LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.
Capitulo 17. Las sombras que nadie ve.
Música.
- You know you're right – Nirvana
-Apocalypse please - Muse
El tic tac del reloj en la pared taladraba mis oídos, el blanco cegador de las paredes me mareaba, el olor a alcohol y desinfectante me intoxicaba. Había olvidado cuanto odiaba los hospitales. Desde hace dos años y nueve meses no había tenido necesidad de visitar uno.
Las personas creamos sentimientos desagradables hacia los lugares que nos provocan temor, huimos lo más lejos posible de los recuerdos que traen consigo. En mi caso, trataba de concentrarme por completo en lo que me rodeaba para no dejar a mi mente vagar a lugares oscuros. Mis sentidos no lo estaban agradeciendo.
Pero todo era mejor que concentrarme en la mirada llena de furia de la rubia frente a mí. Rosalie Platt.
-¿Por qué estás aquí? – Pregunto despectiva.
Despegue mi mirada de la pared, respirando profundo, cualquier respuesta que le diera no sería suficiente para ella.
-¿Quieres aliviar tus culpas? –Cruzo sus brazos sobre su pecho enarcando una ceja – Porque en ese caso puedes largarte, nadie quiere verte aquí.
-Rosalie se que no somos nada y la poca simpatía que podía haberme ganado se acabo, pero estoy aquí por Edward te guste o no. Y no me voy a ir solo porque a ti te desagrade mi presencia.
-¿Crees que Edward querrá verte cuando despierte? ¿Después de lo que hiciste? No lo creo. – Ignoro completamente lo que dije, sus palabras eran mordaces y tenían toda la intención de dañar.
Me quede callada con la esperanza de que se detuviera, pero claro, eso no iba a pasar. ¿En qué momento se le ocurrió a Jasper ir a casa por ropa y a Esme y Emmett hablar con Carlisle? Dejarme sola con Rosalie sin duda había sido la más estúpida de las ideas. Aunque no creo que lo hayan planeado.
-¿Tienes alguna idea de lo que el sufrió? – Mi respiración se atasco en mi garganta, se puso de pie quedando frente a mi – Te contare, mientras deliraba en los pocos periodos que se mantenía despierto lo único que hacía era repetir tu nombre. Era tedioso escuchar como Carlisle salía cada vez diciendo que Edward quería verte. Finalmente tomo conciencia – su voz se volvió lejana y mi mente colapsaba con las imágenes que se iban formando –, pero aun preguntaba por ti. Le explicamos todo lo que paso incluido el hecho de que tú te negabas a escucharnos.
Su voz volvió a tomar fuerza y clavo sus fríos ojos azules en los míos. No sabía que expresión cruzaba mi rostro pero yo sentía como por dentro todo en mi dolía, yo había causado todo ese dolor. Solo yo.
-Eso no es lo peor, Isabella, el es fuerte así que lucho por salir adelante. Lo peor vino cuando tú en persona lo rechazaste sin contemplaciones. Eso lo rompió. No tienes idea de todo el sufrimiento que le causaste, cada lágrima, cada día de depresión por ti. No te lo mereces y jamás lo harás.
-Basta, Rosalie – Retumbo la voz de Emmett por el pasillo, Rosalie lo miro y alzo la barbilla altanera.
-No importa, ella solo me estaba poniendo al día con lo que paso – Hable con voz apenas audible.
-No necesito que me defiendas.
-Dije que basta. – Rosalie lo fulmino con la mirada antes de dar media vuelta y salir majestuosamente por el pasillo. Cerré mis ojos.
-No hagas caso de lo que dijo – Me sobresalte al escuchar la voz de Emmett a mi lado.
-No pasa nada. ¿Dónde está Jasper?
-No debe tardar. Estas temblando, ¿es eso normal? – asentí lentamente. –Rose solo está preocupada, Edward es su mejor amigo y teme que algo le pase.
-Lo entiendo, Em, de verdad. Merezco todo lo que dijo no tienes que justificarla.
-Si tengo, Bella. Lo que haya pasado es entre tú y mi hermano, no más. – Nos quedamos en silencio unos minutos.
-Cometí muchos errores. Siento no haberte escuchado, Emmett.
