LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Capitulo 16. Desperdiciando el tiempo haciendo cosas que realmente queremos hacer.

Música.
-Holding on and letting go – Ross Copperman
-Taki
ng over me – Evanescence
-Pain – Three Days Grace

Cerré los ojos fuertemente esperando que al hacer eso pudiera desaparecer de ahí, no funciono. Estaba tan consciente de las manos de Jacob acariciándome bruscamente, de sus labios mordiendo todo a su paso sin contemplaciones, de todo su cuerpo presionado contra el mío por más que tratara de evitarlo.

Mi mente trabaja a mil por hora intentando encontrar una escapatoria, de mi boca no dejaban de salir gritos de ayuda que nadie parecía escuchar, mis manos y pies no dejaban de moverse a pesar de que el esfuerzo era inútil.

Por favor, por favor. Basta, no permitas que pase esto.

Y como si alguien hubiera escuchado mis suplicas el peso de Jacob sobre mi desapareció, abrí los ojos de golpe mientras bajaba mi blusa y me cubría.

Y como un deja vu, Edward estaba sobre Jacob estrellando su puño contra él.

¿Edward? A mi mente llego el recuerdo de la vez que me salvo de Black, solo que esta vez las cosas eran muy distintas. Jacob estaba fuera de sí y Edward muy débil. Demasiado débil.

Después de que Jacob se recuperara de la sorpresa las cosas cambiaron, se movió demasiado rápido quedando sobre Edward y comenzó a estrellar su puño contra él.

Edward no se defendía. No podía hacerlo. Pude ver como intentaba golpearlo pero era imposible, Black estaba loco.

¡Detente!, quería gritar. Pero sentía mi lengua entumecida y no podía moverme a pesar de tener mi mente trabajando a mil por hora.
¡Basta, lo estas lastimando! ¡Edward, defiéndete! ¡Lucha, maldita sea, lucha!

Desesperación.

Jacob seguía sobre Edward dejando caer su puño contra él, una y otra vez. Edward no se movía. Había sangre manchando su cara y el puño de Black. Podía escuchar la respiración de Edward áspera y pesada.

Sangre.

Oxido y sal.

Miedo.

El aire me faltaba quemando mis pulmones pero era incapaz de concentrarme para inhalar bien.

Sangre. La sangre de Alice. En mi blusa, en mi pantalón, mis manos manchadas de sangre.

La sangre de Edward.

¡Haz que esto se detenga!, grito mi mente.

Impotencia.

Edward abrió sus ojos clavándolos en los míos, a pesar de la sangre roja y espesa que surcaba su rostro, y entonces entendí lo que decía Edgar Allan Poe.

Los ojos son las ventanas del alma.

Edward, por favor. No te rindas, amor. Lucha, levántate y pelea.

Amor.

Los ojos de Edward se empezaron a cerrar y una imperceptible sonrisa se poso en sus labios. Entonces mi garganta respondió.

-¡Edward! – Grite con todas mis fuerzas cayendo al piso de rodillas.

Dolor.

Ante mi grito, Emmett y Jasper aparecieron en el pasillo. Este último corrió hacia mí tomándome en sus brazos y Emmett se dejo ir contra Black. Lo quito de encima empujándolo lejos, Jacob se golpeo contra un casillero y quedo ahí tirado.

Edward estaba inconsciente, Emmett lo tomo entre sus brazos y lo saco de ahí.

-Necesitamos ir a un hospital. ¡Ahora! –Corrió hacia la salida. Estaba consciente de Jasper repitiendo mi nombre una y otra vez. Pero la imagen de Edward estaba grababa a fuego en mis ojos.

-¡Bella! Edward nos necesita. – Asentí enfocando su rostro y con su ayuda me puse de pie, corrimos para alcanzar a Emmett. Estaba subiendo a un Edward desmayado en el jeep. Se subió rápidamente para irse, antes de que Jasper me detuviera corrí hacia ellos y me subí a la lado de Edward en el asiento trasero. Recosté su cabeza en mis piernas.

