82. Lee antes de firmar, tampoco te secuestrarán

Si me hubiera leído el contrato ahora todo fuera mucho mejor ¿Qué me costaba leérmelo? Solo me hubiera ocupado media hora más la hora adicional en la que le dijera mis quejas respecto al papel.

-Yo no voy a ir a ningún lugar por tiempo indefinido. ¿Qué te cuesta montar un estudio y arreglarlo?

Había venido hecha una furia al despacho de Jacob en Manhattan. Aro me había llamado a la hora de comer contándome las noticias. Se me quitó el hambre y no podía ni comer, odiaba no poder comer. Amo la comida y si a alguna marca no le gusta eso de mí que se vaya, hay más detrás de ella. De momento no he tenido quejas con eso. Pero lo importante es que estoy muy enfadada porque me han privado de comer debido a que a Jacob se le había ocurrido hacer su spot en no sé que parte pero por tiempo indefinido.

-Es imposible eso de tiempo indefino. Siempre hay fechas de entrega y presentación. Y por si no lo sabes yo tengo una vida muy ocupada, no como otros que se la pasan acosando a novias que no tienen el menor interés por ellos. Cáptalo Jacob ¿O te tengo que llamar señor Black?

Me encogí en un escalofrío involuntario. Se me hacía difícil llamarlo así. De cierta forma era como si dijera que era mi dueño aunque es algo parecido, mi nuevo jefe.

Otro escalofrío.

A él eso le resultó gracioso porque se le dibujó una sonrisa.

-¿Por qué sonríes?

-No estoy sonriendo.

Llevó su mano abajo para buscar en sus cajones. De ahí sacó un dossier.

-Firmaste el contrato por todas partes. Una de las clausulas era tiempo indefinido cuando los otros medios que se vayan a utilizar no estén disponible pero los otros sí haciendo que el proceso pueda continuar pero a otro ritmo.

-Quiero verlo.

-Eso será imposible, firmaste también la parte en la que no ibas a poner quejas. Esa era opcional pero tú firmaste todo.

-Por suerte que no has colado una acta matrimonial por ahí, sino ahora yo sería la señora Black-Abrí los ojos con emoción- Mmm, tendría acceso ilimitado a todas tus cuentas lo que significaría bolsos, zapatos, joyas y ropa de marcas exclusivas… pero si quisiera eso para toda la vida tendría que asegurarme de alguna manera… como un niño… Pero ese sería tu sueño-Lo miré con indiferencia- Matrimonio e hijos. Y lo último que quiero es cumplir tus sueños, tampoco soy tan perra como maquinar algo tan malvado. No, definitivamente es una idea muy mala.

- No es un mal plan-Me respondió él con cierta convicción.

Caminé hacia su mesa y la golpeé.

-No lo lograrás. Tú y yo-Hice un gesto de rompimiento- Nosotros nunca jamás volveremos a estar juntos.

Miré hacia otro lado mordiéndome el labio. Eso había sonado tan Taylor Swift. Me reí. Una canción se llamaba igual.

Pero lo iba a dejar así. Era Jacob quien sufría viéndome, era Jacob el del corazón latiendo fuertemente cuando me ve. Era él quien aún me quería.

Me fui sin decir una palabra más. Llamé a Bree para saber dónde estaba y quedamos en la casa de sus suegros. Cerca de la de Sarah.

En la puerta me esperaba ella con un inquieto bebé en sus brazos. Se me hacía enternecedora esa imagen cada vez que la veía.

-Pequeño Matt, cuanto has crecido. Cada día estás más guapo.

Le di un gran beso en la mejilla pero se la limpié enseguida por si acaso le había dejado marca aunque mi pintalabios era de larga duración. No quería dejar huella en su preciosa carita. Pero seguro que cuando creciera muchas mujeres no le quitarían su marca deseosas de tener su atención. Sí, veía a otro Matt idéntico. Solo que se llamaba Romeo en honor al personaje favorito de Shakespeare de Bree.

