84. Corazón desbocado

POV Jacob

Una triste canción sonaba repetidamente desde el salón. Llevaba horas escuchando desde mi habitación pero la lejanía no me dejaba escuchar la letra.

Quería salir afuera pero el temor de encontrarme con Nessie y su fría mirada me obligaban a permanecer en mi habitación escuchando mis deprimentes pensamientos. Cuando sentí sus pasos hacia su habitación vi que era la hora de salir. Por mi pase a la cocina me percaté que la gran chimenea estaba encendida, iba a apagarla pero una voz me detuvo.

-No la apagues, solo he ido a buscar mi cargador-Ella fue junto a la chimenea y se sentó.

La anterior música que escuchaba volvió a resonar, esta vez se notaba más fuerte.

Strumming my pain with his fingers/ rasgando mi dolor con sus dedos
Singing my life with his words/ cantando mi vida con sus palabras
Killing me softly with his song/ matandome suavemente con su canción
killing me softly with his song/ matandome suavemente con su canción
Telling my whole life with his words/ Contando toda mi vida con sus palabras
Killing me softly/ matandome suavemente
With his song/ con su canción*

Nessie abrazó sus piernas sin dejar de mirar al vacío que siempre había en su mirada.

-Las canciones han sido lo único permanente en mi vida. No las roqueras, poperas, house, electrónicas sino canciones como estas. Es deprimente pero tiene su punto para no hundirme demasiado.

Veía como lágrimas iban formándosele en los ojos y caían suavemente por su rostro. Quería ir hacia ella y quitárselas pero sabía que se alejaría de mí.

-Hay otras cosas permanente en tu vida como tu constante alegría-Dije intentando animarla, al menos a la distancia.

No pensé que eso empeoraría las cosas. Nessie escondió su cara entre sus manos y comenzó a llorar, sus sollozos no lograban ser tapados por la canción.

-¿Cómo lo haces?

-¿El qué?

Levantó su cara hacia mí.

-Te agradezco mucho que no te hayas quejado de mí durante este tiempo. Te deseo suerte en todo lo que hagas.

Se volvió a levantar pero esta vez sí que se fue a su habitación.

.

.

-¿Lo sabía y actuó como una perra durante todo un año?

Rasqué mis ojos con cansancio, ya era muy tarde pero Embry quiso hablar y asegurarse de que estuviera vivo. Él pensaba que era muy mala idea este secuestro, al principio yo no creía eso pero ahora sí.

-No fue su culpa.

-¿No fue su culpa? Estuviste como un muerto durante el tiempo que te quedaste en Seattle.

-Ella ahí aun no sabía la verdad.

-Pero es que estabas hecho mierda mientras que Stellita se la pasaba genial con sus muchos novios. Incluso había fotos por Internet que le hizo el último donde ella estaba en interiores y el resto de su cuerpo estaba con joyas.

-La utilizaban.

-No, ella se la pasaba muy bien mientras se los tiraba. Lo siento Jacob pero tienes que captarlo.

-Ella ya no es mía.

Un fuerte golpe me llamó la atención, algo se escuchaba en la casa pero parecía como un animal. Inmediatamente escuché algo avanzar muy rápidamente a mi habitación y la puerta se abrió de golpe.

-Si escuchas ruidos fuertes soy yo.

Y Nessie cerró la puerta otra vez con fuerza.

-¿Estás ahí?

-Sí.

-No apoyo tu idea de irte a otro continente solo por una mujer. Haz como la otra vez, búscate a otra.

-No hay otra, siempre estaré enamorado de ella.

-Pareces una mujer ¿No te habrá salido un vagina verdad?

Otro golpe de una puerta volvió a sonar.

-Embry, ya vuelvo.

Dejé mi ordenador a un lado y busqué el origen del sonido. Nessie estaba en una de las habitaciones próximas a mí removiéndose en la cama.

-¿Estás bien?

-¿Tú lo estás?

La miré dubitativamente.

-Sí, lo suponía. Buenas noches, Jacob.

Esta vez, fui yo el que di un portazo al salir.

-Uh, ¿Y esa cara? No me digas, has visto al fin las ocho grandes locuras que hizo Stellita este año.

