IMPORTANTE: Los personajes no son míos, ya lo saben ^^U

ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:

Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.

…blablá… es la narración de Sango

"…blablá…" es la narración en tercera persona.

—…blablá…— son los diálogos.

/…blablá…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.

"…blablá…" son los pensamientos.

Grito Silencioso

Capítulo XII
"¿Coincidencias?"

Observo a Náraku y luego a Miroku, decidida a no arriesgarme a empeorar las cosas. Suspiro, aparentemente molesta, y alejo a Miroku.

─ Papá, Miroku sólo venía a "despedirse" ─ miro a Miroku un segundo y prosigo ─, y ya lo hizo, así que puede irse y dejarnos en paz.

Miroku me mira, negando con la cabeza en forma de desaprobación. De dirige a la puerta y, por unos segundos, cruza su mirada con la de Náraku, desafiante. Ambos sostienen la mirada por un instante, luego Miroku sale de la habitación, dejándonos solos.

─ Qué molesto es ese chico… ─ murmura Náraku, cerrando la puerta de la habitación. ─ Supongo que no nos molestara más, ¿o sí?

─ No, padre, ya dejé claras las cosas y ni él ni los muchachos, volverán a molestarnos ─ le respondo, observando su semblante frío y calculador.

─ Bien, entonces emprenderemos nuestra nueva aventura juntos mañana en cuanto salgas del hospital ─ sonríe malicioso, acariciando mi cabeza ─. Y ya nada ni nadie podrá impedir que seas sólo mía.

Asiento con la cabeza, resignada. Todo esto es por el bien de los muchachos. Será mucho mejor para ellos sin el peligro de Náraku cerca.


"Años después…"

Me sumerjo en el agua tibia, cubriendo todo mi cuerpo con ella, tratando de limpiarlo de alguna forma. Tomo aire y hundo mi cabeza en el agua, por unos instantes, deseando estar en otro lugar, en otro momento, con otras personas…

Se abre bruscamente la puerta del baño e ingresa la última persona a la quiero ver hoy: mi padre Náraku. No me esfuerzo en cubrirme, ya ni siquiera me importa si me ve o me toca. Me observa detenidamente y hace una mueca, un poco molesto.

─ Le he dicho a Bankotsu que detesto cuando deja que te traten "así" ─ masculla, pasando su pulgar por mi hombro enrojecido.

─ No tuvo de otra, sabes que el señor Kummer paga bien para que sus deseos sean cumplidos ─ respondo, sonriendo tristemente.

Náraku sonríe también, luego sumerge una mano en el agua, buscando mi cuerpo, acariciándolo sin delicadeza, sin darme descanso…


"Un joven de tez clara, ojos ámbar y un voluminoso cabello plateado nadaba pensativo en la piscina del patio trasero de la lujosa propiedad, mientras en la orilla, recostado sobre una de las sillas de playa, se encontraba un hombre de rasgos similares, pero con la mirada mucho más calculadora y el cabello liso largo amarrado en una cola.

─ InuYasha, deberías dejar de jugar y pensar en lo que te estoy diciendo ─ increpó el hombre recostado en la silla, mirando de reojo hacia la piscina.

─ Deja de fastidiar, Sesshoumaru ─ respondió el aludido, molesto ─. Te he dicho miles de veces que no quiero un matrimonio arreglado.

─ Pero si ni siquiera conoces a la afortunada… ─ Sesshoumaru sonrió y se puso de pie, acercándose a la orilla. ─ Podrías darle una oportunidad, es una encantadora jovencita… me basé en tus gustos para escogerla de una de las más acomodadas familias del país.

─ Pero qué molesto eres ─ InuYasha salió del agua, dejando un rastro de brillantes gotas tras de sí ─. Está bien, la conoceré, pero no te prometo nada: detesto este tipo de matrimonios.

─ De acuerdo, como gustes ─ Sessshoumaru sonrió maliciosamente, mientras ingresaba en la residencia.