-Con lo que come, me deja los pechos vacíos. ¿Verdad comelón?

Bree le repartió numerosos besos por toda su carita. Las pataditas de él eran muy vigorosas.

-Vamos adentro. Estoy completamente sola, así me ayudas a dormirlo.

Era una gran mansión digna de portada de revista. La habitación del bebé estaba llena de juguetes y artefactos.

-A mí me parece demasiado todo esto para un bebé pero la madre de Matt se empeñó. Yo le dije que solo nos íbamos a quedar un tiempo para las vacaciones pero hay gente que le gusta gastar mucho el dinero de su marido.

Bree balanceó a su bebé en sus brazos durante un rato.

-¿Me puedes llevar ese moisés? Vamos al jardín, ahí hecha siestas mejor.

Llevé el moisés hacia abajo mientras el pequeño Romeo me miraba con sus intensos ojos azules. Yo le sacó la lengua y él hizo morros.

¡Oh, que tierno!

-¿Quieres algo de comer?

Pensé en mi estómago vacío que me gruñía para que lo alimentara.

-Sí, mis tripas reclaman ser alimentadas.

Al cabo de cinco minutos ya estábamos en el jardín, yo comiendo y Bree balanceando al pequeño en su moisés. Sonreí por la escena. De nosotras tres, Cathy, Bree y yo. Nunca pensé que ella sería la primera en estabilizarse.

-¿Pasa algo?

-Aún me cuesta verte como toda una esposa y madre.

-Sí, a mí a veces también. Si hubieras visto mi cara cuando me enteré… yo me la vi perfectamente estaba delante de un espejo y comencé a mirarme. El estúpido de Matt tenía una gran sonrisa en su tonta cara. No le hablé durante dos días.

-¿Por qué? Si solo estabas embarazada, ni que hubiera atentado contra tu vida.

Ella cogió aire y se inclinó hacia su bebé.

-Mi pequeño bebé, sabes que te amo y te adoro, eres lo mejor que tengo en la vida y nunca de los jamases te cambiaría por nada.

Besó su mejilla y él bostezó. Ella volvió a mirarme.

-Bueno, como sabes me casé en las Vegas y pensé que ese no sería un matrimonio largo. Le ponía máximo un año y medio. Y cuando el tiempo ya se estaba acercando ya no tenía ganas de seguir con Matt. Y él lo notó. Yo siempre le decía que se fuera con sus amigos por algún lugar que yo tenía mucho trabajo o me inventaba cualquier excusa. Después de un tiempo ya me rendí con las excusas y le dije que las Vegas ya habían pasado. Fue una frase sin sentido que ni yo entendí pero Matt captó el sentido y quiso recuperar una relación que yo no quería. Dos meses después me enteré que estaba embarazada. Dime ¿Tú a eso que le llamas? Claramente él manipuló mi fertilidad.

Bueno, al menos eso demostraba que estaba locamente enamorado y obsesionado con ella. Ojalá yo hubiera encontrado un hombre así.

-Pero mi pequeño Romeo es lo mejor que me ha pasado. Él nos unió y pude ver que tan tierno podría ser Matt. Como que me enamoré más de él-Balanceó el moisés- Mi pequeño, has hecho tantas cosas en el poco tiempo que llevas de vida. Hoy ha estado todo el día colmado de las atenciones de las amigas de mi suegra. Es el primer bebé de la zona.

El repetitivo sonido del timbre hizo despertar a Romeo llorando.

-¿Te puedes quedar con él?

El timbre volvió a sonar repetidas veces.

-¡Ya voy!

Bree se marchó hacia dentro de la casa.

Yo no sabía mucho sobre bebés así que era extraño estar a solas con uno que no dejaba de llorar. Lo cogí y comencé a agitarlo un poco. Eso pareció calmarlo.