-Cállate.

-La verdad, no sé cómo puedes seguir enamorado de ella. Ha cambiado, ya no tiene ni la misma sombra. Si vieras todas sus fotos de Twiter e Instagram…

-La has estado investigando.

-Quería mantenerte informado y que olvidaras ya de ella. Amigo, tu Nessie ya no es tu Nessie. Está hecha toda una zorra que va dejando corazones rotos y huevos azules por toda la nación y también en el extranjero.

-Hace cuatro años también decías cosas de ella así. Si no me equivoco tú eras el más interesado en verla en bikini.

Esta vez el ruido de puertas se escuchó más fuerte. Era como si hubieran tumbado una puerta.

-No sé que manía tienes con buscarte a mujeres que no te convienen. Yo de ti me alejaría de Renesmee, eso de ser una harpía se lleva en la sangre.

-Eres mi amigo pero desearía meterme en este ordenador y golpearte mucho.

-Por suerte nos separa medio planeta de distancia. Porque si yo ahora estuviera ahí le dijera que…

-Embry deja de meterte con ella e insultarla. No sabes por lo que ha pasado, el mundo del espectáculo es lo peor que te puede pasar. Reluce pero cuando te acercas apesta.

-Está bien, idiota enamorado espero verte pronto en Seattle.

-Tal vez vaya.

-No te hagas el interesante, conmigo no va.

Cerré el ordenador y me acosté en la inmensa cama para dormir. Me moví por la gran cama alborotándola toda, por un lado tenía una gran montaña nevada y completamente oscura, por otro tenía un gran cuadro rústico. Estaba en absoluto silencio y todo se escuchaba, sería estupendo si Nessie estuviera hablando, al menos escucharía su voz pero solo se oían sus pasos por toda la casa abriendo y cerrando puertas.

Me senté en la cama mirando fijo a la chimenea de la habitación, era grande pero no tanto como la del salón. Me quedé tan hipnotizado viendo el fuego que pensé que era una alucinación cuando vi a Nessie entrando en mi habitación y luego metiéndose en mi cama. Conmigo. No es que yo estuviera pensando cómo se metía en el resto de habitaciones, no. Ella estaba en mi cama acostándose cómodamente.

-En el salón se está o muy frío o muy caliente. En mi habitación me ahogo y en el resto no encuentro la posición. ¿Te importa si hoy duermo aquí? Tan solo llevo unos segundos dentro y ya me está entrando sueño.

Sueño el que estaba viviendo yo ahora con ella aquí. Me quedé callado sin saber que responder intentando sonar no tan ansioso y desesperado.

-La cama es grande-Logré decir con indiferencia.

Ella asintió y se acercó más a donde yo estaba, que era el centro. Se colocó de medio lado y se encogió un poco. Por suerte yo seguía sentado sino estuviera tan cerca de ella que pudiera sentir su respiración mezclándose con la mía, aspirando su delicioso olor… como antes. Continué mirando la chimenea, incómodo porque descubriera lo que estaba pensando.

-Aquí es donde mejor estoy. Gracias por ser tan bueno conmigo y defenderme de Embry. La verdad, quise golpearlo hasta dejarlo cao.

Volteé un poco la mirada.

-¿Estabas… escuchando?

-Se oía bastante y sí. Quería saber si… tú también opinabas lo mismo… de mí. Tampoco me importó lo que dijo de mí-Relució una leve sonrisa forzada-estoy acostumbrada a que me traten así. Yo y solo yo tengo la culpa de eso.

Se sentó en la cama pasando las manos por su cara. La luz parpadeante de la chimenea hacía resaltar su belleza natural, momentos como estos me los guardaba para mí mismo.

-Pero no merezco tu buen comportamiento conmigo. Soy cruel y te pido infinitamente disculpas.

Dejé de mirarla centrando mi atención en el paisaje. Sabía que ella comenzaría con su auto odio y no me gustaba la manera en la que se trataba.

