IMPORTANTE: Los personajes no son míos, ya lo saben ^^U
ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:
Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.
…blablá… es la narración de Sango
"…blablá…" es la narración en tercera persona.
—…blablá…— son los diálogos.
/…blablá…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.
"…blablá…" son los pensamientos.
Grito Silencioso
Capítulo XV
"Amistad y algo más"
Dejo escapar un suspiro, mirando molesta a Renkotsu.
— ¿Se supone que deba estar de acuerdo con esto? — Pregunto, paseando mi vista de Renkotsu a Bankotsu.
— Se supone que tienes que obedecer mis órdenes — responde Renkotsu, mirándome con los brazos cruzados.
— Mi padre no estará de acuerdo con esto...
— Tu padre no tiene nada que opinar — Renkotsu tuerce la boca, como formando una sonrisa —. Trabajo es trabajo y no me importa si fue el amor de tu vida, tu profesor en la secundaria o el sacerdote de tu iglesia, mientras pague lo suficiente, a mí me bastará.
Bankotsu niega con la cabeza, también con los brazos cruzados, pero con una expresión de profunda ira en su rostro. Renkotsu le extiende la agenda y se marcha.
— No pude hacer nada — me dice, hojeando la agenda —. Él mismo anotó todo y llamó a Voroviob para avisarle.
Le quito la agenda de las manos, buscando el día de hoy y veo el nombre de Miroku en el espacio en el que se supone debo descansar un par de horas. Se la devuelvo enfadada y me tiro en la cama, tratando de hundirme entre las almohadas y las sábanas, desapareciendo.
"Bueno, algún día debía enfrentarlos, pero esto ha sido más pronto de lo que esperaba..."
"Miró la pantalla del aparato, molesto. ¿De nuevo ella? Estaba comenzando a odiarla. Su alma libre y voladora se atormentaba cuando trataban de controlarlo más de la cuenta. Siempre había pensado que conocería la chica que lo hiciera sentar cabeza y por la que su alma sólo volaría hacia ella, pero hasta el momento eso no había sucedido y al final, sólo se casaría por un ostentoso negocio...
Luego de haberlo escuchado sonar unas 10 veces durante las últimas 2 horas, se decidió a contestar para ver que quería su prometida.
— ¿Bueno?
— ¿Qué rayos estás haciendo? Te he llamado...
— 10 veces en dos horas, lo sé, pero estaba atendiendo un asunto importante... ¿Qué quieres?
— Hoy, en mi casa, a las 18:00 horas.
Abrió la boca, sorprendido. No, no justo ese día...
— Debes ser puntual y venir semi formal.
— ¿Y a qué se supone que voy? — Comenzó a exasperarse, ni siquiera le había preguntado si podía, era una orden, una obligación de las que ya se estaba cansando.
— Cena, con mi familia, también vendrá tu padre — respondió la muchacha, con desdén.
— ¿Mi padre? ¿Por qué?
— Ay, Miroku, ya sabes, quiero que pronto afinemos los detalles de nuestra boda...
Miroku exhaló profundamente, decaído. No quería adelantar ese momento, pero sabía que, desde el minuto en el que había aceptado la proposición, era algo inevitable y que cada vez se acercaba más. Chasqueó la lengua con desgano.
— Está bien, nos vemos entonces.
Cortó la llamada y cerró los ojos, cansado. Luego, buscó en las llamadas recientes en su Smartphone, y marcó un número, esperando.
— Servicios especiales, habla Bankotsu, ¿qué desea?
— Tenía reservada una hora para hoy, llamo para cancelarla — dijo Miroku, mientras golpeteaba sus dedos contra la mesa.
— De acuerdo, señor... ¿Cuál es su nombre y reserva?
— Miroku Voroviob, tenía una reserva con Nedez a las 20:00...
— Anulada la reserva, señor Vorobiov, cuando haya otro día disponible, le avisaremos — la voz de Bankotsu se despidió para luego terminar la llamada.
Miroku negó con la cabeza, molesto. Esperaba pronto poder retomar aquella cita porque ansiaba saber qué era lo que le llamaba tanto la atención."
"Miraba los autos pasar, preguntándose si en alguno de ellos llegaría Nedez. Sorbió un poco de su jugo y la divisó acercándose con un sencillo vestido rosa pálido y el cabello suelto al viento, y por un momento fue la viva imagen que tenía en sus recuerdos de su hermana...
— Sango... — Murmuró, justo en el momento en el que la muchacha llegaba a su lado.
