81. Atrapada y encontrada.
-Así que vamos a ser padres.
Me giré mirando "confundida" a Fray.
-¿Eh?
-Que al parecer vamos a ser padres.
Dejé de leer el libro Un extraño en mi cama.
-Yo estaba aquí leyendo tranquilamente y tú te apareces diciendo que estoy embarazada ¿Has fumado algo?
-Soy sano tonta.
Me acosté sobre el sofá y miré mi vientre y luego mis pechos.
-¿He engordado acaso?
-No, estás perfecta. Eres un sueño húmedo andante.
Reí negando con la cabeza.
-¿Entonces? A no ser que sea por partenogénesis no veo cómo.
-¿Qué es eso?
-Es cuando una mujer se queda embarazada asexualmente, es decir, ella misma. Consiste en la división del óvulo sin fecundar que debido a factores ambientales, químicos o impulsos eléctricos se pone digamos en marcha para reproducir pero por falta de células sexuales masculinas solo saldrá mujer e idéntica a la madre. Te lo he explicado de una manera sencilla pero por suerte no es así de fácil quedarse embarazada de esa manera, eso se debería a anomalías genéticas. En humanos casi no pasa, es como imposible. Pero ha habido casos. Se basa en la teoría en que antes todos éramos hermafroditas.
-Yo creo que ves muchas series de médicos.
-He estado en la universidad, con las mejores notas y una vez estuve a punto de hacer eso con organismos sencillos pero mis estudios no iban por ese lado. Así que investigué un poco por mi cuenta.
Fray me miró con cara de: sabionda.
-Y dejando lo imposible a parte dudo mucho que esté embarazada si aquí el único que es activo eres tú. Y antes de que te inventes una excusa sé que me engañas y me duele en el corazón-Dije con la mano en el pecho.
Él entreabrió los labios y los volvió a cerrar. Me miró pidiéndome disculpas. Me había enfadado con él hace un tiempo porque prefirió a sus chicas de tu turno que a mí así que le hice prometer que se mantendría sexualmente inactivo.
-Tú eres mi amiga, no me voy a acostar con mi amiga.
Me reí de su expresión. Sus palabras eran parecidas a las que me dijo cuando nos conocimos.
-Tampoco me voy a acostar contigo. Ya lo tengo decidido, hasta que me case no me voy a la cama con nadie. Igualmente tú y yo no podríamos… ¿Te acuerdas?
-Eso fue desastroso.
Una vez intentamos pasar de los besos a ver si nos quitábamos de la cabeza a las personas que aún invadían nuestros recuerdos. Ambos estábamos en la piscina de casa en bañador. Comenzamos a besarnos mucho y con lengua hasta que entramos a dentro. Yo lo besé por todas partes y él igual a mí pero nada. Ni su amigo se excitaba ni yo me sentía capaz.
-Me voy a sentir ofendida, conmigo no y con tu zorrita sí. ¿Cómo se llama ella?
-No lo sé. Eran chicas cualquiera.
Le tiré una almohada grande del sofá tirándosela con fuerza. No estaba enfadada solo me apetecía jugar.
-Genial, son varias ¡Y ni sabes sus nombres! Y dices que me quieres y…
No pude seguir hablando porque selló sus labios con los míos.
-¡No! Suelta, suelta.
Me reí en sus labios.
-He visto lo del embarazo en las revistas. Hay que ver, cuanto le das a la lengua.
-No más que tú.
-Por cierto, es una pena que te vayas a mantener en celibato hasta que te cases. Sé que hay un millón de hombres que estarían en el cielo con solo pasar una noche contigo.
Me puse sobre el sofá y lo abracé.
-Gracias, aunque no sé cómo debería tomármelo.
-Bien, pero me tendrás que prometer que yo seré el padrino de tu boda. Quiero ver quien será el afortunado.
-Te quiero.
-Y yo a ti Stella.
Sin duda él era el mejor amigo que podía desear y del que nunca me quería alejar.
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No podía hablar, quería llorar y patalear. Agarré fuertemente la servilleta hasta destrozarla.
-No, no quiero romper con Fray.
-Queda un mes para la pretemporada.
-¿Y eso qué? ¿No podemos mantener un rato más la farsa? Me gusta estar con él. Es una de las pocas personas que es sincero conmigo.
