LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Capitulo 22. El secreto que nadie oye.

Música.
- 21 guns – Green Day

-¿No dirás nada? – Negué con la cabeza.

Habíamos llegado a su casa hace 20 minutos, Emmett y Jasper se habían excusado diciendo que necesitaban celebrar que Jasper no se iría. Recibí un beso y un abrazo de parte de ambos.

-Te quedaste – Volvió a hablar Edward.

Lo había hecho. En ese momento sentía que era lo correcto, se lo debía, pero no tenía ni idea de que decir.

El había dicho que me amaba y le creía.

-Vas a destruirme, vas a destruirme…- Repitió como una mantra, mas para el que para mí, enterró su cara entre sus manos. Era la desgarradora imagen de la desesperación. – Vas a destruirnos a ambos.

-Si eso piensas tal vez no debiste ir a buscarme – Logre encontrar mi voz - Hacer que me quedara, podría haberme ido y esto quedaría en el pasado. –Reclame. Me miro como si le hubiera pegado una patada en el estomago.

-¿Esto quedaría en el pasado? –Pregunto incrédulo- ¿Eso es lo que piensas? Entonces vienes aquí, me haces quererte, confiar en ti… ¿y luego te vas como si yo no valiera nada? ¿Qué hay de mi? De lo que siento, de lo que quiero… ¿yo no cuento? –Se veía realmente herido.

Lo tenía frente a mí con una expresión frustrada en su rostro. Tuve la tentación de tocarle el rostro y suavizarlo pero me contuve.

-No sé que quieres de mi – Susurre.

-Si lo sabes pero no quieres decirlo, porque entonces no tendrás escapatoria. –Su voz se volvió suplicante – Porque si lo dices no te dejare ir.

-No me obligues – Suplique. Su cara se transformo.

-Es hora de dejar de huir, Isabella, desde que te conozco lo único que has hecho es huir.

-Yo no...

-¡Basta! No te atrevas a negarlo. Solo dilo, Bella. Di algo. –Cerro sus ojos fuertemente por un mo0mento - Lo siento tanto por no poder llegar a ti.

¿Quería huir? ¿Quería quedarme con él?

Quería liberarme.

-Di algo o me rendiré contigo. Podemos ser todo, Bella, te seguiré a donde tú quieras. Solo di algo porque si no vas a perderme. – Clavo su mirada en la mía, desesperada – Te juro que si te vas esta vez no te detendré.

-Edward…

-Si te amo, debo dejarte ir.

No quería que me dejara ir.

-¿Qué es lo que quieres? ¿Saber lo que siento por ti? –Pregunte rindiéndome poco a poco. Negó.

-Quiero saber que escondes – Contuve el aliento - ¿Qué es lo que escondes, Isabella Swan?

Esa pregunta me descoloco completamente. Retrocedí como si me hubieran dado un golpe. Tomo mi rostro entre sus manos con una desesperación que podía asustar a cualquiera, incluso temblaba un poco, pero no a mí.

Porque este era el hombre al que amaba.

-Está bien –Su expresión se suavizo – Te lo diré todo.

Baje la mirada incomoda pero decidida, si después de esto perdía a Alice dolería mucho, pero sabía que era mejor. No quería a esta Alice. Pase por su lado y me senté en la cama respirando profundo.

-Naci y crecí en Phoenix – Comencé – Nunca había tenido muchos amigos, pasaba la mayor parte del día entre libros, no me molestaba eso. Pero Renee, mi madre – Explique, sonreí al recordarla – Se preocupaba por mi poca vida social, cuando entre al instituto… -Me detuve.

Cerré los ojos, soportando el dolor, sentí la mano de Edward tomar la mía. Abrí los ojos, lo tenía sentando en el piso frente a mí con sus piernas cruzadas y su mano entre las mías.

-Ahí conocí a Alice. –Decir su nombre quemo mi garganta – La conocí el primer día de escuela, yo había memorizado todas mi clases y salones, pero ella se veía tan perdida a la mitad del pasillo con toda esa gente a su alrededor. –Sonreí. –Normalmente no me hubiera importado, sino fuera por la ternura que me causo.

