LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.
Como petición de Alexa les dejo la música que inspiro este capítulo. Espero que les guste.
Capitulo 13. Una hermosa mentira: La perfecta negación.
Música:
-Beautiful lie – 30 seconds to mars.
-Riot – Three days grace.
-I don´t care- Three days grace.
Baje del auto ignorando a Jasper y me dirigí a la entrada. Toda la mañana había intentado entablar conversación conmigo. Lo sentí detrás de mí, pero no me gire era una suerte que no tuviera clases con él.
-Nos vemos en el almuerzo – dijo yendo del lado contrario, no conteste. Tocaba biología, podría enfrentarme al cobarde de mi novio. Sería divertido verlo pedirme perdón.
Pero él no estaba ahí.
Era extraño, el no era de los que faltaban pero no le di mucha importancia, probablemente estaba escondido con Jessica en los baños, ella tampoco estaba aquí, justo como los encontré en la fiesta. No necesitaba los detalles.
Fui hacia el comedor al terminar las clases, compraría algo ligero y me iría al bosque no tenía ganas de lidiar con Jasper. Estaba haciendo la fila cuando una mano se poso en mi hombro.
Me gire soltándome de su agarre y rodé los ojos al verlo.
-¿Qué es lo que quieres, Emmett? – pregunte en tono aburrido.
-Necesitamos hablar. Es urgente.- Enarque una ceja cruzándome de brazos, se veía ojeroso y tenía una mueca de preocupación.
-No me interesa. –dije girándome.
-Es sobre Edward. – voltee fulminándolo con la mirada.
-¿Vienes como su abogado? Mira, Emmett. Déjame tranquila, no me interesa nada de lo que tenga que ver con él. De hecho, no me interesa nada de lo que tenga que ver con los Cullen. – Unas cuantas caras se giraron a mirarnos, pero no me detuve.
-No entiendes, Bella, esto es importante.
-Si tanto quiere hablarme que venga él y me busque. Si tuvo el suficiente valor para engañarme como lo hizo puede tenerlo para venir a disculparse. – Rosalie apareció tras Emmett con los ojos llenos de furia.
-Déjala, Emmett. Si a ella no le interesa no tenemos porque rogarle – se puso frente a mí y Emmett rodeo su cintura deteniéndola – Cuando te arrepientas y vayas a buscarle yo me voy a encargar de sacarte a patadas de su vida.
-Haz lo que quieras, rubia – Salí de ahí sin mirar atrás y con las manos en puños. Todos los Cullen podían pudrirse en el infierno. Ya había dejado que uno me arruinara la vida no dejaría a los demás interferir en ella.
Me encerré en el salón de mi siguiente clase, no tenía ganas de soportar a nadie. Una de las ventajas de que te destruyan es lo que queda de ti después.
Indiferencia.
Total y completa indiferencia hacia todo y todos, eso viene cuando tratas de hacer lo correcto todo el tiempo. Es más sencillo lidiar con la indiferencia que con el dolor. Dejas de interesarte si las personas viven o mueren, si te quieren o no, si están ahí para ti o te dejan atrás.
Dentro de ti solo queda un gran hoyo negro que succiona todas tus emociones, buenas y malas. Y no lo puedes negar ni ignorar solo vivir con ello.
Prefiero hacer eso que llorar por los rincones y ser alguien que no puede aceptar lo que quiere, que huye de todo y tiene miedo de enfrentarse a la realidad.
Y todas las cosas que dejas atrás dejan de importarte y no puedes hacer nada al respecto.
Ya no hay lágrimas, sollozos, temblores incontrolables, como si finalmente fueras dueño de ti mismo y solo te queda el valor para mandar todo a la mierda.
Para empezar la revolución de ti misma, negándote a regresar atrás. Y te sientas tan apartada y a la vez tan dentro, tan cerca pero tan lejos, te ahoga y te deja respirar a la vez.
Perdiendo la cordura y distorsionando la verdad, los buenos recuerdos desaparecen dejando solo los malos. Que son como la leña para el fuego. Finalmente vez la luz y te das cuenta que realmente no le interesas a nadie y solo fingen.
Y es tan liberador.
Pas el resto del día completamente ajena a todo lo que pasaba, no me tope con los Cullen ni Hale de nuevo, por lo menos hasta la salida.
