LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Aun estaba un poco preocupaba por el asunto de Jacob Black, no sabía si él era extremadamente celoso o solo era con Black. Tendría que hablar con él, necesitaba saber la historia pero solo si quería decírmelo, yo no podía pedirle nada cuando no era completamente sincera.

Pasamos toda la noche hablando y fue maravilloso, como los viejos tiempos. Como revivir lo que teníamos hace dos años. No salí de mi habitación, tampoco cuando Jasper llamo para comer, tenía miedo de que si dejaba la habitación ella desapareciera y no la volvería a ver.

Mis ojos comenzaron a cerrarse por el sueño, Alice ya se había ido deseándome buenas noches y besando mi mejilla. Últimamente se parecía más a mi Alice.

El sonido del celular hizo que abriera los ojos de golpe y el sueño se fuera, maldije internamente levantándome para contestar. Solo había dos personas que tenían mi número, aparte de mis padres.

Y tenía claro que Jasper no me marcaria teniéndome tan cerca.

Edward, rezaba la pantalla de mi celular. Mire la hora 3:15 am. Esto no podía ser bueno.

-¿Edward? –Conteste.

-Bella, amor lamento despertarte - En verdad sonaba muy mal, me preocupe al instante. - Es solo que… yo…

-Tranquilo, ¿Qué pasa? -Hubo un momento de silencio del otro lado del teléfono. Se escuchaba como si movieran cosas. - ¿Edward?

- ¿Puedes salir? -Pregunto agitado, fruncí el ceño.

-Claro, pero…

-Estaré ahí en 10 minutos. - Y corto la comunicación. Despegue el teléfono de mi oído mirándolo como si ahí estuvieran todas las respuestas.

Sacudí mi cabeza poniéndome de pie, no tardaría en llegar. Cepille mis dientes y cambie mi ropa por unos jeans y una blusa, tome mi chaqueta poniéndomela y me acomode un poco el cabello. Salí de mi habitación revisando la de Jasper, dormía pacíficamente ajeno a todo, cerré su puerta con un leve chasquido y baje las escaleras.

Frente a mi casa estaba estacionado el volvo plateado con mi novio recargado en el, cruzado de brazos. Llevaba puesto un pantalón de mezclilla con un suéter gris y una chamarra azul marino.

El era completamente hermoso.

Le sonreí y él se acerco abrazándome y enterrando su cara en mi cuello, lo sentí inhalar y exhalar varias veces, acaricie el cabello detrás de su nuca.

Cuando se tranquilizo, se separo de mí mirando mis ojos, le sonreí con confianza y dejo un pequeño beso en mi nariz. Tiro de mi mano abriendo la puerta del copiloto para que subiera.

-¿Confías en mi? - pregunto en cuanto subió al auto. Sentí una punzada de culpabilidad pero la ignore.

-Sí. -Me sonrió por primera vez desde que llego.

-Entonces, ponte el cinturón de seguridad.

Forks de noche era hermoso y tenebroso a la vez. Lo que era verde de día, por la noche era completamente negro. No sentía miedo pero si curiosidad, a decir verdad estaba un poco preocupada de que Edward no pudiera distinguir el camino pero en ningún momento vacilo o soltó mi mano.

Estaciono el auto a la orilla del bosque, lo mire confundida pero solo me guiño el ojo y abrió mi puerta.

Los arboles eran irreconocibles y se perdían en la espesura de la oscuridad, aunque Edward nunca dudo sobre qué camino tomar. Después de caminar por unos minutos, escuche el sonido de ¿agua?

-¿Falta mucho? -Pregunte después de tropezarme por tercera vez. Me sonrió con la burla en sus ojos.

- ¿Puedes escuchar eso?

-¿El agua? Si.

-Estamos cerca, un poco más cariño. Vamos.

Seguimos caminando con el enfrente tirando de mi mano, después de unos minutos que me parecieron eternos finalmente llegamos. Edward se detuvo acercándome más.

Y lo que vi era hermoso.

Una gran cascada caía libremente hacia el suelo, el sonido era completamente asombroso. Había un prado justo enfrente lleno de flores de todo tipo, amarillas, lilas, rosas, verde, verde y verde. Estaba rodeado de bosque y parecía ser el único lugar donde se podían apreciar realmente las estrellas. Estaba un poco más iluminado gracias a eso y se podía apreciar los grandes árboles.

Inconscientemente me acerque más al centro del lugar, impresionada y aturdida por la belleza del agua cayendo.

-Eres la primera persona que traigo aquí. -Me gire hacia su voz, tenía las manos dentro de sus bolsillos y sonreía tímidamente.

-Dios, Edward. Esto es hermoso e impresionante, nunca había visto nada así.