Emmett me miro por el retrovisor algo molesto pero en ese momento era lo menos importante.

-¡Arranca!- Acelero a fondo hasta que las llantas crujieron en el asfalto al salir del estacionamiento. Toque suavemente la cara de Edward manchando mis manos de sangre, respire profundamente tratando de controlarme. No era momento para un ataque. No aquí.

-¿Papa?- escuche como Emmett hablaba por teléfono. –Es Edward, no sé qué fue lo que paso pero vamos para allá. Ten listo todo, por favor. Esta muy grave. – y colgó.

Dios, por favor. Sé que he hecho un desastre de mi vida y que lo he lastimado demasiado pero no permitas que le pase nada.

Nunca fui muy devota a Dios, pero sabía que existía a algo y necesitaba aferrarme a eso con desesperación. Edward era bueno, demasiado bueno para el mundo pero no podía irse así simplemente. No podía dejarme de esa manera, el también no porque entonces todo acabaría. Jamás podría reponerme a eso.

Al llegar al hospital Emmett me tomo de la cintura bajándome del auto y alejándome de ahí, enfermeras y el doctor Cullen salieron inmediatamente para atenderlo. Lo sacaron del Jeep con cuidado para ponerlo en una camilla, la cara de Carlisle hizo una mueca de dolor al verlo pero rápidamente cambio su expresión por la de un doctor. Completamente concentrado en salvar al paciente. No importaba quién era.

Me solté del agarre de Emmett y corrí para alcanzarlos pero unas enfermeras me impidieron pasar.

-Señorita, por favor espere. El doctor Cullen hará todo lo posible por salvarlo. Pero no puede pasar.

-¡No me importa! ¡Déjeme ir! – grite, intentando pasar. Unos cálidos brazos me rodearon apretándome contra él.

-Bells, tranquila. El estará bien. – Dijo Jasper en mi oído, me gire en sus brazos rodeándolo por el cuello y me apreté contra el sollozando en su cuello.

Dolor.

Dolor.

Dolor.

Dolor…

-¿Qué diablos paso? – Pregunto Emmett molesto. Controle mis sollozos y le di la cara sin dejar de abrazar a Jasper.

-Jacob estaba muy molesto conmigo y drogado, me beso a la fuerza e intento propasarse conmigo- temblé ante el recuerdo y el agarre de Jazz se afianzo mas a mi -, grité por ayuda pero nadie me escuchaba y luego llego Edward y… - Un sollozo rompió en mi garganta y las lágrimas nublaron mi vista. -¿Qué paso? ¿Por qué estaba así Edward?

Vi en los ojos de Emmett la indecisión pero no tenía tiempo para eso quería respuestas.

-¡Dímelo! – Jasper me alejo de Emmett pidiendo que me calmara. Finalmente hablo.

-En la fiesta de Ben, después de lo que viste saque a Edward de ahí, estaba completamente extraño. No era él, decía incoherencias y no dejaba de sonreír – cerro los ojos fuertemente – Entonces, se puso igual a como tú lo encontraste hoy en clase de biología. Comenzó a temblar, pero fue mucho peor, lo lleve al hospital. Te busque e intente decirte pero tú no quisiste escucharme.

Recordé todas las veces que había intentado hablar conmigo y yo me negué por mi orgullo y por estar dolida.

-¿Qué mas paso? – pregunte casi sin voz.

-Le diagnosticaron sobredosis. – Lo mire asombrada – Alguien puso algo en su bebida, claramente no tenían idea de cuánto, la droga daño demasiado su sistema. Estuvo en terapia intensiva 4 días, había demasiados riesgos. Edward es alérgico a ciertas sustancias de la droga que le dieron, su salud empeoro a causa de eso.

Mi mundo se derrumbo a pedazos, mi respiración quedo atascada en mi garganta, las recriminaciones se abrieron paso en mi cabeza, mis ojos se paseaban por la habitación completamente perdidos y mi corazón se rompió ante el hecho de que lo perdí.

Había perdido a Edward.

-Yo lo vi con Jessica…-susurre intentando aclarar todas mis dudas.

