80. Sonríe y asiente.
-Sí, el abuelo Simpson es gracioso. Se inventa unas cosas… como eso de "yo inventé los besos".
-Quien sabe, tal vez haya inventado ponerle el nombre de beso a los besos-Fray elevó las cejas sugerentemente.
Yo me reí a carcajadas echando la cabeza hacia atrás. Él aprovechó ese momento para besar mi cuello. Eso hizo que me riera aún más.
Al principio pensé que no me gustaría estar con él. Pero ahora somos algo así como inseparables. Eso sí, el género masculina sigue sin dominar mi vida.
-Menos mal que estamos en la habitación de hotel. Sino ya nos hubieran llamado la atención.
-Somos un par de escandalosos.
Acerqué mi cuerpo más al suyo, había corrido un poco de brisa y eso me puso la piel de gallina. Nos encontrábamos en una pequeña cama en el suelo tumbados junto a la piscina. Estábamos pasando unos pocos días de relax en las Bahamas. Ya había pasado la temporada de futbol hace semanas pero Fray al fin podía tomarse un rato de descanso. Su equipo había ganado la Super Bowl así que ahorra sus jefes estaban más contentos con él. Habían estado un tanto enfadados por razones que desconocida. Pero ahora como había llevado a su equipo hasta el final se estaba tomando unas merecidas vacaciones. Yo le sugerí que se fuera a alguna isla del triángulo de las bermudas y me hizo caso solo que me llevó con él. Consideró que las vacaciones de primavera eran una buena fecha.
-Lo sé pero ahora me gustaría dejar los escándalos en un lugar aparte. Y solo pensar en ser egoísta.
Fray llevó su mano a mi espalda y comenzó a acariciarme. Ambos estábamos en bañador, hace media hora que habíamos salido de la piscina privada de la habitación. Así que su toque era aún más notorio.
Cerré los ojos concentrándome en sus caricias. Ronroneé de gusto. Él sabía cómo acariciarme de tal manera que parecían cosquillas pero sin llegar a serlo.
-Primero, siempre eres egoísta cosa que me gusta y segundo, tienes manos de masajista.
-Bien, más cosas que tenemos en común. Stella, la súper modelo más egoísta que conozco y con un pelo precioso.
Jugó con mi pelo mojado y se acercó más a mí. Olió mi pelo y me besó cerca de la coronilla. Sonreí con ese gesto. Me encantaba que me mimara.
-Tengo el mejor pelo del año-Alardeé-La piel más bonita y las piernas más irresistibles. Y soy una de la más sexys del año.
-Y además eres una diva egocéntrica.
Su sonrisa era muy contagiosa.
-Sin duda soy la mejor persona que puede estar ahora mismo contigo.
Besé su mejilla con cariño y lo abracé.
-Gracias por traerme aquí contigo.
Escondí mi cara en su pecho.
-Sabes que te quiero y ambos necesitábamos esto.
Me separé un poco para poder sentarme sobre él.
-Sí, eso de querer es cuestionable si cada vez que puedes estas con una mujer distinta.
-No me acuesto con ellas.
Estiró sus brazos y puso una pierna flexionada sobre la otra, lo que me obligó a irme más arriba.
-Pero el mundo piensa que sí ¿Y a mí en que me deja?
-En la mujer que está más tiempo en mi vida.
Le pegué en el pecho con el puño cerrado.
-Era broma mujer. Tú eres especial a ti sí te quiero.
-A veces me pregunto si eso de querer lo dices de verdad. No pareces uno de esos hombres que dicen te quiero tan fácilmente.
Su sonrisa de broma se deformó a una línea recta en sus labios.
-Solía ser uno de esos hombres que no decía las cosas fácilmente y por eso perdí a la mujer que quería.
Acaricié su rostro con delicadeza. Cada vez que hablaba de ella se le ponía una mirada triste y melancólica que no me gustaba. Él y yo teníamos una muy buena amistad, nuestra relación era especial y me sentía muy a gusto con él por eso se había convertido en alguien especial para mí en estos cuatro meses.
Me incliné un poco y besé sus labios con suavidad. Como dije, tenemos una relación especial pero nunca jamás hemos pasado de los besos. Nunca.
-Sabes a fresas.
-Y tú a mango. Ya tenemos un buen batido pero mejor sería una buena copa de algo muy alto en alcohol. Porque si tú te pones a contar tus penas de amores yo te cuento las mías que son peores. Así que como cuentes algo tuyo prepárate, soy buena destruyendo coches.