InuYasha suspiró, incómodo. Odiaba ese tipo de cosas con las que su hermanastro lo hacía cumplir. Desde que su padre falleció hacía un par de años, todo había quedado a manos de Sesshoumaru, incluyendo la tuición y cuidados de InuYasha. El joven no estaba feliz con ello, pues nunca se había llevado bien con su hermanastro, además tampoco estaba de acuerdo con ese tipo de normas impuestas por la alta sociedad en la que vivían, pero no le quedaba de otra. Aunque ya tenía la mayoría de edad, su padre había estipulado en su testamento, que Sesshoumaru sería su "apoderado" hasta que estuviese felizmente casado y acomodado. Y eso, según las palabras de su hermanastro, sería cuando sentara cabeza y contrajera matrimonio con alguna de las chicas de acomodada familia que el constantemente le estaba presentando.

"Rayos… como extraño esos momentos en los que podíamos solucionar todo juntos…"

El ojidorado tomó una toalla y se secó, luego se dirigió a su habitación para vestirse y asistir a la universidad. Era su último año y ya estaba por terminar. Estudiaba economía, para poder seguir con el negocio de su padre, y le iba bien, aunque no sobresalía. No tenía novia, aunque si muchos affaires y le gustaba disfrutar su vida de universitario. Sabía que no podría evitar por mucho más el matrimonio, por lo que había decidido no encariñarse con nadie y vivir la vida loca.

"Después de todo, la última vez que me encariñé… "

InuYasha suspiró, apartando de sus pensamientos esos recuerdos momentáneos. No era momento de pensar nuevamente en ello."


"Miraba fijamente el cielo azul que se alzaba sobre ella. Alzó la mano, tratando de alcanzar una nube, y luego la bajó con lentitud, mientras cerraba los ojos con cierta pesadumbre. Apartó unos mechones de color oscuro de su rostro y suspiró.

─ Kikyou, es hora ─ una voz apartó los pensamientos que apenas comenzaban a formarse en su cabeza ─. Debes comenzar hoy con el entrenamiento.

Kikyou se puso de pie, sacudió su jeans y se acomodó el cabello, luego mostró su sonrisa más radiante y se encaminó hacia la casa, acercándose a una mujer alta, de ojos rojizos y cabello castaño oscuro: su tutora Kagura. Ambas se subieron a un vehículo de color azul oscuro y se dirigieron a un gran edificio de construcción moderna, con enormes cristales en sus ventanales. Descendieron del vehículo e ingresaron al edificio, Kikyou sonreía alegremente, mientras procuraba caminar erguida, con seguridad pero encanto. Su entrenamiento para modelo comenzaría ese día, y quería dar una buena impresión.

En una elegante oficina, las esperaba Yagami Koharu, la directora e hija del dueño de la agencia de modelos en la que Kikyou trataría de ingresar.

─ ¡Kagura, Kikyou! ─ Koharu las saludó con una brillante sonrisa. ─ Me alegra verlas. He estado pensando mucho en qué proyectos puedo encomendarte una vez apruebes tu entrenamiento ─ Koharu la observó de pies a cabeza y continuó, decidida ─. Tienes algo que encanta, pero debemos trabajar en lo esencial. Espero que esta semana con Kagura haya instaurado lo principal y que llegues con el nivel necesario para terminar con honores tu entrenamiento ─ hizo una pausa, tomo aire y prosiguió ─. Sólo debes tener claro una cosa: jamás cuestiones nuestros métodos de enseñanza.

Kikyou asintió, sonriente y luego mostró algunas de sus habilidades adquiridas durante su breve entrenamiento con Kagura.

De pronto fueron interrumpidas por el tono del celular de Koharu. La chica pidió disculpas y contestó:

─ ¡Amor! ¿Cómo estás? Claro, Miroku, almorzaremos juntos… sí, tengo mucha curiosidad por conocer ese nuevo proyecto que quiere presentarnos la familia Higurashi… claro, como uno de los principales accionistas y mi prometido, tienes todo el derecho a opinar… Sí, nos vemos donde siempre. Te quiero.

