Atención, aquí Gissele Bundchen no existe. (Modelo)

83. El paciente americano se rindió

Estaba fuera de tiempo. Sino fuera porque el sol iba y venía yo no supiera que el día avanzaba. Ya habían pasado más de dos semanas yo ya no sabía qué hacer. Le había dicho lo suficiente a Jacob como para que ya me estuviera llevando de vuelta a casa. Pero que se va hacer, moriré aquí.

-Aun no me has respondido porque yo no tengo cobertura.

-Este lugar está habilitado para que solo yo tenga cobertura y acceso a Internet. Podemos estar todo el tiempo del mundo aquí, si falta algo llamo y nos lo traen.

-Pues aquí sobro yo ¿Puedo llamar a alguien?

-No.

-Sabes que encerrándome no lograrás nada ¿Verdad? No puedes obligar a nadie a quererte.

-Yo no obligo a nadie, solo reluzco algo que se ha ensuciado.

-Si así tú lo ves… ¿Quieres ver algo?

Corrí hacia mi habitación cogí mi móvil y rápidamente volví a su habitación. Hoy me había levantado antes para darle los buenos días.

-Mira, colgué una foto en Twiter con todos mis anillos de compromiso. Excepto el tuyo claro. Hice la foto con un editor de mi móvil.

Le mostré las fotos donde salía con mi perfecta manicura y un anillo diferente en el anillo anular por cada foto. Eran cuatro y en el centro salía yo enseñándoles mi dedo del medio sin ningún anillo. El título era uno donde alardeaba de mis compromisos.

Me dura más mi manicura en la mano

-Es un buen título. ¿Cuantos retwits recibistes? ¿Cuantos en contra y cuantos a favor?

-Pues algunos me aplaudían y otros me insultaban por jugar con los corazones de sus amores platónicos. ¿Has salido con alguien Jacob?

-Después de que te fuiste mi vida solo fue el trabajo por mucho que mis amigos se empeñaron en que debía de continuar.

-Me haces quedar como la mala. ¿Les contaste la preciosa situación en la que te encontré?

-Solo a Embry. Él desde un principio me advirtió de las intenciones de Leah y por no hacerle caso te perdí.

-Estás empeñado en hacerme sentir mal.

Salí de la cama y me fui quitando el pijama por el camino. No iba a dejar que hiciera meya en mí. Comencé a llenar la bañera con agua bien caliente.

-Mientras esto se llena ¿Quieres que haga el desayuno? Por los viejo tiempos que nunca recuperarás.

Él estaba acostado en la cama mirando hacia el techo y con el torso desnudo. Desde mi posición se veían unas bonitas vistas. El paisaje en panorámico y Jacob.

-Ahora si…

Se quedó a medias cuando giró su cabeza. Como me había quitado el pijama solo llevaba mis diminutas bragas blancas virginales.

-Está bien, no respondas. Ni que nunca me hubieras visto así.

Volví a entrar en el baño. Aun le quedaba mucho a la bañera.

-Para ahorrar agua tengo pensado que después de mí puedes ir tú. ¿Estás de acuerdo?

-Sí, vale.

Una hora más tarde yo ya estaba limpia e hidratando mi piel. Le dije a Jacob que pasara pero yo no salí del baño.

-Te he visto desnudo, no te pongas vergonzoso ahora ¿Qué quieres que te desvista yo?

Me di la vuelta para que se pudiera meter tranquilamente. Conté hasta veinte y volví a girarme. Me senté en la alfombra del suelo y volví a ponerme crema. La piel nunca está lo suficiente hidratada.

-¿No has contemplado la idea de que yo puedo volver a ser la chica que te salvó hace cuatro años? Podríamos ser amigos.

-Yo no quiero ser tu amigo. Quiero ser el hombre al que veas al despertarte y al dormir. Al único al que le digas te quiero. El único con el que compartas tus sueños.

-Siempre te puedo hacer una videollamada al despertarme y al dormir. Por el resto es fácil.

Jacob no me miraba. Yo iba sintiendo como poco a poco se iba rindiendo, tal vez él no se diera cuenta pero yo sí.

