LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

-¿Quién demonios era él?

-¿Qué? ¿Qué te pasa? –me queje mientras trataba de zafarme de su agarre.

-El, ese chico, es el mismo que impidió que te cayeras de la azotea, ¿cierto?- me grito Alice. La mire confundida, cuando dijo eso sonaba enojada no aliviada por que el me salvo. Ella quería que muriera y yo no sabía que pensar sobre eso.

-Sí, es él, no entiendo en que te molesta, ¡estuve a punto de morir! ¡Y él lo impidió!

-¡No, no, no! Estuviste a punto de estar conmigo por siempre y él lo impidió - nunca la había visto así tan enojada, sus palabras me sacaron de mis pensamientos.

¿Que quería decir? ¿Estar juntas?

-¿Que...que…quieres decir? - tartamudee - Hay oportunidad de estar juntas, ¿hablas enserio? –Era lo mejor que me habían dicho en mucho tiempo… volver a estar con Alice, como antes…

-Luego te explicare eso, ahora tienes que ir a almorzar - y así como apareció se fue.

-Alice - bufe. Siempre tenía que hacer eso, mire la hora, Jasper debería estar buscándome regrese al salón y me di cuenta que estaba parado con una mirada preocupada en la puerta.

Me acerque a él y lo abrace por la espalda, se sorprendió un poco y se giro para abrazarme igual, necesitaba algo que me tuviera con los pies en la tierra.

-¿Dónde estabas?- fue pregunta no reclamo y sonreí. Pensé en mi respuesta.

-No te vi cuando salí así que camine un poco a ver si te encontraba - se creyó mi mentira ya que me dio un beso en la mejilla. Me estaba volviendo muy buena en esto de mentir, me asustaba y me alegraba.

-Mi pequeña impaciente, la próxima me esperas ¿está bien?-solo asentí, sabiendo que no me sentaría con el mañana, pero eso se lo diría en la casa.

Caminamos hasta el comedor, todos nos miraban como si fuéramos fenómenos, me estaba cansando de esto y solo era el primer día, sabría que sería así por un largo tiempo. Jasper paso su brazo por mis hombros y me llevo así a hacer la fila para comprar el almuerzo, las palabras del fantasma de mi mejor amiga seguían en mi cabeza, aunque trataba de no pensar en ellas ahora, estaban muy grabadas en mi mente. Solo compre una limonada a lo que Jasper me dio una mirada de reproche.

-Comeré en casa- fue lo único que le dije, aunque no se quedo muy contento con mi respuesta. Nos sentamos en la mesa mas separada del resto. Podía ver como todos nos miraban sin siquiera molestarse por ocultarlo.

-Bola de entrometidos- susurre lo más bajo que pude, pero Jasper me escucho, rio entre dientes y tomo mi mano.

-Somos la novedad, pequeña. No nos queda de otra más que soportarlo - dijo mirándome divertidamente.

Sentí como si una mirada me quemara y desvié mis ojos de Jasper y busque esa mirada, era Edward. Su mesa estaba en el lado opuesto de la mía y mirada la mano de Jasper sobre la mía, aunque era mucha la distancia podía entender perfectamente su mirada, había confusión y enojo en ella.

Sus manos estaban hechas puños. No lo entendía, ¿Qué era lo que pasaba? ¿Qué le daba el derecho de molestarse?

Me miro a los ojos y sentí como si su mirada me traspasara, baje la mirada y quite mi mano de la de Jasper rápidamente, volví a ver a Edward y parecía menos tenso pero su mirada era la misma, el rubio frente a mi me miro confundido y siguió el rumbo de mi mirada se dio cuenta de que mirada a Edward, giro su rostro de nuevo y me sonrió malignamente.

Maldije en mi mente, Jasper hacia eso cuando iba a hacer algo verdaderamente malo y lo hizo. Se levanto de la mesa, dio la vuelta hasta llegar junto a mí y dejo un largo beso en la mejilla, después susurro en mi oído un Hablaremos de esto en casa y salió del comedor caminando tranquilamente, me ruborice a más no poder al sentir la mirada de todos puesta en mi.

Como era de esperarse en cuanto Jasper salió del comedor Edward se levanto de la mesa y salió del comedor rápidamente, visiblemente enojado. Los chicos con quienes estaba sentado se miraron confundidos entre sí.