-Interioriza tus emociones ¿Las modelos no hacéis eso? Cosas como yoga, pilates…
-Yo corro y pego a sacos de boxeo. Es mejor.
-Tienes demasiada rabia acumulada. Acabarás pareciendo Hulk.
-Te odio.
-Mentirosa.
-Está bien, te quiero.
Me acosté boca bajo sobre la cama y me desabroché la parte de arriba
-Ponme crema, me quiero broncear un poco y espero tener suerte.
Por la noche salimos a un bar. De nuevo se me acercaron unas adolescentes para preguntarme los trucos de cómo me mantenía tan guapa.
-No hay truco, simplemente soy así-Les respondí.
Fray rodeó mi cintura con su brazo y besó mis labios.
-Diva egocéntrica-Me dijo él.
.
.
.
Pasé página rápidamente buscando el artículo. Hoy a primera hora me había enterado pero todas las revistas ya estaban pedidas o agotadas. Eso es lo malo de vivir en un lugar donde las Celebridades son lo primero. Revisé la revista por tercera vez, esta vez mirando el número de páginas hasta que encontré lo que buscaba.
Aquí vemos a la famosa pareja en un restaurante íntimo tomando unas copas. Como siempre ambos están sonriendo y cogidos de la mano. Son encantadores. Pero observamos que en la mano izquierda Stella lleva un anillo ¿Significaran campanas de boda? Aun no tenemos fuentes que nos lo confirmen pero hace apenas siete meses que se conocen y ya viven juntos.
Unas fuentes muy fiables nos aseguraron que ellos se conocían desde hace mucho. Que incluso, aquella vez que Stella estuvo en Hawai en una sesión para Luis Vuitton Fray también se encontraba en la isa de vacaciones. Pero ella tenía novio.
¿Habrá habido cuernos?
¿Será Fray la razón por la que Stella no se casó?
¿Acaso tendremos un Frella* para siempre?
Cerré la revista satisfecha. Era justo lo que me quería encontrar.
Le había hecho creer a la prensa que ya conocía a Fray desde antes.
Justo un mes después de haber estado en las Bahamas Fray y yo nos fuimos a vivir juntos a Los Ángeles. Todos creían que éramos una feliz pareja de amigos-novios enamorados, tampoco lo desmentimos. Hace pocas semanas a Aro se le ocurrió lo del anillo para difundir el rumor de compromiso y ahora todos creían que nos íbamos a casar. Todo eran noticias buenas para nosotros. Yo me volvía más famosa y los problemas que tenía él se esfumaron. Incluso había actuado en una película como versión joven de la protagonista y en otra como secundaria. Yo no me veía como actriz pero Fray me animó para ver si me gustaba y así tener la cabeza en otra parte. A Jacob le había dado por hacer una aparición en mi vida, eso me desestabilizó pero pude salir librada. Le dejé bien claro que no le quería ver.
-¿Me estás escuchando?
-Completamente ¿Has visto que bien salgo en la revista? Esta es de cotilleos pero aquí hay otra de moda y…
-No me escuchas ni a mí ni a nadie.
Dylan tenía razón. Lo escuchaba siempre que se tratara algo del presente no del pasado. Y ahora estaba en el pasado.
-Nos has ignorado completamente desde que…
-¿Desde que se canceló la boda? He estado muy ocupada pero sigo en contacto con mis amigos de Seattle. Ahora estoy contigo aquí, en una terraza tomando un refresco de lima-limón. En los Ángeles porqué tú tienes unas de esas convenciones de doctores y yo como buena amiga que se mantiene en contacto supe que vendrías y por eso te llamé.
Me había enterado hace pocos días que había una convención y en cuanto supe de que era rápidamente contacté con Dylan. Eso me hace una buena amiga.
-Casualidad. No te importamos, eres otra. Ese futbolista te ha cambiado, antes no eras así. Renesmee, sino te querías casar porque querías vivir esta vida haberle dicho eso a Jacob. Está destrozado desde que te fuiste.
Aún estaba muy enfadada con él pero gracias a la actuación había aprendido a controlar mis emociones.
-Ni siquiera te inmutas.
Bebí un trago de mi refresco porque era eso o morderme las mejillas hasta sangrar.
-Se llama Fray y es un cielo-Dije mirando mis uñas.
Llevaba un solo tono, un rojo neón. Había pensado ir después a hacerme una mani-pedi. La de las manos con dibujos, la de los pies lisa.
-¿Cielo? Desde cuando tú hablas así ¿Me podrías mirar a mí en vez de a tus uñas?
Me lo pensé un rato. Si Dylan quería hablar pues hablaríamos.
