Aquí he aparecido, queridos lectores, dando señales de vida y actualizando este fic que, de a poco, avanza en la trama. Prometo que próximamente habrá más acción, pero por el momento debemos adentrarnos un poco en la historia previa… espero no defraudarlos.

Y sin más preámbulos, los dejo con el siguiente cap!


IMPORTANTE: Los personajes no son míos, ya lo saben ^^U son re Rumiko Takahashi. La siguiente historia es escrita sin fines de lucro.

ACLARACIONES Y SIMBOLOGÍA:

Esta es una historia relatada por Sango, sin embargo, es necesario que conozcan otros detalles que ella no presenció, por lo que también tendrá partes narradas en tercera persona.

…blablá… es la narración de Sango

"…blablá…" es la narración en tercera persona.

—…blablá…— son los diálogos.

/…blablá…/ son los flash back o racconto (más de esto último, creo), y están narrados en tercera persona.

"…blablá…" son los pensamientos.


/ ... Hace unos años atrás...

La muchacha observaba la lluvia caer a través de su ventana, mientras sostenía con sus manos un retrato de ella con su ex-novio. No lo odiaba, lo quería demasiado, y eran muy buenos amigos. Pero lo extrañaba, por lo menos a ese que era alegre y solía hacerla reír. Dejó escapar un suspiro, nostálgica.

Unos golpes en la puerta de su habitación dieron paso a un chico empapado, de oscura cabellera y profundos ojos azules.

Miroku... ¿Qué...?

Lo siento, Kikyou, pero... Quiero hablar contigo, creo que eres la única que entenderá...

Kikyou lo abrazó, luego le buscó una toalla y sé la pasó para que se secara y se dirigieron juntos a la chimenea de la sala. Estaban solos, como acostumbraba la muchacha ahora que vivía con su madre.

Te vas a resfriar... — Kikyou le pasó una taza con chocolate caliente recién hecho.

Gracias... — Miroku sorbió un poco de chocolate y suspiró. Hizo una pausa y luego comenzó a hablar. — Creo que me rendiré... Por lo menos por ahora. Nada puedo hacer como adolescente que busca a una amiga...

Kikyou se quedó observándolo cariñosamente. Lo entendía, ella también había intentado buscarla, pero InuYasha no los ayudaba mucho, estaba dolido con las palabras de la chica y ella lo entendía, también a veces dudaba por culpa de eso. El único que seguía firme en su convicción de que todo eso había sido mentira era Miroku.

La encontraremos algún día... Lo sé — murmuró la muchacha, sonriéndole con cariño.

Eso espero — Miroku se quedó con la mirada perdida en el suelo por unos momentos —. Kikyou, quiero pedirte disculpas, yo... Creo que estoy enamorado de Sango... Es algo que no puedo explicar, tal vez siempre he sentido algo especial por ella, pero no había pensado que era esto... Sólo ahora, con todo lo que pasó, comencé a darme cuenta y siento no haber sido completamente sincero contigo.

Kikyou se acercó a él, lo abrazó con cariño y le susurró al oído:

No te preocupes, lo entiendo. Además, yo también debí haberte dicho que estaba celosa... Pero ya no importa, si no fuera por eso, InuYasha y yo nunca hubiésemos terminado juntos.

Miroku la abrazó tiernamente, dándole las gracias. Tal vez esas dos chicas serían las únicas que lograrían llegar a su corazón, y tal vez serían las únicas que se quedarían ahí, por siempre...

Fin del racconto.../


Grito Silencioso

Capítulo XVI

"Lo Inevitable…"

"Kikyou se quedó boquiabierta sólo por un segundo y luego le sonrió a la que ahora sabía, era su amada hermana. Sango la miró sorprendida por la reacción, esperaba otra cosa.

— No te sorprendas, lo sospechaba — dijo la modelo, feliz —. El parecido es innegable, además hay muchas coincidencias, como cuando te contaba sobre los muchachos, tu mirada cambiaba por un momento, y entendías tan bien...