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En cuanto abrí los ojos fui a la habitación de Jacob a saltar en su cama.

-Despierta, despierta. ¡Ya es de mañana!

Bajé de la cama para abrir las cortinas y que entrara la luz. El gran paisaje blanco aportaba más luminosidad y añadiéndole que las ventanas ocupaban toda la pared y lo digo sin exagerar, era como estar en el cielo.

-Tienes muchas energías, eso es bueno.

Continué saltando mientras lucía una gran sonrisa en la cara.

-Ha nevado, me prometiste que saldríamos a hacer muñecos de nieve.

-Eso es algo que te estás inventando para escaparte.

-Ayer por la madrugada vine, te hice una grabación ¿La quieres escuchar?

Jacob confío en mi palabra y salimos después de desayunar. Yo hice varios ángeles de nieve mientras tenía la atenta mirada de Jacob en mí. Sabía que mi comportamiento desde que me levanté era algo infantil como el que tenía antes pero también sabía que tal vez eso alentaría a Jacob a pensar que estaba volviendo y al fin me dejara volver a Estados Unidos.

De un momento a otro él comenzó a hacer fotos, a hacerme fotos. Preferí no preguntar la razón hasta que me picó la curiosidad.

-¿Por qué me tomas fotos?

-Cuando salgamos de aquí de alguna manera tendremos que convencer al mundo que no te secuestré.

-Quieres mentirles entonces. Así me das un buen ejemplo a seguir.

-Seguro que soy el mejor ejemplo que has tenido en estos meses.

Apreté la bola de nieve de mi mano hasta que se hizo nada. Volví a coger otra y esta vez se la tiré a la cara.

-Siento lo de la bofetada que te di aquel maravilloso y glorioso día, a veces tengo la mano muy pesada.

Seguí jugando con la nieve hasta que me cansé y me acosté en el suelo. En las últimas tres horas unas nubes se habían desplazado a nuestra posición, se veían blancas así que no había ningún problema. Rodé por el suelo para quitarme el calor y poco a poco me fui quitando la pesada ropa que llevaba. En un punto de mi desplazamiento vi el coche en el que habíamos venido. Me aseguré que Jacob no estuviera a la vista y fui hacia él.

¡Aleluya! La puerta estaba abierta. Busqué las llaves por algún lugar ya que dentro de la casa no estaban pero tampoco las encontré. Casi me clavo la palanca de cambios cuando vi que Jacob me estaba buscando.

-No has elegido un buen escondite.

Me senté correctamente cuando ya me pilló. Ya me estaba cansando de su paciencia ¿No podía perderla ya? ¿Acaso tenía que hacer retornar a la diva para que me dejara en paz? Yo solo quería una vida sin Jacob ¿Era tanto pedir?

-Por aquí hay osos y otros animales salvajes, yo de ti no intentaría irme a la ligera.

Me cogió de la mano y me condujo de vuelta a dentro.

-Será mejor que descanses, has tenido demasiada actividad.

Y se atrevía a tratarme como a una niña. Dentro me preparó una taza de chocolate caliente. Yo no me la tomé, me quedé observando como él miraba hacia fuera.

-¿No te resulta molesto pasar tanto tiempo conmigo? Seguro que por ahí afuera hay alguna mujer muriéndose por ti pero tú no te das cuenta porque estás pendiente de otra mujer que ni caso te hace. Seguro que ella debe de estar odiándome en estos momentos. No me creo que no hayas salido con nadie, yo no digo citas formales sino encuentros casuales.

-Pues créetelo y si existe esa mujer yo ni cuenta me he dado.

Fui a ver la tele y conecté mi móvil para ver todas las fotos que tenía. Mi móvil tenía capacidad para 32 GB así que tenía muchos recuerdos ahí. La reproducción empezó con una voz cantando, mi voz. En la pantalla salí yo sobre la arena cantando vestida con una ligera camiseta y luego en las rocas donde se rompía el mar en bikini. Canté para ese anuncio además de ser la modelo de los bikinis. Después de unos minutos el video cambio a unas diapositivas, la mayoría eran fotos de Fray y yo. Se nos veía felices y si yo no supiera que éramos una pareja falsa hubiera pensando que estábamos enamorados. El resto comenzó con fotos mías en los Óscar yendo del brazo de un desconocido para mí, pero una gran celebridad para el resto. El formó parte de mi pre-destrucción parte 2.

