¡Hola chicas! Bueno, en el anterior capítulo comenté que el buffet sería un McDonals ¿Y sabéis qué? Estaba yo navegando en internet y vi que en Hong Kong se estaba volviendo una tendencia celebrar la recepción en McDonals. Fue una gran casualidad que pusiera eso en mi capítulo anterior. Y sin más…
77. El hada de los deseos: las hadas son criaturas malas y engañosas y los deseos no son siempre los que tú quieres.
Estoy más que feliz, estoy en una nube esponjosa y maravillosa. Mis deseos… mi deseo se ha hecho realidad, me voy a casar con el hombre de mi vida ¡Y ya tengo mi maravilloso vestido! Aproveché que aún me encontraba en el parking del aeropuerto para girarme en dirección al maletero. Ahí descansaba el mejor vestido de mi vida. Me mordí el labio y comencé a reírme.
¡Sí, me voy a casar!
Pataleé el suelo emocionada, me sentía eufórica, llena de energías. No había nada que pudiera sacarme de este estado pero tenía que conducir hasta casa y no podía ir hasta ahí conduciendo así. Pité durante un rato para volver a pisar tierra.
Bien, ya… estoy más relajada.
Había pensado darle una sorpresa a Jake. Ayer después de haber llegado al hotel, había dormido una hora y después volví a la tienda, no podía esperar más tiempo a coger lo que me faltaba para mi vestido y estaba dispuesta a pagar cualquier cantidad. Acabé consiguiendo lo que quería quitándole un pedido de varias novias ¡Pero ellas se iban a casar de aquí tres a seis meses! Podrían esperar más que yo. Cuando llegué las reuní a todas y les enseñé mis nuevas adquisiciones. Le encantaron. Nos hospedábamos en un buen hotel que disfrutaba con una enorme piscina de diseño con hermosas vistas a la montaña pero igualmente era un lugar sofocante. Nos marchamos después de que una novia ansiosa quisiera regresar lo antes posible y darle una sorpresa a su novio a pesar que fuera más de la una de la madrugada, pero ella contaba con la ventaja que iba con el avión de su novio. No voy a decir quién era.
No es que estuviera ansiosa porque le quisiera mostrar el vestido a Jake, eso sería ilógico. Estaba ansiosa porque mi boda era cada vez más y más física y además ya había decidido que se comería y que personas se sentarían en que mesas. Es decir, ya estaba todo listo.
Conduje tarareando una canción la cual no me sabía la letra. Llegué quince minutos después-Me había acostumbrado ya a mi nuevo coche e iba como una bala por la autopista- pero estaba tan distraída que casi me choco con un coche aparcado enfrente de la casa. Las ruedas rechinaron mucho. Uy. No le presté gran atención al coche azul, supuse que sería de algún vecino descuidado, el de Jake se encontraba a la salida del garaje.
Ya esconderé el vestido cuando se vaya a trabajar. Pero la casa no sé si sea un lugar seguro para dejar el vestido, estoy segura que querré estar todo el día probándomelo. Y si… lo guardo en mi anterior piso? No sería una mal idea.
Aparqué el coche en el solitario garaje- Mi antiguo coche se encontraba en Forks, era mi primer coche no quería desprenderme de él- y entré. Dejé las llaves en el llavero de la entrada y abrí la cajonera, ahí tenía las llaves de mi anterior piso y me las guardé en el bolsillo. Estiré mi cuerpo, no por cansancio o por sueño sino por estar de vuelta en casa. En el proceso vi que sobre el sofá había un bolso de mujer. Era imposible que fuera alguna vecina cotilla que había venido para felicitarnos porque eran las seis de la mañana. Mi curiosidad aumentó cuando hoy unas voces arriba. Jake seguramente se habría levantado antes de tiempo para adelantar algún trabajo. A medida que iba subiendo las voces iban aumentando. Me paré en frente de la puerta escuchando curiosa.
-No te acuerdas. Creí… creí que habías sido sincero, creí que me decías la verdad… creí que realmente me seguías queriendo.
-¿Y me creíste? Estaba borracho.
-¡No lo noté!
-Tú no deberías de estar aquí, no sé qué es lo que… vete.
Estaba paralizada. Esa voz definitivamente era la de Leah. ¿Qué…Qué hacía ella aquí? A estas horas. Quería abrir y asegurarme que lo que escuchaba era un efecto de no haber dormido mucho.