Ambas se miraron sonriendo y guardaron silencio por unos minutos. Por fin, Sango rompió el silencio que comenzaba a incomodarla.

— ¿No estás decepcionada... por lo que soy ahora?

Kikyou la observó en silencio unos segundos, luego le tomó las manos con cariño.

— Claro que no... Quiero que me cuentes tu historia, estoy segura que mucho de esto tiene que ver con nuestro padre y, sea como sea, eres una gran persona — dijo la peli negra, sonriéndole.

— Bien... — Sango tomó aire y comenzó a contarle toda la historia desde que se había marchado ese día hasta cuando Náraku la ofreció a Renkotsu.

/ Un par de años atrás...

Sango estaba sentada en el borde de la cama, con los puños cerrados fuertemente sobre sus piernas, aguantando el llanto. Quería parecer fuerte, que no la vieran titubear, temer o llorar, pero en el fondo estaba destrozada. Pensó por un instante en sus amigos, en lo que estarían haciendo ellos ahora y lo que pensarían de ella si llegaban a saber en lo que se convertiría...

Así que, como te explicaba ayer, ya no me llamas tanto la atención, te prefería cuando eras más niña... — Náraku estaba frente a ella, mirándola .— Pero eres hermosa, encantadora y creo que podré sacarle provecho a eso, además ya tienes bastante práctica. Por eso, Renkotsu ahora se encargará de ti, trabajarás para él y vas a satisfacer a sus clientes. Seguiré siendo el responsable por ti, pero ahora compartiré roles con él y, bueno... Tus tiempos libres serán míos.

Sango asintió, tratando de aparentar indiferencia, mientras Náraku reía, al parecer satisfecho con su negocio. De pronto se abrió la puerta del cuarto y entró Renkotsu junto con una muchacha de ojos verdes y cabello pelirrojo.

Bien, Sango, ella es Lirio y te enseñará algunas cosas que debes saber antes de empezar... Y nosotros seremos tu práctica — Renkotsu rio perverso, mientras la muchacha pelirroja se acercaba a ella.

Mi verdadero nombre es Ayame, y te enseñaré todo lo que pueda para que no tengas problemas aquí — murmuró la muchacha al llegar a su lado.

Sango sonrió y empezó a prestar atención. Empezaba el show.

Fin del racconto.../

Kikyou escuchó cómo Náraku, al aburrirse de Sango, la ofreció al dueño de ese burdel para prostituirla, cómo ella accedió sólo por temor a lo que le podía pasar a sus amigos y también supo el apoyo que había tenido de Bankotsu y de algunas otras muchachas del lugar a las que podía considerar más cercanas; se desahogó, por fin no temía que su hermana la juzgara. Era el primer paso. Luego de escuchar toda la historia y asegurarle a Sango que la amaba como siempre y que seguía siendo su hermana, Kikyou pareció recordar algo.

— Miroku está interesado en ti — murmuró, mordiéndose el labio —. Según él, sólo le llamaste la atención, pero estoy segura que es algo más. No sé si te habrá reconocido, no lo creo, pero tal vez algo intuye... Ya sabes cómo es su sexto sentido.

— Ya veo... — Sango suspiró, tenía miedo. — ¿Y cómo sabes que no me reconoció? Digo, tú sospechabas que era yo...

— Miroku sólo te ha visto como Nedez, ¿no? Si yo no hubiese conocido otra faceta tuya, no habría sospechado nada. Eres muy distinta cuando haces ese papel. Además, si lo sospechara, ya me lo habría dicho, ¿no crees?

Sango asintió con la cabeza y luego miró la hora. Se sorprendió de lo rápido que había pasado el tiempo y se disculpó con su hermana, ya debía marcharse. Kikyou la detuvo un segundo antes de que se fuera.

— Sango, creo que debes saber que Miroku se casará pronto, dentro de 5 semanas.

