¡Atención! Este debería comienza el maratón final de Cúpido del desamor. Que constará de 7 capítulos, dos al día y el viernes 29 de agosto gran final con epílogo incluido.

Sé que dije en el capítulo 75 que no le quedaban más de 6 capítulos y bien… ha llegado el capitulo 4 ¡Pero! Eso era en mi mente. He estado esos últimos cinco capítulos sin haber escrito apuntes para guiarme, así que he ido al viento por así decirlo y me he desviado un poco.

Por lo visto soy una mentirosa porque va a durar 9 capítulos más, que ya están escritos y debido a eso pasé tanto tiempo ausente. Quise hacer un maratón.

Igualmente queréis a esta intento de escritora, y si no es así yo sí os quiero. Me alegran vuestros comentarios.


79. Divinamente divina, Stella la diva.

Tres meses después…

El otoño oculta tu piel, pero no dejes que oculte tu sensualidad.

Era el logo del anuncio para la campaña de otoño de ropa interior. Yo salía con un sexy sujetador color violeta. Me gustó tanto esa lencería que me la compré en distintos colores. Salía tan bien en ese escaparate, ocupando grandes carteles de anuncios en grandes ciudades de Estados Unidos.

Sí, absolutamente todos pueden ver mi espectacular semidesnudo cuerpo mientras ellos ya llevan su ropa de abrigo. Se me está haciendo costumbre llamar la atención. Por ejemplo, hice un anuncio donde salía yo con una chaqueta de visón, de esas con un montón de pelo y una maleta de oro. En el anuncio me encontraba en una especie de fiesta, todos vestidos muy elegantemente y todos ellos mostrando sus lujos pero se aburrían entre ellos porque les parecía poca cosa lo que llevaban. Yo entré desapercibida, nadie me notó. Yo miraba a todos lados observando su "diversión" hasta que me encontré con una tarima elevada y fui a ella. Por el camino me fui quitando las prendas de invierno que llevaba como el gorro, los guantes, la bufanda y finalmente me desabroché la gran chaqueta y cayó desvelándome a mí en una muy sexy y arrebatadora lencería negra-Un babydoll- con ligueros incluido. Las personas seguían sin mirarme. Yo miré con una sonrisa coqueta al público y abrí el contenido de mi maleta. Y en cuanto acabé de ponerme la joyería de Cartier todas las miradas fueron hacia mí, impresionados. No por que estuviera medio desnuda sino por las joyas.

El lujo de las miradas.

Era un anuncio bastante extraño y extravagante. Pero me encantaba. Salió hace unas semanas justo para Acción de Gracias. Ahora me encontraba en otro proyecto para ser mama Noel en versión moderna y a lo tecnológica.

-Muy buen trabajo Stella, seguiremos mañana a la misma ahora.

En estos meses, además de haber cambiado yo, también ha cambiado mi nombre. Ahora se me conoce como Stella. Al principio me costó un poco pero después se me hizo tan normal como respirar. Lo primero que hice para acostumbrarme a ello fue olvidar mi pasado y mirar a mi espléndido futuro. Me convertí en toda una diva egocéntrica y egoísta y me encantaba.

-Lo sé-Les lancé un beso a mis compañeros y compañeras de equipo.

Ya estábamos acabando con lo de mama Noel. No era la primera vez que hacía de ese personaje pero sí la primera que cambiaba de estilo.

Llame al ascensor y bajé observando la gran ciudad agrandarse a mis pies. Esa era una de las cosas que más me gustaba del edificio, el ascensor daba a la calle. Era un poco vertiginoso pero bonito.

Al abrirse las puertas me topé con un obstáculo.

-Stella, querida tenemos que vernos.

Hice a un lado a Aro y seguí caminando.

-Ya me estás viendo.

-Que graciosa. A lo que me refería era a que teníamos que vernos pero en forma de charla. Te tengo un estupendo plan.

