LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.
Me levante temprano, más de lo normal. Revise a Jasper y aun dormía, era temprano así que lo deje dormir un poco más, me serví cereal y comencé a ver las noticias, no había nada interesante así que planee lo que debía hacer hoy, que en realidad no era mucho.
Lo primero que tenía que hacer era arregla las cosas con Edward. Solo esperaba que quisiera hablar conmigo. No me di cuenta de a qué hora Jasper se levanto hasta que se sentó a mi lado.
-Buenos días- me sonrió adormilado.
.Buenos días- contesto, dio un gran bostezo.- Me hare el desayuno…
-¿Un cereal?- Pregunte con burla.
-No te burles de mis pocas habilidades culinarias- le avente un cojín que me regreso. Me levante y me fui a bañar. Tarde como una hora en el baño, estaba muy cómoda con el agua caliente. Me di cuenta de que era suficiente y salí, al llegar a mi cuarto esperaba ver la ropa en la cama, como era normal de Alice.
Pero no había nada.
Enarque una ceja. Desde ayer en el instituto no la había visto, empezaba a preocuparme, ¿estaría enojada? No, no creo. No podía dejarme ahora que había una posibilidad de estar juntas. ¿Qué tendría que hacer para cumplir eso?
Me vestí con lo primero que encontré en mi armario y me cepille el cabello, lo deje suelto, maquillaje como siempre completamente negro y estaba lista. Salí de mi habitación, revisando bien si Alice no estaba, me sentí decepcionada. Jasper ya estaba listo.
-¿Todo bien?
-Sí, todo bien- tome mi mochila y salimos del apartamento.
El camino lo hicimos en un silencio tranquilo. Con Jasper la mayoría del tiempo era calma y estar bien, o intentarlo. Llegamos y como el día anterior todos se nos quedaron viendo, era temprano ya que el estacionamiento no estaba lleno, eso era bueno, me daba tiempo de buscar a Edward y hablar con él.
Me despedí de Jasper en la entrada, me dio un beso en la mejilla y susurro un, buena suerte en mi oído le sonreí para que no se preocupara. Empecé a caminar por los pasillos pero no pude encontrarlo, era hora de comenzar las clases así que me dirigí al primer infierno del día.
Las clases me las pase retorciendo mis dedos y mirando ansiosamente el reloj esperando biología. Cuando el reloj finalmente dio la hora, me quede congelada en mi asiento tomando valor y pensando qué demonios le diría. Como por arte de magia la voz de Jasper sonó en mi cabeza No seas cobarde, dijo.
Fui hacia el salón esperando que estuviera ahí, pero el asiento contiguo al mío estaba vacío. Tome mi lugar mirando ansiosamente ahora la puerta. Podía sentir los ya familiares temblores de nervios, detestaba que me pasara eso.
Decidida a calmarme puse mi cabeza entre mis brazos sobre la mesa. Me concentre en inhalar y exhalar. Comenzaba a estar más tranquila cuando escuche el ruido de una silla siendo arrastrada a lado de mi, levante mi cabeza rápidamente pero una mezcla de confusión, molestia y frustración me ataco al ver a mi acompañante.
El pelo negro corto peinado pulcramente, más músculos de los que yo había visto en mi vida -un poco exagerado en mi opinión- la piel de un color rojizo que le quedaba bien y una sonrisa de comercial de pasta de dientes me saludo.
-Hola, hermosa. Jacob Black, co-capitan del equipo de americano, vicepresidente del consejo estudiantil e interesado en tener una cita contigo. - Acababa de cambiar mi descripción anterior por arrogante, déspota, idiota y odioso.
¿Qué era un tipo de requisito presentarse así? El debería de salir con la Barbie plástica. Tomando uso de todo mi sarcasmo le conteste:
-Isabella Swan. Alumna nueva, experta en sarcasmo y sin ningún interés de salir contigo. - Me miro con la boca abierta totalmente ofendido y me felicite mentalmente. El profesor entro dando por comenzada la clase, mire alrededor y no había rastros de Edward. Una ola de decepción me ataco.
Me iba a dar por vencida cuando un Edward muy agitado entro casi corriendo al salón.
-Señor Cullen, me alegra que decidiera honrarnos con su presencia. - Soltó un escueto, Lo siento, y fue a sentarse. Su ceño se frunció cuando noto quien estaba en su lugar, le di una mirada de disculpa pero la ignoro. -¿Algún problema, Sr. Cullen?
-Sí, señor. Black está en mi lugar. - Dijo con la mandíbula fuertemente apretada, mire a Jacob que tenía una sonrisa de suficiencia en su rostro.