A Sango se le apretó el corazón al escucharlo. Luego agachó la mirada.

— Está bien, es un buen hombre y... Supongo que ella una buena mujer. Tampoco es como si pudiera hacer algo al respecto, jamás hemos tenido nada, y además... — Sango suspiró, mirando a Kikyou triste. — Mírame, soy una prostituta. Jamás podré ganarle a nadie, menos a su prometida. Y por lo demás... Siempre será un amor platónico, supongo.

Kikyou intentó decir algo más, pero Sango se disculpó, de verdad debía irse. Su hermana lo comprendió, no quería que tuviera problemas, pero la verdad pensaba que si había alguien que podía impedir que Miroku se casará con esa bruja, era ella."


"Golpeteaba sus dedos contra la oscura superficie de la mesa, esperando impaciente que llegara el encargado del lugar. Sabía que él y no el "mayordomo" le daría lo que buscaba. Escuchó una puerta cerrarse de golpe y pasos firmes acercándose.

— Oh, señor Vorobiov, veo que ha vuelto… — el tipo calvo que antes había intercedido por él para concertar una cita, sonrió al verlo. — Lamento que haya tenido que cancelar la vez pasada, pero me alegra que esté por aquí. ¿Ha venido por Nedez?

— Sí, quisiera saber si estará disponible mañana en algún horario — respondió, con sus azules ojos mirando los de su interlocutor.

— Pues, mañana es el día libre de Nedez, pero creo que podrá hacer un espacio para atenderlo. Si gusta, puede elegir el horario y yo me encargaré de lo demás.

Sonrió alegre, sabía que con él iba a conseguir por fin develar un poco del misterio que le atraía de esa muchacha.

— Que sea a las 19:00.

— De acuerdo… ¿desea algún tipo de servicio o temática especial?

— Hum… — se pasó los dedos por la barbilla, pensando. — No, que ella decida con qué va a entretenerme.

El sujeto calvo sonrió mientras anotaba la cita en una agenda. Luego se dieron la mano y ambos volvieron cada uno a lo suyo.

Subió a su vehículo y sacó su Smartphone, marcó el número de su amiga y espero.

¿Miroku? ¿Sucede algo?

— No, sólo quiero saber si te interesa almorzar conmigo mañana — respondió él.

Está bien, pero ¿Koharu no se enfadará?

— Tranquila, no lo sabrá… — Miroku sonrió con alegría. — Además, Kikyou, eres mi mejor amiga, deberá acostumbrarse a que nos juntemos, le guste o no…

Como digas, yo sólo no quiero que tengas problemas por mi culpa.

— No los tendré, descuida… ¿nos vemos mañana entonces?

Ajá, pasarás por mí, ¿verdad?

— Claro, como todo un caballero — ambos rieron ante el comentario.

De acuerdo, te espero a las 12 entonces.

— Ahí estaré, preciosa.

La comunicación se cortó y Miroku, por alguna extraña razón, se sintió aliviado y hasta esperanzado: tenía la sospecha de que algo importante sucedería pronto."


Llego al burdel, tarareando una canción que escuché en la radio de camino para acá. Me siento agradablemente aliviada, aunque con un extraño nudo en el estómago. ¿Será por…?

— ¡San! Tengo… malas noticias — Ban me toma por la espalda, sorprendiéndome.

— ¿Qué ocurre? ¿Acaso es algo con mi padre, o…? — Pregunto, un poco temerosa, pero Ban niega con la cabeza, mostrándome la agenda.

— Vino Vorobiov y agendó hora contigo para mañana — responde, indicándome la anotación hecha por Renkotsu —. Habló directamente con Renkotsu, ni siquiera pude intentar inventar una excusa.

— Tranquilo, está bien — murmuro, sonriéndole lo más calmada que puedo —. Algún día tendría que pasar. Trataré de no ser descubierta, por lo menos no ahora… — de pronto, miro la hora en el reloj de pared y recuerdo por qué tenía prisa. — ¡Rayos, llegaré tarde con Takeda!