Me las vas a pagar mejor amigo, pensé. Agarre mi mochila y salí del comedor ante la mirada expectante de todos. Tenía que encontrar a Edward y explicarle que había pasado. Camine por toda la escuela claramente estaba perdida, pero solo había un lugar al que podía llegar. Iría a la azotea y me orientaría desde ahí.

Subí los tres pisos y encontré la puerta blanca, iba a irme exactamente como la noche pasada pero algo me llamo a que entrara.

Y lo encontré.

Estaba de espaldas a mí viendo el paisaje, tenía los ojos cerrados y su cara hacia arriba. Tan pacifico, tan dulce, tan libre.

Todo lo que yo jamás podría ser.

Dude un momento en hacerme notar, lucia tan tranquilo, cuando me iba lo escuche hablarme.

-¿Qué haces aquí? - Lo mire boquiabierta un segundo. Seguía en la misma posición, fruncí el ceño.

-¿Cómo notaste que estaba aquí? -Me acerque a pasos vacilantes agarrando con fuerza la correa de mi mochila.

-Sentí tu presencia - Contesto volteándose. Iba a contestar que eso era imposible, pero la mirada en sus ojos me detuvo. No había nada de la amabilidad y la alegría que estaban anteriormente. Me encogí en mi sitio. -¿Qué es lo quieres? -Pregunto bruscamente.

Eso me molesto. Sentí la ira venir de mi pecho, el no tenia porque hablarme así. No éramos nada.

-¿Por qué saliste así del comedor?

-Eso no es de tu incumbencia. -Se giro dándome la espalda. Lance mi mochila contra el suelo y me acerque a zancadas hasta llegar frente a él.

-Si no es de mi incumbencia dime, ¿Por qué demonios no quitabas la mirada de mi mesa? ¿Por qué antes de salir corriendo mirabas hacia mí?

No sabía que me pasaba, es decir yo tenía carácter pero esto era distinto. Quería explicaciones. Y las quería de alguien que no estaba muerto.

-¿Quieres saber por qué? ¿Realmente, Isabella Swan, quieres saberlo? -Fue alzando la voz con cada palabra que decía y se acerco hasta estar frente a frente. Podía sentir su respiración alterada y sus pupilas estaban dilatadas. -Bien, tenía celos. ¿Lo entiendes? Estaba jodidamente celoso de cómo el tomaba tu mano y como pasaba el brazo por tus hombros. ¡Estoy celoso! -termino lanzando las manos al aire y mirándome fijamente. Mi respiración se atoro en mi garganta.

¿Cuándo cambio el rumbo de la conversación?

-¡No puedes tener celos por alguien a quien acabas de conocer! Es simplemente ridículo. Y tu idiota, Jasper es mi mejor amigo y el puede tomarme la mano cuando quiera. Además, ¿de qué diablos te quejas? Tú tienes a tu Barbie plástica esperando por ti ahí adentro. ¡Tú y yo no somos nada!

¡Diablos! Una persona no podía tener esta discusión con alguien a quien acaba de conocer. Y sin embargo aquí estábamos los dos, con las respiraciones alteradas, mirándonos fijamente con furia y tan cerca que podía oler su aliento mentolado. La furia en sus ojos se apago de pronto.

-Tienes razón. Es estúpido sentir celos por alguien que acabas de conocer y que al parecer no son nada. -Se acerco tanto a mí que creí que me besaría - Solo para que sepas. Cuando dije que Jessica y yo no éramos nada, era la verdad. Yo no miento.

Y sin más se alejo. Salió de la azotea cerrando la puerta fuertemente, el ruido hizo que saltara un poco. ¿Por qué me dolió eso? Era lo que quería, ¿no? Era mi punto.

Entonces, ¿Por qué me sentía tan mal?

Pase el resto de mis clases con la cabeza en las nubes, ni siquiera había recordado a Alice. Mi cabeza estaba llena de pensamientos hacia cierto chico con ojos verde esmeralda.

Al terminar las clases fui al estacionamiento y encontré a Jasper muy relajado recargado contra el auto, lo fulmine con la mirada y él me sonrió, llegue hasta él y no dije nada solo me subí al auto.