-¿Por qué no quisiste escuchar a Emmett? – cuestiono Jasper apenas me vio recargada contra el auto. Lo mire y me di la vuelta para subir sin contestar. Escuche como bufo y subió al auto. –Te aseguro que hay una explicación para lo que paso solo dale la oportunidad.
Fruncí el ceño cansada, ¿no se suponía que debía estar de mi lado?
-¿Desde cuándo defiendes a Emmett Cullen?
-Está en algunas de mis clases, nos hicimos amigos. Ahora contesta mi pregunta. – Gire mi vista a la ventana esperando que llegáramos a casa, suspiro cansado pero no dijo nada más.
Puse atención en cosas que había ignorado antes, como el cielo completamente gris debido a la nubes, el roció de los arboles en el bosque por las lluvias nocturnas que velaban mi sueño, el aire frio que al inhalar demasiado lastimaba tus pulmones. Había cierto matiz misterioso y taciturno en Forks que era genial.
Mire a mi acompañante atentamente, note como me miro de reojo y empezó a mover las piernas nervioso, sus manos apretaron el volante con fuerza haciendo que sus nudillos se pusieran blancos.
Jasper era atractivo. Uno de esos chicos por los que todas se mueren, tierno, caballeroso, amable, educado, confiable, blah, blah, blah. Su cabello largo y rubio caía sobre su frente alborotado casi hasta la altura de los ojos, su nariz recta, los labios rojos podía notar como el labio superior era más grande que el inferior, ojos grises justo como el cielo sobre nosotros apagado, oscuro, con distintos matices, era como si el cielo estuviera en su mirada. Y tenía que reconocerlo, tenía un muy buen cuerpo, lo suficientemente fuerte sin llegar a exagerar. Prototipo perfecto.
Era una lástima que estuviera traumatizado con su novia muerta. Bueno, eso y si problema con el alcohol.
-¿Por qué me miras tanto? – dijo Jasper molesto después de un momento. -¿En qué piensas?
-En que es una lástima que estés traumado con tu novia muerta, es decir, podrías tener a quien quieras pero no, quieres a la muerta. Gran elección. – solté de la nada. Su cara no tuvo precio, incredulidad, sorpresa, enojo y dolor. Paso de un sentimiento a otro en un segundo, debería ser un don poder hacer algo así.
Guardo silencio sin contestar a mi provocación, rodé los ojos girándome de nuevo a la ventana, no era divertido si él no jugaba. Decidí intentarlo de nuevo.
-¿Te contestó?- cuestione. Frunció el ceño confundido.-¿Quien?
-Alice, ya sabes cuando llegue a la casa tú estabas con el teléfono en la mano, ¿volviste a marcar a su celular esperando que contestara? – se quedo callado girando su vista al frente y con la cara crispada en un sentimiento que no me importo. -¿Estabas recordando viejos tiempos?
-Basta, Bella. No hablaremos de eso hasta que contestes mis preguntas.
-Buena salida, Jazz. Evade mis cuestionamientos para que la culpa no te coma vivo, interesante. Creí que eras de los valientes que enfrentaban todo pero realmente esa imagen de ti ahora está por los suelos. Pero no es una negociación, contéstame.
-¿Para qué quieres saber?
-Mórbida curiosidad, dicen que el día después de la borrachera no recuerdas nada. Pero tú recuerdas todo, ¿no es así? Todos los recuerdos están en tu mente persiguiéndote por más que tratas de escapar, ¿cierto, Jazz? – estaciono el auto bruscamente y sin apagarlo salió entrando en la casa con un portazo. Se veía realmente afectado.
Solté una carcajada que provoco la risa que había estado ocultando, era divertido verlo perturbado y a punto de explotar. Apague el auto y salí tranquilamente disfrutando del aire helado en mi cara. Me estremecí de frio pero no entre a la casa me recosté sobre el capo del auto mirando hacia el cielo un poco más oscuro ya.
Dándome cuenta de lo patética que había sido tirando todo a la borda por mi mejor amiga, ella murió, pero la gente muere a diario. Así como las promesas se rompen, los novios engañan, los cuentos acaban, las personas lastiman, es el ciclo de la vida.
Todo tiene que acabar.
Y pensando en ella no siento más dolor, ni pensar en ella o en Jasper… o en Edward. No me producen nada, era increíble cómo podía pensar en ellos sin derrumbarme, como se habían llevado todo y podía respirar el aire libremente.
