LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Cap. 21 Memoria Selectiva

Musica:
-Time is running out – Muse
-Ride – Lana Del Rey

La gente dice que el tiempo cura todo. ¿Eso no aplica en mí?

Eso no aplica en nadie. Porque no lo cura, solo atrasa las cosas, deja que el dolor te ciegue completamente y no eres consciente del tiempo o lugar donde estas.

El tiempo no cura, hace que te acostumbres al dolor. A vivir con ello.

Después de todo, no hay nada que pueda herirte más.

Había tenido una epifanía sobre mis sentimientos por Edward, no es que estuviera mal, simplemente no tenía idea de si era bueno que lo descubriera justo ahora, a 4 horas de irme de aquí para siempre.

-Quiere todo lo que tú tienes – afirme – Primero Tania, luego Jessica… y ahora que me tienes por eso es su insistencia.

-¿Aun te tengo? – Pregunto temeroso. Me gire de nuevo quedando de frente, estaba a punto de gritarle que yo no era como ellas, que estaba equivocado conmigo, pero al ver sus ojos pude ver su temor, la angustia y lo que le dolía lo que paso. Las palabras murieron en mi garganta.

-Siempre. – sentí su alivio en cuanto pronuncie eso, pero necesitaba que me creyera completamente. – Yo no soy como ellas, Edward. Nunca te haría algo así, no podría lastimarte de esa manera.

No podría lastimarte de esta manera. Que estúpida había sido. Había prometido cosas que no pude cumplir, ya recordaba porque odiaba las promesas. Cerré los ojos y me permití perderme una vez más en los recuerdos de Edward. Todo lo que viví con él.

Sus labios se detuvieron en mi mejilla besándola y arrastrando sus labios por mi mandíbula, hasta que finalmente unió nuestros labios.

Sentir sus labios sobre los míos fue la mejor sensación que había sentido nunca, sus labios eran suaves y tiernos mientras se movían al compás con los míos.

No hubo fuegos artificiales, como dicen los libros. Tampoco volaron palomas ni cantaron los ángeles, fue mucho mejor que cualquier beso que hubieran descrito alguna vez. Porque esto era real.

Era completamente normal tener sus labios contra los míos, era como si finalmente pudiera respirar libremente. Como si de un momento a otro dejara de ahogarme.

Suspire profundamente frente al espejo, mi reflejo devolviéndome la mirada.

Quedaba una última cosa.

-Alice – Espere un momento a que apareciera. – Tengo que hablar contigo.

Nada. Bien, esto sería un monologo.

-Entiendo lo que querías hacer con todo esto, castigarme por lo que paso. Lo lograste, Alie. Me hundiste. – Temblé un poco, mientras las lágrimas se deslizaban por ms mejillas. – Renuncie a Jasper… y a Edward – Un sollozo escapo de mis labios.

Le hable a mi reflejo distorsionado sabiendo que donde quiera que estuviera Alice me escucharía. Solloce aún más, soportando todo mi peso con el tocador.

-Ahora necesitas dejarme ir. Por favor, déjame ir. – Recupere un poco la compostura – Regresare a Forks, intentare seguir viviendo. Dejare solo que el tiempo pase y que sea lo que tenga que ser. No quiero pensar, no quiero hablar, no quiero nada y si el precio que tengo que pagar por mis errores es ser totalmente infeliz el resto de mis días, que así sea.

Limpie mis lágrimas con la manga de mi suéter, suspire profundamente recuperando el aliento.

-Sé que no te agrada Edward, me quedo claro pero no creo que haya un solo día en el que no despierte y piense en él. En que no lo extrañe tato como a ti y en que no me arrepienta de todo lo que le hice y de no haberlo escuchado. No confié en el y nunca me lo perdonare.

Me aleje del espejo roto y me deje caer en la cama, con el dolor aplastando mi pecho.

-Aunque tienes razón, merece más que eso. Yo no puedo darle lo que el necesita y el problema es que duele. Sabía que no podía darle lo que quería y aun así prolongue el dolor siguiendo con él. – Solloce – Y debería arrepentirme de todo lo que hice, pero no es así. Solo me arrepiento de no haber confiado lo suficiente en él, porque eso termino con nosotros.