Jacob se paró a ver mi pequeño cine. Me preguntaba cómo se sentiría ¿Dolido, destrozado, enfadado, furioso…?

-Cuando te di mi vestido de novia te dejé una nota donde decía que estaba haciendo una serie de cambios en mi vida en los que tú no estabas incluido. Te confirmo que mi vida vuelve a tener cambios y tú sigues sin estar incluido.

No hablamos durante varios minutos. Yo estaba absorta viendo como mi vida pasaba en unas simples fotos. En todas veía a la misma mujer disfrazada de persona feliz. Siempre iba maquillada, nunca iba desarreglada. Era la imagen misma de la perfección.

-Seattle ya pasó.

-¿Y qué me quieres decir con eso?

A diferencia de él, yo no tenía tanta paciencia.

-¡Reacciona ya! He pasado toda mi vida intentando gustarles a todos, intentando demostrarles que yo valía la pena.

-¿Y eso no hacemos todos? ¿Buscarnos un lugar?

-Cuando intentamos buscarnos un lugar actuamos por nosotros mismos, sin nadie a nuestro lado. ¡Yo he estado toda mi vida detrás de hombres imbéciles que no valían la pena! Siempre pensé que nunca encontraba a los hombres para mí pero después de todo este tiempo me he dado cuenta que la que falla soy yo.

Pulsé el botón de apagar para desaparecer las fotos de mi vista.

-Tú no tienes la culpa de elegir a idiotas.

-Sí la tengo. Yo sabía dónde me metía, siempre estaba con hombres que eran demasiado para mí. Ellos me opacaban, ellos se convertían en mi todo y cuando se iban me dejaban vacía.

-Al menos veías cuando ya no funcionaba y era mutuo acuerdo.

Caminé hacia la ventana. Toqué el cristal y acaricié las oscuras nubes a través de él.

-No lo era, te mentí. Todos ellos me dejaban, encontraban a otra que sí estuviera a su altura o simplemente me dejaban porque su carrera se los exigía. Fray me dejó porque su estúpido fútbol empezaba y tenía que volver a su fama de mujeriego. Yo solo fui un objeto para él.

-Nessie, yo no soy como todos ellos. Yo sí te quiero.

Fray también me decía lo mismo. Me decía que podríamos volver a ser amigos y nunca más volví a saber de él. Me decía palabras de cariño vacías, si en realidad algún día me hubiera querido de verdad se hubiera molestado a saber más de mí. Siempre me llamó Stella, nunca por mi nombre. Y aquí… delante de mí, tenía a un hombre que me amaba pero al fin y al cabo era un hombre al que no quería ver.

-Por favor déjame quererte.

-¡No te me acerques! Tú eres el peor de todos. Tú eres destructivo. Maldito gilipollas usurpador de vidas ¡No te quiero! ¡Dejé de hacerlo hace mucho! ¿Quieres saber algo de este último año? Me sentía completamente sola. Por los hombres como tú fue que creé a Stella la diva. ¡Tú lo único que me haces acordar es a como me destruí a mí misma!

Cada letra, cada palabra, cada oración era bombas letales para Jacob. Él tenía que entender de una vez la situación. Pero como buen masoquista que es se acercó a mí y me abrazó. Jacob sabía perfectamente como derrumbar mis defensas. Sin embargo, lo aparté de mí, lo empujé y volví a atacar.

-No siento nada por ti, ningún sentimiento ¡Ríndete ya! ¿No te das cuenta? ¡Yo ya no soy tú Nessie! ¡He pasado por tantas manos que ni sé quién soy!