Ya entendía a Rosalie con eso de aire nuevo y fresco.
-Has disfrutado siete meses, sabías que algún día esto llegaría.
-¡Pero tengo un anillo!
-Un anillo falso.
-No quiero perder a mi amigo.
Por más que le debatí a Aro durante más de una hora no conseguí nada. Salí de la cafetería y fui hacia un parque por el muelle. Ahí estaba rodeada de personas pero me sentía sola. Sola en la oscura noche.
Yo nunca creí que la vida como modelo fuera tan solitaria. Yo creí que eran fiestas y pasarla bien. Y así lo era hasta que conocí a Fray.
¿Por qué teníamos que romper? ¿Solo porque empezaba el dichoso futbol?
Sentí a alguien que se sentaba junto a mí. Supe inmediatamente quien era.
-¿Lo sabes?
-Sí, desde ayer.
Apoyé mi cabeza en su hombro.
-Cuando estaba contigo era una buena persona, no hablaba mal.
-Cuando estaba contigo no me comportaba como una diva.
-Dejaste de comportarte así desde hace un mes.
-Sí y me encerré en mí.
Abracé su brazo mientras comenzaba a llorar. Todo en mi vida había cambiado desde hace un mes. Desde ese día me sentía la peor persona del mundo pero Fray me hizo ver que no era mi culpa. Me hizo ver lo mejor de las cosas y de las personas. Me hizo ver muchas cosas.
-¿No podemos hacer nada para estar un tiempo más juntos?
-Puedes venir a verme jugar. Te daré pases para todos los partidos.
-No me gusta el futbol.
-Entonces nos tendremos que decir adiós pero podremos vernos en dos meses. Ahí podemos decir que hemos quedado como amigos.
-¿Y si lo intentamos? Podemos ser una pareja de verdad.
Me limpié las lágrimas.
-Tenemos que terminar. Es lo mejor.
-¿Ya no me quieres?
-Claro que te quiero solo que… no puedo tener una pareja de verdad.
-¿Por qué no?-Pregunté con un hilo de voz.
Mis ojos se volvieron a llenar de lágrimas ante el rechazo.
-Ambos sabíamos que esto no duraría mucho-Él con sus dedos quitó mis lágrimas.
¿Qué no duraría mucho? Nunca nos dieron fecha límite, incluso nos dijeron que si surgía chispa mucho mejor. ¡Hay chispa! Pero al parecer solo por mi parte. Yo lo llegué a considerar como algo más que mi amigo pero él a mí solo como la mujer que le salvo el pellejo. Nunca nada más.
Aparté sus manos de mi cara y me levanté.
-Me alegra saber cuánto significaba para ti. Si así eras con tu antigua novia me compadezco de ella.
-Era lo mejor acabar con esa relación, al igual que con esta. Lo siento.
Caminé con mucho peso en los pies alejándome del lugar. Me abracé a mí misma cuando me di cuenta que Fray no volvería a buscarme. Tenía que haberlo sabido, yo no estaba hecha para una relación si al final, eran los hombres quienes tomaban el control de mi vida convirtiéndose en mi centro.
Me perdí entre la multitud con un gran nudo en la garganta.
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Agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio…
Doce meses, diez millones ganados, ocho grandes escándalos, seis meses de descontrol, cuatro noviazgos y rupturas, dos anillos de compromiso, cero amigos reales.
En total, doce meses de soledad.
Y nuevamente agosto.
Una extraña música retumbaba en las paredes. Pero estaba tan borracha que no me daba ni cuenta que era, que bailaba ni con quien.
Me sentía tan sudorosa y tan pegajosa que tenía muchas ganas de ducharme. Quería agua, mucha agua.
-Quiero agua.
No supe a quién le hablé pero al cabo de unos segundos escuché como el gentío gritaba.
-¿Qué quieres?-Me preguntaron muchas voces gritando.
-Agua.
-No te escuchamos.
-¡Agua!
No sabía como pero presentía que me llegaría un regaderazo de agua. No llevaba nada importante que se mojara.