Extendí mis brazos cerrando los ojos, escuchando el silbido del aire, sintiéndolo en cada parte de mi piel y llenando mis pulmones de aire hasta que ardían.
Los siguientes días fueron tan aburridos como el primero, no podía creer como estando tan metida en mi patética miseria que no había notado el poco sentido de la vida que tenia.
Edward no apareció tampoco los siguientes días.
Por un momento considere que estaba escondiéndose de mí, algo muy cobarde de su parte, pero tampoco apareció Emmett ni Rosalie. Y no me importaba lo suficiente como para preguntarle a Jasper.
Al quinto día de escuela decidí que tenía que hacer algo para divertirme. La respuesta llego sola.
Jacob Black me guiño un ojo desde la esquina de la cafetería, le sonreí de vuelta descolocándolo por completo, reí bajito y me dirigí mis clases. Se volvió rutina, un guiño, una sonrisa, un asentimiento. Hasta que por fin encontró el valor suficiente para acercarse.
Estaba guardando cosas en mi casillero cuando sentí unas manos en mi cintura, cerrando el casillero me di la vuelta. Tenía una linda sonrisa, lo admitía.
-¿Cuándo me dejaras darte un paseo en mi moto? – su voz ronca y seductora me hizo sonreír. Fingí considerarlo.
-¿Qué tal ahora? - conteste, abrió los ojos con sorpresa y su sonrisa se borro.
-Pero hay escuela…
-Oh vamos, no seas cobarde. Nadie nunca murió por faltar un día a la escuela – dije mientras me deshacía de su abrazo y caminaba a la salida.
1…2…3.
-Espera – escuche – Vámonos. – Bingo, era sencillo de manipular.
Descubrí que Jacob Black, no era un idiota presumido como su imagen lo decía, cierto no era muy brillante pero podía tener una plática entretenida con él.
Pero también descubrí que besaba realmente bien. Sus labios se movían ansiosos contra los míos mientras me recargaba contra su motocicleta, jale su cabello fuertemente acercándolo más a mí, su lengua delineo mi labio inferior y comenzamos una batalla sin ganadores.
Mi celular vibro y empuje a Jacob por el pecho para poder contestar.
Jasper, rezaba en la pantalla. Maldije en voz baja, mientras contestaba y al mismo tiempo intentaba alejar a Black de mi cuello.
-¿Bella, donde demonios estas? – sonó la voz enojada del rubio.
-Obviamente no en la escuela – dije, empujando una última vez a Jacob y alejándolo, lo escuche bufar pero lo ignore.
-Dime donde estas para ir por ti – ordeno. Fruncí el ceño, me negaba a que el me mandara.
-Jodete, Hale. – y colgué. Me gire hacia Jacob quien estaba cruzado de brazos sobre la moto.- Me voy – dije tomando mi mochila del suelo y colgándomela en el hombro.
-¿Así nada mas? – rodé los ojos, no tenia porque darle explicaciones a nadie.
-¿Qué quieres que diga? Gracias Black por el aventón, los besos y los manoseos pero ya me aburriste y me voy – escupí con sarcasmo. Le di una falsa sonrisa dulce y comencé a caminar en dirección contraria a donde debería ir.
Tal vez me perdiera en el bosque y jamás podría regresar. Eso sería agradable.
Camine por mucho tiempo entre los árboles, después de un rato empecé a reconocer el paisaje.
La cascada, los arboles, las flores, las nubes habían tapado el poco sol que había salido y se podían apreciar las pocas estrellas que había.
Estaba rodeado de bosque y parecía ser el único lugar donde se podían apreciar realmente las estrellas. Estaba un poco más iluminado gracias a eso y se podía apreciar los grandes árboles.
Inconscientemente me acerque más al centro del lugar, impresionada y aturdida por la belleza del agua cayendo.
-Eres la primera persona que traigo aquí. -Me gire hacia su voz, tenía las manos dentro de sus bolsillos y sonreía tímidamente.
El recuerdo vino a mí como un flash dejándome aturdida. El prado de Edward.
Pero no se veía igual, las flores estaban marchitas, el césped amarillento y aplastado, el agua de la cascada no daba la misma sensación de tranquilidad que sentí cuando vine por primera vez, incluso el aire se sentía pesado. Era como si hubiera muerto. Todo lo que había ya no estaba mas y eso me dejo una extraña sensación de intranquilidad.