Se acerco a mí lentamente y tomando mi mano entrelazando nuestros dedos, se dejo caer en un árbol donde se podía apreciar la cascada, abrió sus piernas invitándome a sentarme en medio. Lo hice y me abrazo juntando sus manos en mi vientre, acaricie sus manos recargando mi cabeza en su pecho.

-¿Qué va mal, Edward? -Suspiro y beso el tope de mi cabeza.

-Te necesitaba, no, te necesito. - Mi corazón dio un brinco ante eso - También se que quieres respuestas y estoy dispuesto a dártelas.

Me gire, aun entre sus brazos, quedando de frente. Acaricie su mejilla provocando que cerrara sus ojos y soltara un suspiro tembloroso.

-¿Y se te ocurrió darme explicaciones a las 3 de la mañana? – dije con burla, rio entre dientes apretando mas su agarre en mi pero la sonrisa se convirtió en una máscara seria, como si le doliera.

-Me asalto la inexplicable idea de que si no lo hacía en ese mismo momento, te perdería. Es estúpido, lo sé. Pero eso era todo lo que estaba en mi mente.

-No tienes que hacer esto - susurre prendida a sus ojos. Sonrió dulcemente tomando mi rostro entre sus manos.

-Quiero hacerlo. Te quiero, Bella. Y estoy asustado, pero eso no importa mientras este a tu lado. Puedo soportarlo si estas junto a mí. - Sus ojos brillaban con una sinceridad que hacía temblar hasta la última de mis terminaciones. - Así que responder tus dudas no supone un gran reto para mí. Necesitas saber todo de mi. Y después podrás tomar la decisión de quedarte… o alejarte de mí.

No importaba que me dijera, jamás podría alejarme de él. Era parte de mí. Pero si el necesitaba esto para darse cuenta lo haría gustosa.

-De acuerdo, ¿estás listo? -asintió - Te podría preguntar si solo Jacob hace que te pongas así, pero también vi como reaccionaste con Jasper.

-Soy extremadamente celoso, Bella. No tengo…justificación o alguna excusa, solo lo soy. Tengo un terrible genio también - le sonreí para que se tranquilizara.

-¿Cuál es la historia? –Pregunte girándome entre sus brazos regresando a la posición inicial.

-Aquí va, conozco a Jacob desde que tenía 7 años. Éramos amigos, los mejores, todo lo hacíamos juntos, eso se mantuvo hasta entrar al instituto. Entonces las cosas cambiaron. –Era la primera vez que lo escuchaba llamarle Jacob, siguió su historia sumido en sus pensamientos.

"Desde el principio comencé a ganar popularidad aun sin buscarlo, no me molestaba pero se volvía tedioso. A Jacob le pasaba lo mismo, después de un tiempo se fue distanciando de mí, comenzó a juntarse con los mayores, tenía citas, iba a fiestas, lo normal. Al principio no le tome importancia, a diferencia de él, yo realmente no me interesaba mucho en eso, pero de vez en cuando salía. Entramos al equipo de futbol juntos. Entonces llego ella.

Tania Denali. La chica más hermosa, inteligente, divertida y amable que había conocido. Fue la primera chica en quien me interese y la única que no me miraba como si fuera un modelo en exhibición, teníamos unas clases juntos y me arme de valor para invitarla a salir. Ella acepto y así comenzamos. Note como Jacob a veces nos miraba, una mezcla de envidia y enojo, ahora me doy cuenta de cuan ciego fui para no prestarle la atención debida a eso.

Después de unos meses ya la amaba. Estaba completamente seguro que quería pasar el resto de mi vida con ella, no podía imaginar las cosas distintas. Un día ella no fue al instituto, no me aviso nada y me preocupe. Tania no era de las chicas que faltaban sin un motivo. Fui a buscarla a su casa y me abrió su mama, alego que ella no se sentía bien y que sería mejor que regresara después.

Le habría creído de no ser porque la motocicleta de Jacob estaba estacionada afuera de su casa, olvidando mis modales subí a su cuarto.

Entonces los vi. Y mi mundo se desmorono ante mis ojos sin que pudiera hacer nada, el amor de mi vida y mi mejor amigo estaban besándose en la cama y la mitad de su ropa estaba fuera. Me lance contra Jacob sin importarme nada hasta que logre quebrarle la nariz. Salí de ahí sin mirar atrás.

Me negué a hablar con cualquiera de ellos, Jacob cedió pero Tania siguió insistiendo hasta que acepte. Dijo que estaba enamorada de ambos y no sabía cómo decírmelo antes, que nos amaba y no podía elegir.

Así que fue egoísta y en vez de tomar una decisión, huyo. Se fue de Forks una semana después diciendo que no podía destruir una amistad de tantos años al elegir a uno de nosotros.