-No estaba consciente, Bella. El no se daba cuenta de lo que hacía, cuando lo encontré solo repetía tu nombre. Ni siquiera pudo reconocerme a mí.

Mis rodillas fallaron y de no ser por Jasper habría terminado en el piso. Emmett me miro con compasión, pero yo no la quería. Edward me necesitaba y yo no estuve ahí.

-Bells, tranquilízate por favor. – la voz de Jazz se escuchaba lejana a pesar de tenerlo cerca de mí, no sentía mi cuerpo, no podía sentir nada más que el aturdimiento. –Bella, mírame. Cálmate y concéntrate en mí, enfócate en mi voz.

Asentí y respire profundo varias veces, me llevo hacia una silla ayudándome y se arrodillo frente a mi tomando mis manos.

-Esta temblando.

-Haz que se calme o entrara en shock. ¿Quieres que busque a alguien que nos ayude?

-No, déjame intentarlo, no quiero dejarla.

La conversación fluía ajena a mí, mis dientes castañeaban creando un sonido discordante en mi cabeza, era tan extraño dejar que los sentimientos se abrieran paso en mí. Como una bola demoledora que rompió mis paredes y todo lo que escondí por tanto tiempo me llego tan fuerte que hacía que todo en mí temblara.

-Isabella, Edward te necesita. Hazlo por él, tienes que ser fuerte. –La voz de Jasper se abrió paso en mi mente reconociendo sus palabras. El castañeo de mis dientes disminuyo y el frio en mi cuerpo desapareció.

-Edward, Edward, Edward…

-Sí, pequeña. Edward te necesita.

Respire profundo y quite las lagrimas de mis mejillas con la manga de mi suéter, no podía derrumbarme ahora, había creado un desastre y si no estuve para el antes lo estaría ahora.

-Necesito marcarle a Rosalie y a mamá - dijo Emmett levantándose de la silla, dudo un momento antes de hablar – Bella, no sé si se buena idea que estas aquí cuando ella llegue.

Entendí el punto, Edward e había contado cuan cercanos eran él y Rosalie, muy probablemente ella me odiaría ahora por lo que le hice. Jasper me miro esperando mi respuesta.

-No me iré de aquí.

Mi voz sonó fuerte y clara y me alegre de eso, lo último que quería era que me creyeran incapaz de tomar mis propias decisiones. Emmett se alejo por el pasillo, Jasper se sentó junto a mi entrelazando nuestros dedos.

-¿Tu sabias eso?

-No era yo quien debía decírtelo, por favor no te enfades pero aunque te lo hubiera contado no me habrías creído – las palabras fueron sinceras y sin intención de hacerme sentir mal pero lo hicieron.

-Debí escuchar a Emmett, yo conozco a Edward el jamás me hará algo así, ¿Cómo fui tan estúpida de olvidar eso?

-No sirve de nada que te tortures cuando eso ya pasó y no puedes cambiarlo.

-¡Pero pude haberlo evitado!

Los recuerdos de las semanas pasadas seguían viniendo a mi mente torturándome, no solo había lastimado a Edward. Jasper había sido el más herido y aun así estaba aquí a mi lado, tomando mi mano y dándome todo su apoyo.

Y no puedo evitar recordar cuando yo tenía un enamoramiento con él. Nada comparado con lo que siento por Edward, pero por mucho tiempo fantaseaba con la idea de vivir por siempre a su lado. Yo sabía cuánto amaba a Alice y que eso nunca se iría, pero también tenía la esperanza de que no encontrara a nadie más y se quedara solo conmigo.

Es difícil decir si fue un enamoramiento sincero o no, porque hasta que llego Edward, yo jamás había amado a alguien tanto como a Jasper. Me quede con el por razones egoístas y fantasías falsas.

Ahora entiendo que jamás habría funcionado porque nunca habríamos podido seguir adelante.

-Lo siento tanto, Jazz.

-Tranquila, sé que esto puede frustrar.

