LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA PERTENECEN A LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Capitulo 24. Estas tan distante y no puedo traerte de vuelta
Música.
-With you – Linkin Park
-Skyfall – Adele
-Summertime Sadness – Lana del Rey

-¡Bella, abre la puerta!, ¡Isabella! –Escuchaba los gritos. Edward. Me era imposible abrir mis ojos, de hecho, nada funcionaba en mí. Al parecer solo mis oídos ya que podía escuchar lejanamente su voz.

Quería decirle que estaba bien, esto era lo que quería y al final de todo iba a agradecérmelo. Pero me pesaban demasiado los ojos al intentar abrirlos y mis labios no obedecían órdenes.

-¡Bella, por favor, por favor!, ¡Déjame entrar! –No me gustaba el sonido de su voz, que cada vez se hacía más lejano. -¡Jasper, Emmett!

Podía distinguir gritos en la habitación, pero no podía formarlos coherentemente, se escuchaba cada vez más bajos. Estaba cansada.

Empezó a tronar algo en la habitación, me preocupe, ¿Edward estaría bien? Más golpes.

Me sentía ligera, demasiado ligera, como si mi cuerpo no pesara nada, casi podía sentir que flotaba. ¿Así era como se sentía morir?

Algo trono fuerte en algún lugar. Y se escucharon gritos.

-¡Bella! No, no, ¿Por qué lo hiciste? –No podía contestarle, lo escuchaba más cerca esta vez. Incluso, si me concentraba lo suficiente, podía sentir su toque.

Había más personas, se escuchaba un llanto, gritos, no podía seguirlos todos, tenía demasiado sueño.

En algún lugar de mi mente, se me ocurrió la idea de que tal vez eso era lo que faltaba, dormir. No me oponía, estaba muy cansada; me concentre en la voz de Edward, no entendía que decía, solo el escuchar su voz. Y deje que me arrullara, hasta que me entregue al sueño.

El lugar era blanco, muy blanco, resultaba cegador. Puse una mano frente a mi intentando enfocar algo, lo que sea que no fuera el blanco penetrante de todos lados.

-Extraño escucharte tocar el piano –Me gire hacia esa voz.

Alice. Sonreí.

-En otra vida tal vez –Conteste. Esta era realmente mi Alice, mi dulce y tierna mejor amiga.

-Podría ser en esta -. La mire confundida.

-Estoy muerta -. Le explique lentamente, sonrió y se acerco a mi tomando mis manos. Su contacto resultaba cálido y reconfortante.

Dios, la había extrañado.

-Aun no, pero estas muriendo.

-¿Qué paso? –Pregunte. Había planeado todo, debería de haber funcionado ya.

-Edward –Fue su simple respuesta – ¿Creíste que te dejaría ir así de fácil?, ¿Realmente crees que yo quería que hicieras algo así? Nunca te he culpado de lo que paso, Bells. Fue un accidente y los accidentes pasan.

-Debió haber tenido más cuidado –Mis ojos derramaron lagrimas.

-Yo no debí haber tomado tanto, Jasper debió esperarnos, el conductor del otro vehículo no debió haber perdido el control… no podemos adivinar que pasara. No podemos controlar todo, y cada decisión que tomamos tiene una consecuencia.

-Lamento tanto lo que paso –Solloce – Tu te aparecías frente a mí, me culpabas de todo, querías que muriera…

-No era yo, Bella –Interrumpió –Eras tú.

-¿Qué? -No la estaba siguiendo.

-Tu sentimiento de culpa. La culpa que has dejado que te atormente por 3 años, Isabella. Es hora de parar.

Era tan diferente hablar con esta Alice, mas bien, con Alice. La real, nada de culparme o reprocharme cosas. Simplemente mi mejor amiga preocupada por lo mejor para mí.

-Siempre me he sentido responsable de tu muerte –Dije.

-Nunca debiste sentir eso, yo te quiero Bella. Las cosas pasan por algo, Edward tenía razón.

-Jamás hubiera escogido perderte –Dije.

-No todas las decisiones las tomamos nosotros.

-Alice…

-Ya no más. Porque aunque yo no te culpo de nada, tu sí. Así que, a partir de ahora, yo Alice Brandon, te libero a ti Isabella Swan de toda culpa -. Me sonrió – Siempre serás mi mejor amiga, y no sabes lo agradecida que estoy por todo lo que hiciste por mí, y aun mas por todo lo que has hecho por Jasper.

