LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Capitulo 15. Fuerzas falsas para problemas reales con soluciones inesperadas.

Música.
-Faint- Linkin Park
-Going Under – Evanescence
-Fall away – The Fray

Desperté desorientada en medio de la oscuridad. Jasper no estaba a mi lado, fruncí el ceño incorporándome, debió irse hace poco el lado de su cama aun estaba tibio. Tuve la extraña necesidad de comprobar que estaba a salvo en su habitación.

Pasándome una mano por mi cabello me encamine hacia su habitación, la luz estaba apagada y la puerta entreabierta. La empuje suavemente buscando el interruptor con mi mano, encendí la luz pero no estaba por ninguna parte. La colcha estaba arrugada pero no tenia señales de que hubiera dormido ahí, salí de la habitación confundida. ¿Dónde se había metido?

No se escuchaba ningún ruido por la casa, ¿habría salido?

-¿Jazz? – Llame, pero no hubo respuesta – Sal, sal de donde sea que estés.

Fui hacia la cocina pero la visión de unos pies frente al sillón me frenaron, mi corazón dio un salto en mi pecho y comenzó a latir frenéticamente. Había alguien tirado allí.

Por favor, no.

Me acerque lentamente rodeando el sillón trastabille hacia atrás pegando mi espalda a la puerta en cuanto lo vi. Jasper yacía tirado en medio del salón bocabajo, completamente inconsciente, cerca de su mano izquierda estaba tirado el frasco de pastillas vacio.

Mi visión se nublo y tambaleante me acerque hacia él, lo gire y tome su cara entre mis manos. Estaba frio.

-¿Jasper? Despierta, Jazz, abre los ojos.- Rogué, las cosas perdían sentido si el moría – Vamos, no me hagas esto. – Intente encontrarle el pulso pero fue imposible. Tome su mano entre las mías que se humedecían por mis lagrimas derramadas. -¡Jasper, despierta!

Pero no iba a hacerlo.

El había muerto. Mi mejor amigo había muerto.

Jasper se había suicidado.

Un grito totalmente atroz desgarro mi garganta y mis oídos.

Abrí los ojos sobresaltada con el corazón latiendo a mil y sudando, pasee mi vista alrededor dándome cuenta de que estaba en mi habitación. Había sido una pesadilla. El contacto tibio de la mano de Jasper contra la mía me hizo reaccionar. El estaba aquí, el estaba vivo.

Lucia tranquilo con los ojos cerrados y la respiración acompasada, lo contrario a la mía. Yo estaba jadeando por aire, me deje caer de espaldas en la cama mirando el techo. No podía controlar mis latidos, sentía el pulso tronando en mis oídos.

Inconscientemente comencé a trazar círculos en el dorso de la mano de Jazz. Estúpida pesadilla. Tal vez había sido un castigo por no haberlo detenido cuando lo intento… o una visión de lo que iba a pasar. Decidida a sacar esos pensamientos de mi mente me levante de la cama y me puse a preparar el desayuno.

Hice hot cakes, jugo de naranja, café, fruta, huevos, de todo lo que encontré con el simple fin de mantenerme ocupada. Aun faltaban 2 horas para irme a la escuela pero no podría volverme a dormir y no quería. Jasper despertó 15 minutos después de terminar de preparar todo, tenía el aspecto un poco mejor que ayer.

Me dedico una ligera sonrisa y se sentó a desayunar en silencio, lo seguí igual, estaba tan concentrada en mi fruta que me sobresalte cuando hablo.

-Gracias – Pronuncio lentamente. Y supe que no se refería al desayuno.

El camino a la escuela fue cómodo, ninguno hablo pero lo cierto es que no había nada que decir. Al llegar a la escuela bese su mejilla y me dirigí a mis clases, unos brazos en i cintura detuvieron mi camino y sentí sus labios sobre los míos. Le devolví el beso unos segundos antes de empujarlo por el pecho, al separarme me pareció ver un cabello cobrizo doblar en la esquina rápidamente pero ignore el pensamiento.

- No viniste ayer. – Acuse.

-Si lo hice, solo que estuve ocupado – Sonrió lascivamente alzando sus cejas. Reí y lo empuje comenzando a caminar con él a mi lado.