-Está bien, yo no sé cómo hubiera reaccionado. Todos cometemos errores, Bella, solo soluciónalos o te arrepentirás. –Sonreí ligeramente y él me regalo una sonrisa amplia.
-Te pareces mucho a tu madre – Su sonrisa se acentuó mostrando los hoyuelos de sus mejillas- ¿Por qué eres tan bueno conmigo?
-Porque Edward te ama, eres lo más importante en su vida. Y cuando toda esta porquería acabe y arreglen todo, las cosas volverán a ser como antes. Eres mi hermanita, mi pequeña Bella. –Dos lágrimas se deslizaron de mis ojos acompañados de la primera sonrisa sincera que daba en semanas. Y quise tener aunque sea una parte del optimismo de él, pero solo me quedaba confiar.
-¿Dijo algo Carlisle? – Su sonrisa se borro y suspiro. –Dímelo, lo que sea.
-Está estable pero grave. El que se haya sentido mal por las drogas más los golpes que recibió empeoro todo, esta inconsciente y no saben cuando despertara.
-¿Podemos verlo? –Negó lentamente, pase una mano por mi cabello. Emmett soltó una risita y me gire a verlo frunciendo el ceño. -¿Qué es tan gracioso?
-Tú no lo notas, pero haces los mismos tics de Edward, ya sabes, eso de pasarse la mano por el cabello y no es lo único, he visto como haces los mismos ademanes con las manos cuando hablas.
Me quede inmóvil en mi lugar, no podría haberme dado cuenta de eso, una parte de mi se alegro demasiado al notar que el realmente había llegado a mí. Sonreí ligeramente mirando al suelo.
-No lo había notado.
-Nosotros si – Dijo Jasper, entregándome un café y sentándose a mi lado, golpeo su hombro con el mío juguetonamente- Son ridículamente iguales.
Sin querer lágrimas llegaron a mis ojos, bufe mientras miraba al techo en un intento por contenerlas.
-¡Te lo dije! Eso mismo hace Edward cuando no quiere llorar –Grito Emmett imitándome. Reí mientras bajaba mi cabeza y las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. De pronto la risa se convirtió en llanto y Jasper me rodeo los hombros acercándome a su pecho. Solloce ligeramente.
Emmett tomo mi mano entrelazando nuestros dedos y le dio un ligero apretón. Una sonrisa casi imperceptible cruzo mi rostro.
-¡Bien, eso es todo! –Grito Jasper, cuando por cuarta vez mi cabeza cayó hacia el frente por el sueño que tenia. Abrí mis ojos inmediatamente rogándole con la mirada. –Llevas aquí dos días enteros, Bella. Iremos a casa.
-¡No! No me iré de aquí. –Mi firme convicción se vio interrumpida por un bostezo, Jazz rodo los ojos y comenzó a empujarme a la salida.- No, no, no lo entiendes. –Se detuvo esperando mi explicación – Necesito estar aquí cuando despierte, por favor. El necesita saber que estoy aquí y que no me iré hasta verlo bien. Mi voz se quebró y Jazz beso mi frente.
-Lo sé, pero necesitas descansar, si sigues así quien enfermara serás tu y entonces no podrás estar con él. Solo unas horas, Bella. Te prometo que volveremos pronto, le mandare un mensaje a Emmett avisándole. Por favor, hazlo por mí.
Suspire con fastidio y me puse la chaqueta asintiendo, el me sonrió y me llevo al auto. Temblé al sentir el aire fresco en mi cara y me abrace a mi misma en un intento por contener el calor. El viaje a casa se me hizo corto y cansado, o tal vez solo el cansancio de los últimos días estaba cobrándome factura.
Salí del auto tallando mis ojos, no había notado cuanto sueño tenia. Entre a casa pensando que todo estaría distinto pero en realidad todo estaba igual. Todo estaba exactamente en el lugar en que lo habíamos dejado, era como si todo el huracán de emociones y problemas no hubiera pasado por aquí.
Me senté en el sillón, mientras Jasper se movía por toda la casa, vi todo como si fuera la primera vez. Era todo tan desconocido pero familiar a la vez que era abrumador. La voz de Jasper me sobresalto.