— ¿Kuranosuke? — Ban me mira, extrañado. — ¿Aún pide citas contigo? Estoy seguro que se enamoró perdidamente de ti desde su primera vez…

— Es probable, insiste en que él puede ofrecerme algo mejor que esto, pero que debo casarme con él — entro rápidamente a mi habitación y busco un cambio de ropa; velozmente me visto y con un abrigo largo, salgo nuevamente —. Pero no quiero casarme con alguien sólo por salir de aquí… es jugar con sentimientos y nunca me lo perdonaría…

Ban asiente con la cabeza, luego deposita un tierno beso en mi frente y me desea suerte, mientras se dirige al mesón de la entrada para recibir a un nuevo cliente. Tomo mis cosas y me marcho, esperando que este día sea infinito para no tener que enfrentarme a Miroku… por lo menos no aún.


"… Al día siguiente…"

"Llegó puntual, como era su costumbre, y tocó la bocina para anunciar que estaba esperando. Su acompañante salió radiante de la casa, tal como se esperaba de una modelo, más de la prestigiosa agencia a la que pertenecía. Se saludaron cariñosamente y emprendieron rumbo al restaurante favorito de él. En el camino hablaron poco, se dedicaron a escuchar la radio y tararear canciones que escuchaban en su adolescencia – esas que Miroku solía interpretar con su guitarra – y recordaron viejos tiempos.

Al llegar al lugar, se instalaron en una mesa y pidieron su orden. Mientras esperaban por ella, Kikyou observaba a Miroku un poco extrañada, él parecía ansioso y algo nervioso, como un adolescente que va a su primera cita.

— ¿Qué sucede, Miroku? — Preguntó, sin dejar de mirarlo.

— ¿Ah? — Miroku parecía un poco sorprendido. — No, nada. Es sólo que... Bueno, tengo una cita hoy.

La expresión con la que lo dijo era muy similar a las que ponía hacía años cuando se avecinaba algo nuevo para él. Kikyou le sonrió, aunque un poco dudosa.

— ¿Si? ¿Y quién es la afortunada? Debe ser muy linda — comentó la azabache, con curiosidad.

— Supongo, creo que la conoces mejor que yo — respondió Miroku, devolviéndole la sonrisa a Kikyou.

— ¿No me digas que...?

— Concreté una cita con Nedez. Esta vez nada podrá impedirme descubrir qué secretos guarda tras ese antifaz tan misterioso...

Kikyou sonrió, nerviosa. ¿Podría su hermana mantener su secreto? ¿Cómo reaccionaría Miroku si llegase a descubrir la verdad? Tenía miedo, sabía que él no juzgaba mal a las prostitutas, pero era distinto cuando pensaba que una de sus cercanas fuese una de ellas... ¿No podría evitarlo de alguna manera? Pero Miroku tenía tantas ganas de verla... Tal vez el destino fuese más amigable con Sango de lo que ella esperaba...

— ¿Qué puedes contarme sobre ella?

Los pensamientos de la chica fueron interrumpidos por la pregunta del ojiazul. ¿Podría contarle algo? No, no podía, esos eran los secretos de Sango y era ella quien debía contarlos, cuando estuviese preparada. Suspiró, buscando algo que decir.

— Bueno, es una chica muy tierna en realidad, bastante sencilla a pesar de su apariencia... — Kikyou se pasó los dedos por el mentón, pensando. — Pero supongo que vas como cliente, no como posible amigo, ¿o sí?

— En realidad, no lo sé... — Miroku se quedó pensativo un momento. — Tengo la sensación de que esto será algo mucho más que laboral, y no me molesta la idea... Aunque, ¿amigos? No lo sé, su estilo de vida no es compatible conmigo. Es decir, jamás podría confiar en una prostituta, alguien que vende su cuerpo por dinero... No es alguien de fiar.