Pero ya todo estaba destruido. Nunca perdone a Jacob y el nunca me lo pidió, me nombraron capitán del equipo y eso solo lo enfureció mas. En el fondo creo que el envidiaba lo que yo tenía."

-Eso es horrible – susurre. Acaricio mis brazos de arriba a abajo. Un toque suave como una plumilla.

-Lo fue. Después vino Jessica, paso mucho tiempo antes de que yo saliera con alguien. Jessica fue amable y paciente conmigo, le conté todo lo que paso y me escucho. Comenzamos a salir antes de que realmente me diera cuenta. Pero me agradaba su compañía así que no la detuve. Cuando creí que todo empezaba a mejorar y que tenia a alguien a mi lado, ella me dejo. Dijo que no estaba lista para una relación en ese momento. Me dolió, lo admito. Tal vez no tanto como Tania pero sin duda dolió, lo acepte porque era lo único que podía hacer, creí que si le daba tiempo ella recapacitaría y volvería. O eso pensaba hasta que dos días después la vi aparecer de la mano de Jacob Black quien me sonreía burlonamente. Eso fue más de lo que podía soportar.

-Quiere todo lo que tú tienes – afirme – Primero Tania, luego Jessica… y ahora que me tienes por eso es su insistencia.

-¿Aun te tengo? – Pregunto temeroso. Me gire de nuevo quedando de frente, estaba a punto de gritarle que yo no era como ellas, que estaba equivocado conmigo, pero al ver sus ojos pude ver su temor, la angustia y lo que le dolía lo que paso. Las palabras murieron en mi garganta.

-Siempre. – sentí su alivio en cuanto pronuncie eso, pero necesitaba que me creyera completamente. – Yo no soy como ellas, Edward. Nunca te haría algo así, no podría lastimarte de esa manera.

-¿No estás asustada? –Negué con la cabeza.

-¿Por qué lo estaría?

-Ahora que has visto lo celoso que soy, mi historia, como me pongo con él. No quiero perderte ahora pero tampoco puedo forzarte a estar con un celoso compulsivo.

La idea de que él se sintiera así, era abrumadora. En el tiempo que lo conocí había asumido que él era completamente feliz y libre, sin nada que lo atormentara. Ahora me daba cuenta que no era así.

El era imperfecto también. Tenía problemas y un pasado. Eso solo lo hacía más perfecto para mí.

Era un ángel, un ángel dañado. Y haría todo lo posible por hacerlo feliz y hacerlo entender que no iría a ninguna parte. Por lo menos no sin él.

-No voy a ninguna parte. –respondí segura, tome su mano y entrelacé nuestros dedos. Le di un ligero apretón. - ¿Sientes eso? Es real.

- Oh, nena. No tienes idea de cuánto te quiero – dijo abrazándome, sus brazos alrededor de mi, su corazón latiendo contra mi oído, su respiración suave y pausada, su aroma era abrumador. Este era mi lugar. Entre sus brazos.

Estaba muy cómoda y empezaba a quedarme dormida cuando sentí que me alejaba, parpadee un par de veces y el aire se atasco en mi garganta cuando sentí que ponía un dedo bajo mi barbilla levantando mi cabeza, su mano se desplazo hacia mi mejilla acariciándola con sus nudillos sin despegar sus ojos de los míos. Miles de sensaciones recorrieron mi piel y no quería que se detuviera, siguió recorriendo mi mejilla y puso su otra mano detrás de mi cabeza enredando sus dedos en mi cabello.

Con sus ojos aun conectados a los míos se fue acercando lentamente, dándome la oportunidad de detenerlo, se detuvo tan cerca con nuestros alientos mezclándose. Mi corazón se acelero tronando dentro de mi pecho, cerré mis ojos en una clara invitación.

Sus labios se detuvieron en mi mejilla besándola y arrastrando sus labios por mi mandíbula, hasta que finalmente unió nuestros labios.

Sentir sus labios sobre los míos fue la mejor sensación que había sentido nunca, sus labios eran suaves y tiernos mientras se movían al compas de con los míos.

No hubo fuegos artificiales, como dicen los libros. Tampoco volaron palomas ni cantaron los ángeles, fue mucho mejor que cualquier beso que hubieran descrito alguna vez. Porque esto era real.

Era completamente normal tener sus labios contra los míos, era como si finalmente pudiera respirar libremente. Como si de un momento a otro dejara de ahogarme.

Nos separamos juntando nuestras frentes, teníamos sonrisas estúpidas y respirábamos irregularmente. Pero sobre todo, no podía ser más feliz.

Espero que les haya gustado, muchas gracias por leer.

Misery.