Recorrí con la mirada mi habitación por última vez, extrañaría esto y extrañaría el frio. Cuantas cosas cambian. Sin duda alguna extrañaba a mis padres, quería los extraños consejos de Renee, los abrazos amorosos de Charlie, necesitaba que una vez más me dijeran que me amaban por sobre todas las cosas. Necesitaba regresar a casa.

-Te di todo de mí ya no sé qué más hacer, Alice, ya no sé. – Me puse de pie y me limpie las lágrimas. Había que acabar con esto.

El silencio sepulcral inundaba la habitación desde hace dos días. Ninguno decía nada porque era dolorosa la idea de despedirse, la última comida entre los dos.

-No quiero que te vayas – Comento Jasper, rompiendo el silencio y aventando los cubiertos sobre el plato.

-No es tu decisión. – Conteste jugando con la comida del plato, no me atrevía a mirarlo.

-Mi opinión debería contar algo, soy tu mejor amigo.

-Mi decisión está tomada.

-¡Mierda, Bella! ¡Mírame! – No lo hice - ¡Hazlo! – Clave mis ojos en el e inmediatamente los míos se llenaron de lágrimas.

Se acercó a mí y me levante alejándome de él, intento tocarme pero no me deje, su mirada lucia desesperada. Me tomo por los hombros.

-No te vayas. Quédate. Estoy rogándote, Bella, quédate conmigo. – Negué con la cabeza una y otra vez mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. –Lucha por Edward, no te rindas.

Bufo frustrado y apretó aún más mis hombros.

-Deja de ser tan cobarde y siente algo, lo que sea y díselo. Porque si no vas a perderlo para siempre. Él no va a amar por siempre a alguien que huyo. – Repitió las mismas palabras que una vez yo le dije.

Mi corazón se aceleró al escuchar su nombre, pero la indecisión no se abrió paso en mi cabeza. Esta vez no podía ser suficiente.

-Mi decisión está tomada.

Dejo caer los brazos soltándome. Fue la última plática que tuvimos.

Me aleje de él y fui por mis maletas, debíamos irnos a Port Ángeles ya si quería llegar. Jasper cerró su celular en cuanto entre a la habitación de nuevo. Fue el viaje más incómodo que habíamos tenido, no me había sentido tan mal ni siquiera cuando peleábamos, suponía que esta vez era porque no lo volvería a ver en mucho tiempo.

El nudo en mi garganta me cortó la respiración, no lo vería en mucho tiempo. Estaba tan ocupada en dejar ir a Edward que no había reaccionado realmente lo difícil que sería dejar ir a Jasper.

-¡Detén el auto! – Me miro confundido -¡Detén el auto! ¡Detén el auto! ¡Detén el auto! – Grite histérica, mientras mis pulmones rogaban por aire.

En cuanto lo hizo salte del auto tomando aire y sollozando profundamente, agarre mi cabeza intentando soportar el dolor. Lloraba y sollozaba fuertemente.

Jasper se paró frente a mi preocupado, levante mi vista y me lance a sus brazos. Se sorprendió pero me devolvió el abrazo fuertemente dejándome desahogarme.

-Te amo, Jasper. Siempre te he querido y siempre te querré. –Escondí mi cara en su cuello empapando su camisa con mis lágrimas por enésima vez desde que lo conocía.

-Lo sé, pequeña. Te amo, Bells. Nunca lo olvides. –Sonreí con tristeza y felicidad.

Después de mi momento de desesperación, me beso en la frente y subimos al auto. Lo que restaba del camino fue más tranquilo y pudimos sobrellevarlo mejor. No solté su mano en lo que restaba del tiempo que nos quedaba juntos.

Nos sentamos en la sala de espera, por ms que le pedí que se fuera a casa no me hizo caso. Aunque era reconfortante tenerlo cerca antes de irme, jugué con su mano mientras esperábamos la llamada para subir. En eso estaba cuando Jasper me sorprendió.