-Bien, mucho mejor. Te ves precioso sin llorar. Tranquilo, tu mami ahora vuelve.

Romeo comenzó a moverse inquieto. Buscó algo con sus manitas hasta que apretó mis pechos.

-Lo siento, aquí no hay comida.

Entendió lo que le dije y se fue a mi pelo. Jugueteó un rato con él hasta que me lo estiró.

-No, Romeo. No seas malo.

Eso lo divertía porque siguió hasta que volvió a poner sus manos en mis pechos.

-Alguien se ha despertado con hambre. Sí, a mi cuando no me dejan dormir y me despierto con hambre también me enfado. ¿Vamos a buscar a la vaca lechera?

Me reí. Que Bree, no me escuchara decir eso.

-Bree, Bree. El pequeño Matt tiene hambre. Bree… ¿Dónde estás? Bree...

Fui a la entrada y vi a Bree hablando con alguien. Desde mi punto de vista no se veía quien era hasta que ella se giró lo suficiente. No le di importancia que fuera Jacob.

-Bree, Romeo tiene hambre y como verás yo no tengo leche.

Sentí extraña la mirada de Jacob. No tenía palabras para describirla. Él volvió a hablarle a Bree y luego avanzó hacia mí.

-Tenemos que irnos hoy.

-Jacob, déjala. Estoy segura que lo que tengáis que hacer puede esperar ¡No me quites mi momento con ella! ¿Sabes cuánto tiempo llevaba sin verla normal no al estilo diva? Aplaza ese viaje una semana más. Ella está bien ahora.

Me sentí culpable. No solo me había herido a mí misma siendo Stella la diva sino a mis amigas. Sujete más contra mí a Romeo y volví a dentro.

-Bien, vamos a darte de comer mi pequeño-Dijo Bree al entrar.

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Me levanté de la cama a base de quejas. Alguien estaba llamando a la puerta desde hace un rato y no se rendía.

-¿Quién es?-Pregunté adormilada.

No debía ser alguien peligroso si lo habían dejado entrar en el edificio. Tal vez sería Bree.

-Jacob.

Me quejé en voz alta para que me escuchara.

-¿Qué quieres?-Abrí la puerta y me hice a un lado para que entrara- Estaba durmiendo.

Cerré la puerta y fui hacia el sofá. Ahí me acosté y me tapé con una manta completamente.

-Di lo que quieras, te escucho.

-Es urgente que vayamos al viaje.

-¿Por qué? ¡Puedes montar un estudio aquí! Además si voy por tiempo indefinido me perderé mis otros contratos.

-Exclusividad durante seis meses. No tienes de otra. Estaremos por esa zona con el equipo durante algún tiempo y es mejor que vengas de una sola vez que yendo y viniendo.

Me quejé por tercera vez. Seguramente también habría firmado eso. Bueno, cuanto antes volviera mejor.

-Que me llevo.

-Hay playa y montaña. Pero pasaremos más en la montaña ahí hace frío así que llévate ropa de abrigo.

-¿Hay límite de maletas?

-No.

Con eso, me fui a mi habitación y llené seis maletas grandes. Dijo que llevara ropa de abrigo y eso abultaba.

Me la pasé todo el vuelo viendo la televisión, escuchando música o durmiendo. Me extrañó que tardáramos tanto tiempo y que la única otra tripulante fuera yo. Hicimos un transbordo pero no pasamos por donde todo el mundo solo fuimos directos a otro avión. Así que en ningún momento supe dónde nos dirigíamos. Dormí en el coche hasta que me desperté un tiempo antes de llegar a una gran mansión en la montaña. Era todo madera, piedra y cristales transparentes. Pero tampoco había nadie más. Durante todo el camino no vi nada ni nadie. Nos encontrábamos en esos lugares de nieve perpetua. Porque era agosto y hacía frío.

-¿Dónde estamos?

-Europa.