-Acabo de salir del estudio y no tengo ningún plan. Me puedes invitar a cenar.

A él le pareció bien mi propuesta y fuimos a un restaurante en la otra esquina.

-Llevaba tiempo sin verte. ¿Qué te trae por aquí?

-Estaba de paso.

-Seattle, New York, ¿De paso?-Resoplé. Aro se traía algo entre manos- ¿Estas de paso en la otra punta del país?

-No se te escapa nada.

Le hice un gesto indiferente.

-Igualmente me tendrás que invitar a cenar así que suéltalo.

Él ajunto sus dedos y comenzó a hablar muy pausadamente.

-En estos tres meses has avanzado mucho. Vuelves a estar en tu anterior lugar, seguro que en pocos meses te lloverán tantos contratos que no sabrás por donde ponerlos.

-Atención Aro, esos pocos meses ya están aquí. Me llueven contratos.

-Sí, sí, lo sé. Pero que te parecería ser una modelo muy famosa en vez de una muy solicitada.

-¿No es lo mismo?

Una gran sonrisa se dibujó en su rostro.

-¿Pedimos ahora? Sí, mejor ¿Dos recomendaciones del cheff? Perfecto.

Raro, pregunta y se responde. Llamó al camarero para que atendiera nuestro pedido.

-Llevas mucho tiempo sola Stellita. Esta gran ciudad va a un ritmo vertiginoso que te puede engullir. Y yo sé la manera de evitarlo. El futbol americano es un gran deporte ¿sabías?

Si se iba a poner a hablar de deportes no estábamos en el mismo equipo. No me gustaba eso.

-Aro ¿Vas a estar toda la cena hablando de deportes?

-Que impaciente eres.

-No tenía ningún plan pero ahora mismo puedo llamar a cualquier persona y no regresar a mi casa hasta mañana o pasado. Tengo buenos planes como ves, así que habla.

-Creo que es hora que conozcas a alguien más que modelos, cámaras, maquilladores y todo lo relacionado con la moda. ¿Que te parecería una fiesta con verdaderas celebridades?

Me lo pensé en un rato. En una fiesta con verdaderas celebridades haría que mi status subiera y que aparte de estar en revistas de moda y belleza también saliera en otras. Es bien sabido que a no ser que formes parte de la colección de ángeles de Victoria's Secret no llegas a ser verdaderamente famosa, una celebridad. La compañía me ofreció formar parte de sus tropas cuando redebuté. Pero a mí no me apetecía ser un ángel y menos aún ser una de las próximas chicas de Adam Levine que ya está casado pero sé que hay más como él y soy el nuevo caramelo de la nación así que…

-¿Cómo quién?-Le pregunté interesada.

-Actores, actrices, deportista de élite, cantantes, súper modelos.

-Soy una súper top model. No hay marca de maquillaje, lencería, ropa, joyería o spot que se me resista.

-Pero has rechazado varias propuesta y eso es a lo que venía. Las altas marcas te quieren pero después de esto te van a buscar como un perro hambriento a la comida.

-¿Y todo eso solo por una fiesta? Hay más dímelo.

El camarero llegó con el vino que Aro había pedido, nos dejó la botella y él bebió gustosamente el líquido rojo. Por la manera que lo hizo cualquiera pensaría que es sangre y él un vampiro. Me reí al pensar en Aro como eso ¿Un vampiro? Si cualquier cosa no-fina lo asusta.

-¿Y qué tal llevas vivir aquí? ¿Vives en una buena zona?

Sabía que no me diría nada más.

-Los días van muy rápido y es divertido estar aquí. Vivo en uno de los grandes edificios acristalados. Uno muy bonito y lujoso, me costó un poco encontrarlo porque los que buscaba no llenaban mis exigencias. Es uno que está casi en el ático.

-¿Vives de alquiler o te lo has comprado?

-Comprado ¿Qué te piensas? Solo me gusta lo mejor.