Subió después de mi sin hablar, todo el camino me la pase viendo en la ventana, todo era… verde. Arboles. Todo estaba lleno de arboles le daba un aspecto agradable y a la vez tenebroso. Pero en esta ocasión el verde también me recordaba otra cosa.

Llegamos a casa y no espere a Jasper, corrí por las escaleras, estuve a punto de caerme pero logre ponerme en equilibrio. Entre rápidamente y me encerré en mi cuarto. Avente mi mochila a algún lugar, no tenia cabeza para pensar en eso.

Edward. Dios, ¿Qué hice?

Arruine las cosas, es que es tan frustrante. No puede tener celos. No debe. No soy nada. El tiene a su Barbie plástica, que por más que me moleste debo aceptar que es hermosa. Pero el dijo que tenía celos, para eso se necesita tener sentimientos por esa persona.

¿Podría ser? Yo le dije que no éramos nada. Una gran mentira.

El salvo mi vida.

Incluso aunque no volviéramos a hablarnos, el siempre será el chico que salvo mi vida. Eso no podía ser nada.

Y luego esta Alice.

¿Era verdad lo que dijo? ¿Podíamos estar juntas de nuevo? ¿Me habrá perdonado por lo que le hice? Tantas preguntas y ninguna respuesta.

Mi mente es un desastre.

Plantee ante mi esa posibilidad y esa simple idea me hiso sonreír, estaríamos juntas de nuevo sin importar nada, ni siquiera la muerte.

Una sonrisa enorme se planto en mi cara, haría todo lo posible por estar con ella. El sonido de la puerta me saco de mis pensamientos.

-¿Bella?- escuche que preguntaba Jasper. ¿Quién si no?, pensé. Toco la puerta de mi cuarto, dude en abrirle después de todo, era su culpa que Edward se enojara conmigo. Suspire, me levante de la cama y abrí la puerta, se miraba muy arrepentido. -Venia con la intención de disculparme.

-Bien -conteste cruzándome de brazos y sentándome en la cama, me siguió.

-Luego me di cuenta que no lo sentía - lo mire boquiabierta, pero él me ignoro y siguió hablando - Debe saber que tienes a alguien si llega a dañarte.

Eso disipo mi enojo y descruce mis brazos, me conmovió y la vez me hizo sentir mal.

-Eso ya no importa. Porque lo arruine.

-¿De qué hablas? -Suspire y comencé a relatarle lo que paso.

Jasper se quedo en silencio un momento, con la mirada perdida.

-¿Y bien? -dije.

-Sí, lo arruinaste.

-Lo sé, no debí meterme en sus asuntos - me deje caer de espaldas sobre la cama, la sentí hundirse a mi lado, lo mire encontrándome con su sonrisa conciliadora.

-Eres tan ciega, Bella -fruncí el ceño - Eso no fue lo que hiciste mal. Fue el decirle que no podía tener celos. No puedes decirle a alguien que sentir o no. -Baje la mirada avergonzada.

-Acaba de conocerme, no sabe nada de mí. No puede sentir eso. -Mi voz sonada patética y débil.

-¿Tu los sentiste? - subí la mirada - Cuando su novia, ex novia, o lo que sea se acerco a él, ¿los sentiste? ¿Celos?

Cerré mis ojos exasperada y di un grito a la nada. Solté un suspiro de alivio después de terminar de gritar.

-Eso me contesta. -Dijo simplemente.

-No es posible tener sentimientos así tan rápido, simplemente es absurdo…

-Yo los sentí con ella -Dijo Jasper. Lo mire, su mirada estaba perdida y supe que a su cabeza venían recuerdos. -Todo eso. Desde el primer momento en que la vi. Hui de eso y tú me fuiste a buscar para reclamarme que dejara de ser tan cobarde.

Sonrió un poco ante el recuerdo y yo hice lo mismo, pero estaba más asombrada por el hecho de que hablara de ella.

-Según recuerdo tus palabras exactas fueron estas…

-Deja de ser tan cobarde y siente algo, lo que sea y díselo. Porque si no vas a perderla para siempre. Ella no va a amar por siempre a alguien que huyo. -Termine por él en un susurro.

-Ahora yo te lo digo a ti, pequeña. Deja la cobardía de lado y enfréntate a lo que sientes. Te lo mereces, siéntelo. No importa si es muy rápido o si no dura nada. Solo tienes que sentirlo y sabrás que es real.