- Yo solo quería tener un último recuerdo tuyo, además de los que ya tenemos. Tú me prometiste que me querías, me lo dijiste anoche. Fue la primera vez que me lo dijiste desde que comenzamos.
Jadeé sin poder creerme lo que estaba escuchando. No, no podía ser cierto. Jake y Leah… juntos.
-Nunca le dirás esto a nadie.
-Tranquilo, ayer entre besos me hiciste jurar que esta sería la última vez.
Quería interrumpirlos, quería dejar de escucharlos pero no sabía cómo. Me armé de valor y abrí la puerta con timidez y temor. Me quedé petrificada ante la imagen que se me presentaba. Jake y Leah estaban… estaban tapados con una sábana…desnudos y en la cama, se intentaron vestir pero la ropa estaba tan esparcida que era imposible. Yo balbuceaba intentando decir algo pero no me salía nada. Era imposible hablar o hacer cualquier cosa sin respirar y a mí en estos momentos se me había cortado la respiración. Me faltaba aire sentía que la habitación se iba encogiendo. Y yo quedaba atrapada en ese diminuto espacio.
-No, Nessie. No pienses que…
-Ya es tarde-Dijo Leah.
-¡Cállate!-Le gritó él.
Me entraron ganas de sollozar pero para eso necesitaría aún más aire y me entraba muy poco. Me agarré el pecho y parpadeé intentando borrar esa imagen de mi mente. Ellos dos desnudos. Mi garganta estaba cerrada. Por suerte, las lágrimas de mis ojos nublaban lo suficiente mi vista.
-No es lo que piensas.
Ya me era bastante. Me giré y caminé como pude, las piernas me temblaban. Fui bajando con pies pesados, sentía como algo muy importante se había separado de mí perdiéndose en algún rincón de mi vida. Estaba corriendo pero el tiempo de repente pasaba muy lento. Al igual que la repetición de aquella horrible escena.
Las escaleras nunca se me habían hecho tan grandes y amplias. Casi me caigo cuando mis lágrimas me impidieron ver, tampoco tenía sentido quitármelas. Caerían más.
Él me dijo que me amaba, me prometió quererme para siempre. Me dijo que nunca me haría daño. ¿Todo este tiempo me estuvo engañando? ¿Cuánto tiempo llevaría esto?
-No, no, no.
Sollocé más fuerte sujetando fuertemente mi pecho. Era un dolor que no podía soportar. Tuve que sujetarme contra la pared de la salida para no caer. Igualmente ya había caído interiormente.
Pero no podía ser verdad, no era cierto. Los apresurados pasos que venían hacia a mí me alertaron, tenía miedo de saber quién era. Así que volví a correr pero me topé con un obstáculo, hice caer los llaveros y llaves.
La persona que se encontraba atrás de mí no hablaba, solo estaba callado. Sabía quién era. No sé que es lo que me impulsó a girarme en vez de salir por la puerta, tal vez creería que recién acababa de llegar y Jake me esperaba con el desayuno. Que todo había sido una alucinación y que el hombre con el que me iba a casar no se había acostado con su ex novia, mi prima y mi peor enemiga. Que ilusa de mí.
-¡¿Por qué lo has hecho?! Yo creía que éramos, felices. Yo creía que me querías, me dijiste que me amabas- Reí con antipatía- Lo mismo que le dijiste a ella. ¡¿A qué diablos jugabas?!
Respiraba agitadamente y las lágrimas volvían, aferrándose a mí como una barrera protectora. Al menos había alguien a quien le preocupaba. Lo miré… lo miré detenidamente y con disgusto y vergüenza. Él seguía casi desnudo solo llevaba puesto el pantalón del traje. Esto seguramente no sería la primera vez que pasaba pero sí la primera vez que los pillaba. Eso fue lo que colmó con mí ser, que viniera a mí aún con las pruebas de su infidelidad.
-¡Y SIGUES ASÍ! ¡SIGUES CASI DESNUDO! ¡NO HAS TENIDO NI LA DIGNIDAD DE VESTIRTE DESPUÉS DE HABERTE ACOSTADO CON ELLA!
Él hizo ademán de acercarse a mí. Mi primer reflejo fue apartarlo. Lo quería lejos lo quería afuera.
-¡NO ME TOQUES! ¡APARTATE DE MÍ! ¡FUERA!
Lloré y sollocé tan alto que temí estropear mis cuerdas bucales. Pero teniéndole tan cerca no me creía lo que había visto, por mucho que hubiera sido con mis propios ojos no podía ser posible.