-Eso ya no importa, porque ahora estoy aquí. Estamos juntas – Apreté sus manos. Me sonrió tristemente. –No lo hagas, Alice.

-Aun no es tu turno –Explico, mas lagrimas. Negué con la cabeza, abrazándola fuertemente.

-No me hagas volver, no me hagas perderte de nuevo.

-Nunca me has perdido, Bells. Tienes que volver, Jasper te necesita –Acaricio mi mejilla quitando el resto de lagrimas –Edward te necesita.

Sentía una montaña rusa de emociones dentro de mi pecho, la alegría, tristeza, nostalgia… pero ya no había culpa.

-Eres justo lo que necesita, cuídalo bien, Bella –Sonreí.

-Se hubieran llevado muy bien.

-Lo sé. Aunque admito que una parte de mi esperaba que Jasper y tu… -Dejo la frase inconclusa.

-No hubiera podido –Confesé- No podría serlo después de ti, eres el gran amor de su vida.

-Lo extraño. Es hora de volver –Asentí, la abrace durante un minuto llenándome de ella y preparándome para dejarla ir de nuevo.

Di un par de pasos adelante, me detuve.

Una última cosa.

-¿Siempre juntas? –Me sonrió.

-Por siempre –Juro. Todo estaba bien. – ¿Bella?

Me gire a verla, se acerco a mí y deposito algo mi mano.

-Dile a Jasper, que está bien intentarlo de nuevo. Que es el amor de mi vida, pero es tiempo de seguir adelante. Está bien enamorarse de nuevo. Y yo siempre voy a esperarlo.

-Estoy segura que no amara a nadie como a ti.

-Lo sé, pero necesita amar de nuevo.

-Alice –Me miro esperando, retrocedí sin perderla de vista, grabando su imagen para recordarla con felicidad y no con tristeza como antes. La grabe en mi memoria justo así, sonriéndome dulcemente con la promesa de que alguien día la vería de nuevo. –Nunca te olvidare.

Seguí retrocediendo hasta que la perdí de vista, lo único que escuchaba era su risa resonar por todo el lugar. Cerré los ojos.

Un pitido sonaba en la habitación. Estaba adormilada, y finalmente en paz.

Todo lo que veía era oscuridad, sentí un toque en mi mano. Un toque que reconocería en cualquier lugar.

-¿Mama? –Pregunte, aun sin poder mirar. Pude escuchar la sonrisa de mi madre.

-Mi niña, me alegra que estés bien.

-¿Dónde está Edward?, ¿Y Jasper? –Podía escuchar la urgencia en mi voz, Renee me acaricio el cabello suavemente calmándome.

-Están aquí, dormidos. Ninguno de los dos se ha movido de su lugar. Edward es tan dulce y tierno, debiste haberme hablado más de él desde antes.

Suspire tranquila al notar que estaban bien y junto a mí. Todo seguía oscuro.

-¿Por qué no puedo ver? –Escuche su risa.

-Tienes los ojos cerrados –Explico. Me sentí torpe.

-Oh –Murmure –No puedo abrir mis ojos.

-Entonces tal vez deberías dormir mas, necesitas reponer fuerzas y te recetaron medicamentos muy fuertes –Renee hablaba sin detenerse a respirar –No te preocupes todos están bien, me he asegurado que Edward y Jasper coman bien ya que son tercos y no quieren moverse de aquí, ¿no es dulce? –Y seguía, y seguía –Como sea, el doctor Cullen dijo que era probable que durmieras y despertaras continuamente. Así que no te preocupes si no puedes permanecer despierta todo el tiempo, mi amor.

-¿Mama?

-¿Si, cariño?

-Te extraño –Confesé.

-Oh, mi amor. No me iré de tu lado, ahora vuelve a dormir. Quizá cuando despiertes puedas abrir tus ojos. –Caí rendida en cuanto termino de hablar.

Sueño libre de todo mal, podía sentir libertad y no la libertad fingida a la que estaba acostumbrada, sino una real.

Y era tan asombroso.

Como despertar de una pesadilla y darte cuenta que todo está bien, el alivio que te inunda al comprender que no es real.