-El agua está caliente, Bells. ¿Qué tal si tomas un baño, comes algo y luego duermes un rato? –Asentí sin entender lo que decía y me dirigí al baño. Fije mi vista en el espejo y me tense. No me había movido del hospital en dos días.
Respire profundamente examinando mi vestimenta, mi ropa a pesar de ser oscura, estaba cubierta de sangre, mi cabello completamente enredado y tenía unas grandes ojeras bajo mis ojos. Y mis manos, estaban cubiertas de sangre, la sangre de Edward. Inmediatamente comencé a desvestirme, jale la ropa sin importarme si la rompía o no. Solo necesitaba quitar toda la sangre y la suciedad de mi cuerpo.
Solloce al entrar bajo el agua caliente, tome el jabón tallando fuertemente mis manos quitando todo rastro de sangre. El agua se tiño de rojo mientras recorría mi cuerpo. Tape mi boca con mis manos cuando otro sollozo se abrí paso en mi garganta. ¿Hasta cuándo seguiría así?
El estar preocupada por Edward, hacia que me olvidara de todo lo demás. Pero ahora encerrada en el baño completamente sola provocaba que todo volviera. Me deje caer de rodillas, con lágrimas cayendo por mis mejillas que se confundían por el agua abrazándome a mí misma.
Mire una sombra tras la cortina, la abrió y entro junto a mí. Alice se arrodillo junto a mí abrazándome y dejando besos ligeros sobre mi cabeza mientras me mecía hacia adelante y atrás, me aferre a ella, poco a poco comenzó a mojarse igual que yo pero no me soltó. Tenía demasiadas cosas en mi cabeza como para preocuparme sobre porque había regresado así que simplemente lo deje ser. Unos golpes en la puerta me sacaron de mi sopor, antes de que pudiera contestar, Jasper entro a la habitación. Alice desapareció al instante.
Me miro con dolor y tomo una toalla rodeándome con ella, creí que me sacaría pero en vez de eso se sentó a mi lado y me puso en su regazo.
-Vas a estar bien, cariño. Todo va a estar bien – repetía una y otra vez. Después de un rato se levanto, poniéndome de pie, tomo mi cara entre sus manos y beso mi mejilla. –Tienes cinco minutos, Bella. Si en cinco minutos no sales, entrare por ti y te sacare, ¿de acuerdo?
Asentí en silencio, cerró la puerta y me quite la toalla terminando de bañarme. Sabía que cumpliría su amenaza. No me moleste en cepillar mi cabello, encontré a Jasper en la cocina, tenía la cabeza entre sus manos y se mirada cansado. Abrió sus ojos al escucharme.
-Supuse que querrías comer algo ligero, así que prepare fruta, jugo y café. Aunque si quieres puedo hacerte algo más… -corte su plática besando su mejilla.
-Gracias – susurre. El sonrió y asintió, me senté en la mesa frente á la comida y comencé a picar la fruta. Sentí como Jasper se ponía tras de mí y comenzaba a cepillar mi cabello. Tome un pedazo de melón y fruncí la nariz al captar el olor. Odiaba el melón. Me gire y se lo di a Jasper.
-No entiendo porque no te gusta, sabe bien –Hice una mueca de asco y el rio. –Tu cabello está listo- asentí y me termine la fruta y el jugo. –Vamos- dijo tomando mi mano, fruncí el ceño.
Me acostó en el sillón tapándome con una cobija, se levanto dispuesto a irse pero lo detuve.
-Espera, quédate conmigo. Tú también necesitas dormir. –Asintió sonriendo. Me hice a un lado y se tumbo junto a mí abrazándome por la cintura, aspire su aroma relajándome.
Mi mente solo estaba con Edward, los ojos de Edward, la voz de Edward, la risa de Edward, Edward, Edward, Edward…
¡Hola! Espero que les haya gustado, estaba pensando en hacer un capitulo desde el punto de vista de Edward. Solo para que sepan todo lo que paso con la sobredosis, el tiempo en el hospital y los rechazos de Bella. Es solo una idea pero espero sus opiniones.
Gracias por leer.
Misery.