Mi bonito piso era un gran lugar moderno y me encantaba. Todo por cortesía de la American de mi ex prometido. ¿Lo mejor? Realmente no tiene límites. Ya entendía porque Leah se empeñaba en cazar al pez gordo de Jacob.

Jacob y Leah…

No, nada. Ya no me dolía pensar en ellos. Por mi podían casarse y tener un montón de hijos. Ya lo superé ¿Pero como no hacerlo? De lo ocupada que he estado en estos meses a penas me daba tiempo de pensar y cuando tenía tiempo sí pensaba en ellos pero miraba atrás y me decía ¿Por esa tontería me la pasé llorando todo un mes sin casi comer y destrozando mi organismo?-No por el alcohol, que por suerte no lo tomé sino por mis malos hábitos alimenticios- Ahora solo tomo un vaso de vino al día para mi amado corazón, que se lo debía por haberlo maltratado de esa manera.

Y si alguien no me cree me da absolutamente igual. ¿Qué Jacob se aparece de repente aquí pidiéndome disculpas y que le dé una oportunidad? Le digo que ya lo perdoné y paso una larga noche con él. Sí, solo lo utilizaría para acostarme con él. Y después no querría pasar toda la vida en sus brazos porque ya no siento nada por Jacob. Es absurdo sentir rencor u odio porque son sentimientos y eso, seguido del nombre Jacob no están ya en mí. Me hice un lavado de estómago y vomité todo su amor. Literalmente.

-Me alegro por ti, la fiesta es de aquí una semana. Ponte más guapa de lo que ya estás.

La cena estuvo muy buena, aunque algo minimalista.

.

.

.

Cuando Aro me habló de ir a una fiesta se quedó corto. ¡Esto es LA FIESTA! Había muchas celebridades, mis sentido fan se activaban y me hacía dar ganas de pedirles autógrafos y fotos. Estaban todos mis ídolos y los que no reconocí supuse que eran los deportistas de élite. Me alegraba mucho haber pasado dos horas buscando el vestido perfecto. Un lindo vestido negro ajustado y con una manga. La fiesta estaba en una gran casa de Miami, era noviembre así que ya hacía un poco de frío pero el organizador de la fiesta ya tenía eso planeado. Había estufas de gas en el gran jardín-El lugar principal de la fiesta- proporcionando una temperatura excelente.

-No te separes de mí, yo te presentaré.

Asentí sin escucharle mucho. Mi corazón se acababa de parar. A pocos metros de mí tenía al elenco principal de Crónicas vampíricas. ¡Ian Somerhalder, Paul Wesley! Ah, y Nina Drobev. Pero Aro en vez de llevarme hacia ellos, me llevaba a otro lugar.

-¿Y si me presentas al elenco de Crónicas Vampíricas? Son actores y modelos. Están en mi campo ¿No crees que sería una buena manera de empezar?

Aro palmeó la palma de mi mano mirándome divertido. Sabía mis intenciones.

-Ian tiene novia y Paul está casado.

-Repito, ¿No crees que sería una buena manera de empezar?

No me importaba para nada sus respectivos compromisos. Estábamos en Miami, nadie diría nada de lo que pasaría en la fiesta. Tampoco es que me fuera a fugar con ellos.

-Vaya, la pequeña Renesmee está en plan cazahombres.

-Stella. Tú di ese nombre por aquí y creerán que te estás atragantando.

No permitía que nadie me llamara por mi nombre salvo a mis padres.

-Deberíamos hablar con ellos, sino voy yo sola.

-No te atreverías.

-Está anocheciendo y conozco este tipo de fiestas. Si alguien comienza con la verdadera diversión todos caen como moscas. ¿Quién dirige todo esto?

-Adivínalo.

Oh, ese tono…

-¿Tú? ¿Enserio?

-¿Quién te piensas que organizaba las fiestas cuando tú eras principiante? Sé cómo hacer que la gente se divierta. Soy como Luís Llongueras* en versión estadounidense y en vez de ser el dios de la peluquería soy el dios de las fiestas.