Se había acabado mi pesadilla.

Aquí vamos de nuevo, soy consciente de todo a mí alrededor. Incluso el intoxicante y maldito olor a fármacos. Alguien tenía mi mano entre las suyas.

Hice un esfuerzo sobrehumano para abrir mis ojos. Vamos Isabella, hora de despertar. Parpadee un poco, cerrándolos de nuevo. Aquí vamos. La luz quemo mis ojos, pasee mi vista por la habitación, lo primero que vi fue a Edward, sentado en el sillón frente a mí con sus ojos cerrados y la respiración acompasada.

Gire mi vista y me tope con Jazz, el era quien tenía mi mano.

-Jazz –Intente hablar. Carraspee un poco y los dos abrieron sus ojos rápidamente. Ambos se levantaron como rayo y en menos de un segundo los tuve frente a mí.

Tan rápido que me asustaron, abrí mis ojos como platos y los latidos de mi corazón comenzaron una carrera sin fin. Mi respiración se acelero.

-¡Bella! Oh por dios, despertaste…-Decía uno.

-Nos tenías a todos preocupados…

-¿Por qué hiciste eso?...

-¿Tienes idea de la angustia que nos hiciste pasar?... –No podía saber cuando terminaba uno y empezaba el otro. Sus caras mostraban cansancio, sus ojos llenos de angustia y alivio al mismo tiempo. Dios, eran hermosos.

-Yo…-No sabía que decir, así que exprese lo único que podía en ese momento –Los amo tanto.

Eso los callo al instante, y fue lo único que pude decir antes de que la enfermera entrara regañándolos por hacer que me alterara. Sonreí, mientras ellos asentían arrepentidos como niños pequeños.

-Ahora fuera de aquí mientras la reviso –Abrieron la boca para protestar pero al ver la cara de la enfermera prefirieron callar.

-Bien, esperaremos afuera. –La enfermera les sonrió y les pellizco las mejillas. Justo cuando salían escuche a Jazz decir: ¿Para que esperar a que despertara si nos sacaron al minuto? Reí.

-¿Cómo te sientes? –Pregunto amablemente la enfermera.

-Mejor –Conteste. Reviso mis signos vitales y murmuro algo de mi extraño estado de ánimo. Supongo que no todos los suicidas están felices de no haberlo logrado.

-¿Quién es el afortunado? –Pregunto, mientras inyectaba algo en mi suero.

-Yo –Respondí antes de que los fármacos hicieran efecto y mis ojos se cerraran.

Abrí mis ojos de nuevo, esta vez sin esfuerzo. Malditos medicamentos, esperaba que ya no me pusieran mas. Fije mis ojos en mis muñecas por primera vez. Estaban vendadas ambas, todo mi antebrazo, no me había dado cuenta del dolor que me provocaba el moverlas. Supongo que por eso tantos medicamentos. O tal vez tranquilizantes para que no hiciera nada estúpido de nuevo. Edward estaba a lado mío, despierto y mirándome fijamente. ¿Me perdonaría lo que hice?

-Hola –Dije.

-Hola –Contesto. No lucia bien, es decir el siempre era hermoso, pero estaba cansado, tenia ojeras bajo sus ojos y estos estaban rojos producto de la lagrimas.

-¿Dónde está, Jasper?

-En la cafetería –Suspiro pasando una mano pro su cabello - Quiero entenderte, Bella, es solo que no puedo –Eso dolió, lo merecía pero dolió. Puse mi mano junto a la suya pero la quito bruscamente.

-Lo siento –Murmure.

-Yo también, te miro y… lo único que puedo ver es a ti tirada en mi baño, bañada en sangre y casi sin vida –En esta parte de mi vida ya había dado muchas lagrimas de mi parte, ¿jamás se detendrían? –Te lo di todo, Isabella. No fue suficiente para ti y no puedo darte más.

-No volverá a pasar, Edward. Eso se termino, de verdad es solo que…

-Tú lo sabías, ¿cierto? –Guarde silencio- Sabias que harías eso, no importaba si te irías o no, ¿no es así? –No conteste. No podía mentirle. –Eso pensé.

Se levanto de su lugar y el pánico se apodero de mí.