Si hubiera algo para describir como un corazón es destruido, atacado, mutilado y pisoteado lo describiría como un millón de bombas atómicas. No de esas que caen de golpe todas juntas, en grupo. No. Como esas bombas que caen periódicamente en el momento exacto para destruir aún más las vidas. La primera, destrozaba vidas, la segunda destrozaba a los supervivientes y una vez que se haya podido recuperar un poco, de nuevo fuera bombardeado pero otra ciudad. Y así sucesivamente hasta arrasar un país completo. Llenándolo de desolación, tristeza, soledad y amargura.

Jacob se veía así en estos momentos.

-¿Eso es lo que quieres? ¿Qué te deje ir? Pues me rindo. Mañana volvemos. Espero que estés contenta con tu cometido.

Y se fue, se marchó por la puerta. Al fin estaba sola pero había destruido el único rastro de amor verdadero que alguien sentiría por mí.

Las piernas me temblaron y el pecho me dolía. Había logrado ser Cupido del desamor.

Lloré a mares embarrando mis lágrimas en el suelo.

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Jacob no llegaba, llevaba horas sin verlo. Tal vez volviéramos en aviones separados. Tal vez fuera mejor eso.

Salí de mi cama con gran esfuerzo. Me había puesto tantas mantas que estaba sudando, estás pesaban y yo no me sentía con fuerzas para quitármelas pero el calor me pudo. Sentía como si estuviera en un desierto sin nada de agua. Me tambaleé un poco cuando me levanté. El calor me había mareado. Consideré ir a beber agua pero ver la nieve caer me atrajo más. Salí descalza sintiendo la frialdad bajo mis pies. Anduve y anduve hasta adentrarme en el bosque. Me hacía acordar a cuando era pequeña y me perdí en el bosque de Forks. Aquí también había huellas de pequeños animales, no eran grandes así que no tenía de que preocuparme. Había mucha nieve sobre los árboles, debí haber vuelto pero me atraía la idea de encontrarme con Piegrande y fotografiarlo. Me adentré aún más atraída por el espesor del bosque, mis pies sentían frío pero yo era como un ser inerte deseoso de formar parte del bosque. Quería perderme ahí y no ser encontrada. Eso sería lo mejor para todos.

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POV Jacob

Eran las seis de la tarde y el cielo estaba como si fueran las nueve. Por suerte en el pueblo más cercano había alguien que hablaba inglés y me informó que sería mejor que volviera a mi casa porque una tormenta de nieve se acercaba. Había comprado más comida por hacer algo y despejar mi mente.

Ella no me quería.

Ella no quería que estuviera cerca.

Por un momento creí que la había recuperado, no como mi Nessie pero sí como Renesmee. Pero ya no era la misma.

Conduje muy lento. No quería que se acercara la hora de despedirme de ella, porque después de mañana no la vería más. Me apoyé sobre el volante retardando todo.

Por los hombres como tú fue que creé a Stella la diva. ¡Tú lo único que me haces acordar es a como me destruí a mí misma!

No siento nada por ti, ningún sentimiento ¡Ríndete ya! ¿No te das cuenta?

¡Yo ya no soy tú Nessie!

¡He pasado por tantas manos que ni sé quién soy!

Golpeé el volante con furia. No podía soportar que otros la hubieran tocado. Llevaba dos años viendo como otros tipos que no la valoraban se aprovechaban de ella.

Cogí todas las bolsas de comida y las llevé dentro. Cuando volvía al coche para coger las siguientes bolsas vi en el suelo unas huellas. No se veían de animal, tenían una forma muy humana. Corrí adentro asustado, esperaba que no fuera lo que me estaba imaginando.

-¡Nessie! ¿Dónde estás? ¡Nessie!

Busqué por todas las habitaciones sin encontrarla. Su cama estaba desecha pero caliente. Volví afuera y seguí las huellas, borradas parcialmente por la nieve. Me asusté aún más cuando me tuve que adentrar en el bosque. Perdí sus huellas frente a un gran árbol.

Estaba desesperado, no había ningún indicio de que estuviera con zapatos. La temperatura rondaba los ceros grados y si no ibas cubierto era fácil coger una pulmonía.

-¡NESSIE! ¡RENESMEE!

Mis gritos solo retumbaban por el bosque y nadie respondía.

-¡RENESMEE!