Cuando sentí el agua sobre mí comencé a saltar. Llevaba unos tacones muy altos así que me los quité y los tiré por alguna parte. Por lo que pude notar estaba al lado de una barra así que me sujeté a ella mientras daba vueltas y el agua me seguía.
Me reí de la nada. Me reí de todo.
No sabía lo que hacía, ahora tenía frío. Sin embargo, seguía moviéndome. Toda. Sin parar. Como si aquella fuera mi última noche. Y yo quería que lo fuera. Di tantas vueltas que me caí de donde estaba pero numerosas manos me llevaron como un barco sobre una ola hasta un mullido lugar. Me entró mucho sueño pero no podía quedarme en ese lugar.
Iba a buscar mis zapatos pero sería una causa perdida. Había venido sola así que no había forma de que alguien me llevara a mi casa y se asegurara que llegara bien.
Doce meses de soledad.
Conduje por un camino que me conocía, un lugar por donde la policía no pasaba a esas horas. Sabía sus turnos perfectamente. Aparqué a un par de manzanas de mi edificio y abrí la puerta como pude. Me tambaleé hasta llegar al ascensor.
Y si no hubiera sido por el sonido, me hubiera quedado dormida.
Avancé por el pasillo hasta llegar a mi piso. Entré topándome con la oscuridad mi hogar y con las luces de la gran ciudad de New York. Eran tan abrumantes.
Sin duda, New York me había engullido, masticado y vomitado.
Me acosté en la alfombra mirando las ventanas. Definitivamente estaba entrando en un como etílico.
-Si nos vemos mañana espero que me traigas mejor suerte.
Pero no nos vimos, ni el siguiente día ni el siguiente. Stella la diva definitivamente se estaba despidiendo de ese mundo. Murió. Cuando desperté simplemente era Stella, la niña bonita de América. Una muñequita por afuera, una mujer destrozada por dentro. Al menos quería ser eso, era mejor que ser la diva.
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-Aro, déjame un rato. ¡Estoy en plena matanza de diva!
-Es una fiesta importante. Es un socio nuevo que te quiere a ti como su modelo y el precio le da igual. Incluso dice que lo puedes poner tú.
Arqueé una ceja.
-Denegado. Él no quiere nada bueno conmigo.
-Es de toda mi confianza. Me dijiste que estabas matando a la diva, pues esta es una buena forma.
Apoyé mi cabeza contra la mesa de la cafetería. Estábamos en la cafetería de Natalie en Seattle. Llevaba dos semanas ahí. Formaba parte de traer a la Stella, la niña bonita de América. También quise visitar a mis amigas y al precioso bebé de Bree. Era un niño encantador de ojos azules y pelo rubio. Matt dice que es una copia exacta a él cuando era un niño.
-Bien, pero iré vestida de blanco virginal con unos zapatos y accesorios dorados que he visto por una tienda al pasar. Y me lo pagarás tú.
-¿Alguna otra cosa más?
-Dónde.
-Miami.
Mediados de agosto y Florida no eran una buena combinación. Hacía demasiado calor. Esta vez la fiesta era en una mansión blanca enorme junto a un acantilado. Y también había celebridades
¿Quién destacaba? Yo.
Ir vestida de blanco con mi extraño color no me hacía pasar desapercibida sobre todo después del apodo que me habían puesto. Stella, la de los novios a la fuga. La razón era porque coleccionaba tantos anillos de compromiso como Jennifer López pero nunca llegaba a casarme.
-El rol será, no me despego de ti y todos felices ¿No?
-Sí, no queremos que superes a JL.
Lo estaba despedazando con la mirada. Con no superar a JL se refería a que no quería otro anillo de compromiso en mis dedos.
-Stella, preciosa ven aquí.
Una desconocida chica vino hacia mí y me abrazó con fuerza. Como si nos conociéramos de toda la vida. Ese era el efecto que la niña bonita de América causaba. Todos la adoraban y la amaban. Era la muñequita de todos.
-Ey, ¿Qué tal?
Y yo tenía que hacer como si también los conociera.
-Muy bien. Estás monísima con ese conjunto-Apretó mis mejillas- Estás tan adorable. La última vez que te vi aun vivías en Seattle y eso fue hace años pero sigues tan mona como siempre ¿Cómo lo haces para tener esa piel de bebé tan suave?