Asentí mirando a mi mejor amigo en ese momento pude ver un pedazo del chico que él fue antes de que le arrebataran al amor de su vida.

Un chico fuerte, sensible, independiente, confiable y por sobre todo alguien que ama sin límites.

Mi mejor amigo. Mi Jasper.

-Por eso te amo, Jasper - El sonrió y me abrazo enterando su cabeza en mi cuello.

-Ahora, deja las tonterías de lado y arregla las cosas. Y ven hay que comer. - Empecé a preparar la comida con mi mejor amigo viéndome desde la barra.

-Por cierto, Bells, cuando arregles las cosas dile que si llega a lastimarte le partiré la cara -Sonrió angelicalmente a lo que yo rodé los ojos - Sabes que debo cuidarte- levanto la barbilla con un aire superior, poniendo sus brazos en forma de jarra e inflando el pecho. Le pique el estomago, saco todo el aire y se agacho-Eso no es justo, sabes que no me puedes hacer eso.

-Sí, sí puedo, ahora vete mientras sigo cocinando - bufo y salió de la cocina hacia la sala. Había decidido preparar hamburguesas, no era muy laborioso pero me mantendría ocupada. Cuando termine, puse la mesa y serví en los platos, llame a Jasper quien vino corriendo sentarse.

-No estoy muy segura si arreglare las cosas con Edward, pero si lo hago me había invitado a sentarme con él. Así que probablemente lo haga.- baje la mirada a mi plato para que no notara como me ruborizaba.

-¿Por qué te avergüenzas?

-Bueno es mi primer día y ya tengo una Barbie plástica detrás de mi cabeza, calculo es horrible y arruine las cosas con el chico más genial de la escuela.

-¡Hey! - se quejo Jasper - Yo también voy en esa escuela- me reclamo indignado, reí.

-Sabes a que me refiero.- Cambie el tema antes de avergonzarme más. -Ahora, dime tú, ¿Conociste a alguien?- bajo la mirada y frunció el ceño.

-¿Qué pasa?

-No es nada, si conocí a algunos compañeros son muy amables, y conocí a una chica, María.- me sorprendí. No me refería a eso. ¿Una chica? ¿Qué hay de Alice?

-¿De qué hablas? ¿Te gusta ella? ¿Es eso?- Me levante alterada. Tal vez yo también era bipolar.

-No Bella, no es eso. Solo le hable un poco, no te pongas así - me agarro del brazo y me abraso, temblé un poco. Demasiadas emociones en un día.

-Lo siento, es solo que es difícil.

-Lo sé, lo sé, tranquila estoy aquí- asentí y me apreté mas a él. Después de un rato nos separamos, recogimos la mesa y guardamos todo lo que ocupamos. Vimos un rato la tele pero no había nada interesante así que me levante para irme a dormir.

-Me iré a dormir, fue suficiente drama, emociones y superación personal por un día. -Sonrió ante mi sarcasmo.

-Está bien, yo me quedare un rato mas - Sabia que lo había lastimado por como reaccione por la chica, pero era muy difícil para mí aceptar que el hiciera su vida sin Alice.

Me agache a su lado y lo bese en la mejilla. Fui al baño y me puse mi pijama, cepille mis dientes, el cabello y me fui a mi cuarto.

Me recosté sobre mi cama y puse a analizar mis sentimientos. El era un enigma para mí. Una parte de mi - y no quería saber que tan grande era esa parte - sabia que el podía ser mi todo. Me basto tan poco para notarlo. La manera en que me mira, como si yo estuviera bien, como si fuera suficiente.

Me hace sentir viva.

No estoy segura de aceptar como me siento respecto a él. Es la forma en cómo es, su contacto cálido, su voz aterciopelada, sus celos irracionales. Como si no pudiera vivir más sin él.

Lo poco que quedaba de mí… ahora lo tenía El. Aun sin que él lo supiera, quiero estar a su lado.

Santa mierda. Quiero estar con él.

No podía dudar mas porque no tenía un para siempre asegurado, el me hacía sentir viva y quiero vivir junto a él. Quiero tanto que sea real.

Con ese pensamiento en mi mente me quede dormida.

Espero que les haya gustado, gracias por sus comentarios, alertas y favoritos.

Gracias por leer.

Misery.