Salí del coche. Y saqué mis maletas yo sola, eso haría que cogiera calor. Cuando finalmente ya las tuve a dentro me maravillé por la vista. Era un lugar precioso lleno de montañas y nieve. Se me hizo algo extraño porque era pleno verano.

-Está todo lleno de ventanas, que poca intimidad, pero es bonito-Dije mientras caminaba por el gran salón- Que original-Dije al ver la gran chimenea con placas rojas y naranjas simulando el fuego.

Me instalé en la primera habitación que encontré. Busqué mi móvil para ver la hora y me fijé que casi no había cobertura.

Normal, estás en medio de la nada.

Salí hasta el salón y me senté en el sofá con la mano subida para intentar captar cobertura. Sentí unos pasos atrás de mí.

-¿Cuánto tiempo estaremos aquí?

-Un tiempo.

Me empezaba a preocupar tanto silencio. Dejé mi búsqueda de conexión y observé mejor el lugar. Aquí era difícil hacer cualquier cosa con el frío que hacía. Había un bosque no muy lejos pero eso no era civilización.

-¿Cuando comenzaremos?

-No hay prisa.

-¿Dónde están las demás personas?

-Ya llegaran.

Observé a Jacob averiguando lo que se tramaba. Había tenido tanto empeño en traerme para que después le diera igual todo. Y si yo intentaba huir de él no podía porque antes me moriría de frío. Ya era de noche así que no había gran cosa que hacer.

Jacob actuaba muy raro.

Nos quedaríamos por tiempo indefinido.

Y lo peor era que nadie sabía dónde estaba. No tenía nada pendiente en estos próximos meses.

Estaba encerrada con Jacob.

Estábamos totalmente solos en alguna zona aislada de Europa.

Un rápido pensamiento cruzó por mi mente. Uno que me asustó enormemente.

¡No! ¡No, no, no! Eso no puede ser. Jacob no…

Caminé fuera del sofá mirando las salidas. ¡Pero estaba a kilómetros de algo urbano!

-Jacob. Dime. Que. Has. Hecho.

Él se acercó sorprendido a mí, seguramente no se esperaba mi reacción.

-Cálmate ¿En qué piensas?

-¡¿QUÉ EN QUE PIENSO?! ¡ME HAS SECUESTRADO!

-Ah, era eso.

Abrí mi boca enormemente.

-¡¿CÓMO QUE ERA ESO?! ¡ME HAS SECUESTRADO! ¡ESO ES UN DELITO! ¡¿NO LO VAS A NEGAR?!

Se encogió de hombros y encendió la tele ¡Era una Smart TV! ¡Que van con Internet!

-¡¿POR QUÉ YO NO TENGO COBERTURA?!

-¿Qué quieres ver? ¿Película, serie, noticias, documentales…?

Intenté controlar el ritmo de mi corazón pero no lo logré. Estaba desbocado. Lo único que logré controlar fueron mis gritos.

-¿Por qué me has traído aquí?

Me paré enfrente de él. Jacob estaba sentado así que se veía más pequeño.

-Quiero recuperarte-Se levantó con firmeza quedando solo a unos centímetros de mí- Y esta era la única forma de hacerlo.

-Ni pienses que voy a coger Síndrome de Estocolmo. Ya verás, en cuanto salgamos de aquí no me volverás a ver. ¿No has escuchado eso de si quieres algo déjalo ir? Pues aplica eso ¡Déjame ir!

Jacob acercó su rostro más al mío, era como si estuviera a punto de besarme.

-Sabes toda la verdad, yo te amo y sé que tú me sigues amando. Si tengo que secuestrarte para que vuelvas a ser mi Nessie lo hago. Has estado más de un año comportándote como una diva sin razón. Yo te quería y te quiero, no me importaba que todo hubiera sido un maldito error. Hubiera olvidado ese tiempo y fuera como si nada. He estado torturándome porque otros desconocidos podían tocarte y yo no. Moría cada vez que veía un anillo de compromiso en tu mano. Temía que ellos disfrutaran de tenerte vestida de novia para ellos. No saldrás de aquí hasta que me vuelvas a decir te amo.