Soy así de perfecta, cariño.
-Eh ¿No lo sé?-Me mordí el labio.
Estuve haciendo la aburrida rutina de siempre durante dos horas hasta que Aro me llevó al despacho. Él tenía prisa así que me dijo que me dejaba sola.
-Se una niña buena-Me dijo mientras me abría la puerta y me alentaba a pasar. Se despidió de mi peñizcandome las mejillas.
-Siempre lo soy-Le enseñé la lengua.
Entré pero apenas di unos pasos y ya estaba patidifusa. Miré hacia atrás, miré a ambos lados y miré hacia arriba. Me quedé entrecerrando los ojos en dirección recta.
-Me gustaría no hacerme tanto la diva y pensar que esto es casualidad.
Le dije al supuesto socio de Aro.
-Bueno, puedes hacerte la diva. No es casualidad.
Me di media vuelta para protestarle a Aro pero él en ese momento me cerró la puerta.
Ya decía yo que estaba demasiado raro. Claro, él era uno de los que quería a Stella la niña buena porque con eso llegaba a Renesmee. Y el que se encuentra a mi lado quería a Nessie.
Adopté una postura seria y me senté sobre la silla enfrenté de él.
-Primero quisiera saber si esto es real. Porque si lo es debe de haber un abogado firmando los documentos de contratos y todo eso.
-Ya está todo firmado solo quedaría tu firma.
Observé detenidamente a mi acompañante. Había pasado tanto tiempo que me asombraba que aún estuviera ahí. Presente.
-Jacob ¿Qué quieres? Han pasado más de dos años.
-Serán dos años el 23 de agosto.
-Yo cuento lo otro.
Volví a observarlo. Habían pasado más de cuatro años desde que lo volví a ver y seguía igual. Incluso creo que hasta tenía más atractivo. Me volvían los recuerdos de porque estaba tan enamorada de él. Pero Jacob no me convenía. Jacob era destructivo.
-Entonces es un contrato real. ¿Desde cuándo tu trabajo se ha trasladado a esto?
Él no me respondió de inmediato, seguía mirándome como si fuera la primera vez en su vida. Lo alenté con la mirada a que hablara.
-Desde hace dos años. Llevábamos tiempo explorando otras fronteras.
-¿Y que tiene que ver la mecánica con las pasarelas o la actuación?
-Ha habido cambios.
¡Como todo Jacob! Todo cambia. Nada se queda igual. Algunas cosas mejoran y otras empeoran como mi cabreo hacia a ti.
-¿Cómo qué? Tu zorrita se cansó del mundo de los hombres y quiso algo más femenino. O ya sé, tenías ganas de regodearte de mí. Claro querías ver una Renesmee pre-destruida, destruida y post-destruida. Pues te informo que llegas tarde.
-Leah no tiene nada que ver.
-Sí que lo tiene. Si yo hubiera vivido en mi feliz mentira ahora mismo tal vez me encontrara en la situación de Bree ¿Sabes que es mamá? Tiene un bebé de ocho meses idéntico a Matt. ¿Ves de lo que te has perdido?
-Quiero contarte la verdad pero no sé cómo…
-Has tenido dos años. Con eso me da tiempo a tener otros cuatro anillos de compromiso más.
Miré decididamente aquellos ojos heridos y dolidos.
Mis palabras, mis preciosas palabras.
-Y unos ocho noviazgos más. Pero no creo que tú quieras saber esa parte ¿Verdad? Haber te contaré de mi vida post-Jacob. Bien, era despertarme llorando porque tenía pesadillas con vosotros.
-Perdo…
-Espérate, no me has dejado acabar-Le regañé como a un niño pequeño- Mis comidas se redujeron a una al día, la comida. Y luego todo el líquido que ingería se iba en lágrimas. Me la pasaba mucho tiempo en la bañera escuchando… atento eh, Will always love you-Suspiré de forma cansada- La verdad, ya te imaginé casado y con una familia feliz. Aunque conservaba la esperanza que no pudieras dormir por las noches pensando en aquella chica a la que le rompiste el corazón sin piedad.
-No he podido dormir ni una noche sin pensar en ti.
En otros tiempos ya estuviera llorando. Pero mis lágrimas solo salen cuando yo quiero. Las tengo bien amaestradas.