-The Beatles es la mejor banda en el mundo. – Lo mire sonriendo y recordando el día en que viajamos hacia Forks. Le seguí el juego. Lo mire confundida por el comentario y el solo alzo las cejas.

-¿De qué hablas? –Pregunte sonriéndole y apretando más su mano.

-Tú te burlaste porque yo no pasaba ni un día sin escuchar a The Beatles, pues bueno señorita *Yo no tengo manías y tu si por eso eres raro* tú te mueres por Muse. – Era extraño como podíamos recordar toda la conversación. Reí alegremente.

-Jasper, déjalo ir. Eres tan rencoroso. – Entrecerré los ojos y el rio. Su risa era hermosa, extrañaba oírla.

-¿Ves? ¡A eso me refiero! Evitas el tema porque tengo razón. –No podía dejar de reír y lo último sonó distorsionado, disfrutaba riéndome con él, trataba de calmarme pero la gente nos miraba extraño en el aeropuerto y solo nos provocaba más carcajadas.

-Estás loco – Anuncie.

-Completamente – Dijo sacando de su chaqueta dos boletos de avión. Mi risa se detuvo inmediatamente y abrí mis ojos como platos mirando sus ojos risueños y los boletos en su mano.

-No lo hiciste – Susurre sin voz.

-Somos tú y yo, siempre. – Lagrimas se deslizaron por mis mejillas pero no pude borrar la sonrisa que se abrió paso en mis labios.

-Pero, ¿y tú maleta? –Sonrió.

-No te preocupes, ya arregle eso, has estado muy distraída el último par de días y ni siquiera sospechaste.

Se escuchó la primera llamada para él, ahora nuestro, vuelo y me puse de pie. Jasper volteo hacia la puerta y frunció el ceño.

-¿Problemas? –Negó – Entonces, vamos.

-¡Espera! Es decir, apenas es la primera llamada – Fruncí el ceño pero accedí sentándome a su lado de nuevo. Su pierna comenzó a rebotar de arriba abajo insistentemente, mientras volteaba hacia la entrada, primero solo me le quede mirando sin entender, después de unos minutos, comencé a desesperarme.

-¡Basta! ¿Cuál es tu problema? –Pregunte, solo se encogió de hombros. – Jazz, ya vámonos ¿O es que cambiaste de opinión?

-¡No! Yo iré a donde tu decidas –Dijo firmemente. Fruncí el ceño, tome mi maleta y comencé a caminar.

Una mano me detuvo, me gire a verlo.

-Bella, ¿estas segura de esto? – Pregunto Jazz.

-Sí.

-Bien, es solo que… - Sonrió extrañamente, mirando tras de mí. –Hay alguien que quiere hablar contigo.

-Bella.

Mi respiración se atascó en mi garganta y me tense, fije mis ojos en Jasper con desesperación y el solo me sonrió dulcemente

Esa voz. Su hermosa voz.

Creí que jamás volvería a escuchar mi nombre de sus labios, mi corazón se aceleró y, nuevamente, lagrimas se deslizaron por mis mejillas.

-Yo - Dijo en respuesta. -Aunque supongo que sería mejor que me llamaras por mi nombre. -Bromeo mientras extendía su mano. -Edward Cullen.

Edward.

Como las historia de Jane Austen. Era un nombre anticuado pero le quedaba bien.

Mire su mano un momento antes de notar que debía tomarla, le extendí mi mano juntándola con la suya. Su contacto era cálido.

-Isabella Swan - Dije, él sonrió aún más. - Prefiero Bella. -Solté su mano entrelace las mías sobre la mesa aun mirándolo.

-Tu – Susurre. Lucia desaliñado, su cabello totalmente despeinado, traía una camiseta negra y un suéter encima, pantalones desgastados y unos lentes negros. Aunque los lentes le tapaban la mayoría de los golpes aún se podían ver los raspones en su ceja y sus labios, tras de él estaba Emmett sonriendo con complicidad hacia Jasper. -¿Qué haces aquí?

-No lo sé.- Respondió quitándose los lentes, me perdí en sus ojos esmeralda como lo hice tantas veces antes. –Es decir, si lo sé. Es solo que… - Sonó la segunda llamada interrumpiéndolo.