Apreté fuertemente la mandíbula. Tenía que hacer algo o me quedaría toda la vida en aquel lugar. Besarle fue lo único que se me ocurrió. Lo besé con ansias y con ganas. Lo acabé tirando en el sofá y me coloqué a horcajadas sobre él.

-Te amo.

Nos miramos fijamente a los ojos hasta que él me quitó de encima suyo.

-Haz lo que quieras. Tienes todo el tiempo de mundo para hablar con sinceridad. Te felicito, puedes ser una buena actriz.

Se levantó y me dejó sola en el gran lugar.

-¡ENTONCES MORIRÁS AQUÍ PORQUE NUNCA TE DIRÉ ESO!

-Será un placer pasar el resto de mi vida contigo.

Gruñí de rabia. Iba a salir de ahí costara lo que costara.

.

.

.

Llevaba horas viendo el reloj pasar. No tenía sueño.

Tic-toc, tic-toc, tic-toc.

La casa era muy grande pero yo estaba siempre en alguno de los sofás cerca de la chimenea. Pensando y pensando que había hecho para acabar secuestrada por mi ex novio.

-Quiero saber específicamente en qué lugar de Europa estamos.

-En el Círculo Polar Ártico, Noruega.

Agosto, Noruega… Sí, seguramente él podría inventar la excusa que decidió llevarme a un lugar alejado del mundo para patinar por las pistas. Si alguien nos encuentra creerán que fue una escapada de novios.

-Hay gente que me buscará. Mañana es decir hoy, había quedado con Bree. Ella me buscará.

-Bree sabe que estás aquí, por eso antes de ayer estaba en la casa de Matt. Ella decía que no hacía falta un secuestro.

-Cathy.

-Bree le informó.

-Dylan.

-Él me ayudó. Si no me equivoco fue quien te plantó un poco los pies en la tierra.

-Aro.

-Digamos que te vendió, pero piensa que sí estás trabajando.

No me sorprendí, en cuanto Aro veía dinero se olvidaba de todo.

-Mis padres.

-Hable con ella, lo comprendió y me apoyó. Pero tu padre sigue pensando que estarías mejor con un doctor.

-Rosalie y Emmet.

-Están en su propia burbuja.

-Alice.

-Está inversa en sus diseños.

Aplasté una almohada contra mi cara y di media vuelta para quedar boca abajo. Colgué mi brazo fuera del sofá y lo balanceé. Mi mente pensó rápido en otro nombre.

-¡Fray! Él me llamó el otro día porque quería una cita ¡Sí! Lo ves, no lo tienes todo controlado.

Lo de Fray era mentira, lo había ignorado completamente desde que no quiso intentar empezar una relación.

-Al no encontrarte llamará a Aro y él le dirá que estás desconectando.

Bufé tanto como un globo deshinchándose y me hundí en el sofá hasta caer en la alfombra. Era la madrugada y yo tenía tanto sueño como si fuera la víspera del 4 de Julio.

-Bueno, al parecer todos queréis que me desintoxique de Stella pero ya lo estaba haciendo e iba genial.

-Ya, yo te ayudo a que vayas perfecta.

Bien, él me quería de vuelta pero a su lado. Ya haría yo que no me quisiera ver ni en pintura.

-No sé porque me siento como si estuviera en esos interrogatorios en los que no te dejan salir hasta que cuentes la verdad. ¿Quieres la verdad, mi querido Jake?-Dije con una voz muy melosa-Pues te contaré lo que he hecho este último año.

-Romper con Fray me dejó destrozada pero pensé: Stella, hay más hombres en el mundo. Así que dejé que me encontraran. Salí con unos pocos y besé a unos cuantos hasta que encontré a mi primera rana. Mi idea no era transformarlo en mi príncipe solo en alguien al que yo quisiera.