-Me acerque a ella ofreciendo mi ayuda, su sonrisa de alivio fue lo mejor de mi día, nunca había visto una sonrisa tan sincera en alguien que apenas conoces. A partir de ahí jamás nos separamos, teníamos la mayoría de las clases juntas, supe lo que era tener una mejor amiga.- Edward sonrió jugando con mis dedos pero sin perder la atención a lo que decía.

-Y siempre agradecí haberla ayudado ese día en el pasillo. Meses después, Alice conoció a Jasper en una fiesta a la que me arrastro. Lo primero que dijo en cuanto lo vio fue ¨Es el¨ yo no sabía de que hablaba. Ellos tuvieron un par de citas y uno que otro problema antes de formar la relación más solida y fuerte que había visto. Yo estaba feliz por los dos.

-Hasta que un día arruine todo- Susurre. Edward frunció el ceño.

-¿De que hablas?

-Jasper aun la ama, ¿sabes? Siempre va a amarla, aun después de su muerte. –Edward abrió sus ojos como platos y se tenso.

-¿Ella murió? –Se veía tan sorprendido. Asentí. -¿Cómo?

-Era fin de semana, habíamos ido a una fiesta un poco lejos. Nos estábamos divirtiendo, Alice había tomado más de lo que debería pero lucia contenta, Jasper me busco para decirme que iría a dejar a unos amigos que me llevara a Alice a casa. No tenia problema con eso, ella siempre se quedaba en mi casa cuando salíamos. Me arrepiento tanto de haber dicho que si.

Edward limpio mis lagrimas y acaricio mi mejillas.

-Está bien, Bella. Puedes contarme. –Asentí.

-Convencí a Alice de irnos, yo tenía mucho sueño y ella estaba ebria. En cuanto arranque el auto ella se durmió…

-Alice ya vámonos, se hace tarde además mira como estas – Me queje mientras la jalaba del brazo tenía una sonrisa estúpida en su cara, sonreí divertida al verla así.

-Vamos Bells, un rato mas, solo así mira – Puso sus dedos juntos enseñándome que solo seria poquito, reí ante sus ocurrencias.

-Lo mismo dijiste hace una hora, ahora vámonos – Se soltó de mi agarre y me saco la lengua –Muy maduro de tu parte –Bufo.

-Solo vámonos, amargada - Me sonrió dándome a entender que estaba jugando, camino al auto mientras iba riendo de todo. Yo iba detrás de ella por si se caía o algo peor.

-Bellita, tengo sueño- Lanzo un gran bostezo al aire y cerro sus ojos.

-No me digas así, lo odio – Llegamos al auto y con esfuerzo la subí al asiento del copiloto, se estaba quedando realmente dormida, la acomode en el asiento trate de ponerle el cinturón de seguridad, se atoro, jale con fuerza y no pude.

-Maldición, vamos- Me queje. Me rendí, era inútil. Subí al asiento del piloto y me puse el cinturón, arranque el auto.

La carretera era aun más oscura de lo que me imagine empecé a sentir sueño pero me obligue a no cerrar los ojos, mire a Alice y vi que dormía profundamente, por lo menos una de las dos descansaba.

Sonreí, esta niña iluminaba mi vida, no sé qué haría sin ella. Mientras más avanzábamos en el camino sentía que mis ojos pesaban más. Moví la cabeza de un lado a otro y puse la música, tal vez ayudaría. No funciono.

Sentí como mis ojos se empezaban a cerrar poco a poco, los abrí de golpe y unas luces me encandilaron y mi corazón de detuvo, luche contra el volante para girarlo pero fue imposible.

Sentí un gran estruendo causado por el choque de los dos carros, un dolor insoportable en mi cabeza, grite. Y mis gritos se le unieron los de Alice, vi horrorizada como salía volando del auto.

En ese momento, mientras el auto giraba y sentía el dolor calando en mis huesos, rogué porque Alice viviera. No importaba que pasara conmigo. Solo quería que ella sobreviviera.