Me lo quedé mirando arqueando una ceja ¿Dios de las fiestas? Por favor! Si podía ser mi abuelo.

-Bien, pues ya puedes ir animando la fiesta.

-No hasta las nueve.

-¡Son las siete y media!

-Socialicemos entonces.

Aro me obligó a hablar con todos salvo con los que me interesaban. Me encontraba hablando con alguien que no me interesaba mientras veía como los hermanos ficticios entablaban conversación con otras personas, pero cada vez que se acercaban a donde yo estaba llegan Aro me alejaba. Incluso hablé con Nina. Compartimos experiencias y me la pasé bien con ella. Hicimos unos cuantos selfies pero cuando sus compañeros se estaban acercando a ella de nuevo Aro decidió reaparecer y llevarme a comer unos snacks.

Lo odiaba.

Me sentía muy frustrada, yo solo quería conocer a gente nueva y no me dejaba. Cogí dos martini's de la mesa y me los bebí de golpe. Iba a ir a por el tercero pero cuando lo estaba conduciendo a mi boca me choqué con una persona.

-Lo siento, no te vi-Dije con torpeza.

No me gustaban esas situaciones era como volver a mi antiguo yo, algo que no quería recordar. Saqué de mi pequeño bolso unos clínex y comencé a limpiar rápidamente al accidentado.

-Tranquila, tampoco es para tanto.

Lo que me llamó la atención fue su voz, de ahí sus labios y finalmente sus ojos. Con ello me acordé de un libro que había comprado porque la portada me llamó la atención Beatiful disaster. Me gustó tanto el libro que incluso cuando tenía tiempo libre me volvía una bloguera y comenzaba a comentar en blogs sobre el libro. Estuve en diversos debates. En muchos ponían quien sería su Travis perfecto y ahora lo tenía enfrente de mí.

Madre. Mía. ¡Es Colton Haynes! ¡Travis! ¡Colton! Oh, ahora entiendo porque ese enamoramiento tan extremo de las fans. Entonces… sí él está aquí… significa que…¡El equipo Arrow también estaba aquí! Mi otro amor platónico también está aquí. Stephen Amell ¿Dónde estarás? Espera, tiene una hija.

-Tengo que mirar por donde paso.

Él se inclinó un poco y me pasó una copa.

-Gracias-Le sonreí embobada. No sabía si lo que me atraía de él era mi espíritu fan o mi espíritu cazahombres como dijo Aro-Tengo que ir… avanzando.

-Claro-¡Me está sonriendo!- ¿Te importa que te acompañe?

Negué con la cabeza sonriéndole.

Él me tendió su brazo y yo se lo cogí. Me quería desmayar. Sentía algo extraño en mi corazón. Espera, es el traicionero de mi corazón sano que él, a diferencia de mi cerebro, no capta que Jacob nunca más estará en mi vida. ¡Déjame disfrutar!

-¿Has venido sola o formas parte de algún elenco de actores?

-He venido con mi agente.

Íbamos caminando y hablando pero sin dejar de mirarnos a los ojos ¡Que alguien tome una foto y que se la envíe a Jacob! A ver si esta estúpida conexión corazón-corazón que tenemos se va.

Colton indagó más en mí.

-Eres la modelo de Cartier. Tu cartel es una buena forma de alegrar el día.

-Harás que me sonroje.

-Cuando lo vi pensé que era algún tráiler. Iba a hacer sitio en mi agenda para ver la película, estoy seguro que hubiera sido un taquillazo.

-¿Enserio? Me voy a fiar de ti, flecha roja.

Dejé de mirarlo para ver el oscuro paisaje. Ya eran las nueve. La hora de la verdadera fiesta.

-Me alegra que deposites tu confianza en mí.

-Eres el único que se ha atrevido a hablarme. Tampoco conozco a nadie aquí-Añadí resignada.