— ¡No puedes ser así! — Exclamó Kikyou. Él se quedo observándola, confundido. Ella se dio cuenta y trató de controlarse. — Es decir, ya sabes... No todas son malas personas, ¿no?

— Sí, pero ¡vamos, Kikyou! Nadie decente podría en su vida, aceptar un trabajo así... No quiero decir que sea mala persona, pero... ¿Trabajar así? Es algo... Bajo, para mí, por lo menos.

¿Bajo? ¿Que vendía su cuerpo por dinero, que no era alguien de fiar? Kikyou tenía ganas de abofetearlo. Guardó su compostura y pensó que debía tratar de hacerlo cambiar de parecer.

— No puedes juzgar a un libro por su portada... — Murmuró, mirando su copa. — Recuerda que guardamos muchos secretos y verdades, y que todo lo que somos ahora, tiene más de una explicación. Si vas a juzgar a alguien sólo por su portada, o por lo que hace, no eres el Miroku que yo conozco — Kikyou sorbió un poco del vino que había en su copa y siguió mirando fijamente a su compañero. Luego de unos minutos, agregó: —. Además, si ya piensas así de ella, ¿para qué tanto alboroto por verla y conocerla mejor?

Miroku le desvió la mirada, un poco molesto. En el fondo, sabía que Kikyou tenía razón, pero no podía dejar de sentir que una prostituta, fuese como fuese su historia, había escogido ese camino y no otro para salir adelante. Por muy buena persona que fuera, si había tomado esa decisión, a él le dejaba claro cuales eran sus prioridades.

La muchacha lo seguía observando, y por un momento le recordó al obstinado y necio de InuYasha. Ingenuamente, había pensado que quien más problemas y críticas haría sobre Sango cuando supiesen la verdad, sería InuYasha. Pensó, con una luz de esperanza, que Miroku comprendería la situación de la muchacha; pero al parecer, se había equivocado. Debía advertirle de la situación a su hermana, antes de que pasara otro mal rato en su vida."


Miro la hora, nerviosa porque ya se acerca el momento que más quisiera evitar… por lo menos por ahora. Me paro frente al espejo y contemplo mi reflejo devolviéndome una mirada nerviosa y confundida. Respiro profundo y me mentalizo, como siempre lo hago antes de algún trabajo o cita… ¡Pero está no es cualquier cita! Tomo mi liso cabello con mis manos y lo acomodo en algún tipo de peinado que me haga lucir diferente, pero decido rizarlo, así incluso cambian mis facciones un poco…

Comienzo con pequeños mechones, dejando rulos bien definidos y los fijo con la laca; luego miro mi cuerpo desnudo en el espejo y decido ponerme algo bastante provocativo, busco en el baúl que hay a los pies de mi cama y saco un traje de látex, tipo Gatúbela, lo pongo frente a mi cuerpo y observo la imagen en el espejo, luego tomo el antifaz y hago lo mismo. Me gusta, creo que mi imagen cambia bastante con estos accesorios. Me visto y espero sentada en la cama. Miro nuevamente el reloj, ya no queda nada de tiempo…

— Nedez, tu cliente ya llegó… se dirige a la habitación 8, para que lo estés esperando.

La voz de Renkotsu me avisa lo inevitable. Tomo uno de los pasadizos secretos que conectan las habitaciones y me dirijo al lugar. Sólo espero que esto pase rápido y no me reconozca…


Bueno, ¿qué les ha parecido? ¿Creen que Miroku la descubrirá? ¿Cómo enfrentará Sango esta situación? Todo esto y más, en el siguiente capítulo ;) no se lo pierdan.

Y dejen reviews, ¿sí? No sean malitos, me esmero mucho en continuar cada historia y sus comentarios son mi motor.

Artemisa Neko-chan, mi fiel lectora, muchas gracias por tu apoyo y ánimo, espero te haya gustado este cap, nos estamos leyendo!

Ja–ne!