Eso me devolvió a la realidad. Retrocedí unos pasos, alejándome de él.

-Es hora de irnos, Jasper.

-¡No, Bella! – Me detuvo tomando mi brazo. Su contacto quemaba en mi piel, cerré los ojos negando.

-Bella, espera – Dijo Jasper – Solo escucha. Estaré contigo pase lo que pase. – Se alejó un poco de nosotros dándonos privacidad.

-No puedes irte. –Comenzó Edward – No, tu no… yo no debería estar aquí, he estado los últimos dos días tratando de decidir qué hacer con esto que siento por ti. Torturándome día a día desde que Jasper me aviso que te irías. – Sus ojos no dejaban los míos – Me di cuenta que no merecías que yo te buscara, que tú estabas terminando con esto, no te disculpaste, no explicaste nada… no intentaste salvarnos, Bella. No lo hiciste.

Lagrimas salieron de mis ojos y quise soltarme de su agarre pero fue imposible.

-Simplemente te rendiste sin haber luchado. Pero yo no. Y aunque estas acabando conmigo y me estas dejando sin vida. No haré lo mismo que tu hiciste, no actuare como tu porque al final no terminará bien. No dejare que acabes con esto.

Su voz sonó decidida y su agarre se afianzo aún más, tomo mi mano deslizando sus dedos entre los míos, pero yo no tenía fuerzas suficientes para tomarla. Solo podía escuchar intentando que mi mente registrara todo lo que él estaba diciendo.

-Quédate, Bella – Solloce - Y no te estoy preguntando, o pidiéndotelo, te lo estoy diciendo incluso ordenándote si quieres. – Acaricio mi mejilla con el dorso de su mano - Quédate porque me lo debes.

Eran demasiadas confesiones y sentimientos para un solo día, no podía con todo esto. ¿Debía irme? ¿Debía quedarme?

-Quédate porque te amo, Bella, y sé que tú me amas. –Limpio mis lágrimas -No quiero olvidarte porque sé que nadie me va a hacer tan feliz como tú. Puede que no funcionemos. Pero no será porque no lo intentamos. Estoy aquí y estoy luchando por ti.

Te amo. Esas simples palabras llenaron mi corazón completamente. Yo también lo amaba.

-Te amo, Bella – Junto nuestras frentes y sentí su respiración en mis labios.

¿Es el indicado? Resonó en mi cabeza con la voz de Alice.

Lo era.

Sonó la tercera llamada y los ojos de Edward se conectaron a los míos desesperados. Tal vez él había dicho que no estaba rogándome pero sus ojos lucían torturados por la duda. Mordí mi labio inferior reteniendo las lágrimas.

Entrelace mis dedos con los suyos afianzando su agarre y soltando la maleta que tenía en la otra mano. Me lance a sus brazos y el me rodeo la cintura acercando aún más a él. Llore en su hombro y el besaba mi frente una y otra vez, tratando de entender que no me había ido.

Mire a Emmett mientras levantaba su puño en victoria con una sonrisa enorme, Jasper fue hacia el sonriendo también y él le paso un brazo sobre los hombros.

-El amor, el amor – Susurro y Jasper rio junto a él. –Te dije que lo lograríamos. Que se joda Cupido. ¡Hale y Cullen al ataque!

Sonreí y me aferre a Edward con todas mis fuerzas mientras escuchábamos que el vuelo 2824 había despegado con destino a Forks.

Pero yo ya estaba en casa.

Bien, aquí les dejo otro capítulo. No canten victoria, aún quedan muchas cosas por aclarar y muchas cosas por las cuales disculparle. Si no me creen pregúntenle a Bella.

Y bien, ¿creen que Bella deba decirle la verdad a Edward finalmente? ¿O a Jasper? ¿Dónde estará Jacob?

Les dejo un pequeño adelante del siguiente capítulo:

-Di algo o me rendiré contigo. Podemos ser todo, Bella, te seguiría a donde tu quisieras. Solo di algo, porque si no vas a perderme. Te juro que si te vas esta vez no te detendré.

Supongo que ya se imaginaran quien lo dice.

Gracias por leer.

Misery.