-Eres un asqueroso.

-Vamos, hermosa. Podría ser asqueroso contigo – Bromeo tomando mi mano, deshice el agarre rápidamente.

-En tus sueños, Black. Además no quiero que me contagies nada – Su estruendosa risa hizo eco en el pasillo. –Te veré luego, no te desaparezcas por si necesito huir de aquí.

Entre al aula de biología y el Señor Banner me dio una mirada reprobatoria, le sonreí radiantemente y solo negó con la cabeza indicándome que pasara. Tome mi lugar habitual a lado de Edward, quien lucía molesto.

La clase paso sin novedades a excepción de las miradas como dagas que me lanzaba Edward de vez en cuando. Cuando finalmente no pudo más hablo.

-¿Se puede saber que tienes con Black? – Me gire a verlo enarcando una ceja y regrese mi vista al profesor.

-No es de tu incumbencia.

-Lo es y lo sabes. ¿Desde cuándo son tan amigos? – No le conteste y fingí ignorarlo el resto de la clase, cerro sus manos fuertemente hasta que sus nudillos se pusieron blancos del esfuerzo.

Pero claro no se daría por vencido. Al salir de clase me tomo del brazo y me arrastró hasta un aula vacía cerrando la puerta tras de él.

-¡Déjame ir, Cullen! – Ordene. -¡Maldita sea, me lastimas!

-¡Te indignas por lo que supuestamente yo hice pero tú te paseas de la mano con Black por toda la jodida escuela! – Su rostro estaba rojo de furia y se saltaban las venas de su cuello.

-¡No me compares, idiota! – Grite zafándome de su agarre - Tú y yo no somos nada. ¡En cambio cuando te revolcaste con la zorra de Jessica éramos novios! Son cosas distintas y tú no tienes derecho alguno de reclamarme.

Respiro profundo, apretando el puente de su nariz con el dedo índice y pulgar. Sus ojos torturados buscaron mi mirada rogándome. En dos zancadas lo tuve frente a mí, tomo mi rostro entre sus manos, me aleje de su agarre pero me forzó a mirarlo de nuevo, quedo tan cerca de mí que pude sentir nuestras respiraciones mezclándose.

-¿Ya no sientes nada por mi? –Pregunto, acariciando mi mejilla - ¿Tu pulso no se acelera cada vez que te toco? –Su mano descendió hacia mi cuello con el toque tan ligero como una pluma - ¿No sientes tu cuerpo responder al mío cada vez que me acerco a ti? –Poso su mano en mi cintura pegándome a su pecho, desvié mi mirada hacia el piso, puso una mano bajo mi barbilla levantando mi cabeza, clavo sus ojos en los míos- ¿Tu corazón no responde al llamado del mío?

Con una última mirada intensa de sus ojos pego sus labios a los míos dulcemente, con ternura y amor. Justo como antes. Sus labios cálidos contra los míos, dulce y sin prisas. Le devolví el beso siguiendo su ritmo, sintiendo su respiración errática, el agarre en mi cintura se hizo más firme y su húmeda lengua se abrió paso en mi boca jugando con la mía. Su mano subió hasta acunar mi mejilla y rompió el beso con una mirada expectante.

-¿Qué corazón? – Conteste antes de alejarme de su abrazo y salir de ahí.

Mi cuarto estaba completamente oscuro cuando entre, encendí la luz para encontrarme con el desastre que había armado el día anterior. Con un suspiro me dedique a recoger todo, algunos de mis libros no habían tenido tanta suerte en salir ilesos.

Preparar la comida me tomo menos tiempo del que creí, busque a Jasper en su habitación para encontrarlo sentado leyendo un libro. Ni siquiera noto mi presencia.

-La comida esta lista –Anuncie. Levanto sus ojos del libro y asintió ligeramente. EI celular vibro en mi bolsillo. Un mensaje nuevo.

Necesitamos hablar. Por favor responde.

Edward.

Solo podía hacer una cosa, pulse el botón de borrar.

En cuanto terminamos de comer me escabullí a mi habitación, había recibido 5 mensajes más de Edward que decían lo mismo. Era persistente, pero yo era terca y me negaba a hablar con él.