-Pues que mala suerte para ti. Yo dormía muy bien en la cama de nubes cortesía de tu tarjeta. Has sido amable al no cancelarla. La disfruté mucho. Con ella pagué ciertas cosas que los dueños de mis anillos de compromiso disfrutaron.
Sí Jacob, aparta la mirada. Aprieta los puños. Siente la ira y el dolor recorrer en todo tu organismo. Bienvenido a mi anterior vida.
-También yo…
-Recuerdo aquella noche.
Lo miré con cara de: explícate.
-Recuerdo que Leah me invitó a un bar a celebrar que nos íbamos a casar. Le conté lo de la casa en la bahía y los otros planes.
-¿Qué casa en la bahía?
-A ti te gustaban los lugares tranquilos. Después de la… después del viaje al Mediterráneo tenía planeado que fuéramos a vivir a una casa en la bahía. Era un lugar tranquilo, como a ti te gustaba.
Pestañeé una sola vez cuando él no apartó la mirada de mí.
-Sabes cómo hacer inmensamente feliz a una mujer, lo malo es que también sabes cómo hacer muy infeliz. Eres muy extremista.
-Ese día bebí demasiado y me comencé a sentir mareado. Ella me dijo que quería asegurarse que llegaba bien así que me acompañó. Pero en algún lugar después de la puerta todo se me hizo confuso, me entró sueño y lo siguiente que recuerdo es que decía tu nombre y veía tu rostro en ella mientras… la besaba.
Me mantenía inescrutable pero una corriente recorría mis piernas y mi corazón.
-Recuerdo besarla y decir tu nombre hasta que todo se volvió oscuro y me desperté con Leah. Lo siguiente fue verte llorando.
Jacob alargó su mano para coger la mía. Mi corazón se estrechaba y quería fundirse con él.
-Nunca podré perdonarme por verte llorar así, perdóname por favor. No… no te pido nada solo quiero tu perdón, sería afortunado si me dejas ser al menos un amigo tuyo o si al menos me dejas felicitarte por tu cumpleaños o me dejes enviarte tarjetas de navidad. Algo, no me importa lo mínimo que sea. Solo no me alejes de ti por favor.
Me dolía la garganta de apretar tanto ese músculo para no llorar. Las traicioneras de mis lágrimas se habían aliado con mi necio corazón.
-Perdóname, te juro que no pasó nada. Te juro que no la toqué. ¿Me crees?
Su mirada lastimera, sus ojos vidriosos… Me rendí, no iba a ser tan cruel.
-Jacob… estás perdonado desde hace un año y un mes. Exactamente un mes antes de la pre-temporada de la Super Bowl. Creo lo que dices. Te perdono y te creo. Es algo increíble decir esto sobre todo que una mujer se lo haga a un hombre pero sé que… Leah te drogó.
-¿Cómo…?
Aparté sus manos de las mías y me levanté. Muy incómoda.
-Esto es uno de esos momentos incómodos en los que… ¿Hay algún whisky o ron por aquí?
Busqué por los armarios hasta que encontré un ron y serví dos copas.
-Ten bebe y no preguntes ¡Bebe!-Le ordené cuando se quedó quieto.
Por mi parte yo me tomé dos de golpe.
-Bueno, todo empezó con Fray. Mi segundo prometido. Él me decía que no era bueno contener tanta rabia y un día que estuve de vista en Seattle visité a la zorrita. Verás, nunca jamás de los jamases hagas enfadar a una mujer despechada y enfadada. Puede ser muy agresiva. Bueno, yo fui a su piso y ella me abrió la puerta. Ese fue su gran error. Primeramente le dije que me dijera la verdad de lo que pasó entre ella y tú. Me volvió a contar esas mentiras. Mi paciencia no duró mucho y le pegué una muy buena bofetada que la llevó al suelo. Ahí le pegué unas cuantas hasta que ella logró ponerse sobre mí pero la tiré. Al final logré que confesara todo. Me dijo que te había drogado y que ella solo había planeado hacer fotos y enseñármelas el día de la boda la muy zorra. Pero que yo viniera antes también le sirvió. Me dijo que ella no iba dejar que me quedara contigo y bla bla bla bla. Hasta que me dijo algo en lo que sí tenía razón. Ella me dijo que después de todo este tiempo si volvía contigo no sería lo mismo, que habría algo roto entre nosotros. Yo no supe si prestarle atención solo sé que le rompí la nariz y le arañé la cara. Le advertí que no se metiera conmigo, fue por defensa propia, ella golpeó mi corazón primero.