-Lo siento, te hice creer que me había acostado con otros cuando eso no es cierto. Muchas cosas que te dije no eran ciertas como lo que te dije del roquero o mis relaciones con mis supuestos novios. Solo éramos amigos, unos amigos con los que a veces tenían que dar escenas en público para escandalizar pero nunca pasé de los besos. Con la única persona que lo intenté fue con Fray y ninguno pudo. Él seguía pensando en su exnovia y yo en ti. No podía dejar que ningún hombre me tocara de esa manera. Y cuando Fray me dejó solo para seguir con su vida de mujeriego me sentí muy vacía y rechazada, creí que podría llenar eso con fama pero no conseguía nada.

No dije nada. Estaba tan… estaba en un estado tan catatónico que no sabía que hacer o decir. Por un momento me sentí feliz, después decepcionado y otra vez feliz. Sin embargo, mis emociones siempre estaban acompañadas por la oscuridad de la amargura.

-Di algo-Su tono era suplicante. Me hubiera girado pero aún estaba en parálisis- Di que no me quieres volver a ver nunca. Di que soy la peor persona del mundo. Di que te arrepientes de haberme conocido. Solo no te quedes callado. Al menos di que me odias.

¿Odiarla? Nunca podría odiarla. Aunque ella me destrozara completamente yo nunca la odiaría, siempre la perdonaría.

-Te perdono.

-¿Lo… dices enserio?

Me giré para afrontarla. Ella estaba inclinada hacia mí haciendo más corta la distancia entre los dos.

-Sí.

Nessie me dio un gran abrazo que yo no quería terminar. Quería tenerla siempre así. La abracé fuertemente y me permití el lujo de decirle dos palabras que solo ella tendría de mí.

-Te amo.

Se volvió a alejar de mí pero yo no la dejé hacerlo mucho. Por primera vez después de tanto tiempo sentía su respiración entremezclándose con la mía. Su embriagante olor entrar por mis fosas nasales. Y ahí, fue cuando me permití otro lujo más. Besé sus delicados labios y saboreé su dulce lengua. La besé para que no me dijera nada, para que no me dijera que parara y así llevarme un último recuerdo de ella a Alemania. Odié el momento en que tuve que respirar y separarme de ella.

-Lo siento, solo me…

Ella me silenció con su dedo.

-Yo también te amo Jake.

No podía creerme sus palabras. Lo más seguro era que finalmente hubiera muerto de amor.

Cuando sentí como ella me besaba confirmé que estaba en el cielo y este era mi deseo de la muerte. Pero ni estaba muerto, ni en el cielo.

Nessie realmente me estaba besando.

No, ella no me estaba besando. Nos estábamos besando. Apreté su cuerpo sintiendo con mis manos sus suaves curvas y su delicado cuerpo bajo el mío. Cogí más valor y me atreví a bajar hacia su cuello. Aspiré su aroma causando un gemido por su parte. Yo iba muy despacio con miedo a que me dijera que parara pero ella comenzó a acariciar mi torso desnudo.

-Déjame hacerte el amor Nessie.

-Toda la noche.

Sin duda, las palabras más hermosas del mundo.

Le quité la camisa, la pieza de ropa que me separaba de verla desnuda. Yo solo quería besarla y acariciarla pero se me hizo imposible no ver su cuerpo. Me resultó maravilloso que se mordiera el labio y se sonrojara porque admirara su cuerpo, uno perfecto solo era mío y que iba a disfrutar durante toda la noche.

Acaricié sus labios con mi pulgar, robándoselos de sus blancos y celosos dientes. La tumbé sobre la cama aprovechando esa acción para quitarme yo mi pantalón. Besé su cuerpo desde el empeine de su pie ascendiendo por su tobillo continuando en sus muslos siguiendo en su estómago e instalándome en sus pechos. Olía a cielo.

-Jake, te amo.

Sus palabras fueron lo suficiente como para acabar con lo poco que nos separaba. Estar dentro de ella era el paraíso terrenal

.

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POV Nessie

No me podía creer que le hubiera dicho a Jacob todo eso. No debería haber sido así de mala creándole ilusiones, creándome ilusiones. Hicimos el amor toda la noche y por primera vez me sentí completamente feliz pero Jake se iría, solo se estaba despidiendo de mí para irse y no verme más. Había ido a su habitación porque no aguantaba más la situación, quería pedirle disculpas y desearle suerte en su viaje pero al final todo se desbocó. Todos mis intentos por lanzarle frías y amargas palabras fallaron.

