IMPORTANTE:Los personajes no son míos, ya lo saben ^^U
ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:
Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.
…blablá… es la narración de Sango
"…blablá…" es la narración en tercera persona.
—…blablá…— son los diálogos.
/…blablá…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.
"…blablá…" son los pensamientos.
/— No es sólo él, es… — trago saliva y lo miro a los ojos, con miedo. — Es que ahí afuera están InuYasha,Kikyou y Miroku…
Se queda observándome con la boca abierta, cuando de pronto del otro lado golpean y la voz del señorHigurashi da la orden de que debo salir. Cierro los ojos, sin saber qué hacer./
Grito Silencioso
Capítulo XIV
"Reencuentros ocultos"
Miro a Bankotsu, suplicándole con los ojos que no me obligue a salir. Bankotsu suspira y con la mano me indica que lo esperare un momento. Se asoma por la puerta y habla un momento con el señor Higurashi.Luego se acerca a mí y me mira con cariño.
— San, sé que es difícil para ti, pero creo que si sólo haces tu presentación y luego nos marchamos, no habrá problemas — murmura, poniéndome un antifaz y arreglando mi rizado cabello.
Asiento con la cabeza y luego me mentalizo para simplemente bailar y enseñar mis sensuales habilidades. Salgo con una bata liviana de seda y la mirada fija en algún punto que no sea la mesa ni los muchachos.
— Bien, ella es la fiel representante de mi idea — dice el señor Higurashi, mostrándome como un trofeo —. Bella, sensual, misteriosa, sexy. Nedez es todo lo que un hombre podría desear tener a su lado, y a la vez también representa lo que una mujer desearía darle a un hombre. Provoca curiosidad, pasión, deseo…
— Pero es una prostituta — apunta la muchacha de cabellos azabaches alborotados que, supongo, es la hija del señor Higurashi —. No puedes querer parecer una prostituta.
— Cariño, ella no es una simple prostituta — responde el señor Higurashi —. Y por favor, no interrumpas, estos son asuntos de negocios.
La muchacha resopla molesta, pero creo que no tiene tino para decir las cosas. Después de unas cuantas aclaraciones más por parte del señor Higurashi, comienzo mi espectáculo, sin acercarme mucho a los muchachos y mostrando lo que se me había pedido. Luego de eso, todos aplauden y el señor Higurashi nos pide a Bankotsu y a mí que esperemos un poco más en la sala mientras ellos afinan detalles del negocio.
Nos retiramos y me siento en uno de los sofás, agotada.
— Espero que esto sea todo, no quiero nada más… — murmuro, con la cabeza gacha. — No quiero volver a exponerme así.
— San… — Bankotsu se acerca a mí y me abraza, con cariño. — Te prometí cuidarte y protegerte, no dejaré que nada te vuelva a dañar… si no deseas acercarte a ellos, te ayudaré.
Sonrío recibiendo esa muestra de cariño. Agradezco tanto que esté a mi lado…
"Luego de la presentación de la muchacha Nedez, el señor Higurashi se dirigió a sus socios, con una sonrisa en la cara, satisfecho.
— ¿Y bien? — Preguntó, cruzando las manos bajo su barbilla. — ¿Los convence mi idea?
— A mí me parece genial — contestó Miroku, pícaramente —. Es una idea innovadora, fresca y muy atractiva, además de sensual y provocadora. Creo que incluso podría mejorar la imagen del modelaje, o darle otro sentido.
— A mí también me parece una muy buena idea — corroboró Koharu, aunque sin una sonrisa —. Atraerá mucho público masculino.
— ¿Y tú, InuYasha, como futuro inversionista, crees que es una buena idea? — Preguntó el señor Higurashial chico, que no había dicho palabra desde que la chica Nedez había salido de la habitación.
— Eh… — InuYasha observó a todos, un poco confundido. — Pues, yo… sí, creo que sería una buena idea, aunque en realidad no sé mucho sobre el negocio del modelaje y… — InuYasha bajó la voz, casi en un murmullo inaudible agregó: — ni siquiera sabía que era futuro inversionista.