La mención del nombre la hizo recordar… claro, podría ser cualquier Miroku, pero los recuerdos eran inevitables, más en ese día tan particular. Koharu llamó su atención, pidiéndole unas demostraciones más de su talento, pareció complacida y les ordenó comenzar con el entrenamiento en pasarela.

"Hoy serían 4 años… ¿dónde estará…?"


"El muchacho cortó la llamada y suspiró, mirando la pantalla con cierta tristeza. Se había resignado hacía 2 años a seguir buscándola, pero en esa fecha siempre la recordaba y era inevitable. Luego de eso, su vida se había vuelto rutinaria y simplemente se esforzaba en pasarlo bien; se había enfocado en terminar su Ingeniería Comercial y sacar adelante el negocio de sus padres, demostrando grandes habilidades para manejar las transacciones, buenas decisiones y tino en los asuntos empresariales de su familia.

Y, como otra buena decisión, aceptó el acuerdo de sus padres para comprometerlo con la hija del dueño de la mayor empresa de modelaje del país. No lo dudó, la chica era hermosa y el negocio era prometedor, una gran inversión. Koharu sin embargo, a veces lo volvía loco. Ella no aceptaba mucho que él fuese hombre de negocios full time y que en su tiempo libre, quisiese divertirse por ahí, por lo que ella le exigía pasar más del tiempo que él deseaba a su lado. Ahora, claro, se juntaría con ella más que nada para discutir asuntos de negocios, y para evitar que ella lo molestara el fin de semana que él quería dedicarse a sí mismo.

Miró su agenda y tachó el número que indicaba qué día era. Apretó un botón en su teléfono y se comunicó con su secretaria.

─ Jazmín, recuerda que hoy no tendré reuniones ni citas. Saldré toda la mañana, vuelvo después de almuerzo.

─ Entendido, joven Miroku, que tenga una agradable mañana ─ contestó su secretaria, mientras Miroku sonreía al otro lado.

Tomó su chaqueta y salió, se subió a su auto y condujo por algunas calles, casi sin rumbo, hasta que encontró la dirección que estaba buscando. Lo pensó sólo un momento y luego se bajó del vehículo, tocó el timbre y un hombre de tez morena, ojos verdes y largo cabello trenzado le abrió la puerta y después de escuchar quién era, lo dejó entrar. Luego sacó de un mostrador un catálogo de habitaciones y chicas.

─ Señor Vorobiov, aquí tiene nuestra oferta… todo disponible, excepto la habitación N° 12 y 20 y las chicas Samira y Nedez.

Miroku se sentó y observó el catálogo con atención, mientras pasaba las páginas con distintas habitaciones temáticas y fotos de chicas semidesnudas en actitudes sugerentes y sensuales. Se detuvo en las fotos de Samira y Nedez y las contempló interesado: algo había en ambas que llamó su atención. La primera muchacha tenía una piel morena, ojos verdes ocultos tras un antifaz dorado y una cabellera crespa negra que caía rebelde por su espalda, se encontraba en una actitud gatuna provocante; la segunda, era una chica de tez blanca, ojos marrones y cabellera castaña oscura lisa que cubría parte de su rostro y se alborotaba en su espalda, demostraba una actitud misteriosa, con uno de sus dedos índices sobre sus labios pintados de carmesí en señal de silencio. Se detuvo para observarlas mejor, cuando Bankotsu se aclaró la garganta y lo interrumpió:

─ Señor Vorobiov, ellas no están disponibles.