-¡Alice! – Grite. El auto se detuvo y mis sollozos comenzaron.

Escuche como lloraba, me quite el cinturón como pude no sin esfuerzo, sentí como me pulsaba la pierna y vi que estaba sangrando, no me importo. Tenía que llegar a Alice, el carro estaba de cabeza y yo no dejaba de llorar.

Puse las manos en mi cabeza, calmándome un poco, necesitaba pensar con claridad y hacer algo rápido. Lo primero era salir del auto, la ventana se rompió en el acto así que arrastre mi cuerpo por ahí. Apreté mis dientes con fuerza al sacar mi pierna. Escuche más gritos.

Jale la pierna y grite del dolor, las lagrimas me impedían ver con claridad, mi pierna se había atorado con algo y no podía sacarla. Más gritos. Arranque un pedazo de mi camisa e hice un torniquete en mi pierna, puse otro trozo en mi boca apretando fuertemente y respiré profundo.

Jale con fuerza, grite y grite hasta que mis dientes dolieron, lagrimas recorrieron mis mejillas. Escupí del trapo que tenía en la boca.

-¡Alice!- Grite. Escuche mi nombre, me arrastre hasta que logre encontrarla unos metros lejos, parecía inconsciente, me acerque y tome su cabeza, la recargue contra mí, tenía sangre en el labio y raspones por todas partes, pero lo que más me asusto fue el gran charco de sangre que había aun lado de ella, contemple horrorizada como tenía un vidrio encajado en el abdomen.

- No, no – Abrió sus ojos lentamente, se estaba poniendo pálida, estaba perdiendo mucha sangre.

-Bella - Solloce, no, esto no estaba pasando, es una pesadilla. Mire mis manos manchadas de sangre, de su sangre.

-Shh, shh. No hables, Alice, vas a estar bien, vas a estar bien – me sonrió tristemente y con dolor, mis ojos no dejaban de derramar lagrimas.

-No, no es así - Solloce fuertemente, su voz sonaba baja y ronca. Derramo lágrimas que limpie con mis manos,

-No digas eso Alice, estarás bien – Mire a todos lados en busca de ayuda pero no había nadie, el otro carro estaba volcado pero se miraba movimiento en él.

No me importo lo único que me importaba era que Alice se salvara. Vi un auto que se acercaba, grite con todas mis fuerzas pidiendo ayuda.

No distinguía nada, se estaciono inmediatamente en cuanto nos vio, salió del auto Jasper. Su cara se deformo al vernos, corrió hacia nosotros.

- ¡Alice, Bella! No, no – Se arrodillo junto a nosotras y tomo la mano de Alice, inmediatamente sus manos e mancharon de sangre.

-¡Marca a una ambulancia, Jasper! Rápido hay que salvarla – Gritaba desesperaba, Alice cada vez perdía más color. Jasper asintió y saco su celular mientras marcaba.

-¿Bueno? Si una emergencia…

-Alice - dije mientras escuchaba a Jasper hablar por teléfono - Resiste, por favor aguanta. ¡Jasper, la ambulancia! - Grite, no la podía perder, no podía.

-Jazz - llamo Alice lentamente, el se giro hacia ella y vi el dolor en sus ojos.

Regreso a su lado tomando su mano de nuevo, Alice apretó un poco su mano y se miraron a los ojos, se estaba despidiendo, lo sabia siempre habían tenido una conexión especial. Vi la desesperación en los ojos de Jasper y como lagrimas se desprendían de ellos.

-No…- dijo en un susurro.

- Esto está bien – Alice susurro - No todas…las personas, pueden morir a lado de las personas que aman… al menos…po…podre…despedirme… -Gimió y una mueca de dolor surco su rostro.

-No, Alice. No lo hagas, no te despidas, estarás bien, no me puedes dejar, no puedes hacerlo, te lo prohíbo Alice...- Apretó mi mano, apenas un leve apretón.

- Bells… aquel dia, en el centro comercial, sobrevivir Bella – Recordé aquel día, le había prometido que sobreviviría por ella. Negué inmediatamente con la cabeza.