— Me parece que están todos de acuerdo con nosotros — concluyó Sesshoumaru, con su acostumbrado semblante frío —. Así que es momento de explicar la siguiente fase: el entrenamiento.
— ¿Entrenamiento? — Preguntaron InuYasha y Kikyou al mismo tiempo.
— Sí, la idea es que modelos profesionales logren dar una sesión, ya sea de modelaje o de fotografía, con la misma naturaleza de lo que acabamos de ver — explicó Sesshoumaru, mirando a Kikyou —. Y, por lo que puedo deducir, tú has sido la elegida por Koharu para poner a prueba nuestro experimento.
— Sí, supongo — murmuró Kikyou, un poco sonrojada —. Eso significa que deberé pasar un tiempo con ella, ¿no?
— Así como lo dices, ella te enseñará cómo sacarle provecho a cada curva de tu cuerpo — afirmó el señorHigurashi, mirando libidinosamente a la joven.
— Few, supongo que sólo será modelaje y nada más, ¿cierto? — Preguntó InuYasha, notablemente celoso.
— Yo no permitiría que fuese algo más — dijo Miroku, mirando a sus dos amigos.
— Creo que eso lo decidiremos en el camino — dijo Koharu, molesta con la protección que mostraban los muchachos con su modelo.
— Bien, bien, sí es así, creo que deberé ir a conversar algunos detalles con Nedez — dijo el señor Higurashi, dirigiéndose a la habitación.
Hubo un momento de silencio y luego InuYasha se acercó a Miroku y Kikyou, dejando de lado a Kagome, que había intentado iniciar una conversación con él.
— Muchachos, estoy un poco harto de esto — dijo, soltando un bufido —. La verdad, es que extraño la adolescencia…
— Yo sólo algunos momentos — murmuró Miroku, mirando hacia la puerta por donde había desaparecido el señor Higurashi —. Lo cierto es que los extraño.
— Yo también los extraño — dijo Kikyou, con una triste sonrisa —. Nunca pensé que nos volveríamos a ver, menos así…
Los tres guardaron silencio un momento, sin saber cómo enfrentar lo que los tres sabían que conllevaba recordar el tiempo pasado.
Al final, InuYasha rompió el silencio, atreviéndose a enfrentar ese fantasma:
— ¿Alguno ha sabido algo de ella?
Miroku y Kikyou se miraron entre ellos y luego, a InuYasha, y negaron con la cabeza.
— Sólo espero que esté bien… — Miroku suspiró, mirando el suelo. — Digo, ya debería ser mayor de edad, podría haber escapado de las garras de ese…
— ¿No crees que si lo hubiese hecho, nos habría buscado? — Preguntó Kikyou, mordiéndose el labio.
— Si todas esas cosas que nos dijo eran verdad, no lo creo — InuYasha cerró los ojos, como recordando —. De hecho, mientras menos sé de ella, más siento que todo eso era verdad y que jugó con nosotros…
— Yo la conocía mucho mejor que tú, sé que todo eso era una gigantesca mentira para alejarnos — exclamóMiroku, aparentemente enfadado con el comentario de InuYasha.
— ¿Ah, sí? Entonces, ¿por qué no se ha puesto en contacto con nosotros aún? — InuYasha lo miró desafiante.
— ¡Qué sé yo! — Miroku comenzó a alzar la voz.
— Cállense los dos — murmuró Kikyou con enfado —. Tal vez nunca sepamos la verdad, así que mejor déjense de discutir sobre mi hermana.
Ambos muchachos la miraron y guardaron silencio. Habían olvidado que, fuese como fuesen las cosas, quien seguía vinculada con ella era Kikyou, y lo sería siempre. Y por eso, prefirieron no discutir más, a todos les dolía pero debían respetar a su amiga."
Estamos esperando en silencio, la verdad es que no quiero hablar sobre nada. Sólo quiero irme, estar sola en mi habitación y llorar…
De pronto se abre la puerta e ingresan el señor Yamato y el señor Sesshoumaru, me observan detenidamente y luego miran a Bankotsu.