Miroku cambió la página, resignado, mientras escogía cualquier otra chica que le llamara la atención. Cuando estuvo lista su decisión, Bankotsu lo condujo a través de un pasillo con numerosas puertas numeradas. En el camino, una chica vestida con un traje de látex y un antifaz salió de la habitación que tenía el N° 12 y haciendo un gesto a Bankotsu murmuró:

─ Ban, ocuparemos la N° 2, ha cambiado de opinión, para variar…

Miroku la observó con curiosidad y, por un instante, sus miradas se cruzaron. A él le hubiese gustado mantener la mirada un poco más, pero ella la desvió de inmediato y se dirigió a la habitación que había mencionado. Iba a preguntarle a Bankotsu por ella, cuando una voluptuosa chica lo agarro por el cuello y lo arrastró a la habitación.

─ ¿Qué quiere que sea para usted, señor? ─ Preguntó en un susurro, mientras pasaba su lengua seductora por el lóbulo de su oreja.

Sus pensamientos se borraron en un instante y se dejó llevar por ese cuerpo que le ofrecía calor y placer."


Salgo de la habitación y diviso a Bankotsu por el pasillo, con un nuevo cliente. Algo en él se me hace familiar, pero no logró descifrar qué. Al acercarme a ellos, le informo a Bankotsu que mi cliente ha preferido otra opción.

─ Ban, ocuparemos la N° 2, ha cambiado de opinión, para variar…

El nuevo cliente me observa y por unas milésima de segundo, sé quién es… nuestras miradas se cruzan por menos de un instante… la desvío para que no pueda reconocerme, no es posible que él se encuentre aquí. Digo, tan lejos de casa, tanto tiempo después…

Ingreso a la habitación N° 2 y cierro los ojos, pensando. En completamente posible que él se encuentre aquí, es decir su familia es accionista de varias empresas reconocidas en este país, pero… ¿por qué en este lugar? Digo, atendemos a muchos clientes de excelente situación económica, todos empresarios importantes a los que debemos proteger para que no sean protagonistas de un escándalo. Seguramente…

─ Seguramente, no has cambiado tus vicios y malas costumbres, Miroku…

Se abre la puerta tras de mí y entra mi cliente, un hombre calvo y rechoncho, con un traje gris oscuro y la corbata a rayas negras y rojas desarreglada. Me observa con deseo, con esa mirada lasciva que tanto detesto. Le sonrío con picardía, mientras me acerco a él y le entrego una caja.

─ Aquí están sus herramientas, amo.

Él sonríe malicioso y la recibe. Será una larga mañana…


"Koharu esperaba sentada en la mesa que siempre reservaban, con sus gafas de sol puestas sobre su cabeza y mirando aburrida, como pasaban los vehículos y transeúntes. Odiaba esperar, pero Miroku siempre se retrasaba unos cuantos minutos.

Suspiró, observando una carpeta que tenía sobre la mesa. La abrió y miró las fotos de muchachas seductoramente provocativas que había en su interior. Sin prestarles mucha atención, leyó la primera página de la carpeta que describía el proyecto:

"Proyecto N° 27.850: Le femme fatale.

Objetivo: Crear una línea de ropa y lencería que resalte la sensualidad de las mujeres, destacando sus curvas y atributos físicos con diversos diseños.

Definición: La femme fatale será una línea que no tan sólo haga felices a las mujeres que la usen, sino también a sus parejas, ofreciendo divertidos y apasionantes momentos para cambiar la rutina de su vida cotidiana.

Realización: Se contará con modelos exclusivas para dicho proyecto, cuyo debut será con esta línea de ropa. Además, se ofrece entrenamiento y ayuda especial de colaboradoras que enseñarán y demostrarán cómo sacar provecho máximo a su sensualidad, resaltando sus atributos naturales y utilizándolos para recrear un ambiente de fantasía en el que se disfrutará al máximo la experiencia que se trata de ofrecer."

La muchacha suspiró. La intrigaba el proyecto. La noche siguiente irían a cenar a la casa de los Higurashi y ahí les explicarían en detalle la idea; sin embargo, por lo que había logrado captar, le interesaba la idea, era algo distinto e innovador. No iba dirigido sólo a la comodidad y belleza de las clientas, sino más bien a satisfacer la vista y entretener a los clientes varones. Y, siendo sinceros, eran ellos quienes más aportaban a los proyectos económicamente, y también eran la mayoría.

