiero no desafiarlo más de lo necesario, ya está lo suficientemente enojado por mi actitud del último tiempo como para fastidiarlo más de la cuenta. De seguro le dan los arrebatos y cumple su amenaza. Le hago un gesto a Kikyou para que nos marchemos, no podemos hacer nada más. Qué detestable es todo esto.
--O--
… Un mes Después…
"Los 4 muchachos están sentados en el pasto, en un círculo, conversando alegremente. Las cosas han ido de maravilla en ese tiempo, a pesar de las restricciones que Náraku les impuso a las chicas, se las han arreglado de muchas formas para pasar más tiempo juntos. Falta poco para que entren a clases y están muy emocionados con eso, pues las cosas cambiarán radicalmente en esos momentos. Sango mira el cielo, ensimismada y sumergida en sus pensamientos. Aún su padre no sabe nada de su embarazo, pero su estómago ya ha comenzado a abultarse un poco. InuYasha y Miroku la observan, como intentando adivinar qué es lo que pasa por su cabeza. Al cabo de un rato, Kikyou rompe el silencio, soltando un suspiro.
– Tengo ganas de tomar helado… – murmura la pelinegra, pasándose suavemente la lengua por los labios. – Hace un poco de calor, ¿no creen?
– Sí, estoy de acuerdo – InuYasha se coloca de pie y le estira la mano, sonriendo –. ¿Te parece si vamos a comprar helado para todos?
– ¡Claro! – Kikyou toma su mano, poniéndose de pie. – Bien muchachos, pórtense bien mientras no estamos – agrega, guiñándole un ojo a los otros dos.
– Por supuesto, pequeña… no debes preocuparte por eso – Miroku le sonríe, con su habitual serenidad.
Ambos se marchan, mientras Sango apenas se ha dado cuenta de lo que sucede.
– ¿Vas a estar así todo el rato? – Pregunta Miroku, acercándose a ella y tomándole la mano.
– ¿… Ah? – Sango lo mira, como recién dándose cuenta de que él estaba ahí. – ¡Oh! Lo siento, estaba pensando algunas cosas y…
– Tranquila, te comprendo – Miroku toma sus manos mientras la mira fijamente a los ojos –. ¿Piensas en algo en especial?
"¡Dios!" Piensa Sango, perdiéndose en los ojos del muchacho, "¿cómo es posible que siga poniéndome nerviosa al estar con él? Sólo somos amigos, como siempre, pero su actitud tan cariñosa conmigo es… no sé, me confunde… InuYasha y yo somos felices juntos, pero la verdad…"
– Sólo pienso en el bebé y las cosas que podrían ocurrir cuando todo esto se sepa… – murmura, bajando la mirada y cambiándola por una de preocupación y tristeza. – Mi padre ha estado muy molesto este último tiempo y eso me da más miedo aún…
Miroku se acerca a ella y la abraza, sin decir nada más, simplemente entregándole todo lo que puede darle con ese simple gesto. Ella lo recibe, agradecida de que él esté ahí, con ella; apoya su cabeza en el pecho de él, disfrutando mejor el momento.
"No sé qué me hace está niña, pero de verdad que a veces me vuelve loco" piensa Miroku, acariciándole suavemente la cabeza. "Sé que no puedo traicionar a Kikyou, y realmente no quiero dejarla, pero… Sango es distinta, hace que me olvide de todo lo demás y sólo estamos nosotros dos. Suelo perderme en su mirada, a pesar de que no debería… a veces sueño con besar esos dulces labios, y hacerle olvidar todo eso que ha vivido y sufrido… me gustaría ser yo quien la acompañara en estos momentos difíciles, quien se hubiese ganado su corazón… pero supongo que perdí esa oportunidad hace años. Ahora no puedo intentar recuperarla: InuYasha y Kikyou son dos personas demasiado queridas para mí como para traicionarlas de ese modo… mi pequeña Sanguito…"
Miroku suspira, alejando esos pensamientos de su mente. Ya está decidido, y no arriesgará lo poco que ha logrado tener por eso… además, ni siquiera sabe si sería correspondido…
"Lo más probable es que ella quiera a InuYasha y el único que está equivocado en esta historia sea yo…"
Mientras, a lo lejos se acercan los muchachos con los helados. Kikyou se detiene un momento y observa desde lejos la escena, un poco pensativa.