— Necesitamos hablar a solas con Nedez — dice Sesshoumaru, con seriedad.
— Lo siento, pero creo que eso no será posible — responde Bankotsu, mirándolo fijamente —. Yo soy el responsable de este negocio, por lo que no la dejaré sola.
— El negocio está cerrado — interviene Yamato, mirándome —. Ahora discutiremos los detalles del entrenamiento que comenzará a dar a la modelo.
— El… ¿entrenamiento? — Trago saliva, un poco confundida. — ¿A qué se refiere?
— El negocio consta en que prepares a nuestra modelo para que dé un espectáculo en la pasarela como el que acabas de mostrarnos — Sesshoumaru me observa detenidamente —. ¿Crees poder hacerlo?
— Yo… — miro a Bankotsu pidiéndole ayuda, la verdad no sé si pueda hacerlo, eso significaría pasar tiempo con alguna de las muchachas que había en la sala, y una de ella es Kikyou.
— Debemos hablarlo primero — aclara Bankotsu, con una expresión calculadora en el rostro —. Permítanme unos minutos… — De pronto parece recordar algo y agrega: — ¿Cómo se llama la modelo que realizará el entrenamiento?
— Kikyou Russeau — responde el señor Yamato.
Bankotsu y yo nos miramos y yo, sin pensarlo, muerdo mi labio inferior. Nos dirigimos hacia un rincón lejos de ellos y Bankotsu apoya sus manos en mis hombros.
— ¿Puedes hacerlo? — Pregunta, un poco preocupado. — Sabes que Renkotsu ya aceptó el negocio y que significa una gran suma… pagarán el triple por tus horas dedicadas a esto… yo comprendo tu situación y entiendo que tengas miedo, pero… ¿no crees que es hora de que dejes esos fantasmas atrás y te acerques a ellos?
— No… — le respondo, con miedo. — No puedo, no en estas condiciones. Nuestra despedida fue muy dolorosa para todos y les dije cosas muy hirientes… quería protegerlos, y al parecer lo logré, pero sigo temiendo que algo les pueda pasar… además, yo… soy una prostituta. No puedo presentarme así nuevamente ante ellos.
— Lo comprendo — Bankotsu toma mis manos y apoya su frente en la mía, pensativo. Luego agrega: —. ¿Y si finges no conocerlos? Puede que hayas cambiado mucho, y si te encuentran parecida… sólo será coincidencia.
Suspiro cabizbaja, sé que no puedo escapar de esto. Bankotsu intenta apoyarme y ayudarme en todo, pero el que tiene la última palabra sobre mí ahora es Renkotsu y él jamás permitirá que rechace algo tan grande. Asiento con la cabeza, rogando que Kikyou ni siquiera se dé cuenta que soy yo…
"Unos días más tarde…"
"Se encontraba nerviosa. Había estado toda la semana aprendiendo técnicas de modelaje nuevas, pero no sabía si podría realizar lo que le pedían a continuación.
Esperaba sentada en la sala en la que se suponía que realizarían esa sesión del "entrenamiento", ya habían pasado 15 minutos.
"Está retrasada… ¿quieren que me dé lecciones una prostituta que además es impuntual?"
De pronto las puertas se abrieron e ingresó una muchacha a la que no reconoció a primera vista: tez morena, cabellos castaños largos, lisos y atados en una cola alta, gafas de sol que ocultaban sus ojos; vestía unas calzas negras con ribetes rosas y buzo deportivo (o sudadera) bajo el cual se podía apreciar un top, ambos del mismo estilo, zapatillas rosadas. Kikyou se puso de pie, observándola con extrañeza.
— Disculpe, pero estoy esperando a alguien, creo que debería marcharse — dijo la aspirante a modelo, con un aire de superioridad.
Sango la observó sonriente.
"Al parecer, no ha cambiado mucho su manera de hacerse respetar…"
— Lo sé, creo que me está esperando a mí — Sango se quitó las gafas y la observó, rogando que no la reconociera —. Soy Nedez, la chica de la presentación del otro día.