-Por favor, por favor, por favor-Le supliqué- Dime que es un error, dime que no es verdad… que es una pesadilla y que en cuanto me despierte olvidaré todo esto. ¡Dímelo! Dime que todo esto es falso. ¡¿Por qué no me hablas?! ¡Di algo! ¡Dime que estoy equivocada y que todo tiene una explicación!
Sorbí mi nariz y volví a quitar mis lágrimas por milésima vez. Me quedé callada esperando a que dijera algo
-¿Por… por qué no hablas?-Le dije en apenas un susurro.
-No puedo…es confuso. Lo siento.
Pero vi un deje de duda en su mirada. Sí que se acordaba de lo que había hecho por supuesto que se acordaba. Podía soportar la duda pero no un engaño y mucho menos una mentira. Sentí como si un dragón milenario que había estado dormido, despertara furioso.
-¡¿POR QUÉ ME PEDISTE MATRIMONIO SI… SI… NO ME QUIERES?! ¡¿POR QUÉ ME HICISTE ILUSIONAR?! ¡¿POR QUÉ ME HICISTE FANTASEAR?! ¡Y ENCIMA TÚ ALIMENTABAS TODO ESO!
-Nunca te mentí, yo te quiero, te amo como a nadie. Eres mi todo-Sujetó mis brazos, seguramente para asegurarse que no le propinara ningún golpe.
Me solté bruscamente. Tenía tentación de tirarle algo, algo que le doliera. Pero él no sentiría nada, si así fuera no me hubiera herido de esa forma.
-Te odio, te odio ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO! ¡TE ODIO! NO TE QUIERO VER NUNCA MÁS, NO QUIERO NI QUE ME BUSQUES, NI QUE ME LLAMES NI QUE ME PIENSES.
Le tiré el anillo que una vez con tanta ilusión llevé mi mano y que ahora con desprecio se lo tiraba. Me apresuré a salir, pero de lo nerviosa que estaba, el coche no encendía. Me choqué con varias cosas, incluyendo con los coches de los traidores. Pero esos los estrellé estrepitosamente a propósito. Entonces supe por qué Cathy había destrozado el coche de Embry, eso era lo único que podía hacer ya que el resto de las cosas relacionadas con él eran algo psíquico que sí lo quebrantaba acabaría auto destruyéndose. El traidor salió vestido, tarde, su coche ahora no estaba muy disponible.
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…No sabes cuánto me alegro que decidieras darme una oportunidad. Que a pesar de las idioteces que he hecho me sigas queriendo. Te amo…
…Te prometo que te haré muy feliz el resto de nuestras vidas, estaré siempre a tu lado. Tu sombra me tendrá envidia. Te amaré por siempre…
En medio de mis lágrimas sonreí con sorna. Debo de haber muerto porque fui muy feliz hasta hoy.
Conduje sin fijarme si había alguien más en la carretera pero lo dudaba era una zona bastante insegura apenas había casas y casi no había actividad. No muy lejos vi un bar, el mismo al que fue él cuando Leah lo engañó. Y yo… ahora me encontraba en una situación muy parecida solo que… ahora fui yo la engañada. Por ambos.
Aparqué mi coche furiosamente justo al lado del bar. El local se encontraba casi vacío salvo por una o dos personas en algún rincón dormidas. Me senté en una de las mesas menos iluminada. Solo hice eso. Sentarme y mirar una planta de plástico.
Era un lugar tan oscuro y tenebroso. Todo estaba hecho de madera, una bastante oscura y roída. Las ventanas eran mosaicos rojos y verdes.
Cerré los ojos intentando no volver a llorar pero sencillamente la opresión en el pecho que sentía me lo impedía. Tenia que pensar, pensar en cualquier cosa.
-¿Mamá?
-Dime cariño.
-De mayor quiero ser como tú. Quiero tener una librería para leer todos los libros que quiera y un hombre tan guapo como papá para que me quiera por siempre.
-Estoy segura que lo conseguirás ¿Pero tú no querías estudiar medicina?
-Tengo siete años y he investigado. Si me pongo a estudiar ahora acabaré a los trece y cuando acabe medicina estudiaré archivos literarios y así sucesivamente. Pero eso sí, me casaré y tendré mínimo dos hijos para que se hagan compañía.
-Entonces yo tendré mínimo dos nietos.
-¡Sí! Juguemos al veo-veo.
Ninguna sonrisa aparecía era como si estuviera paralizada, una estatua.