-Sabías la verdad-Dijo sin poder creérselo-Entonces…
Se levantó muy inquieto de su silla.
-¡Sabías la verdad!
Se estrujaba tanto el pelo que si seguía así se lo arrancaría.
-Sí, pero decidí que era mejor que no volviéramos.
Se giró para mirarme a la cara.
-¿Decidiste por nosotros?
-Bien, ya no había un nosotros. Más bien yo ya tenía mi propio nosotros en ese entonces.
-No me importa, siempre somos un nosotros. Y decidiste tú sola ¿Acaso yo no importaba?
-Relájate y tómate otra copa de ron.
Se sirvió una buena copa y se la bebió de golpe.
-Yo también tenía derecho a decidir.
-No, perdiste el derecho cuando dejaste que Leah se metiera en nuestras vidas. Por eso, a pesar de saber la verdad he sido cruel contigo. Sigo enfadada. Yo te lo advertí, incluso Embry lo hizo. Ese fue mi castigo para ti. En nuestra primera cita me dijiste que en cuanto me hicieras daño te alejarías de mí ¿Recuerdas a aquella Renesmee ingenua y tonta? Pues eso le dijiste. En fin, ha sido un placer volver a verte.
Caminé hacia la puerta y antes de irme me giré para decirle unas últimas palabras.
-Te recomiendo que comiences a planear tu futuro familiar porque conmigo no tienes ninguna posibilidad salvo que te quieras unir el club de novios a la fuga de Stella si me regalas otro anillo de compromiso.
Giré el pomo pero la puerta no abría lo volví a intentar y nada.
-¿Podrías ser tan amable de abrirme la puerta?
Jacob estaba con la mirada perdida. Demasiada información. Se apoyó sobre uno de los estantes. Oía que decía algo pero no lo escuchaba, murmuraba demasiado bajo. Se giró de golpe para sentarse en su silla.
-Si firmas el contrato sí-Había una extraña resolución en un mirada. Algo que nunca había visto en él- Podemos acordar el resto otro día.
-¿Y tener que verte más de lo necesario? Bromeas. Hoy lo acordamos todo. Y el dinero no lo quiero para mí, dónalo a hospitales para mejorar sus aparatos. Pero hospitales pijos como en el que yo estuve de residente no, uno que realmente lo necesite.
Firmé el contrato sin leerme nada y por fin pude salir. Ahora estaba en busca y captura de Aro para degollarlo de una buena vez.
Hola, Hola Bad People! Me odiais? odiais a Nessie? Yo una vez dije que tampoco fuerais tan crueles con Jacob claramente yo sí sabía la razón del porqué lo defendía.
¿Alguna pensaba que Jacob era inocente? Pues lo era.
Programación de la semana: (A partir de las 22.00h GTM+2 (porque es verano), España)
Miércoles:
-Capítulo 81: Atrapada y encontrada
-Capítulo 82: Lee antes de firmar, tampoco te secuestraran
Jueves:
-Capítulo 83: El paciente americano se rindió
-Capítulo 84: Corazón desbocado
Viernes:
-Capítulo 85 (final y epílogo): No me dejes caer
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Rose Black20: sí, pensé que sería buena idea el maratón. Lo de la fiesta se me ocurrió espontáneamente, fue la parte que menos tardé en escribir, incluso yo me emocioné cuando escribí sobre mis amores platónicos (sí, Nessie y yo compartimos a.p.). Y sí, está muy trastornada ¿Pero tú que harías si encuentras al amor de tu vida del cual llevas enamorada la mitad de tu vida en la cama con otra y que esa otra es tan cercana a ti? Él le prometió la luna y las estrellas y luego la dejó caer. También es que yo soy una dramática jeje. Pero como has visto, Jake es inocente!
Referente a lo de Jacob… sí, soy malvada. Juas juas juas