— ¿Perdón? — Preguntó ella, sentándose a su lado.
— Nada, sólo me recordaste a alguien a quien no veo hace mucho tiempo — contestó la modelo, sonriendo melancólica.
"Es demasiado el parecido, o tal vez esté volviéndome loca y al querer encontrarla, la veo en ella... Pero ahora, con su cabello castaño suelto, sus ojos alegres y despreocupados y su vestido sencillo, es como estar viendo una versión mayor de Sango... ¿Y si fuese ella? Oh, cuánto ansío poder abrazarla y decirle cuánto la extraño, que no me importa lo que sea, para mí siempre será mi hermana..."
La modelo suspiró, mirando fijamente a su acompañante, quien jugaba con sus manos mientras esperaban que llegara su orden. ¿Sería realmente ella?
— Kikyou... — La voz de Nedez la desconcentró, transportándola al mundo real.
Ambas se quedaron mirando fijamente por unos segundos, y Nedez estuvo casi segura de haber sido reconocida por un momento. Sonrió levemente, tratando de no demostrar miedo o inseguridad.
— Nedez, yo... — Kikyou juntó sus manos nerviosamente. — Quisiera saber más de ti, digo... No quiero tener en mi mente la imagen de sofisticada prostituta que me recalcó Higurashi y...
Nedez comenzó a reírse, lo que provocó extrañeza en Kikyou, no comprendía la repentina reacción.
— Disculpa, es sólo que me alegra saber que ya no tienes esa imagen de mí — dijo, calmando un poco su risa —. Porque si no quieres tenerla, es porque ya no la tienes y sólo quieres asegurarte de que no estás cometiendo un error al juzgarme así.
Kikyou sonrió y se relajó un poco. Sólo había estado "entrenando" con ella los últimos días, pero sentía que tenían una extraña conexión.
— Está bien, creo que tienes razón... — Kikyou bebió otro sorbo de su jugo. — Y bien, ¿qué me dices? ¿Podré confiar en ti?
A Nedez le brillaron los ojos de una extraña forma, admirando a su compañera. Sonrió aún más y asintió con la cabeza.
— Claro, sólo te pediré una cosa: no me presiones. Te diré todo sobre mí, pero cuando crea que haya llegado el momento.
Kikyou asintió con la cabeza, sonriendo alegremente."
Llego recargada y con una tranquilidad poco habitual en mí al burdel que ahora es mi hogar, pero al recordar la cita que tengo esa noche, me decaigo un poco. Camino rápidamente hasta mi cuarto para darme una ducha y alistarme para mi primer cliente de la noche; sin embargo, a mitad de camino me interrumpe Ban.
— San, tengo noticias para ti.
Lo miro por encima de mi hombro, extrañada por su gesto de alivio en el rostro. Me acerco a él con curiosidad.
— ¿Qué sucede, Ban?
— Han cancelado una de tus citas — me contesta, con una tierna sonrisa —. En realidad, la cita.
Abro la boca, sorprendida. ¿Acaso este es mi día de suerte? Lo miro con los ojos abiertos de par en par, pestañeando un par de veces como para asegurarme de no estar soñando.
— ¿Hablas en serio? ¿Él canceló?
— Así como lo oyes — Ban me vuelve a sonreír —. Él mismo llamó hace como una hora para pedirme anular la reserva.
Junto mis manos, agradecida, luego abrazo con cariño a Ban y le doy un beso en la mejilla. Ahora sí, completamente renovada, me voy a mi cuarto para alistarme. Este ha sido un buen día.
"Por la noche..."
"Todos reían alegremente, mientras bebían champaña para celebrar que el gran evento sería en menos de dos meses. Todos menos él.
Movía su copa con champaña, observando atentamente el líquido, como si en las burbujas del brebaje se encontrase la respuesta a sus inquietudes. Cerró los ojos, negando con la cabeza, un poco deprimido.
"Y pensar que en estos momentos podría estar descubriendo qué fascinantes secretos tiene para mí esa hermosa chica..."
— ¿Qué sucede, hijo mío?
Un hombre maduro de profundos ojos azules se acercó a él, con su copa en la mano y un canapé en la otra.
— Nada, papá, sólo estoy cansado y quisiera irme a casa — respondió, sorbiendo lo que quedaba de su copa.
— Miroku, hijo... Al parecer no estás feliz con la boda... ¿Qué pasa? — El hombre se sentó junto a él, mostrando un semblante que pocas veces le había visto su hijo: parecía querer comprenderlo.