-Hola, me llamo Jacob Black ¿Te puedo hacer compañía?
-¿Un senior quiere hablar con una freshman?
-No creas que todos somos estirados como esas snobs
Entre las snobs que señalaba estaba Leah.
-¿Ninguna de ellas te gusta? Son las chicas más guapas y populares del instituto.
-No me gustan las chicas estiradas.
Su sonrisa era tan deslumbrante que me hizo sonrojar, él era tan guapo.
-¿Quieres compartir pastel de carne conmigo? Lo hizo mi madre.
-Entonces sí me puedo sentar contigo.
-Claro que sí, eres una compañía muy agradable. Tú combinado con este árbol en el que estamos sentados es la mejor combinación. Me encanta este árbol, si piensas un poco parece la casa de unas hadas. Eso la puerta y lo otro las ventanas.
-Tienes bastante imaginación.
-Estar sola en la hora del descanso contribuye a desarrollar mi imaginación. Pero no me importa.
-Eres muy dulce ¿Nunca te lo han dicho?
Me sonrojé, no sabía porque pero tenía el presentimiento que estaría mucho en este estado delante de él.
Moví mi brazo para darme golpes repetidos en la cabeza. Quería olvidarme de Jacob Black, no quería tenerlo nunca más en mi pensamiento. No quería volver a verlo ni oírlo. No quería sentir más ese dolor profundo.
Sorbí mi nariz, el último recuerdo me había hecho llorar mucho sin darme cuenta. Sequé mis lágrimas con mi camiseta.
-¿Ángel, en que te puedo servir?
Era el mismo señor grotesco de la otra vez, de la vez en que intenté ayudar a la persona que me había roto el corazón.
-Quiero lo más fuerte y caro que tengas.
Era hora de olvidar y nada mejor que eso que una bebida bastante alcohólica.
-Perfecto.
Mi pedido tardó menos de treinta segundos en llegar. La bebida sabía realmente mal pero me estaba subiendo bastante rápido, eso era lo que quería. Lo más seguro era que la bebida no tuviera más de un par de años en conserva. Sabía mal pero tenía su toque.
Bebía cada trago lentamente sintiendo como me quemaba mientras con mi otra mano tocaba la mesa y cada una de sus fracturas. Esta mesa era una gran luchadora para estar en un lugar así, seguramente en sus mejores días habrá presenciado peleas muy violentas y ella habrá quedado muy afectada.
Como yo, solo que yo no era tan buena luchadora como ella.
-Jake… Jake-Sollocé con los brazos sobre la mesa y mi cabeza sobre ellos. Mis lágrimas caían pero rápidamente se encontraban con mi brazo- Jake… Jake…
-No merece la pena que sigas llorando.
Me sobresalté al escuchar la voz de Leah, esa perra mentirosa y traicionera.
-Fuera.
-No quería que te enteraras así. Ni siquiera deberías haberte enterado. Yo siempre te quise proteger.
-¡¿PROTEGER?! ¡¿TÚ?! ¡MALDITA PERRA MENTIROSA!
Me abalancé sobre ella pero se movió y fue detrás del asiento para protegerse. Estaba rabiosa, quería bofetearla, agarrarle del pelo y limpiar con el todo aquel mugriento bar y luego la estamparía contra la ventana.
-¡Sí, te quería proteger!
-¡¿Porque fuiste tan amable conmigo?!
-Cuando te decía la verdad a medias y después preguntándote que querías te lo tomabas todo mejor. Te lo creías y me creías. Era mejor así.
-Eres una falsa y una hipócrita.
-Pues para que veas que no soy falsa e hipócrita te diré la verdad. Fui con Jacob a New York. Quería hacerle recapacitar de la idea absurda de querer casarse contigo.
Le fruncí el ceño enfadada y casi gruñéndole.
-Era cierto que me amaba pero aun no podía olvidarme por eso... de vez en cuando estaba conmigo. No te diré más detalles, no quiero perjudicar tu salud mental. No quería romper conmigo, me necesitaba pero a ti también. Eso era lo malo. Ves, no soy una hipócrita, quería hacerle recapacitar para que no se casara contigo y evitar tu sufrimiento pero no funcionó.
Evitar mi sufrimiento… yo ya estaba sufriendo mucho. Lo había perdido todo sobre todo mi dignidad porque si la tuviera no estuviera escuchando como me había engañado.
-Si lo que tú dices es verdad, ¿Porque te quería invitar a la boda?