"El vínculo que tienen ellos dos es demasiado fuerte. Poco a poco me enteré de las cosas que habían vivido y comprendí que se tuvieran tanto cariño, pero ahora que los veo así… no sé cómo interpretar ese abrazo. Se ven tan bien juntos… Adoro a Miroku y también quiero mucho a mi hermana y si ellos quisieran estar juntos porque ambos se quieren, no me enfadaría… aunque tal vez me dolería un poco. Le he dado mucho a nuestra relación y sería difícil acabarla porque él quiere más a otra… pero preferiría que fuera sincero conmigo."
– ¿Kikyou, estás bien? – InuYasha la sacó de sus pensamientos, pasando su mano, que sostenía un cono con helado, frente a ella.
– ¡Oh! Sí, lo siento… sólo me distraje un poco.
InuYasha suspira, observando también la escena que involucra a sus amigos.
"Sé que ella me dijo que sí a mí… pero también sé las cosas que pasaron antes y cuán importante era y es Sango para Miroku. Me pregunto si sus sentimientos habrán cambiado, o si seguirán siendo tan fuertes como antes… o más. Con las cosas que han pasado, agradezco que Miroku esté a su lado para apoyarla, pero me siento celoso y tengo miedo de perderla… Espero que esto sólo sea una muy grande amistad y nada más que eso…"
Ambos se miran, cómplices de sus pensamientos, tal vez adivinando en la mirada del otro los miedos que tenían. Sonríen, caminando nuevamente en dirección a sus amigos. Tal vez las cosas podrían llegar a cambiar.
– Ya llegamos, acá tienen – dijo InuYasha, entregándoles los helados a los muchachos –. ¿Qué hacen?
– Nada… sólo regaloneábamos un rato – Miroku sonríe, recibiendo su helado.
– Sí, eso supuse – InuYasha se sentó junto a Sango, abrazándola por la cintura para atraerla hacía él.
Kikyou también se sentó junto a su novio, tratando de disimular los repentinos celos que corrían por sus venas.
– ¿Les sucede algo? – Preguntó Miroku, mientras probaba su helado.
– No, nada – dijo InuYasha, mientras observaba a su novia, besando tiernamente su frente –. ¿Por?
– No sé… están raros – Miroku se encogió de hombros, quitándole importancia al asunto, mientras Kikyou se recostaba en su pecho.
De ahora en adelante, las cosas serán muy distintas…
Ese pensamiento atravesó la mente de los muchachos, al tiempo que sus miradas se cruzaban. Algo estaba por cambiar."
--O--
… Un par de días más tarde…
Llego a casa, exhausta después de la jornada escolar y la visita al médico, subo de inmediato a mi cuarto para evitar que mi padre intente entablar una conversación conmigo, y me encierro en el baño, mirándome en el espejo. Apoyo delicadamente mis manos en mi pequeño abdomen, en el pequeño bulto que se está comenzando a notar. Sonrío un poco triste, deseando que todo resulte bien.
Miroku me acompañó hoy al médico, pues InuYasha tuvo un imprevisto con su hermano mayor y no pudo llegar y Kikyou estaba estudiando con unas compañeras. El doctor me dijo que debía cuidarme, al ser tan joven tenía riesgo de pérdida mayor que el de una joven que hubiese completado su crecimiento y desarrollo. Me previno que tratara de no pasar impresiones fuertes y me advirtió que comenzaría a cansarme más fácilmente. Obedeceré en todo lo que pueda, pero hay algo que me dice que las cosas no terminarán bien. Tengo un presentimiento, es como que mi sexto sentido me dice que me prepare para algo. Me da miedo. Últimamente, Náraku ha estado intentando volver a sus andanzas nocturnas, aunque sigo firme en mi decisión. No he querido decirle a los muchachos, no quiero preocuparlos más de la cuenta, pero anoche me amenazó con hacerle daño a Kikyou si no accedía a satisfacerlo. Podría hacerlo, pero no quiero. Tampoco quiero que le pase algo malo a Kikyou…
– ¿Sango? – La voz de mi padre me saca de mis pensamientos, con escalofríos. – ¿Ya llegaste?