Kikyou lsa observó atónita. Era muy parecida a su hermana… pero…
"Es imposible, Sango jamás… a menos que ese idiota de Náraku la haya obligado… pero si fuese ella…"
— ¿Ocurre algo? — Preguntó Sango, intentando no sonreírle. — Si es por el retraso, perdón… tuve problemas "laborales", pero lo puede descontar del pago si lo desea…
— No, no es eso — Kikyou le sonrió —. Perdón, es que me recordó a alguien pero es imposible.
Sango se sacó su buzo, quedando sólo con el top y las calzas y estiró los brazos.
— Bien, para comenzar, esto será como una clase de gimnasia o como una sesión de entrenamiento deportivo, así que primero calentaremos y luego comenzaremos con los ejercicios — dijo Sango, extendiéndole un bolso a Kikyou —. Pensé que no sabrías de qué se trataría, así que me arriesgué a traerte una tenida deportiva.
Kikyou revisó el bolso y sonrió, pues era una tenida con sus colores favoritos: blanco con ribetes rojos, y además de su talla. Se dirigió tras unos bastidores para cambiarse y luego regresó, vistiendo la tenida y lista para comenzar. Y ese mismo día, comenzó algo más que un entrenamiento…"
"En otro lugar…"
"Miraba el cielo del parque, distraído, pensando en la conversación que había tenido esa mañana. Cómo lo detestaba.
"— Ya sabes, no voy a volver a aceptar un "no". Ahora, estás comprometido con Kagome Higurashi, te guste o no, y cuando se casen, pasaremos a tener la mitad de sus negocios en nuestras manos…"
Sesshoumaru y su maravillosa manera de hacer negocios. Resopló, alejando a un ave que se había posado a su lado, mientras cruzaba los brazos, aburrido: llevaba esperando un rato a su, ahora, prometida.
Unos minutos más tarde, vio acercarse a la joven: se veía hermosa en un sencillo vestido primaveral con tirantes de color rosa pálido con diseño de pequeñas flores bordados en los bordes. Lo saludó un poco sonrojada.
— Hola… — murmuró, con la cabeza gacha. — Perdón por el retraso.
— Few, qué más da… — bufó InuYasha, enderezándose. — Vamos, tengo una mesa reservada.
La chica le alcanzó el paso, siguiéndolo hasta un restorán cercano. InuYasha pidió las reservaciones y los guiaron hasta una mesa en la terraza del local, con una bonita vista al jardín interior. Pidieron su orden y se sirvieron un poco de vino tinto mientras esperaban.
— Y bien… — InuYasha rompió el silencio luego de beber un sorbo de vino. — ¿Qué puedes contarme sobre ti?
— Pues… — Kagome miró hacia el techo, pensativa. — Estudié diseño de vestuario, como el negocio de mi padre está muy relacionado con la moda, decidí que era muy buena profesión. Además, soy muy buena con el arco y flecha, pésima en matemáticas y… me gusta el color rosado, las flores, ver películas mientras como palomitas de maíz… hay un chico que siempre me invita a salir, pero la verdad no me atrae, y como no puedo casarme con él, no lo tomo muy en cuenta… qué más… ¡Ah, sí! Me encantan las mascotas y los niños, quisiera tener muchos y vivir en una parcela en el campo, feliz… con muchas comodidades, eso sí, por lo menos 5 sirvientes sólo para mí… — la muchacha hablaba cada vez más alto, moviendo sus manos expresivamente y llamando la atención, mientras InuYasha la miraba fijamente, sin decir ni expresar nada.Kagome lo miró recelosa y exclamó: — ¿Me estás escuchando? Porque pareciera que hablo con una pared, te quedas ahí mirándome… podrías por lo menos decir algo o…
— No alces la voz, estoy frente a ti — murmuró InuYasha, mirando hacia un lado y otro a los demás comensales que los observaban —. Y sí te estoy escuchando, no soy tan mal educado.