-Esa era su manera de decirme que él y yo nunca más volveríamos a tener nada. Pero sus acciones, mientras tú no estabas, no me decían lo mismo. Fueron las dos semanas más pasionales de mi vida.
No, definitivamente no tenia dignidad. Ni ella ni yo. Ella por contarme como se acostaba con Jacob y yo por dejar que siguiera hablando. También había perdido mi valentía, si fuera valiente la callaría para proteger mis sentimientos.
-Te diría que se lo preguntaras pero él te diría que no se acuerda de nada y que cuando despertó yo ya estaba ahí. Pero aquí te voy a dar una muestra ¿A qué Jacob tenía mucho empeño en que te fueras a Alemania? Por si no te acuerdas llegué a la empresa poco antes de qué te fueras. En ese tiempo ya llevábamos un rato juntos, no sabes lo bien que nos vino que te fueras. Si mal no recuerdo, una vez que estábamos en un hotel por una conferencia y fui a su habitación temprano te estaba llamando.
Recordaba perfectamente ese momento. Yo le preguntaba y él no me decía detalles, solo quería saber sobre mí.
-Eso me molestó porque la noche anterior la habíamos pasado juntos ¿Pero que podía hacer? Tú eras su novia y yo la otra. Sin embargo, no tardó en despedirse de ti, no se pudo resistir a mí. Él estaba solo y tú… muy lejos-Añadió sutilmente.
Leah se sentó muy tranquilamente de nuevo en el asiento y ni corta ni perezosa, se sirvió un trago en mi vaso y se lo bebió. Desearía haber envenenado el whisky o romperlo y obligarla a que se lo tragara.
-Pero cuando faltaba poco para que volvieras Jacob me dijo que lo nuestro se había acabado, ni él se lo creía. Nunca acababa, pero supongo que ahora sí. Supongo que se habrá dado cuenta que el amor que sentía por ti es más grande y que lo estropeó todo, Jacob se vuelve muy sentimental con todo lo referente a ti. En fin, el daño ya está hecho.
Estaba más que hecho. No sabía cómo me lo había hecho para no desmoronarme delante de ella. Tal vez sería porque su sonrisa me daba el esfuerzo necesario para no darle la satisfacción que ella seguramente quería ver.
-Yo te quería proteger. Sabía que Jacob no te convenía. Durante este tiempo me he comportado muy amable para ser tu amiga y que confiaras en mí, quería que tú misma lo descubrieras y te dieras cuenta la clase de hombre que es.
Leah pasó por la mesa su móvil.
-Tenías que saberlo.
Me bastó con pasar una ojeada por la pantalla. Eran ellos, no me hacía falta saber que estaban haciendo.
Me levanté de la mesa y saqué la American Express Black. No sabía cuanto valía lo que me había tomado así que pagué tecleé una cantidad bastante grande. Jacob sabia como era Leah, una arpía codiciosa que solo lo quería por su dinero y aun así… decidió elegirla a ella para hacerme daño. Si hubiera tenido la opción de elegir, hubiera elegido a otra y si hubiera tenido suerte, hubiera decidido que nunca me rompiera el corazón. Él quería a una mujer usurpadora, él solo quería a una interesada, a una diva que no le importara nada más que ella y su ego.
Conduje con parsimonia y me perdí por las calles. Había caído de mi nube para caer en el duro suelo demoliendo todo lo que componía mi ser. Ya no me sentía en mí, ya no me sentía yo. Renesmee Carlie Cullen Swan ya no existía. Pero había un lugar que me podría salvar. Miré al vacío y al fin encontré la luz al final del túnel.
Hola, hola Bad People. ¿A dónde irá Nessie?
Bueno…aquí llega el momento incómodo. Lo siento, no me odies ¿Qué acaso nadie se fijó en lo raro que estaba Jacob? Bueno sí, algunas no os fiabais de él pero… ¿Y si es inocente? No le odies. Pero si no lo es… A quien debéis odiar es a Leah. (Perdón si hay alguna fan de ella) en todo caso fue ella quien lo engatusó… Pero es que aun me queda una duda… No sé si es o no inocente. Su destino aun está por escribir juas juas juas
Me gustan los dramas…
No me odiéis.
Dedicado a:
Fanfics Rxj: ¿Que ella no arruine nada? Já, que graciosa.
Rose Black20: es muy difícil elegir todo referente a una boda ¿Has leído lo que he puesto arriba del todo? Es curioso.
Rose rosales: a mi también me gustan los programas de bodas, y me encantan los vestidos.