El amor fue intenso pero breve, nos duró dos meses. Él se tuvo que ir de gira y yo le tuve que decir: no soy una de las putas con la que te acuestas, cariño. Eso es lo malo de los cantantes de rock.

El segundo fue una montaña rusa total, había un día que estábamos tan arriba que incluso sentía las estrellas y vaya si me las hizo ver. ¡Que noches, que días, que tardes, que todo!-Suspiré melancólica- Pero también tenía sus bajadas, le tiré jarros, platos, zapatos, mandos a distancias, lo abofeteé… no hubo nada que no le tirase y que no le doliera. Sin embargo acepté su anillo de compromiso después de su: nena, sé que no somos la mejor pareja del mundo ni lo seremos nunca pero eres lo más bonito y lo mejor que he tenido en mi vida. Terminamos cuando me dio tentación por ingerir drogas y él por dejarlas. Era actor.

El tercero me hizo más egoísta y egocéntrica, era una constante pelea por quien era el más famoso por eso después de no vernos durante dos semanas rompimos. Fue después del: preciosa, ¿Dónde estás? Cancela lo que vayas a hacer y ven a casa, hoy seré lo único que verás. Él era modelo necesitaba que alguien aumentara su ego.

Y el cuarto ¡Que decirte de él! Era un hombre insaciable, inagotable y coincidíamos en muchas cosas. Por fin sentía que había encontrado a mi media naranja. El tiempo pasaba volando con él y nunca nos queríamos separar. Me dio tantas joyas… pero solo para su disfrute, quería verme solo con ellas, nada de ropa. Siempre me daba anillos pero nunca me lo tomaba enserio hasta que un día que me dijo que me pusiera un anillo no me cabía por ningún dedo hasta que encajó en el anular. Terminamos después de que yo le enviara un delicado mensaje después de encontrarme sola en mi piso sin que nadie supiera en el buen estado en el que estaba. Fue así: maldito esteroides lame culos ¡Que te jodan! dejo de ser parte de tu mundo, soy demasiado para ti. Fue con el que duré más tiempo, cinco meses y medio. Haber fueron, cantante dos meses, actor tres meses, modelo un mes y medio y deportista cinco y medio. No sé si estuve sin novio alguna vez.

Volteé mi vista buscando a Jacob. Estaba en la mesa con una botella de alcohol y llevándose una copa a la boca.

-¿Qué haces?

-No voy a dejar que me alejes de ti y si para desintoxicarte tienes que hablar de aquellos idiotas lo acepto pero nadie dice que lo tenga que escuchar sobrio.

Me levanté del sofá y me senté enfrente de él.

-Pues esto va para rato. Solo te he hablado de los que conocieron las revistas, los oficiales. Hubo hombres intermedios mientras estaba en relaciones "serias"-Hice comillas en el aire- Es gratificante sentir esa sensación que te van a pillar siendo infiel a tu pareja.

Cogí la botella y me la bebí a morro. La dejé unos segundos y volví a beber otro trago.

-Cuando éramos novios, tú sabías que era virgen. Hubo pruebas ¿Pero ahora? No sabría qué decir.

Bebí otra vez como si fuera agua.

-Y con esto, voy a intentar dormirme. A ver si tú puedes. Buenas noches, secuestrador.

Fui hacia mi habitación y por suerte me dormí enseguida.


Hey Bad People! Que os parece el comportamiento de Nessie? Creéis que es justa o injusta con Jacob?

Miércoles:

-Capítulo 81: Atrapada y encontrada

-Capítulo 82: Lee antes de firmar, tampoco te secuestraran

Jueves:

-Capítulo 83: El paciente americano se rindió

-Capítulo 84: Corazón desbocado

Viernes:

-Capítulo 85 (final y epílogo): No me dejes caer

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