-No me refiero a eso – dije mirándolo a los ojos- Te lastime demasiado y lo siento tanto. Deberías odiarme e irte, si fuera un poco más noble te pediría que lo hicieras… pero te necesito tanto justo ahora, que la simple idea de tu yéndote me produce dolor físico. No sé qué haría…

-Y jamás lo sabrás – comento interrumpiéndome – porque no me iré de aquí y no tendrás que averiguarlo. Me merecía algunas cosas que dijiste, yo también te lastime, pero si eso te alivia te perdono, Bells. Siempre te perdonare.

Asentí con una pequeña sonrisa que me devolvió y me recargue en el suspirando. La espera se me haría eterna. Después de unos minutos en completo silencio, se escucho un alboroto en la recepción.

Nos levantamos rápidamente para ver cruzar a Rosalie la esquina muy enojada.

-¡Tu! – grito acercándose a mí, inconscientemente me aleje y Jasper se poso frente a mi protectoramente -¡Todo esto es tu culpa!

A solo unos pasos de ella venían Emmett y Esme, su cara de preocupación me partió el corazón, no podía imaginar el dolor que debía sentir al saber que su hijo estaba en el quirófano. Emmett se adelanto y agarro a Rosalie por la cintura antes de que lograra llegar a mí.

-Si Edward muere será solo tu culpa, ¿escuchaste? ¡Si algo le pasa a Edward será tu maldita culpa! –Me grito desde los brazos de Emmett, lagrimas de coraje corrían por sus mejillas y sus ojos azules fríos brillaban en furia, la arrastro fuera de ahí y Rosalie escondió su cara en el cuello de Emmett sollozando.

-Bella, cariño. ¿Estás bien? – Asentí lentamente y volví a sentarme, Jasper la llevo una silla y comenzaron a hablar pero no podía concentrarme. Las palabras de la rubia se repetían en mi mente y sabía que las merecía.

Edward tenía que estar bien, incluso si no quería volverme a ver nunca o si me odiara, podría vivir con eso sabiendo que él está vivo y sano. Daría lo que fuera solo porque él tuviera una vida larga y feliz. No importaba con quien o como.

Sentí una mano en mi hombro y me agite un poco, Esme sonrió tristemente y tomo asiento a mi lado. Mire alrededor pero no había nadie más.

-Jasper fue a traer café – dijo al notar mi inspección - Rosalie y Emmett están en la cafetería. No hagas caso de lo que dijo Rosalie, no es tu culpa.

El nudo en mi garganta comenzó a doler por tratar de reprimir las lágrimas. Negué con la cabeza apretando los labios cerrando las manos en puños.

-No puedes culparte por lo que le hicieron, Bella. Tú no lo provocaste.

-Pero lo demás si, Esme. Que lo hayan golpeado es solo mi culpa, todo el dolor emocional que el sufrió fue por mi y el saberlo me está matando. – Acaricio mi mano y me abrazo, recargue mi cabeza en su hombro y deje que las lágrimas fluyeran.

-Las personas cometemos errores, no podemos evitarlo, es parte de nuestra naturaleza. Pero tú decides que hacer con eso, puedes arreglarlo y hacer las cosas mejor o dejarlo así y dejar que te corrompa.

Sus palabras tranquilizaron una pequeña parte de mí y me hizo extrañar profundamente a Renee, no había notado cuanta falta me hacían mis padres.

-Lo mejor que podemos hacer es rezar para que Edward este bien, y cuando eso pase arreglar los errores.

-Si algo le pasa… no podría soportarlo…

-Edward es fuerte y tiene mucho por que luchar. Ten fe, Bella. Confía en Edward.

Cerré los ojos deseando profundamente que las palabras de Esme fueran ciertas.

Y en una parte recóndita de mi mente, comencé a trazar un plan por si las cosas no salían como esperaba. Después de todo, jamás podría vivir en un mundo donde Edward no existiera.

¡Hola!

Muchas gracias por esperar el capitulo y por todas sus alertas y comentarios, todos son bien recibidos. Espero que les haya gustado y perdón por hacerlas esperar.

Misery.