-¡Edward! ¿Volverás? –Sonó como suplica. Solo se giro a mirarme con lagrimas brillando en sus ojos, y sin contestar dio media vuelta saliendo de la habitación.

-No... –Suplique, si él se iba nada importaba. Jasper entro en la habitación minutos después, su cara de pánico al verme me hizo imaginarme a mí misma. No lucia linda.

-Bella, ¿Qué pasa? –Negué mientras me abrazaba y llore en su hombro como tantas veces antes.

-¿Edward? –Pregunte después de calmarme.

-Dijo que iría a la cafetería, que ahí estaría si necesitábamos algo –Eso me dio esperanza, el no se había ido.

-Necesito una explicación –Demando.

-Lo sé, solo no ahora, ¿de acuerdo? –Me quite las cobijas intentando ponerme de pie, como esperaba Jasper me detuvo de inmediato.

-Ni lo pienses –Advirtió.

-Muy tarde, necesito hablar con él.

-No sé que haya pasado, pero en cuanto tú te desconectes esas porquerías la maquina comenzara a hacer ruido y alguien vendrá. Además aun estas muy débil.

Mierda. El tenía razón, me puse a pensar. No estaba débil, bueno si, pero era lo suficientemente fuerte para poder ir hasta Edward y hablar con él, ya después podría desmayarme si quería. Una idea cruzo mi mente, me miro raro y yo solo sonreí. Jasper comenzó a mover lentamente su cabeza negando.

¿Alguna vez han sentido que tenían una genial idea… y luego se dan cuenta de los fallos cuando ya están en proceso?

Bien. Eso me pasaba, me recargue en la pared intentando respirar. Resulta que si estaba muy débil, y ni siquiera sabía ¡donde mierda estaba la cafetería! Puede que incluso Edward ya se haya ido. Me mataría si eso pasaba, la idea me hizo reír tontamente, el efecto de los medicamentos aun no pasaba.

Camine siguiendo la luz… literalmente. Ya era noche y solo había una luz encendida que se veía, rogaba porque fuera la cafetería. Hice un pequeño baile mental, muy ridículo, cuando note que si era.

Estaba demasiada cansada. Mis ojos pesaban pero tenía que hacerlo.

Edward era la única persona ahí, no se veía ni el vendedor, fruncí el ceño. ¿Qué hora era? Me acerque a él, se encontraba sentado en una mesa con la cabeza enterrada en las manos.

-Me entregue a ti porque te amo –Volteo rápidamente, parecía un poco dormido, abrió sus ojos como platos poniéndose de pie.

-Bella, tienes que volver…

-No. Tú tienes que escuchar –Demande –Y hacerlo antes de que mis fuerzas se vayan. Así que calla y escucha.

-Estas débil, hablaremos después –Intento tomar mi brazo, retrocedí impidiendo que me tocara. Vaya, que era terco.

-¡Dije que no! –Yo podía ser terca también –Calla y escucha –Asintió –Se que tú me entregaste todo, lo sé. Y a pesar de todo lo que dije… te quedaste. Pero yo también te di todo lo que tenia. Te abrí mi corazón, mi honestidad, mis miedos… mi amor. Esa noche no solo te entregue mi cuerpo también mi alma y todo lo que tengo.

El estaba ahí de pie, sin una sola expresión en su cara. En este tiempo empezaba a entrar en mi cabeza la idea de que tal vez para el no sería suficiente.

-Tenía que hacerlo, Edward. Era la única manera en que podría estar en paz. No fue el mejor método pero sí el más efectivo, es cierto que yo planeaba hacerlo desde antes, solo quería que tuvieras un buen recuerdo de mí. No tienes idea de lo agradecida que estoy por haber regresado –Ni un movimiento, empecé a temblar – Ahora sé que está bien amar de nuevo, sentir ese amor hasta en las ultimas de tus terminaciones, sin límites, enamorarse hasta perder la cabeza. Ahora sé que está bien no estar bien. Ahora estoy bien, y todo es por ti. Estoy estúpida e irrevocablemente enamorada de ti.

Me observo ahora de pie frente a mí, mis piernas comenzaron a temblar.

Oh, eso no era buena señal.

Intente parecer segura y confiaba, en realidad apenas y podía soportar mi propio peso y la estúpida bata de hospital era muy incómoda. Seguía sin decir nada.