-No sé cómo puedes saber cómo está Jacob si ya no vive en Seattle. Sé que se fue a hacer cargo de la empresa de sus padres a Manhattan.
No lo he investigado, esa información llegó a mis manos sin que yo lo quisiera. Sarah me envió una invitación para la fiesta de bienvenida de su hijo. En ese entonces aún vivía en New York así que estaba cerca. Acepté y fui con un acompañante, Fray.
No te pediré que me digas lo que pasó. Pero algo me dice que fue por culpa de mi hijo. Veo en tus ojos la misma mirada triste que yo tenía cuando me fui de Texas. Me fui de ahí por un hombre que me rompió el corazón. Siento mucho lo que haya pasado
Sarah con eso se despidió de mí.
-Antes de irse lo veía y no estaba bien. ¿Enserio era esto lo que querías?
Pegué con la mano abierta la mesa. Eso picó pero del enfado ni lo noté.
-¿Y nadie me va a preguntar si yo estoy bien? Todos me señaláis como la culpable. Nadie piensa lo mal que lo pasé, nadie piensa que yo estuve como una muerta andante con el corazón roto. Teóricamente sois mis amigos no los de Jacob.
-Te encerraste en ti misma y te fuiste. Por lo que vimos tú estabas muy feliz.
-Me importa lo más mínimo tus comentarios. Según tú no soy la misma. Si no fuera la misma no supiera nada de mis amigas como que Cathy y tú ya no estáis en el mismo barco o que Matt y Bree se mudaron a otra casa todavía más grande.
-Datos superficiales. ¿Acaso sabes la razón de porque Cathy y yo ya no estamos juntos? O porqué Matt y Bree se han ido a otra casa más grande.
Me encogí de hombros.
-Cathy quería espacio y yo se lo di. Que no sepas lo de Bree demuestra muchas cosas.
Me apoyé sobre mi mano y jugué con la pajita de mi refresco. No debería haber quedado con Dylan pero Fray no estaba disponible.
Hace casi un año me propuse ser una diva egocéntrica y egoísta ¿Conseguido? Supongo.
-¿Y qué es lo que debo de saber? Vamos, ilumíname-Lo alenté sin ganas.
-Bree tú amiga, con la cual compartiste tantos años y ahora al parecer te has olvidado de ella, está embarazada.
Dejé de jugar con la pajita. Y me quedé mirando a Dylan.
-¿Em… embarazada?
Bree… Bree… ella…¡Dios mío!
-Así que lo sabías todo sobre ellas.
-¿De cuánto está? ¿Qué es?-Pregunté emocionada.
-Diecinueve semanas y aun no lo sabe.
Visualicé a Bree con el vientre un poco abultado y con una gran sonrisa de mamá. Matt estaría muy feliz con ello. Ya tenía forma de atarla a él. Pobre hombre enamorado.
-Lo supo cuando se mareó con oler el hospital, decía que olía raro. Matt como el esposo paranoico que es hizo que le hiciéramos pruebas de todo tipo. Tenía diez semanas.
-¿Y Bree? ¿Cómo reaccionó ella?
-Histérica. Acusó a Matt de haberla dejado embarazada a traición y de haber manipulado las inyecciones que se ponía. Dijo que eran de aire porque ella siempre miraba para otro lado cuando le ponían las inyecciones anticonceptivas.
-Quien sabe, se casó con ella a traición.
Me recosté en la silla.
Puedo ir a comprar ropa unisex ¡Sí! Iré a Seattle y les haré una visita a mis amigas. Fray me puede acompañar a comprar ropa de bebé…Prensa, ya tengo nuevo material para ti
¿Stella, embarazada?
-¿Cuándo vuelves a Seattle?
-En cuatro días.
-Bien, me iré contigo. No te ilusiones que no me iré para siempre. Será una visita.
-Si hubiera sabido que diciéndote lo de Bree volverías un poco en ti te lo hubiera dicho antes.
Le sonreí con diversión.
-Créeme que no he vuelto en mí. Se está mejor siendo Stella.
Una semana después ya estaba en todas las revistas digitales y en las de papel con mi gran foto saliendo del hospital tocándome la barriga y otra comprando ropa de bebé. Fray no sabía nada. Lo había llevado con la idea de que echaba de menos el pastel que hacían ahí y luego le dije que me abrazara porque me sentía melancólica. Después fuimos a comprar ropa de bebé.
Hola Bad people! Aquí tenéis el segundo capítulo de hoy. Hasta mañana.
*La combinación de los nombres Fray y Stella. Frella.
Por cierto, que tal eso de Bree embarazada os lo esperabais?