Las semanas pasaron más rápido de lo que imagine, entre la escuela, huir con Jacob, ayudar a Jasper y escapar de Edward ya estábamos a 3 meses para el aniversario de la muerte de Alice.

Un día me encontré a Jasper parado frente al calendario que estaba colgado en la pared opuesta a la cocina.

-¿Qué estás haciendo? – Cuestione acercándome a él.

-En tres meses se cumplen 3 años.

Huyo a su habitación después de eso. Regrese a la mía preguntándome como estaría cuando llegara el día. Probablemente tendría que estar a su lado todo el tiempo para evitar que hiciera estupideces como las que había estado haciendo.

Suspirando me puse mi pijama y me senté frente al tocador para quitarme el maquillaje. Tire unas botellas que había, gruñendo me agache a recogerlas, me incorpore rápidamente.

-¿Me extrañaste? – Pregunto Alice a través del espejo. Abrí los ojos como platos y me gire pero no había nadie. Volví mi vista al espejo pero había desaparecido. Tome el borde el mueble fuertemente intentando controlarme.

No había sido nadie, es posible que haya evocado su recuerdo al pensar tanto en ella por un día. Solo había que evita pensarla y estaría bien. Ya corría demasiado riesgo al ayudar a Jasper, no podía permitirme más.

Necesitaba cortar todo. Absolutamente todo de raíz. Me coloque una sudadera y mis converse, tome el baúl que tenia debajo de mi cama y una caja de cerillos de la cocina, me encamine hacia atrás de la casa. Parpadee varias veces hasta lograr enfocar en la oscuridad, tome el bote de basura que había ahí y lo arrastre unos metros más lejos de la casa pero sin llegar a adentrarme en el bosque.

La luna daba un aspecto sereno y agradable, el poco viento que había arrullaba suavemente las hojas de los arboles mientras estos se alzaban imponentes sobre el cielo. Era perfecto.

Abrí el baúl, cartas, cartas, cartas. Si mi memoria no fallaba, había 218 de ellas. Incluso me sabía de memoria que decían cada una de ellas, habían ayudado en su momento. Pero el momento pasó.

Si quería librarme de todo, debería empezar por las cosas que no podía cambiar. Alice.

Puse cada una de las cartas que le escribí en el bote, cada recuerdo, cada palabra, cada sentimiento, su muerte. Todo estaba en ellas. Tome un cerillo y lo encendí admirando la brillante flama con la que terminaría esto.

No lo hagas, te arrepentirás.

-Tengo que hacerlo, si quiero seguir debo terminar con todo.

¿Qué tal si alguna vez quieres volver al comienzo?

-No lo hare. – Dije. Y deje caer el cerillo en el bote.

De regreso a mi habitación, sentía una extraña sensación, la deseche de inmediato. Mi muralla había estado flaqueando mucho, era como nadar contra corriente y no poder parar.

Me acerque al espejo observando mi reflejo, pelo desordenado, respiración errática y ese maldito vacio en mis ojos. El maldito vacío que acompañaba mis días y mis noches.

-Deprimente, ¿no es cierto? En lo que te has convertido.- Hablo mi reflejo. Enarque una ceja, incrédula.

-¿Me vas a decir que tu eres mejor? ¿La niña idiota que solo sabia sufrir, que lloraba por todos los rincones dando lastima? Por favor, tú no eras nada.

-Tú tampoco lo eres. Estas tan trágicamente ciega que no puedes verlo. Tenías todo y lo dejaste ir, por lo menos yo lo disfrutaba.

-No necesito nada.

-Sí, anda, miéntete. Lo peor de todo es que ellos aun están contigo y tú no los quieres cerca. ¿Es eso mejor? Pretender que no sientes. Seamos sinceras, ya estas cansada de fingir.

-No estoy fingiendo. –Insistí.

-¿Qué hay de Edward?

-No siento nada por él.

-Si lo haces, solo pretendes ignorarlo. Todos mis sentimientos por Edward están ahí. Dentro de ti.

-¡El te engaño! Te estoy haciendo un favor al mandarlo al diablo.

-No me estás haciendo nada, yo lo amaba lo suficiente como para escucharlo, pero tú llegaste y no me dejaste ni intentarlo.