─ ¿Por qué tan pensativa?

La voz de Miroku la sacó de sus pensamientos. Lo miró sonriente y lo saludó con un corto beso en los labios. Miroku se sentó junto a ella y llamó al garzón para pedirle la carta, mientras Koharu le alcanzaba la carpeta del proyecto.

─ Bien, veamos de qué se trata todo esto… ─ murmuró Miroku, tomando la carpeta entre sus manos y leyendo la primera página. Terminada la lectura, prosiguió con contemplar las fotografías, y algo le pareció extrañamente familiar. ─ ¡Vaya! Y dime… ¿estas fotos, sabes de dónde son?

─ La verdad, el señor Higurashi dijo que él tenía un muy buen contacto para conseguir a esas muchachas… ─ respondió Koharu, sin darle mayor importancia. ─ Para mí, parecen prostitutas de alta clase, nada más.

─ No deberías hablar así, esto es bastante llamativo e interesante para nuestros clientes ─ Miroku sonrió pícaramente, disfrutando hacer enfadar a su prometida ─. A los hombres nos gustan este tipo de chicas insinuantes para divertirnos.

─ Claro, pero a la hora de casarse, eligen a la más decente y desprecian a las atrevidas como simples affaires sin importancia ─ respondió Koharu, con una mueca.

─ Hablas como si te hubiese pasado algo así a ti… ─ Miroku la observó detenidamente, con curiosidad. ─ ¿Acaso es así?

─ ¡¿Cómo te atreves a insinuar algo así?! ─ Exclamó la muchacha, evidentemente molesta. ─ Me estás faltando el respeto y no permitiré…

Miroku puso un dedo sobre sus delgados labios y la silenció, con una sonrisa.

─ No armes tanto escándalo, sólo era una simple broma…

El garzón llegó a tomar su pedido, mientras Koharu se tranquilizaba, buscando unos datos en su Smartphone, los anotó en un papel y se los entregó a Miroku.

─ Aquí están la dirección y el teléfono de los Higurashi ─ dijo la muchacha ─. Mañana debemos estar a las 8 p. m. en su residencia… ¿pasarás a buscarme?

─ Claro, como gustes…

Terminaron de almorzar y luego cada uno se dirigió a su respectivo lugar de trabajo, quedando de juntarse al día siguiente para asistir a la cena. Esa sería una velada muy especial."


"Al día siguiente…"

"Abro los ojos y vislumbro la luz del sol entrando levemente por las cortinas de cubren mis ventanas. Me froto los ojos y estiro mis brazos, alejando la pereza y somnolencia de mi cuerpo. Golpean mi puerta, miro la hora y sonrío, sabiendo que no es ninguno de mis clientes, debe ser sólo Bankotsu para informarme mi itinerario del día. Me coloco mi bata sobre la mini camisola que uso para dormir más cómoda y me dirijo a la puerta.

─ ¿Sí?

─ San ─ la dulce voz de Bankotsu, llamándome como cariñosamente lo hace, me responde del otro lado ─, ¿estás en pie?

─ Pues… ─ entreabro la puerta y le sonrío con cariño. ─ Acabo de despertar, pasa… ¿qué tengo para hoy?

─ Día libre hasta la noche ─ mi informa, con una sonrisa ─. Hasta Náraku dijo que tenía cosas que hacer. Por la noche, te ha invitado el señor Mahler a la mansión Higurashi, te ha considerado y pedido especialmente, para un nuevo proyecto que iniciarán en conjunto.

Asiento con la cabeza, un poco intrigada. ¿Proyecto? Bueno, no tengo derecho a opinar ni decir "no, no deseo participar", pero… es algo nuevo.

─ No es a la cena, pero deberás ir bien vestida, y bajo tus elegantes ropas…

─ Ya lo sé, algo provocativo, sensual e insinuante… ─ respondo, pero Banjotsu me sonríe algo divertido y me pasa una carpeta.