Siento el click de la puerta al girar la perilla y quedo paralizada frente al espejo. Tengo miedo de lo que pueda pasar. Cierro los ojos y espero paciente el frío tacto de Náraku, pero no llega. Abro los ojos y miro mi reflejo en el espejo, descubriendo que él está detrás de mí, observándome.
– ¿Sucede algo, hija querida? – Pregunta, mientras sus ojos recorren mi cuerpo. – Como has podido darte cuenta, ahora estamos solos y Kikyou llegará en mucho rato más…
¡Rayos! Sus frías manos se posan en mis hombros, luego baja su cara hasta mi cuello y respira mi aroma, como si quisiera atraparme en ese simple gesto. Vuelvo a cerrar los ojos, tratando de apartarme de este momento, hasta que…
– ¿Hay algo que yo debería saber? – Pregunta, volteándome para que le dé la cara. – Has estado extraña últimamente, al igual que Kikyou y sus noviecitos… además…
Vuelve a recorrerme con la mirada, inspeccionando mi figura de colegial y buscando con sus fríos ojos algún cambio.
– Papá, estoy bien… no es nada, es sólo que… debemos ser muy unidas con los muchachos, para que no vayan a sospechar nada… ¿no crees?
Hace un gesto de indiferencia, luego me toma en brazos y me lleva hasta la cama, me recuesta suavemente y me sonríe, como quien le fuera a entregar un regalo a una princesa.
– Esta vez, quiero hacerlo un poco más romántico. Así que, por favor, trata de cooperar. ¿Te parece?
No espera respuesta, simplemente comienza a desabotonar mi blusa, tratando de parecer lo más delicado posible. Yo trato de evitar su mirada y cierro los ojos. No sé qué hacer, se supone que nunca más pasaría, pero ahora estoy sola. Si intento algo, puede ponerse violento y eso sería peligroso para el bebé. Por suerte, suena mi teléfono celular. Papá trata de ignorarlo, pero yo no puedo.
– Papá… si no contesto, los muchachos podrían preocuparse…
Se me quita de encima, molesto y fastidiado. Miro la pantalla del aparato y sonrío: es Miroku. Contesto, dejando de lado a mi padre.
– ¿Sí, Miroku? ¿Sucede algo?
– Sanguito, quería saber si habías llegado bien a casa – su voz me reconforta, mientras adivino una amable sonrisa.
– Sí, llegué bien – le respondo, también con una sonrisa.
– Bien, eso es genial…
– Sep… aunque estoy un poco…
– ¿Te molesto? Quería saber si podías venir a casa, Akane hizo un delicioso pastel de fresas y pensé que a lo mejor te gustaría venir a acompañarme un rato… – la voz de Miroku se escucha tierna pero descubro en ella una leve súplica: debe ser triste no tener con quien compartir en tu casa.
– Pues, no tengo ningún inconveniente en ir de inmediato – sonrío con alegría, mientras mi padre me mira con enfado, he frustrado sus planes nuevamente.
– Bien, entonces paso por ti en 5 minutos, es que no estoy en casa… voy camino hacia allá.
– De acuerdo, te espero.
– Nos vemos, te quiero.
La comunicación se corta y yo me pongo inmediatamente de pie, dirigiéndome al ropero.
– ¿Qué harás? No me has pedido permiso… – Náraku me observa, aún con esa mirada de furia por arruinar sus planes.
– Ya dije que iría, si no lo hago Miroku se preocupará y no querrá irse hasta que le dé una explicación satisfactoria.
– Lo único satisfactorio aquí será lo que me darás ahora – me agarra del brazo, volteándome bruscamente, con fuerza. Siento la furia correr por sus venas y el miedo por las mías –. Ahora, cuando llegue Miroku, el dirás que no puedes ir porque no tienes permiso, te desharás de él y volverás para darme lo que quiero. No aceptaré un "no" por respuesta.