Y todo por sentir sus labios sobre los míos. Todo después de su te amo.

Me levanté de la cama, me vestí con la camisa de ayer y fui a preparar el desayuno.

Bien, a un hombre se lo conquista por el estómago.

Me hice un moño y preparé todo con gran vehemencia. No sabía la hora que era, el día continuaba oscuro por la tormenta de ayer. Estaba tan nerviosa por lo que le diría cuando se levantara que casi hice caer el bol de cristal.

Me quedé paralizada cuando escuché sus pasos aproximarse. Sabía que alguien debía de hablar así que empecé yo.

-He preparado en el desayuno hay café, leche, fruta, tostadas con mermelada, tostadas solas, pastas y unas especies de empanadas noruegas vi la receta por un libro que por suerte estaba en inglés.

Hablé tan rápido que casi me quedo sin respiración. Cogí otra bocanada de aire para seguir hablando. Me senté enfrente de él y continué con mi charla.

-Vamos siéntate ¿Pongo la radio? ¿Pero crees que se escuchará algo? Hubo tormenta así que no sé pero tampoco entiendo el noruego sería divertido aprenderlo pero en estos momentos no claro que es genial aprender otros idiomas pero yo con el inglés y el alemán ya me valen.

Volví a coger aire.

Me sentí mal al recordar aquel maldito país. Solo nos recordaba a ambos que ya no nos veríamos. Pero… le había dicho que lo amaba y había hecho el amor con él toda la noche. No le iba a dejar irse tan fácilmente.

Bebí un sorbo de café mientras no dejaba de mirarle a los ojos con decisión. Me acomodé en mi asiento y puse la postura más seria que pude, también me tranquilicé.

-También me enteré que te vas a Alemania-Lo dije dejándolo "caer"- Escuché cuando se lo decías a Sarah y a Embry. ¿Pero sabes qué? No te irás y si te vas, me voy contigo. Claramente haré hasta lo imposible para que no te vayas, Alemania es un lugar muy tenebroso. Además no voy a dejar que una zorrita europea se decida a obsesionarse contigo porque para eso… ya estoy yo. Has logrado que tenga Síndrome de Estocolmo solo que lo mío sí es real.

Batí mis pestañas como tan bien sabía. Sabía cómo conquistar a un hombre cualquiera, sino hubiera sido de esa manera no hubiera logrado conquistar a mis anteriores amigos-novios. Los volví locos. Pero Jake no es un hombre cualquiera, es el hombre de mi vida, me he dado cuenta un poco tarde pero al menos estamos en la misma habitación y país.

-Tendrías que hacer algo legendario para impedir que me vaya.

Fruncí el ceño. Por supuesto que no sería tan fácil recuperarlo, ni una noche entera de pasión me ayudaba. Volví a tragar el líquido castaño sin dejar de sujetar la taza, estaba haciendo del objeto mi soporte.

-Soy tu genio de la lámpara, pídeme lo que quieras-Dije balanceado mi taza-Puedes pedir cualquier locura, una mujer enamorada acepta cualquier cosa.

-Cásate conmigo.

La taza se resbaló de mis manos cayendo en la mesa y derramando el líquido, luego rodó y cayó sobre la alfombra. Me centré solo en la taza del suelo pero después un dolor caliente llegó a mis muslos. Me había caído café y yo me acaba de dar cuenta.

-¡Ay!

Me levanté de inmediato y fui a la cocina cogí papel y comencé a secarme pero aun sentía el quemazón así que me senté sobre la encimera, cogí el grifo extensible y me mojé las piernas. Me quité el exceso de agua con las manos.

Y Jake entró.

Tragué saliva antes de preguntar.

-¿Lo… lo has dicho enserio? ¿Me quieres de nuevo en tu vida… de esa manera?

-Te quiero en mi vida para compartirla contigo, para que seas mi esposa en los días que me quedan. ¿Aceptas?

-¿A pesar de todo?

-A pesar de todo.