-Eso es porque eres demasiado guapa y pones tímidos a todos los hombres que se te acercan.

Quería comérmelo a besos.

-Paremos a los primeros que se crucen por aquí a ver que opinan.

Y justamente los primeros eran nada más y nada menos que los hermanos Salvatore y Arrow, digo, Ian, Paul y Stephen. Que hablaban sobre algo muy gracioso.

-Hola chicos. ¿Os cuento algo? Me encontraba paseando por aquí y me encontré con esta hermosa chica ¿Y sabéis que me dijo? Que no conocía a nadie que tampoco se le acercaban. Yo le he dicho porque su belleza es intimidante ¿Opináis lo mismo que yo?

Los tres se quedaron mirando a Colton. Era como una especie de conversación entre ellos. Luego me miraron a mí. Y yo al primero que miré fue a Ian y a continuación a Paul.

Si hubierais llegado antes fuerais vosotros quien me cogieran del brazo.

-Opino que eres muy guapa. Soy Stephen Amell. ¿Modelo?

Yo asentí.

-Soy Stella y es un placer conoceros-Les dije a los guapísimos hombres que tenía a mi alrededor.

-Sentimos no habernos presentado antes pero observamos no parabas de moverte-Me dijo Paul.

-Culpa de mi agente.

-Sí, llegan a ser muy pesados-Dijo Ian.

¡Esos ojos! Quiero perderme en ellos y no salir nunca de allí.

Minutos después de la presentación la ronda de bebidas ya estaba presente. Obviamente los animé.

A eso de las diez me encontraba solo con la compañía de Colton, por suerte Aro había desaparecido.

-¿Sabes que es lo mejor? Que yo me lo puedo pasar mejor que ellos porque Ian tiene novia, Paul está casado y Stephen ya tiene una familia. Ellos tienen que ser cuidadosos porque si hacen algo las otras personas podrían pensar mal.

-Sí, no le tienes que dar explicaciones a nadie cuando estás soltero.

Él me sonrió. Ambos sabíamos que estábamos en la misma honda. Estábamos sentados junto a una de esas estufas en el jardín cuando comenzó la canción de Selfie.

-Que idóneo, no hemos hecho lo que la canción indica.

Con mi móvil nos hicimos fotos. Hacíamos un montón de muecas y caras extrañas hasta que quedábamos frente a frente. No era difícil adivinar los siguientes movimientos. Nuestros labios se ajuntaron como dos solapas. Después de unos segundos íbamos al ritmo de la canción y mi móvil se encontraba tirado en algún lugar del sofá en el que nos encontrábamos.

Besar se sentía tan nuevo.

No besaba a nadie desde hacía más de tres meses. Y estos labios tan diferentes besaban muy bien. Y tenía una lengua muy viva.

-Stella, te estaba buscando.

Me separé de Colton para mirar ceñuda a Aro.

Lo quería asesinar.

-¿Puede ser en otro momento?

-Ve, podemos seguir con esto después.

Me estremecí cuando sentí como susurraba en mi oído. Tuve que morderme el labio. Él se me hacía tan irresistible.

Me levanté mirando muy mal a Aro y me despedí de Colton a sabiendas que sería la última vez que lo vería, no por mi sino por mi muy pesado agente.

-¿Qué quieres ahora?

-Si pensabas acostarte con él asegúrate de llevar protección, no nos interesa una modelo embarazada. No aún.

-¿Quién te piensas que soy?

-Devorabas con la mirada a ciertos actores al principio ¿Qué quieres que piense?

-Una cosa es coqueteo y otra es zorreo. ¿Y qué es eso de aún? ¿Acaso me crees una yegua de cría?

Aro hizo un gesto de exasperación.

-No. Lo que yo creo es que te estás comportando como alguien que no eres solo para darle una lección a Jacob.

Me crucé de brazos y me paré.