No podía permitirme eso, corrí alejándome de ahí tan rápido como mis piernas me permitían, mis pulmones ardían por el aire helado pero no me detuve.
-¿Qué va mal, Edward? -Suspiro y beso el tope de mi cabeza.
-Te necesitaba, no, te necesito. - Mi corazón dio un brinco ante eso - También se que quieres respuestas y estoy dispuesto a dártelas.
Me asalto otro recuerdo, corrí aun mas sintiendo como mis piernas protestaban ante el esfuerzo.
-Quiero hacerlo. Te quiero, Bella. Y estoy asustado, pero eso no importa mientras este a tu lado. Puedo soportarlo si estas junto a mí. - Sus ojos brillaban con una sinceridad que hacía temblar hasta la última de mis terminaciones. - Así que responder tus dudas no supone un gran reto para mí. Necesitas saber todo de mi. Y después podrás tomar la decisión de quedarte… o alejarte de mí.
No importaba que me dijera, jamás podría alejarme de él. Era parte de mí.
Corría como si eso alejara los recuerdos de mí, esperando que al alejarme del prado donde le di mi confianza, mi mente regresara a su aturdimiento donde nada importaba.
-Después vino Jessica, paso mucho tiempo antes de que yo saliera con alguien. Jessica fue amable y paciente conmigo, le conté todo lo que paso y me escucho. Comenzamos a salir antes de que realmente me diera cuenta. Pero me agradaba su compañía así que no la detuve. Cuando creí que todo empezaba a mejorar y que tenia a alguien a mi lado, ella me dejo. Dijo que no estaba lista para una relación en ese momento. Me dolió, lo admito. Tal vez no tanto como Tania pero sin duda dolió, lo acepte porque era lo único que podía hacer, creí que si le daba tiempo ella recapacitaría y volvería. O eso pensaba hasta que dos días después la vi aparecer de la mano de Jacob Black quien me sonreía burlonamente. Eso fue más de lo que podía soportar. -
Yo acababa de estar con Black. Justo como Jessica…o Tania. ¡Basta! ¡El me traiciono!
Llegue a mi casa aturdida y estrelle la puerta, Jasper salió corriendo de la cocina luciendo totalmente desaliñado. Un último recuerdo se apodero de mi mente.
- ¿Sientes eso? Es real.
- Oh, nena. No tienes idea de cuánto te quiero – dijo abrazándome, sus brazos alrededor de mi, su corazón latiendo contra mi oído, su respiración suave y pausada, su aroma era abrumador. Este era mi lugar. Entre sus brazos.
-¡Es suficiente! – grite cubriendo con mis manos mis oídos, Jasper abrió los ojos como platos acercándose a mí pero lo empuje lejos. -¡Aléjate! ¡No me toques!
-Cálmate, Bella. ¿Qué es lo que pasa? – dijo acercándose de nuevo, sentí un nudo en mi garganta pero no deje salir los sollozos.
-¡Cállate! ¡Tú me destruiste! Tu maldito hipócrita, ¿estás feliz ahora? No queda nada de mí. ¡Ya no queda nada! Aléjate de mí. ¡Que se detenga, que se detenga! – en mi cabeza aun podía escuchar su voz diciéndome una sarta de mentiras creíbles. Hermosas mentiras que me hicieron confiar y que terminaron conmigo.
-¡Contrólate! –grito Jasper, tomándome por los hombros. Mi labio inferior tembló y mis ojos se cristalizaron.
-¡Suéltame! Déjame ir, Cullen. –Grite desesperada, me faltaba el aire y mi vista se estaba nublando.
-No, no hasta que te tranquilices – Su voz sonó dura. -¡Contrólate! –grito y me detuve de inmediato, la razón se empezó abrir camino en mi mente.
-Se razonable, toma conciencia de lo que estás haciendo.
-¡No! ¿Por qué yo tengo que ser racional y tu no? ¿Por qué? Tu menos que nadie puede pedirme eso. Tú estás jodidamente turbado con tu estúpida novia muerta, tú ahogas todas tus penas en alcohol y nadie te dice nada. ¡Tú jamás vas a superar que Alice haya muerto!
¡Hola!
Espero que les haya gustado, dejen sus comentarios y dudas que tengan.
Muchas gracias por leer, nenas.
Misery.