-No, no y no. No lo hare Alice, no sin ti – Una vida sin ella me era una idea insoportable.

-Lo prometiste - Solloce maldita promesa – Y respecto a como lo harás, respirar, dormir, despertar, comer, estudiar…y harás todo de nuevo hasta que un día ya no duela tanto…

-Está bien, prometo intentarlo - Me sonrió tristemente.

-Se que lo lograras, siempre has sido…mas…fuerte, que ninguna otra persona. Jazz, mi jazz, te amo siempre lo he hecho y siempre lo hare. No importa lo que pase.

-Resiste amor, por favor. No me dejes solo – Alice le sonrió con las pocas fuerzas que le quedaban.

-Está bien Jazz, estaré bien - Se acerco a ella y deposito un dulce beso en sus labios, le sonrió - Cuídense entre ustedes. Los amo - cerro sus ojos y dejo de tomar mi mano. Sentí un dolor instalarse en mi pecho y escuche el ruido de la ambulancia pero nada de eso importaba.

Se había ido.

Se había ido.

-¡No! – Grito Jasper aferrándose a ella - ¡No, Alice! No me dejes, no puedes hacerme esto. No. Vuelve, regresa a mí, no me dejes…no… -Sollozo sobre su pecho.

-Ella está muerta. Se ha ido, Jasper – Susurre, pero nadie me escuchaba.

- Fue mi culpa – Llore, Edward me abrazo, tomo mi cara entre sus manos vi que el también estaba llorando.

Solloce fuertemente, me abrace a mi misma tratando de no romperme en pedazos mientras me mecía de adelante hacia atrás con Edward aun sosteniéndome.

-No fue tu culpa, no lo fue.

-La ambulancia logro salvar al muchacho que se estrello contra nosotros – Seguí contando – El iba borracho perdió el control del volante y se estrello contra nosotros. Nunca me pude perdona lo que paso, si yo hubiera estado atenta y le hubiera puesto el cinturón. Nada de esto hubiera pasado, ¡ella se hubiera salvado! –Grite.

-Pero así no tenía que ser - Dijo Edward. –Porque entonces no te hubiera conocido, no te habrías mudado y jamás me hubiera enamorado de ti. ¿Nunca lo has pensado así?

Negué con la cabeza mientras me refugiaba en sus brazos, aspirando su aroma.

-Tal vez eso tenía que pasar para que pudiéramos encontrarnos, para que le dieras sentido a mi vida.

-No a costa de su vida, Edward. – Llore – Puedo verla – Confesé.

-¿Qué? –Pregunto incrédulo.

-El día que nos mudamos a Forks, comencé a verla… no me pregunte porque, era ella y yo volvía a ser feliz. Pero es distinta y me odia.

-Eso es lo que ocultabas – Asentí.

-La veo y al principio todo estaba bien, pero luego algo cambio y empezó a asustarme, y a decirme que me quería con ella. Que quería que muriera.

-¿Morir? Bella, tu nunca intentaste eso, ¿cierto? –No dije nada. –No puedes hacerme eso, mi amor. Mi vida no tendría sentido sin ti, nada tendría sentido sin ti.

-Me odia, y odia que te ame. – Se tenso, me separe de el viéndolo a los ojos. Y mi pecho se libero de una carga, suspire mirándolo a los ojos, me sentía ligera.

Como si el contarle todo a Edward fuera justo lo que necesitaba.

-¿Me amas? –Pregunto.

Y en medio de todo esto, vi un rayo de esperanza.

-Claro que te amo, y nada de lo que haga cambiara eso – Sonrió y limpio mis lagrimas. Tomo mi rostro entre sus manos y me beso.

Y por primera vez en años, fui libre.

¡Hola!

Espero les haya gustado, quedan aproximadamente 3 capítulos contando el epilogo y más o menos un par de Outtakes.

Se aceptan quejas, aclaraciones, dudas, criticas, comentarios, de todo y se agradecen.

Muchas gracias por leer.

Misery.