Ella podría estar en cualquier parte, pero hacía demasiado frío. Si no la encontraba…

Fui corriendo a la casa a por mantas y cogí el coche, de esa manera cuando la encontrara entraría en calor rápido. Rodeé el lugar por el oeste, hacia donde se extendía el bosque por esa parte el bosque no hacía nada más que subir, los árboles no me permitían seguir subiendo con el coche y la nieve cada vez caía más fuerte.

Me bajé del coche para seguir buscándola a pie pero Nessie no podría haber llegado tan lejos.

¡Estuve mucho tiempo fuera! Claro que podía.

Escuché un gran trueno desde atrás, me giré para comprobar si no iba seguido de algún rayo. Lo único que vi fue la casa cubierta nieve y desapareciendo por el manto blanco que caía fuertemente. Algo en el tejado me llamó la atención, vi algo rojo que se mantenía quieto y después un gran rayo iluminó la zona.

Era ella, estaba en el tejado.

Fui rápidamente al coche y conduje como un demente hasta la casa. Casi me estrello pero eso no me importaba. Corría escaleras arriba y abrí la puerta de la terraza.

Un gran alivio me recorrió cuando la vi. Estaba arropada con una gran manta roja pero con el fío que hacía dudaba que eso la abrigara. Fui hasta donde ella, la levanté y la abracé.

Al fin la había encontrado y no la hubiera perdido si no fuera porque el muy imbécil de mi la dejó sola ¡No me tendría que haber ido!

Ella se removió en mis brazos y se quitó la manta. Busqué su mirada y al tocarla noté que estaba demasiado fría, sus labios estaban azules. La froté para que cogiera calor y la volví a envolver en la manta.

-¡No! tengo calor. Hace mucho calor.

-Estás muy fría, no puedes tener calor.

-Es una manta térmica-Me respondió al borde de dormirse.

-No, no te duermas. Escucha mi voz. Te prohíbo que te duermas.

-Pero tengo sueño, él dijo que me durmiera.

-¿Quién es él?

-Él.

Sonrió y cerró los ojos.

-¡No te duermas!

La cogí en brazos y me la llevé abajo. Abrí bruscamente las puertas de mi habitación y baño. Su ropa estaba húmeda y fría así que se la intenté sacar pero ella se rehusaba.

-¡Se ha caído! ¡Se fue! ¡Ya no la escucho!

No entendía lo que decía pero su nerviosismo me ayudó a poderle quitar la ropa fría y ponerla bajo el agua caliente de la ducha, también abrí el grifo de la bañera.

-Está caliente ¡Tengo calor!

-Estás temblando, es imposible eso.

Ella se intentó escabullir pero la detuve. Me metí con ella bajo el chorro de agua y la sujeté. Se balanceaba abrazando a sus piernas murmurando algo. Comenzó a llorar pidiendo algo pero no lograba identificar que era.

-Q-quiero más…más agua.

Peiné su pelo mojado y acaricié su mejilla. Ya tenía una temperatura normal. La bañera ya estaba llena con agua caliente, preparada para meterla dentro. La cogí con delicadeza y la sumergí en la bañera.

-No sé en qué pensabas al subirte ahí arriba ¿Y si no te hubiera encontrado?

-Pensé en Noruega, vikingos… dioses nórdicos. Creí que si veía algún rayo… significaría que Thor estaba preparando-Suspiró estremeciéndose por el vapor del agua caliente- la tierra de los mortales para hacer acto de presencia. O tal vez Freya. Freya. Freya. Frella. Frella. Freya y Frella, se parecen. Ese era el nombre que nos pusieron a Fray y a mí.

Ella cerró los ojos sintiendo el calor que la envolvía y suspiró. Se la veía mucho más en calma que antes.

-Jacob, no hemos tenido ni una cita y ya me desnudas.

Sonreí con alivio. Tal vez no recuperaría a mi Nessie pero sí a Renesmee, había derretido las capas de hielo que se había impuesto ella misma.

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Después de la tormenta llega la tranquilidad y a continuación de la tranquilidad llegan las secuelas.

Llevaba horas intentando bajarle la temperatura pero no lo conseguía. Cuarenta grados de fiebre eran mi culpa.