— Eso espero, no quiero tener que pasar el resto de mi vida con alguien que no me escucha.
InuYasha se quedó mirándola con sorpresa, Kagome se cubrió la boca con ambas manos como si hubiese dicho algo que no debía. InuYasha terminó su vino y suspiró.
— ¿Así que ya te lo han dicho? — Preguntó, con la mirada perdida en su copa.
— Desde aquel día que cenaron en casa — dijo Kagome, mordiéndose el labio.
— Ya veo… — InuYasha alzó su mirada hacia ella. — ¿Estás de acuerdo con eso?
— Claro — Kagome se encogió de hombros —. Toda mi vida he soñado con la boda perfecta y el matrimonio ideal, y qué mejor que casarme con el hijo de uno de los mejores amigos de mi padre…
— ¿Y nuestros sentimientos?
— Hum… ¿podemos encontrarlos en el camino? Debemos enamorarnos de alguna forma, ¿no? Incluso podríamos… no sé, pensaba que… podríamos ser libres pero casados…
InuYasha se quedó perplejo mirando a su "prometida". Qué vanos y vacíos eran sus pensamientos, que forma más fría de ver el mundo… exhaló, resignándose a la idea de pasar el resto de sus días con una mujer tan vana…
"Ese mismo día, por la noche…"
"Estacionó su auto fuera del recinto, aún indeciso. Quería conocer más de esa muchacha pero algo le decía que mejor lo dejara para después. Sin embargo, un sexto sentido le decía que esa muchacha era algo más que una simple prostituta. Suspiró, decidiéndose a bajar del auto. Caminó hasta la recepción, encontrándose con el mismo sujeto que lo había recibido la vez anterior.
— ¡Ah, señor Vorobiov, veo que decidió volver! — Exclamó, con una sonrisa. — Supongo que deben haberle dado un excelente servicio…
— Sí, pero hoy he venido por alguien en especial — Miroku tomó el catálogo y buscó entre sus páginas —. Quiero ver a Nedez.
El chico abrió sus verdes ojos sorprendido. Miró una lista que tenía tras el mesón y luego se aclaró la garganta.
— Tendré que ver si puede atenderlo — dijo, mirando a Miroku detenidamente —. Le pediré que me espere un momento aquí, por favor.
Miroku asintió con la cabeza, sentándose en un sofá de la recepción. El muchacho desapareció por el pasillo que daba a las habitaciones, dejando a Miroku solo con sus pensamientos.
"Esa chica tiene algo… no sé, se me hace familiar, siento como si la conociera de siempre… aquel primer día que la topé acá, cuando nuestras miradas se cruzaron por una milésima de segundo… fue como haber encontrado algo perdido, pero ¿qué? Y cuando dio su espectáculo en casa de los Higurashi, siento que me evitó… ¿por qué? ¿Acaso me conocerá? Pero, si fuese así, ¿por qué evitarme…? ¿Será que es…? No, imposible, ella jamás aceptaría hacer algo así, no mi Sanguito… mi tierna y dulce Sanguito…"
Tomó el catálogo y observó la fotografía de Nedez… definitivamente, esa no era su Sanguito, pero sentía que de alguna parte la conocía…"
Peino mi cabello con un cepillo y luego comienzo a trenzarlo, observándome en el espejo. Me pongo de pie y echo un vistazo a mi vestido blanco, sencillo y casi inocente. Me sonrojo al darme cuenta de mis pensamientos…
"Inocente… ya no tengo nada de eso, fue arrebatado de mí hace mucho tiempo… "
Unos golpes en mi puerta interrumpen mis pensamientos. Miro la hora, un poco sorprendida por lo tarde.
— San, sé que estás despierta — Bankotsu suspira —. ¿Puedo pasar?
Abro la puerta y lo dejo entrar, con una cara preocupada.
— ¿Qué sucede, por qué esa cara? — Le pregunto, asustada.
— Miroku Voriobov está afuera, pidiendo estar contigo — me dice, visiblemente preocupado —. No sé qué decirle, porque…
— Está bien, dile que hoy no atenderé a nadie — le respondo, lo cual es cierto, es mi día libre —. Que trate otro día.