— Es sólo que cada vez ella me controla más — Miroku suspiró, cabizbajo —. Incluso a veces me da órdenes, y ya me está hartando. Temo que con el matrimonio se ponga peor. Además, es demasiado celosa: ¡si apenas me deja hablar con Kikyou!
— Hijo, sólo hay un secreto con mujeres así — su padre terminó el contenido de su copa, mojándose los labios con la lengua antes de continuar —. Lo sé porque tu madre es igual y logré llevarla por todo este tiempo.
— Y ¿cuál es? — Miroku quedó con la vista fija en él, esperando.
— Debes hacerles creer que tienen el control, que lo saben todo. Si te llama, contéstale; si te pide ir juntos a algún lado, hazlo; si te exige explicaciones, dale las suficientes... No digo que entregues toda tu independencia y libertad a ella, pero haz lo necesario para mantenerla feliz. Que sienta que maneja la situación, aunque a sus espaldas hagas lo que quieras.
Miroku sonrió al escuchar a su padre, agradeciendo el consejo. Definitivamente, sabía cómo tendría que manejarla y esperaba poder lograrlo para mantener su independencia. Pidió dos champañas más y brindó con su padre por el consejo."
"Unas semanas más tarde..."
"Deslizaba suavemente sus delicados dedos por entremedio de sus lisos cabellos azabaches, esperando sentada fuera del probador. Miró la numerosa cantidad de corbatas, trajes y camisas que había a su lado y sonrió, imaginándose a otro de sus amigos con ellos.
Desvió la mirada al sentir a su acompañante salir del probador y su sonrisa se hizo más amplia.
— Definitivamente, los trajes y las corbatas fueron hechos para ti, Miroku.
— Así parece ser — Miroku se miró en el espejo y suspiró —. Aunque hay algo que no me convence, Kikyou...
— El color blanco no es el adecuado, ninguno de los dos es puro — dijo la muchacha, riendo.
— Se lo mencioné y casi me ejecuta antes del matrimonio — Miroku se aclaró la garganta y comenzó a imitar la voz de su prometida —. "¡¿Cómo se te ocurre decir eso?! ¡Es mi boda y no quiero que todo el mundo piense que no soy pura! Me debes un poco de respeto..." Ya sabes, ese tipo de cosas que dicen las chicas...
Kikyou siguió riendo y luego observó los trajes, uno por uno y le extendió un par a su amigo.
— Este combina perfecto con el vestido de Koharu, se verán hermosos — Kikyou miró a Miroku y resopló —. Eso siempre que no tengas esta misma cara el día de la boda.
— No es una boda, Kikyou, es una bodacidio... — Miroku recibió el traje y partió a cambiarse.
Al rato salió, luciendo el traje blanco. De verdad se veía muy bien vestido así, era un hombre muy guapo. Le sonrió y miró las corbatas, para luego pasarle una que hacia juego con su ropa.
Mientras Miroku se colocaba la corbata, el Smartphone de Kikyou comenzó a sonar. La muchacha miró la pantalla y sonrió, alegre.
— ¡Nedez! ¿Cómo estás?
— Bien, ¿y tú? — Respondió la muchacha al otro lado.
— Bien, acá acompañando a un amigo...
— Oye, ¿tienes tiempo hoy como a las 4 de la tarde?
— Claro, tengo la tarde libre hoy... ¿Quieres que entrenemos?
— En realidad no, quiero que nos distraigamos. ¿Te parece si nos juntamos?
— ¡Por supuesto! ¿En la cafetería de siempre?
— Exacto. Nos vemos entonces. Adiós, que estés bien.
— Nos vemos, adiós — la llamada se cortó, frente a la atenta mirada de Miroku —. ¿Qué pasa?
— ¿Qué fue eso? Parecen amigas... — El muchacho se cruzó de brazos, observándola detenidamente.
— Bueno, sí, verás... Es algo complicado, pero nos hemos hecho amigas durante este tiempo...
— Ya veo. ¿Y qué tal? Me llama la atención ella... — Miroku se sentó a su lado, interesado.
— Pues bien, siento que tenemos una extraña conexión, como que puedo confiar en ella... Además, es muy amorosa, tan distinta al papel que representó aquel día...
Miroku sonrió, percatándose de que no era el único que sentía esa extraña sensación con ella. No había podido retomar la cita que tenían pendiente, pero aprovecharía ese fin de semana para ver si lograba verla, como su prometida se encontraría fuera de la ciudad, quería distraerse un poco.