-Bueno, dado el hecho de que usted llego tarde le sugiero que busque otro lugar donde sentarse o abandone mi salón. -Con las manos hechas puños miro a Jacob con odio al tiempo que daba media vuelta e iba sentarse al único lugar vacio del salón. Junto a Jessica.
Bien, ahora lo entendía. Celos.
Toda la simpatía que tenia por el Sr. Banner se evaporo.
Los siguientes quince minutos, mientras el profesor explicaba una práctica que haríamos, me la pase ignorando a Jacob. Quien era bastante insistente en querer llamar mi atención.
-Bien, hagan parejas y empiecen. Tienen 20 minutos. -Dijo el Sr. Banner. Era mi oportunidad, tenía que hablar con Edward. Haciendo acopio de valor, y antes de que a Jacob se le ocurriera pedírmelo, me levante de mi silla y fui hacia Edward quien tenía una cara de fastidio.
-Edward, me preguntaba si…tu… ¿quieres hacer la practica conmigo? - Frunció el ceño hacia mí. Mierda, eso no podía ser bueno.
-¿Aunque no seamos nada? -Pregunto rencoroso. Sería más difícil de lo pensado, asentí con la cabeza un par de veces. Pero claro, la Barbie tenía que arruinarlo.
-El está conmigo - reclamo indignada, le rodé los ojos -Sr. Banner, puede explicarle a Swan que las practicas en equipo son con los compañeros de mesa. -Me gire a ver al profesor quien solo negó con la cabeza lentamente.
-Señorita Stanley, no. Si el Sr. Cullen y la Srita. Swan quieren hacer juntos las prácticas, adelante. Ahora busque un compañero y empiece a trabajar. - Le di una brillante sonrisa al profesor de agradecimiento, me agradaba de nuevo. Jessica se fue enfurruñada y maldiciendo entre dientes. Me senté en su lugar y comenzamos a trabajar en silencio.
-¿Podríamos hablar? -pregunte después de unos minutos.
-Lo estamos haciendo - contesto sin mirarme.
-Sabes a que me refiero - No contesto - Edward, por favor.
Finalmente asintió. Sonreí y seguí trabajando, por lo menos había conseguido que me hablara.
Lamentablemente, el trabajo no era muy difícil y me dejaba mucho tiempo para pensar. Y caí en cuenta sobre muchas cosas. Como por ejemplo que estaba teniendo dos tipos de dramas.
El drama de una adolescente normal. El típico donde una chica se vuelve loca por un chico que probablemente siente lo mismo. Donde la chica linda de la escuela quiere hacerle la vida imposible a la nueva. El tipo de dramas por el cual todos pasamos.
Y el drama que solo me pasa a mí. Porque yo no era normal, porque tenía una mejor amiga muerta que me perseguía, tener que luchar contra el dolor de la perdida, el dolor de sobrevivir, ayudar a mi mejor amigo al mismo tiempo y no dejarme caer.
Pero yo no era de las que se compadecían por las tragedias que les tocaron.
Lo hice durante un tiempo y casi nos mata a mí y a Jasper en el proceso.
Tenía que detener eso.
¿Sobreviviría a los dramas? ¿Estaría bien arrastrar a Edward hacia mi infierno?
Yo estaba llena de cicatrices de cada batalla que sobreviví. Pero siempre hay un golpe final que acaba con todo.
El timbre sonó sacándome de mis pensamientos. Tome mis cosas, Edward con un asentimiento salió del salón. Lo seguí. Llegamos a la azotea, probablemente esta seria ya nuestro lugar predilecto. Muy romántico, pensé con sarcasmo. Me miro esperando que comenzara a hablar.
-Siento mucho lo que dije ayer, yo… yo no tengo derecho a juzgar lo que sientes. Ni a levantarte falsos sobre tus relaciones. -su rostro se suavizo - Solo me asusta el hecho de que tu sientas lo mismo que yo. -Bien, lo había dicho. Su boca se abrió ligeramente. -Acabo de conocerte y estoy jodidamente asustada por cómo me siento junto a ti. Pero alguien me dijo que tenía que sentirlo, así sabría si es real.
Se acerco lentamente hasta quedar frente a mí, sus ojos ardían en un sentimiento que me hacía sentir fuerte y vulnerable a la vez.
-Entonces hagamos que esto sea real-susurro con sus ojos fijos en los míos. Una sonrisa enorme se extendió por toda mi cara, tomo mi mano suavemente, acariciando mis dedos y lentamente los entrelazo con los suyos. - Mientras sientas esto - apretó suavemente mi mano y su cálido contacto envió escalofríos a todo mi cuerpo. -Es real.