Bankotsu asiente con la cabeza y antes de abandonar mi cuarto, parece recordar algo, se voltea y me mira, agregando:
— ¿Y si pide reservar una hora contigo?
— No, Ban, para él no estoy disponible… ni hoy, ni mañana ni dentro de un año. Que se conforme con cualquier otra…
Bankotsu asiente con la cabeza y sale de la habitación. Yo me tiro en la cama, abatida. ¿Por qué? Después de tanto tiempo, de pensar que ya había salido de todo eso… De todo lo que he hecho para que Náraku no quiera volver a saber de ellos…
Abrazo mi almohada, soltando algunas lágrimas. Las cosas se pondrán más difíciles ahora que tendré que trabajar con Kikyou, y a lo mejor pronto deba enfrentar todos mis fantasmas…
"Miroku esperaba aburrido, cuando vio que el chico se acercaba nuevamente por el pasillo. Se puso de pie y se acercó, esperando que la respuesta no fuese un no.
— ¿Y bien?
— Lo siento, señor Vorobiov, pero hoy es el día de descanso de Nedez, por lo que no está atendiendo clientes. Creo que tendrá que elegir a alguien más — dijo el muchacho, señalándole el catálogo.
— No, es que quiero que sea ella — respondió Miroku, decidido —. Si no es hoy día, quiero reservar una cita o algo.
El muchacho negó con la cabeza, al parecer un poco molesto.
— Eso no será posible, Nedez es de clientes exclusivos y en estos momentos no tiene cupo hasta un par de meses más, lo siento — el chico de verdes ojos sonrió, a manera de disculpa.
— Yo… — Miroku dejó escapar el aire, desalentado. — Está bien, ¿puede avisarme cuando tenga un cupo disponible?
El moreno asintió y anotó los datos de contacto para tenerlo presente. Miroku abandonó el lugar, subió a su auto y, resignado, volvió hasta su casa.
"Algún día, Miroku, podrás descubrir que es lo que tanto te atrae de esa muchacha…"
"Bankotsu bufó, por fin se había ido ese sujeto. ¿Por qué simplemente no podía conformarse con otra? ¿Acaso… la habría reconocido?
— ¿Qué quería el señor Vorobiov?
La voz de Renkotsu interrumpió sus pensamientos, alertándolo.
— Ehh…
No supo qué responderle, si sabía que quería ver a Sango, de seguro los obligaría a atenderlo, más ahora que era parte del negocio en el que se había metido con él. Negó con la cabeza, tratando de pensar en algo rápido.
— ¿Acaso quería conocer mejor a Nedez? — Preguntó Renkotsu, al ver lo titubeante que se encontrabaBankotsu, mientras tomaba la hoja en la que se encontraban los datos de contacto.
— No, él…
— No lo niegues, Nedez es la única que hoy no atendería a nadie, por lo que debo suponer que es a ella a quién esperaba — Renkotsu miró la agenda en la que anotaban las citas futuras y buscó la página de slachica en cuestión —. Le daremos lo que quiere, hazle un espacio para el fin de semana. Y no pienso escuchar pretextos, estoy seguro que pagará lo suficiente o más…
Bankotsu se quedó sin palabras. ¿Cómo podría proteger a Sango, si el que tenía el dominio de todo era un imbécil hijo de perra? Apretó los puños, sin saber qué hacer.
"Ya se te ocurrirá algo, Bankotsu… tienes hasta el fin de semana para pensarlo…"
El problema era que el fin de semana estaba a tan sólo 3 días, o menos…
Bueno bueno... Acá les traigo la actualización, espero les guste, estoy escribiendo el sgte Chap y la verdad no sé cómo terminarlo xd pero se viene, se viene! Perdón la tardanza, pero sin pc es difícil avanzar y subir los chap a la web.
Artemisa neko-chan: nuevamente gracias por la paciencia, dime qué te parece, ya?
Saludines a todos, nos estamos leyendo!