-¿Jacob? Ni si quiera sé donde está. Y él no me ve así que no le estoy dando una lección a nadie. ¡Y deja de hablar de él! Siempre que puedes lo metes en nuestras conversaciones. Claro, tú también quieres saber porque no nos casamos ¿Pues sabes qué? No te lo diré.

Me alejé enfadada de ahí. Estaba más que harta que todos quisieran saber el porqué de algo que no les interesa. Tampoco iba a decir nada, no me iba a humillar más diciéndole al mundo que la preciosa muñequita de los carteles tuvo unos cuernos dignos de competir contra un ciervo macho adulto.

Se me hacía un poco difícil estar por los pasillos casi corriendo indignada con unos tacones tan altos así que me los saqué y entré en la primera habitación que encontré.

Suspiré aliviada mirando al techo cuando estuve por fin sola.

-Tú debes de ser Stella.

Busqué rápidamente el origen de la desconocida voz. Eran dos hombres sentados en un escritorio. Uno tendría más o menos mi edad y otro me la doblaba, supongo.

-Eh, sí.

Me puse a revisar mejor la habitación. Era un despacho. Me desplacé por el lugar para estrechar la mano del hombre mayor que me habló.

-Yo soy Eric.

Asentí lentamente. Lo más probable es que hubiera interrumpido alguna reunión.

Y yo descalza.

-Me tengo que ir un placer conocerlos.

Estaba girándome cuando vi la puerta abrirse con Aro.

-Bien, al menos has llegado aquí.

Lo miré sin saber que hacer. No sabía ni que estaba pasando. Aro me dijo que me sentara con ellos y en cuanto lo hice comenzaron a hablar.

-Stella, como te dije hace una semana, quiero impulsar tu carrera y no hay nada mejor que hacerlo que relacionarte con la élite de las celebridades.

Estábamos sentados dos a dos, yo quedaba en una perfecta posición para mirar al hombre que me nombró al principio.

-¿Quiénes sois?

-A eso es a lo que íbamos, impaciente-Aro tocó mi hombro- Tú necesitas alzar tu carrera y él también-Apuntó al hombre joven.

-Dos personas no famosas no se pueden alzar-Respondí yo.

Aro y el otro hombre rieron.

-Eres famosa solo que no tanto y él lo es mucho, cosa que nos causó problema-Me dijo el hombre.

-Bueno y que clase de celebridad eres-Le hablé al chico que se mantenía callado-Eso se llama mala educación.

Mis palabras al fin le llegaron y por primera vez me miró. Él tenía una mirada ausente y lejana. Nos quedamos mirándonos por unos segundos.

-Deportista de élite-Me respondió Eric-Verás se ha metido en un par de líos y estoy seguro que contigo los remendará.

Me quedé mirando al deportista. Eso explicaba porque su musculatura era tan abundante. Tenía unos bonitos labios y una cara muy atractiva. Seguro que los líos de los que hablaría sería por culpa de mujeres. Se lo ve todo un casanova.

Y ya lidié con uno de esos,

-¿Quieres decir que nos quieres emparejar?

-Sí.

Me levanté tan rápido de la silla que la tiré.

-Aro no pienso hacer esto. Si quieres a una novia tonta para alguien búscate a otra.

No de ninguna manera voy a dejar que un hombre vuelva a dominar mi vida.

-Cálmate, no nos has dejado explicarte nada.

-Solo serías una novia de apariencias tendrá que haber uno que otro beso claramente pero por el resto simplemente podéis fingir a no ser que surja la chispa.

¿Besos? ¿Chispas? Eso no es ser novia de apariencias.

-No me voy a besar con un desconocido.

Aro en ese momento me miró.

Colton Haynes no es un desconocido. Lo he visto por la televisión y es Travis Maddox, conozco a Travis Maddox.

-No es lo mismo-Le dije a Aro.

-No tienes porqué hacerlo si una modelo se niega siempre hay más.

Por primera vez el desconocido habló.

-Yo hablaría con más cortesía a la persona que salvará tu carrera. Estoy segura que soy tu última alternativa.