-Ya no la escucho. Creí que se repetiría una y otra vez sin parar. ¿He hecho algo mal?

Eso era lo único que repetía una y otra vez sin parar. Los paños de agua fría no me servían, ella enseguida los calentaba y seguía hablando con los ojos cerrados por temor a algo que seguía sin entender.

-No, no has hecho nada mal.

-Ya no la escucho. Creí que se repetiría una y otra vez sin parar. ¿He hecho algo mal?

-No, bebe agua.

Le pasé un vaso de agua.

-Quiero oírla. Ella siempre estaba conmigo, también lo estaba él pero me ponía triste escucharlo.

-¿Quiénes son ellos?

-Nadie, todos. Solo se alejan de mí, nadie me quiere. Nadie… me quiere… solo soy sus objetos… una muñeca más en su colección.

Se puso de lado y no habló durante las siguientes horas, supe que estaba dormida cuando su respiración se hizo más profunda.

Pasaron dos días hasta que se le fue la fiebre.

Me desperté incómodo en el sillón, llevaba demasiado tiempo sentado ahí pero si me iba a mi habitación tenía que volver de nuevo, sus pesadillas eran constantes.

-Has dormido aquí ¿Cierto?

Ella estaba sentada en la cama esperando mi respuesta pero yo no podía hacer otra cosa que mirarla.

-¿Estás bien? ¿No tienes frío… calor…?

-Estoy… bien. Gracias por… Gracias. ¿Cuánto tiempo he estado delirando?

-Un par de días.

-Gracias por cuidar de mí entonces, aunque hubiera sido mejor llevarme a un hospital. No quería ocasionarte 48 horas de vigilancia, eso es tedioso.

Llevó sus manos a su nuca y echó la cabeza atrás.

-¿Qué hacías ahí arriba? Creí que te habrías ido al bosque, vi tus huellas. Fue muy tonto de tu parte caminar descalza, podrías haber cogido una pulmonía aunque cogiste una buena dosis de fiebre que te tuvo con pesadillas.

Nessie hacía caso omiso de mis palabras. Era como si yo no estuviera ahí, solo miraba a través de la inmensa ventana.

-¿Por qué te fuiste? ¿Fue por qué te dejé sola? Perdóname si te hice sentir mal, no era mi intención que…

-No Jacob, no todo gira en torno a ti. Solo tenía mucho calor y luego mucho frío y luego otra vez mucho calor. No debería jugar con mis defensas. He estado los últimos días con la cabeza fuera después de ducharme, se sentía el aire muy bien y después cuando entraba hacía mucho calor en contraste. Solo que el último día llegué al límite y mi cuerpo se volvió loco.

Sus agrías palabras lo único que me hacían era recordar que debíamos ir de vuelta a América.

Ella se fue a duchar y yo me fui a mi habitación.

Preparé un gran desayuno, no me importaba que ella no quisiera que hiciera eso mientras pudiera hacer algo por ella en el tiempo que nos quedaba ya estaba bien.

-¿Todo esto para nosotros dos? No me digas que al fin vendrá el ficticio equipo.

-Has estado enferma, es hora que repongas energía. Tienes zumo de naranja, café, chocolate, leche, infusiones, cruasanes, otras pastas, bocadillos, tortitas, gofres, beacon, huevos y galletas.

-Supongo que gracias.

Después de desayunar me conecté a mi ordenador y tuve una videollamada con mi madre. Le tuve que contar porque iba a estar tanto tiempo ausente, ella se alegró porque pensó que Nessie y yo habíamos vuelto. Le aclaré que no había pasado nada y que quería trasladarme a una de las sedes que teníamos en Alemania. Mamá me dijo que me iba a dar tiempo para pensar bien en ello.

Sin embargo, yo ya no tenía nada más que pensar. Me fui a Manhattan para alejarme de los recuerdos de Nessie y ahora con ella en New York yo no podía soportar tenerla tan lejos y tan cerca a la vez.


Hola Bad People! Ya queda menos para el gran final que espero que os guste.

Gracias por vuestros comentarios, nos leemos.