-No quiero perderte –Susurre –Pero es exactamente lo que estoy haciendo.

En un par de zancadas. Edward tomo mi cara entre sus manos y estrello sus labios con los míos. La intensidad que sentí es indescriptible. El mejor beso de mi vida. Se separo sonriendo torcidamente y le sonreí de regreso, amando cada momento que estaba entre sus brazos. Un carraspeo nos hizo girarnos.

Jasper sonrió incomodo mientras la amable enfermera que me atendía lo tenía por el brazo, mirándonos reprobatoriamente a los tres. Reí por lo ridículo de la situación.

-Fue su idea –Inmediatamente me acuso Jasper.

-Anda súbete a la cama –Apure a Jazz.

-Es una mala idea, es una mala idea, es una mala idea… -Repetía como una mantra.

-¡Cierra la boca! Déjame ponerte estos –Despegue los parches de mi pecho y en el instante escucho el ruido extraño de la maquina, se los pegue a Jasper sin pensarlo. Su latido estaba enloquecido -¡Contrólate! El punto es que no nos descubran y tu pulso no está ayudando.

-Tu pulso no está ayudando –Se quejo – Lo siento si estoy un poco preocupado porque nos descubran.

Tome su cara entre mis manos besando sus mejillas, obtuve su atención.

-Jazz, te amo, muchas gracias por hacer esto. Solo dame 10 minutos y… ¡te comprare ese videojuego que tanto amas!

-Mas te vale –Amenazo, pero su pulso se tranquilizo.

-Bien, deséame suerte –Me sonrió y beso mi mejilla antes de recostarse en la cama.

-Si fue mi culpa –Acepte. Negó sonriendo ligeramente.

La buena noticia fue que no nos acuso, solo nos regaño un poco a mí por dar la idea, a Jasper por aceptarla y a Edward por no regresarme a mi cama cuando debía. La mala noticia fue que los corrió por ese día dado que yo necesitaba descansar y a pesar de mis quejas por el medicamento me dio una buena dosis que me mantuvo tranquila toda la noche.

Esa fue mi rutina durante los siguientes días, bueno a excepción de escaparme de mi habitación. Despertaba y siempre había alguien ahí para verme, Renee, Charlie, Jasper, Edward, Esme, Carlisle… me sentía halagada por tanta atención.

Estaba aburrida mirando al techo esperando que Edward llegara cuando un tornado ingreso en mi habitación haciendo un escándalo.

-¡Hermanitaaaaaaaaaaa! –Me encogí en mi cama con una sonrisa enorme.

-¡Hey! Hasta que te veo, hermanito –Emmett corrió hasta mí y me abrazo casi levantándome completamente de la cama, le devolví el abrazo sin quejarme, realmente lo había extrañado –Muévete, hazme un espacio –Me hice a un lado y él se dejo caer a mi lado.

-¿Cómo te ha ido? –Pregunte sonriendo. Paso un brazo sobre mis hombros.

-¡Yo debería preguntar eso!

-Ya estoy mejor, pero si mal no recuerdo yo no era la única con problemas amorosos –Su cara cambio de felicidad a una mueca de dolor en un segundo.

-Eso se acabo, Bells –Su voz abatida me hizo sentir mal, recargue la cabeza en su hombro.

-No, Emm. No por mí.

-No es solo por ti, no te preocupes… las cosas pasan. Estaré bien –Sonrió, pero algo me decía que si no era con Rosalie, el no estaría bien. Se fue cuando regreso Edward, beso mi frente y me prometió volver.

-Edward, ¿puedes prestarme tu celular?

-Seguro –Busque su número, lo encontré rápido era de sus primeros contactos. Marque. Contesto al segundo tono.

-¡Ed! –Había alegría en su tono, no duraría mucho.

-No soy Edward –Me reconoció porque se quedo callada –No cuelgues, por favor.

Era momento de arreglar el desastre que había creado.
Numero uno de la lista: Edward Cullen –Listo

Siguiente en la lista: Rosalie Platt.

Hola, ¿qué les pareció? Ya estamos en la recta final de la historia, todo se esta arreglando aparentemente.

Me gustaría saber sus opiniones, ¿Cómo sería su final perfecto?

Muchas gracias por leer. Nos vemos pronto.

Misery.