Luego de mirar más detenidamente su tenida y decidir que era la adecuada, según Kikyou, para la boda, pagaron y se fueron a almorzar con InuYasha, que los había invitado a su casa."
Contemplo mi figura en el espejo, sorprendiéndome de lo delicada que puedo verme todavía. Mientras decido si uso o no cinturón, entra Bankotsu con una sonrisa en el rostro.
— ¿Saldrás de nuevo? — Pregunta, mirando mi ropa.
— Síp, me juntaré con Kikyou — respondo, sonriéndole.
— ¿No temes que te reconozca, después de tanta cercanía? Creí que guardarías la distancia con ella...
—Sí, pero con el tiempo me he dado cuenta que la necesito... Y creo que ya es hora de que sepa la verdad... — me pongo un poco nerviosa al volver a pensar en ello, pero lo he decidido.
— Si tú lo dices, entonces te felicito, creo que es un gran paso — Ban me abraza, con cariño.
Mientras recibo su agradable abrazo, la puerta de la habitación vuelve a abrirse.
— ¿De nuevo saldrás? Pensé que tus tiempos libres eran para mí.
— Papá... — Murmuro, mirándolo. Casi había olvidado su existencia.
— Déjanos solos — ordena molesto. Ban se marcha, mirándome de reojo antes de cerrar la puerta tras de sí. Náraku espera a que se vaya y prosigue —. Que haya estado fuera unos días, no significa que eres libre... ¿Sabías?
Trago saliva, recordando todos mis miedos. Él me observa divertido, se sienta en mi cama y, con una mueca me indica que me acerque. Obedezco, temerosa aún, me siento en sus piernas como me indica y espero, en silencio,
— ¿Irás de nuevo con esa modelo? — Me pregunta, yo asiento con la cabeza. — Bien, puedes ir, sólo debes... Complacerme un poco primero.
Cierro los ojos y me mentalizo, extiendo mis manos hasta su camisa y comienzo a desabotonarla. No todo podía seguir color de rosa...
"La muchacha llega puntual, pide lo acostumbrado - un jugo natural de chirimoya y un trozo de pastel pompadour - y espera a su amiga. Sabe que lo más probable es que se retrase un poco - "problemas laborales" -, por lo que no tiene apuro y comienza a mirar a los transeúntes, los vehículos, el paisaje que poco cambiaba.
Tras unos minutos de espera, divisa a su amiga a lo lejos. La saluda con la mano mientras ella se acerca, con una cariñosa sonrisa
— ¡Hola! ¿Cómo estás? — Saluda, mientras echa hacia un lado su azabache cabellera. — ¿Problemas laborales, de nuevo?
— En realidad, esta vez no precisamente — la castaña se sienta a su lado, sacándose las gafas de sol y mirándola directo a los ojos —. Más bien, familiares... Con mi padre.
Kikyou trata de descifrar esa mirada tan penetrante, observándola detenidamente por unos segundos. Quería decir algo, pero no sabía qué. Sin embargo, no fue necesario. Nedez le toma las manos y las aprieta cariñosamente.
— Yo... Quiero decirte algo. ¿Recuerdas que prometí decirte todo de mí, pero con tiempo? Bueno, en estas semanas has conocido mi vida actual, la que comenzó hace unos años en ese burdel en el que trabajo... Pero existe algo antes de eso, una vida a la que me gustaría regresar a veces... Sé que no puedo, por lo menos no así como así, pero tal vez de a poco deba enfrentar esos fantasmas y siento que ha llegado el momento de hacerlo. Temía que ustedes me reconocieran al principio, no me sentía preparada para volver a verlos, pero contigo ya no siento miedo... Kikyou, disculpa que no te lo haya dicho antes, debí hacerlo pero tenía miedo. Yo... — La muchacha tomó aire, pasó saliva y terminó la frase. — Yo soy Sango, tu hermana."
Lo sé... me demoré más de la cuenta en actualizar, pero el próximo capítulo estará arriba antes de lo que piensan...
Nuevamente, gracias Artemisa Neko-chan, sé que debería haberse encontrado con Miroku, pero a veces lo mejor tarde en llegar y te prometo que se acerca su reencuentro... la intriga seguirá por un poco más de tiempo...
Y a todos los lectores, gracias por la paciencia y la dedicación en leer... espero sus comentarios, si son tan amables en darlos ;)
Nos estamos leyendo... Mata-ne!