Y algo exploto dentro de mí. Como si una barrera que estuviera alrededor de mi corazón finalmente se derrumbara. Y el sentimiento del que tanto hablaban finalmente se alojaba en mí. No podía compararse con nada, junto a él finalmente era yo. Sin importar los demás. Y por un instante, un efímero momento, pude respirar profundo. Pude disfrutar un poco de lo que el podía ofrecerme.
Nuestra vida juntos comenzaba ahora.
Era demasiado rápido, no nos conocíamos de nada, yo tenía mis demonios dentro y el era un ángel completamente libre. Yo quería lo que la tenia. Nos esperaba un largo camino por recorrer.
Y no importaba.
Porque esto se sentía correcto.
Sentía un poco de la paz que tanto añoraba.
Tiro de mi mano para irnos de ahí, llegamos al comedor y todas las miradas se posaron en nosotros. Me removí incomoda y fastidiada. ¿Qué la gente de aquí no tenia vida?
Nos sentamos juntos, sentía las miradas de todas las chicas sobre mí. Envidia y odio. Edward se sentó frente a mí en la mesa.
-Tienes muchas admiradoras, ¿verdad?- comente, mientras miraba como Jessica Stanley me miraba estupefacta y furiosa, desvié mi mirada incomoda. Edward rio.
-Ignóralas - Beso mis nudillos y sonreí.
Busque a Jasper con la mirada y lo encontré en la mesa donde ayer el y yo estábamos sentados. Estaba con unos chicos, había una chica junto a él, María, supuse.
Jasper miro en mi dirección y sonrió abiertamente. Volví mi mirada a Edward, estuvimos hablando sobre todo y nada a la vez, nuestros gustos, la música, amigos, le conté todo a excepción de Alice, no estaba lista para hablar de ella con alguien más, incluso con Edward.
Llego la última hora y se ofreció a acompañarme a mi salón. Salimos del comedor juntos, durante el camino me di cuenta que luchaba con sus pensamientos, a mitad del camino tomo mi mano, sonreí eso era lo que pensaba, vi nuestras manos unidas y mi sonrisa creció un mas, me dio una mirada tierna y seguimos nuestro camino.
Al llegar al salón, poso sus suaves labios en mi mejilla dejando un beso, justo como Jasper ayer. Se despidió de mí y se fue andando a su clase. Al termino de la clase, fui a guardar mis cosas a mi casillero sentí unos brazos rodear mi cintura y me gire sonriendo.
Jacob Black estaba frente a mi sonriendo como el gato de Alicia, sorprendida intente alejarme de su pecho pero fue imposible. El idiota era demasiado fuerte.
-Vamos, hermosa. ¿Estás feliz de verme? -acerco sus labios a los míos y me aleje de él golpeando mi cabeza en el casillero.
-Asqueada seria un mejor concepto. Ahora suéltame -Dije poniendo las manos en su pecho intentando alejarlo sin mucho éxito. Intento acercarse de nuevo y no podía hacer nada para impedirlo, así que solo cerré mis ojos fuertemente y gire mi cara, de un momento a otro ya no estaba sobre mí.
Escuche un grito que me hizo abrir los ojos de golpe. Edward estaba sobre Jacob estrellando su puño contra él. Todos comenzaron a acercarse formando un círculo sin intentar detenerlos. Mi corazón latía desbocado con miedo a que le pasara algo, quera gritar que los detuvieran, quería poder moverme y pararlos, pero no podía.
Nunca imagine que alguna vez vería a Edward así, su cara estaba contorsionada en una mueca de furia y desesperación. Como si fuera alguien más. Extrañamente no le tenía miedo, solo una gran preocupación.
Jacob tenía su labio sangrando y no podía defenderse, finalmente lanzo un puñetazo lastimando a Edward quien se lo devolvió y tomo en puños su camisa acercándolo.
-¡No te quiero volver a ver cerca de ella, maldito cobarde! - Rugió amenazadoramente. Jacob rio con suficiencia aun estando débil.
-Porque Ed, ¿tienes miedo que vuelvan a elegirme por sobre ti? -Dijo en un susurro pero aun así audible para todos. ¿A qué se refería?
Edward levanto el puño para estrellarlo de nuevo contra Jacob pero le grite, deteniéndolo.
-¡Edward, basta! - mi voz sonó fuerte y tensa no estaba segura si era por la adrenalina o el miedo a que le pasara algo. Sus ojos se desenfocaron un momento, aturdidos, desorientados, mirando a todas las personas hasta que me encontró. Me acerque a él lentamente y tome su brazo bajándolo - Por favor, basta. Ven conmigo.
Sus ojos revolotearon por todo el lugar como si no tuviera idea de que había pasado, el grito estridente de Jessica se escucho por todo el pasillo.