-No es amor, se llama debilidad.

-Déjalo ir, Bella. Estas cansada.

-¡No!

-¡Solo siente!

-¡No!

-¡Déjalo ir!

-¡No!

-Siente algo, lo que sea, porque si no vas a perderlos.

-¡No! - Tome el cepillo y lo lance rompiendo el espejo en mil pedazos.

A la mierda con todo esto, no los necesitaba. Alguien muerto, un traidor y un alcohólico no podían llenar mi vida.

Merecía más que eso, merecía tener opciones, todos las tenían menos yo. Vivimos en un maldito mundo donde todos estamos locos, podía escoger mi propio tipo de locura y lidiar con ella. Y definitivamente ellos no estaban en ms planes.

Entonces, ¿Por qué me preocupo tanto por Jasper?, ¿Por qué, en algún lugar de mi indiferente corazón, extraño a Alice? Y sobre todo, ¿Por qué sabía que mi reflejo tenía razón respecto a Edward?

-Te ves hermosa – una voz en mi oído susurro. En un acto de reflejo me aleje rápidamente sonriente.

-Tú te ves… horrible –Jacob sonrió altaneramente, lucia desarreglado con la ropa hecha un desastre y apestando a alcohol. –Enserio, horrible.

-Bueno, no importa porque no me quedare aquí, me iré con unos amigos a divertirnos. – Paso un brazo por mis hombros encaminándonos a mi siguiente clase.

-¿Qué significa exactamente divertirnos?

-Ya sabes, drogarnos, hay un tipo que vende la mejor mierda del pueblo. No tengo idea de donde la consigue pero te hace volar alto. ¿Me acompañas?

-De ninguna manera. Diviértete, yo tengo que quedarme. – Bajo el brazo de mis hombros y frunció el ceño realmente molesto.

-¿Tienes que ser la niñera del depresivo de Jasper? – Fruncí ceño ante la manera tan despectiva de decir su nombre.

-Primero no me hables así, tú no eres nada. Segundo, no te metas con Jasper, Black. Y tercero, no tengo que darte explicaciones. – resoplo furioso y me tomo del brazo lastimándome, forcejee para quitarlo pero parecía fuera de sí. -¡Déjame ir!

- Olvidaba que las cosas se hacen como tú mandes – Me pego a su pecho y planto sus labios sobre los míos bruscamente. Le mordí el labio fuertemente haciendo que jadeara y me soltara.

Estrelle mi mano contra su mejilla volteándole la cara. Me vio furioso pero no me iba a dejar intimidar le sostuve la mirada hasta que dio media vuelta marchándose. Suspire profundo intentando calmar los latidos de mi corazón. Jacob Black se estaba volviendo un problema.

Anote todo lo que estaba en el pizarrón en un intento de hacerle creer al señor Banner que lo que decía me importaba. Edward estaba a mi lado inusualmente callado. Le había tomado costumbre a la rutina de él intentando por todos los medios hablar conmigo. Ninguno le había funcionado.

Me gire a verlo, su cabeza estaba recargada contra la mesa y respiraba pesadamente. Eso no podía ser normal. Lucia mortalmente pálido y temblaba ligeramente.

¿Qué debía hacer? ¿Dejarlo ahí temblando, cuando estaba claro que necesitaba ayuda? Odiaba ser débil.

-¿Edward?, ¿te encuentras bien?- Dije moviendo un poco su hombro, abrió los ojos con esfuerzo y los clavo en los míos, parecía que quería decir algo pero no podía. Mire alrededor pero nadie parecía darse cuenta.

Incluso su hermano, Emmett, quien se había cambiado de clase hace algunas semanas, no entendía para que pero tampoco era mi problema.

-Emmett – finalmente pronuncio – Emmett… Emmett… - repitió. Asentí y lo busque con la, como si supiera que lo buscaba levanto su mirada inmediatamente y la poso en su hermano, se puso de pie tan rápido que me pregunte como no se mareo. Todos giraron sus cabezas hacia él, incluido el profesor.

Me quite de su camino en cuanto llego a nuestro lado, tomo la cara de Edward entre sus grandes manos y maldijo en voz baja. Edward ni siquiera podía mantener la cabeza en alto.