Él me sonrió, no de una manera verdadera sino superficial.

-Soy…Fray.

-¿Cómo el de Futurama?

Al parecer llamé su atención porque su mirada desinteresada había desaparecido.

-Sí, como el de Futurama.

-Me gusta esa serie. El robot es muy gracioso. Se inventa unas palabras graciosas como llamar cacho carne a su mejor amigo, Fray.

-Sí, el tonto humano que fue elegido por la mascota de la mutante para ser congelado.

Lo miré sin entender lo que decía. Era como si habláramos de la misma serie pero a la vez no.

-¿Estamos en la misma serie?

-Mmm, te he contado spoilers.

Y ahí lo capté.

-Yo creí que Lyla era una ciclope en pequeña ¿Enserio esa mascota tan mona lo llevo al futuro? Si está babeando todo el tiempo.

-En realidad es el rey o algo así de otro planeta. No me acuerdo mucho, lo vi hace años.

Incliné la cabeza hacia un lado. Volvía a tener esa extraña sensación en el cuerpo pero esta vez era de identificación, había encontrado a alguien a lo que no me unía un lazo sexual.

-Bien, congeniáis. ¿Estáis deacuerdo con jugar a ser novios?

Miré a Aro y luego a Fray. Sabía que no me libraría de esta. Volvía a ver un hombre en mi vida.

Odiaba eso.

Bueno, al menos tendría algo con lo que hablar.

-Me gusta hablar de series y cosas normales.

Fray solo me miraba a mí.

-Será divertido tener una amiga-novia con la que no me acostaré.

-De eso estoy segura.


Hola Bad people! ¿Me echabais de menos? Yo sí, ya estaba deseosa de empezar el maratón. Tipo como en las pelis, pensé que como había durado tanto este fic y tenía tantas seguidoras se merecía una despedida bonita y nada mejor que un maratón con los últimos siete capítulos.

*Estilista español especializado en la peluquería y dueño de una cadena de peluquerías a su nombre.

Sakura Black Cullen: sí, Nessie es una mujer fuerte.

Fanfics RxJ: bueno, no se ha buscado bien-bien a otro como ves.

Rose Black20: jajaja si ese te parecía un gran cambio no sé como te parecerá este cambio. Y sí, cortavenas english versión, me gustan las canciones románticas depresivas.

IKISSYOU: sí, es difícil encontrar un final feliz si hay alguien que no quiere que lo tengas.

Guest: vaya, que boca jajaja. Leah es… irrelevante.

Lizzy: me halagas! Sé que os he tenido abandonadas pero estaba escribiendo los últimos capítulos para hacer el maratón.

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Programación de la semana: (A partir de las 22.00h GTM+2 (porque es verano), España)

Martes:

-Capítulo 79: Divinamente divina, Stella la diva

-Capítulo 80: Sonríe y asiente

Miércoles:

-Capítulo 81: Atrapada y encontrada

-Capítulo 82: Lee antes de firmar, tampoco te secuestraran

Jueves:

-Capítulo 83: El paciente americano se rindió

-Capítulo 84: Corazón desbocado

Viernes:

-Capítulo 85 (final y epílogo): No me dejes caer

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Y ENORMEMENTE OS AGRADEZCO POR TENERME PACIENCIA Y LEER MI FIC.

Y lamento que en Potterfics no lo podáis ver, hay problemas ahí. del servidor.

PD: NO NECESARIAMENTE TENÉIS QUE LEER TODOS LOS DÍAS EL FIC HASTA EL VIERNES. BIEN OS PODEIS ESPERAR HASTA EL SÁBADO Y LEERLO TODO DE GOLPE. YO CUELGO CADA DÍA PARA LAS CHICAS QUE OS QUERÉIS DESPEDIR DEL FIC LENTAMENTE Y CON AMOR. VOSOTRAS ELEGIS COMO MORÍS

Jajaja, tenía que decirlo.

Besos!