-¡Jake! ¿Qué le hiciste? –grito mirándonos acusadoramente y arrodillándose a lado de Jacob, nadie había hecho nada por él. Tomo su cabeza poniéndola en sus rodillas.
Todos comenzaron a irse, antes de que llegara alguien y hubiera problemas. Algunos se quedaron con Jessica y Jacob ayudándolos. Tome a Edward de la mano y lo saque de ahí cuanto antes.
No miraba a Jasper por ningún lado, tal vez había decidido irse al estacionamiento. Metí a Edward en el baño de las chicas, por suerte no había nadie. Se recargo contra el lavabo aun sin decir nada. Repare en sus daños, solo tenía un poco de sangre saliendo de sus labios. La peor parte se la había llevado Jacob.
Tome un par de toallas y las moje, me acerque quedando frente a él y comencé a limpiar su herida. Ni siquiera se quejo.
-¿Estás bien? -pregunto después de un rato. Lo mire arqueando una ceja.
-Yo debería preguntar eso - dije sin dejar de limpiarlo. Asintió bajando la mirada, deje de lado la toalla y tome su rostro entre mis manos. Respire profundo y sentí sus manos en mi cintura acercándome a su pecho. - Me asustaste mucho ahí afuera.
Miro mis ojos con dolor y negó con su cabeza. Entonces me di cuenta de cuan poco nos conocíamos, pero quería cambiar eso. Era bastante obvio que yo no era la única con problemas.
-Nunca quise asustarte, es solo que al verlo así… - su mandíbula se tenso y el agarre en mi cintura se hizo más fuerte, acaricie sus mejillas calmándolo. - Lo siento tanto, amor. - Mi corazón dio un brinco ante el apelativo pero me concentre, tendría que acostumbrarme.
-No tenía miedo de ti - aclare juntando su frente con la mía - Tenía miedo de lo que podrían hacerte. Admito que tal vez exageraste un poco, pero no podría enojarme contigo o tener otro sentimiento por ti, más que agradecimiento y… amor. Pero aun así Edward, ¿Qué hubiera pasado si los hubieran visto? ¿O si a Jacob se le ocurre acusarte?
-No lo hará -dijo con convicción. Lo mire confundida frunciendo el ceño - Esto es entre él y yo. No le dirá a nadie, te lo aseguro.
Con eso entendía que no era la primera vez que peleaban pero, ¿Por qué serian? Estaba claro que venía de mucho tiempo atrás, y que yo no sabía muchas cosas. Aunque este no era el lugar ni el momento para hablarlo.
-Bella, lo siento tanto en verdad - se acerco a mí y dejo un beso en la comisura de mis labios, me decepcione un poco y él lo noto. - No tienes idea de cuánto quiero besarte ahora. Pero no aquí, no en el baño de chicas ni después de haber peleado con el idiota de Black, ¿de acuerdo?
Aun a pesar de todo, le sonreí sinceramente. Salimos del baño tomados de la mano, la escuela en su mayoría estaba vacía. No sabía que tan buena idea sería juntar a Edward y a Jasper, tenía mucho que pensar así que me despedí de él y fui hacia el auto.
Jasper estaba recargado contra el frunciendo el ceño, en cuanto me miro su mirada fue de claro alivio. Me abraso fuertemente y beso mi frente. Abrió la boca para preguntar algo pero negué con la cabeza y el asintió.
En cuanto llegamos a casa me encerré en mi cuarto, demasiadas cosas hoy. Parecía que nunca podría tener una sola emoción en mí, siempre era un completo desastre. Estaba inmensamente feliz por Edward. Asustada por Alice. Confundida por la pelea.
-Tu chico es bastante impulsivo - no tenía fuerzas para discutir con ella. Estaba cerca de mi límite.
-Parece que sí. -Susurre, sentí la cama hundirse a mi lado y vi a Alice con su sonrisa. No sabía que esperar justo ahora.
-Deberías elegirlos mejor o espera, ¡Es el primero! - se burlo, sonreí y le lance una almohada. -Ya enserio, ¿es el indicado?
Dude en decirle, sabia mi respuesta. Dudaba de Alice, aunque en este momento se parecía más a mi mejor amiga que anteriormente. Necesitaba hablar con alguien sobre él. Jasper era sensacional, pero Alice era mi mejor amiga.
-No lo conozco lo suficiente - conteste. Sus ojos se clavaron en los míos.
-No importa el tiempo, es lo que sientes.
-Lo es. - me rendí. Negarlo no servía de nada.
Era el o nadie así de simple.
Espero que les haya gustado, la reacción de Edward tiene una razón no solo se mete en problemas porque si.
Muchas Gracias por leer.
Misery.