Me suelta, se sienta en la cama y me sigue mirando, con una mueca de triunfo en su rostro. Suspiro, un poco resignada con la idea. Lamentablemente, no puedo hacer nada más que obedecer, el miedo vuelve a consumirme por dentro. Mientras seguimos mirándonos, el timbre nos interrumpe. Lentamente, bajo las escaleras y me dirijo hasta la puerta para abrir. Odio tener que hacer esto.
--O--
"Miroku espera frente a la puerta, un poco pensativo. Acababa de tener un horrible presentimiento, la idea de que algo horrible estaba por suceder no dejaba de atormentar sus pensamientos. Pero, ¿qué sería?
"Supongo que debe ser sólo mi imaginación, no creo que Náraku haya intentado hacer algo…"
Sango abre la puerta y lo observa, mientras él la saluda con una sonrisa, la que se va transformando poco a poco en preocupación al ver que la muchacha no le devuelve el gesto.
– ¿Sucede algo, pequeñita? – Pregunta Miroku, mirando tiernamente a los ojos a la muchacha.
– Pues… – Sango juega con sus manos, nerviosa. – Sólo que no me han dado permiso para acompañarte.
– Oh… ya veo – Miroku baja la mirada, un tanto triste por la noticia. Al cabo de un segundo vuelve a mirar a los ojos a Sango y agrega, feliz: –. Pero puedo quedarme yo contigo – luego se acerca a ella y le susurra al oído: –. De esa forma, tu padre no podrá hacerte nada.
Sango sonríe, deseando que eso pueda ser verdad. Sin embargo, ambos se quedan perplejos al sentir la presencia de Náraku tras la muchacha.
– ¿Hacerle qué? – Pregunta Náraku, sujetando por los hombros a Sango.
Ambos se miran, sin saber qué responder."
Bien, acá está por fin una actualización. Disculpen el enorme atraso, pero con la Universidad, el Fansub en el que trabajo y la organización de un evento me han tenido sin tiempo para nada. Pero trataré de avanzar lo más que pueda en este tiempo. Gracias por su paciencia ^^
AGRADECIMIENTOS:
Andrea: ¡Ahh! Sí, estoy viva XD y trabajando para seguir. Lento pero seguro, no me gusta dejar las cosas sin terminar. Así que, aunque me demore un siglo, terminaré esta historia! La pareja es rara, pero a mí me gusta XD Saludos y gracias por el apoyo, perdón por la eterna espera ^^U
Catita :) : Oh, gracias por el apoyo y la paciencia, espero que aún tengas ganas de leer. Saludos y ojala me dejes tu comentario.
SanMir: Bueno, no pude actualizar pronto, el primer año de cada carrera es horrible, pero ahora avanzaré todo lo que pueda. Pronto subiré otro chap, así que espero que sigas leyendo. Gracias por interesarte en este fic, saludos~
Sanguitolove: Bueno, acá hay algunas respuestas a todas tus preguntas, lo que sí te digo que Inu no está utilizando a Sango. Pero en los siguientes chaps se aclarará mucho más todas estas relaciones. Gracias por el apoyo y espero de verdad que leas la actulización.
usagi-chan: Estoy muy bien XD y bueno, la pareja a mí siempre me ha parecido interesante, aunque sigue siendo mi favorita SanxMir ^^ aunque las cosas no se quedarán así :P Saludos~
Mahiara Hiteru: Ah! Cuánto tiempo sin saber de ti. Espero estés muy bien. Bueno, acá por fin logré inspirarme un poco y continuar la historia, la verdad fue complicado porque no se me ocurría cómo hacerlo :S en fin, acá está, ojala la leas y puedas darme tu opinión. Saludos y que estés muy bien ^^
Dane-chan 1572: Gracias por todo! Tus palabras de verdad me dan mucho ánimo. Trataré de continuar y terminar la historia lo más pronto posible, pero aún así no prometo nada. Saludos y nuevamente gracias por todo.
Sainhela: Gracias! No soy mala, trato de escribir cuando puedo, pero aún así las cosas me matan TwT pero ahora trataré de seguir lo más rápido que pueda, me inspiré y ya tengo varias ideas. Espero aún tengas ganas de leer XD Saludos~
Y a todos los que leen, aún si no dejan Reviews. Les tengo varias sorpresas, espero que sigan la historia porque estoy inspirada XD
Saludos!!~