─ En este archivo está un poco la explicación del proyecto… no creo que hoy vayas a atender a ningún cliente, creo que más bien conocerás a los jefes el proyecto y quizá, alguna futura "aprendiz".

Observó la carpeta y, con curiosidad leo el nombre en la tapa: "Proyecto N° 27.850: Le femme fatale". Observó el contenido de la carpeta, leyendo la descripción del proyecto y mirando las fotos.

─ Esto se ve… interesante ─ murmuro, sentándome en la cama mientras hojeo la carpeta.

Bankotsu sonríe y me ofrece llevarme el desayuno a la pieza. Le agradezco con una sonrisa. Al parecer, esto podría ser el comienzo de algo interesante.


"InuYasha leía un grueso libro con cifras, porcentajes y anotaciones en tablas, mientras escribía en un cuaderno sacando cálculos.

Sesshoumaru ingresó a la habitación y lo observó un momento, pensando en lo buen economista que sería y la gran inversión que había hecho al pagar sus estudios y mantenerlo durante ese tiempo. Luego se aclaró la garganta, llamando la atención de InuYasha.

─ Querido hermano, hoy estamos invitados a la residencia Higurashi, donde conocerás a la que espero, sea tu futura prometida.

InuYasha rezongó un poco molesto, lo vio de reojo y sresopló.

─ Few, si es lo que te dije que haría, tendré que ir…

Sesshoumaru asintió con la cabeza, dejando solo nuevamente a InuYasha. Él miró nuevamente su libro y sus apuntes y decidió que era hora de un descanso."


"Kikyou modelaba algunas tenidas, mientras Kagura y el diseñador le daban indicaciones de cómo destacar los distintos cortes, diseños, caídas y demás. La chica tenía un talento natural para lucir los distintos atuendos que usaba. De pronto, hubo un extraño silencio mientras ella se cambiaba, por lo que salió a ver qué pasaba.

─ Kikyou, la chica a la que quería ver ─ Koharu la saludó alegre, mientras observaba el traje que llevaba en ese momento ─. ¡Fabuloso! Quiero que uses ese mismo hoy.

─ ¿Hoy? ─ Preguntó Kikyou, un poco confundida.

─ Sí, hoy. Y quiero que vayas de inmediato a maquillaje y peluquería para que te preparen, debe ser algo casual, pero a la vez intrigante, llamativo y sensual… creo que tienes todo lo necesario para ello…

─ Está bien, pero… ─ Kikyou la interrumpió, dubitativa. ─ No entiendo, ¿qué haré hoy?

─ ¡Oh! Lo siento, olvidé por completo mencionártelo ayer ─ se disculpó Koharu, mientras observaba un catálogo que tenía el diseñador en esos momentos ─. ¡Oh, genial! Este diseño me encantó para la apertura de tu siguiente desfile, es excelente… ¡Ah, cierto! A lo que venía… Hoy irás conmigo a una importante cena en donde se discutirá el proyecto en el que te dije que me interesaba que participaras…

─ Está bien, como usted diga ─ murmuró Kikyou, un poco nerviosa por el evento.

Koharu abandonó el salón, mientras Kagura miraba con detenimiento su semblante y sonreía.

─ Bien, empecemos entonces con los preparativos para la noche…

Al parecer, esa sería una velada interesante y decisiva para su incipiente carrera."


Bueno, sé que realmente ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualicé este fic pero en serio, no he tenido tiempo: ahora soy madre de un bebé que en estos momentos tiene 1 año 8 meses y, por si fuera poco, este es el último año de mi carrera de obstetricia. Así que esto a full! Pero hace tiempo tenía ganas de continuarlo, así que aproveché mis vacaciones para hacerlo.

Espero les guste y nuevamente, perdón por la enorme espera, creo y espero que el siguiente chap no se de a esperar tanto.

Saludines!