No me hizo falta más. Corrí hacia él y salté para envolver mis piernas en su cintura.

-Acepto. Quiero ser tu esposa, la madre de tus hijos, la abuela de tus nietos y la bisabuela de tus bisnietos. Tu todo.

Sellé sus labios con los míos.

-Casémonos hoy-Dije- Ahora mismo, en cualquier lugar de aquí.

-Creo que para menos complicación sería mejor casarnos en nuestro propio país.

Sonreí enormemente. No me lo podía creer. No me podía creer que a pesar de ser tan… a lo Stella la diva, Jake aún me quisiera.

-Entonces en cuanto lleguemos a Estados Unidos vamos a Las Vegas y nos casamos. No quiero una boda a lo grande, con que estés tú me vale.

-Casémonos el 23 de agosto.

Eché la cabeza atrás.

-Queda casi un año-Me quejé.

-Así nos dará tiempo de organizar una boda a lo grande. Quiero que todos sepan que nos casamos y que esta vez no habrá impedimentos.

-¿Cuánto de grande sería la boda?

-Lo que tú quisieras.

No pude evitar reírme como una desquiciada, paré cuando sentí que Jake me había sentado en la encimera.

-Harás que me asuste.

Esta vez me reí más fuerte pero menos a lo desquiciada.

-Entonces el 23 de agosto. Tendré todo un año para reivindicarme. Y voy a volver con medicina, es absurdo que me haya pasado toda una vida soñando con ello y que después lo haya abandonado.

-Siempre puedes volver.

-Bueno, no lo abandoné del todo. Dos veces por semana trabajaba de voluntaria en una clínica. Me dejaron trabajar ahí siempre que mantuviera el perfil bajo, me ayudaron bastante mi excelente expediente académico e IMAE. Igualmente nadie sabía quién era Renesmee mucho menos Carlie.

-Bueno tú eres mi Nessie. La mujer que amo, que tiene mucha imaginación y que habla mucho. Dime el lugar y los invitados que quieres.

- Los Hamptons y 1000 invitados.

-Lo que usted quiera señorita-Besó mis labios- Pero después no me vengas con pánico escénico.

-No, quiero una gran boda para callarles la boca a muchas personas. Sobre todo a esas zorras de Trixy y Summer. Ellas fueron quien inventaron el nombre de Stella, la de los novios a la fuga solo por envidia. Muchas personas más me deben insultos y hay tanta gente envidiosa por el mundo.

-Sí, es un buen plan para una boda. Invitar gente envidiosa.

-¿A que sí? Y Bien, ahora tengo que buscar 500 personas. Mmm, creo que lo he puesto un poco difícil ¿Podrás llenar tu cupo? Yo no lo sé.

-Tendré que descalificar a personar incluso.

-Vaya, me sorprendes señor popularidad.

-Nunca fui eso.

-Yo sí, mi último año. Fui coronada reina del baile, todos casualmente querían ser mis amigos-Grité emocionada- ¡Perfecto! Ya lleno el cupo. Invitaré a mis compañeros de clase del instituto y universidad.

-Bien. Entonces ya tenemos lo básico organizado. Pero ahora tendremos un tiempo para nosotros dos solos, sin nadie que nos moleste. Si mal no recuerdo tú tienes exclusividad conmigo durante seis meses y yo estoy de vacaciones por tiempo indefinido. ¿Qué te parece quedarnos un tiempo aquí y celebrar tu cumpleaños en los Alpes? Te diría que en algún paraíso playero pero quiero ser el único en verte desnuda.

-Ir en bikini no es ir desnuda.

-¿Quién ha dicho que te iba a dejar ponerte bikini?

-Pervertido.

-Me llamas.

Lo abracé con amor y repartí muchos besos por su cara. Nunca creí que me volvería a sentir así de feliz.

-Te amo.

-Te amo infinitamente.


*Killing me softly-fugees

¿Cursi? Lo sé, pero esta parejita siempre lo fue.

Bad people, en un principio quería dejar esto como el final y añadir unas cinco líneas de epílogo pero después me puse a buscar vestidos de novia y me inspiré para escribir el último capítulo, que espero que os guste.