-Te tengo hermano, vas a estar bien – paso un brazo de Edward por sus hombros y el otro lo enredo en su torso, tratando de que Edward no soportara su peso, la cabeza colgaba hacia un lado con los ojos cerrados y la respiración trabajosa.

Lo saco del salón a toda prisa, algunos miraban sorprendidos el lugar por donde se habían ido, otros asustados y unos simplemente por morbo. Yo me quede clavada en mi lugar, aun parada en medio del pasillo, sin poder procesar qué diablos había pasado. Todos regresaron a su lugar pero yo no podía, la voz del señor Banner me trajo de vuelta.

-Señorita Swan, si gusta puede salir de clase – Entendí el mensaje en el acto. Asegúrate que Edward este bien. Asentí y tome mis cosas para salir de allí, en algún lugar de mi mente capte la conversación de Jessica reclamándole que ella era quien debía de salir. Lo ignore y me encamine fuera.

Antes de llegar a enfermería, me detuve. ¿Qué se supone que diría? El y yo no éramos nada. A pesar de que él había estado intentando arreglar eso yo no lo permití. ¿Cómo podía llegar ahora y pretender que eso no pasó? Lentamente retrocedí y me dirigí a mi casillero, tomaría mis cosas y me iría a casa. Fin de la historia.

Esperaba que a Edward no le pasara nada, de verdad que sí. No quería que nada le pasara pero tampoco estaría ahí cuando el despertara.

Unos brazos conocidos me aprisionaron contra el casillero y unos labios se aplastaron contra los míos bruscamente. Lo empuje por el pecho intentando tomar aire. Se separo un poco.

-Aléjate de mí, Black. –Ordene, me dio una sonrisa lasciva y burlona. Tenía los ojos inyectados en sangre. –Estas drogado. Suéltame. –Forcejee una vez mas pero eso solo sirvió para que apretara mas su agarre.

-No, no, no. Vamos a divertirnos, hermosa, se que quieres. – Dijo intentando besarme, su aliento olía a alcohol y tabaco, gire mi rostro impidiendo que me besara pero comenzó a besar mi cuello.

-¡Ya basta! ¡Déjame en paz! – Grite inútilmente, no había nadie en los pasillos a estas horas, todos estaban en clase y los salones lejos de aquí. Tenía que hacer que me dejara ir, no sabía que era capaz de lograr en ese estado. Por más que intentaba librarme era imposible, el era mil veces más fuerte que yo y en ese estado, no le importaba lastimarme si con eso me retenía junto a él.

Paso su mano por debajo de mi chaqueta y mi blusa, me removí en sus brazos aun mas y lagrimas no deseadas comenzaron a salir. No quería esto.

-¡Suéltame, Jacob! – Llore de impotencia, ¡era una escuela, por el amor de dios, como nadie podía escucharme!

Entonces tuve una epifanía producto del pánico y la desesperación creciente en mi pecho después de tanto tiempo. Como cuando te das cuenta que no hay vuelta atrás y no eres capaz de detenerlo. Ni siquiera quedan lágrimas que derramar porque es inútil.

Después de esto, pasara lo que pasara, nada volvería a ser igual.

¡Hola! Lamento la tardanza pero no tenia computadora y no podía subirlo pero finalmente lo hice. Espero que les haya gustado y que no odien a Bella… a pesar de cómo se ha comportado estos días, ya sabremos qué es lo que tiene Edward. Por su paciencia les dejo un regalo:

Capitulo 16:

Lo sacaron del Jeep con cuidado para ponerlo en una camilla, la cara de Carlisle hizo una mueca de dolor al verlo pero rápidamente cambio su cara por la de un doctor. Completamente concentrado en salvar al paciente. No importaba quién era.
Me solté del agarre de Emmett y corrí para alcanzarlos pero unas enfermeras me impidieron pasar.
-Señorita, por favor espere. El doctor Cullen hará todo lo posible por salvarlo. Pero no puede pasar.
-¡No me importa! ¡Déjeme ir! – grite, intentando pasar. Unos cálidos brazos me rodearon apretándome contra él.

Misery.