LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Capítulo 25. Fuera del Cielo.
Música.
- Locked Out Of Heaven –Bruno Mars.
-Counting Stars –One Republic.

La llamada con Rosalie había salido mejor de lo que esperaba.

-Habla –Demando.

-Creo que ambas necesitamos arreglar nuestras diferencias –Escuche como resoplaba –Eres la mejor amiga de Edward, y yo soy su novia.

-Nunca ha tenido un buen gusto –Dijo ácidamente, cerré los ojos controlándome. Maldita rubia necia. Edward rio un poco y tomo mi mano entrelazando nuestros dedos.

-Es lo mejor para él, no quiero que tengamos problemas más adelante por eso –Se quedo callada un momento, mordí mi labio esperando que contestara o me colgara definitivamente.

-Bien –Refunfuño – ¿Aun estas en el hospital?

-Sí.

-Por lo menos podre verte tirada en la cama de un hospital, es una oportunidad que no puedo perderme. Es una lástima que hayan llegado a tiempo –Cerré mis manos en puños y Edward se quejo, lo mire disculpándome.

-Yo también muero por verte, rubia –Conteste sarcásticamente. Acordamos la hora y colgué antes de arrepentirme.

Busque debajo de mi almohada hasta dar con la cadenita que me había dado Alice antes de desaparecer. Era el anillo que le había dado Jasper al año de estar juntos, Alice había llorado y él le había prometido que un día pondría uno de compromiso en su dedo. Sabía que tenía que hacer con ella.

La puerta se abrió sin previo aviso dejando entrar a una rubia despampanante. Había olvidado lo hermosa y arrogante que era. Solo traía una blusa roja y pantalón de mezclilla pero era suficiente para resaltar su belleza. Creo que la odiaba.

-Llegas una hora antes –Comente.

-No es como si no te fuera a encontrar –Dijo, rodé los ojos. Se sentó a lado de mí cruzando las piernas. Me miro fijo, claramente esperando que hablara. Me removí incomoda y carraspee.

-Yo no te agrado –Comencé, alzo una perfecta ceja –Y en definitiva, tú no me agradas, pero necesitamos llevarnos bien. Porque tenemos algo en común que ninguna de las dos dejara ir.

-¿Y porque yo querría cooperar? –Pregunto.

-Porque puedo ayudarte a tener a Emmett de vuelta –Me fulmino con la mirada en cuanto termine de hablar. Trague saliva, aquí viene.

-No te metas en lo que no te importa, Isabella. Mi relación con Emmett no tiene ¡nada! Que ver contigo –Podía ser bastante intimidante.

-¿Qué relación? –Pregunte retóricamente –Destruiste eso, echaste todo a perder por querer mandarme al diablo y alejarme de Edward. En esa ecuación, tú eres la única que perdió.

-Si no tienes nada más que decir de Edward, me largo de aquí. Tú y yo jamás nos llevaremos bien –Bien, si ella ya había terminado yo no.

-¡Detente ahora mismo! Deja de ser tan cobarde, ¡lo tienes todo! Absoluta y jodidamente ¡todo!

-¡Tú no sabes nada! –Grito frente a mí. La maldita maquina comenzó su carrera alocada, intente respirar para evitar que la enfermera viniera a revisarme. Tenía que parar de ser egoísta y dejársela a otros pacientes.

-Se que tu y yo tenemos algo en común.

-Ya, ya dijiste eso: Edward –Alzo sus manos al cielo exasperada.

-No, tenemos a unas extraordinarias personas que nos aman y darían todo por nosotras… y no los merecemos –Tranquilamente bajo su mirada. Se sentó de nuevo a mi lado y no dijo nada por un largo rato –Probablemente soy la persona menos indicada para decirte esto, de hecho, soy la persona menos indicada para decirte esto, pero también soy la que más te entiende.

Se quedo mirando un punto fijo en la pared, abrí mi mano estirándola y poniendo la cadenita bajo mi almohada de nuevo. No había notado que estaba apretándola hasta que empezó a acalambrarse. Gruño.

-Bien, pero esto no nos hace amigas –Sonreí abiertamente.

-Claro que no.

-Es única y exclusivamente por Edward –Asentí.

-¿Qué hay de Emmett? –Cuestione. Se encogió de hombros.

-Puedes decir lo que quieras pero no arreglare las cosas con él.

-Obstinada –Refunfuñe.

-Odiosa –Ataco.

-Arrogante.

-¡Bruja!

-¡Perra!

-¡Suicida!

-¡Cobarde! –Ambas nos cruzamos de brazos. No llegaríamos a ningún lado de esta manera.

-¿Tregua?

-Tregua –Acepte –Bien, primero: realmente fuiste una perra. Es decir, ¡es Emmett! Ni viviendo toda tu vida como la Madre Teresa de Calcuta podrías merecerlo. ¿Lo sabes? Espero que lo sepas porque es totalmente cierto. Dejaste que tu odio por mi te cegara estúpidamente y no solo eso, también pusiste por delante tu amor por Edward. No me importa, es bueno que él tenga tan buenas amigas, pero Emm no se merecía eso. Y tienes que hacer algo para arreglarlo.

-¿Terminaste? –Asentí –Ok, ¿Qué haremos con Edward? –Abrí mis ojos como platos, era como si todo lo que le hubiera dicho le hubiera entrado por un oído y salido por el otro ¡increíble!

-Estaba pensando en, no sé, ¿salir de vez en cuando? Ni siquiera tenemos que llevarnos bien, solo convivir pacíficamente.

-De acuerdo, tienes mi número. Márcame cuando quieras hacer todo este teatro –Se levanto del asiento.

-Claro, rubia. Espera –La detuve antes de que saliera de la habitación –Te vas a arrepentir si no lo recuperas.

-Cuídate, Isabella –Fue la única contestación que conseguí.

Número dos de la lista: Rosalie Platt –Inconcluso.

Al siguiente día me dieron de alta en el hospital, Carlisle rio de mi alivio por salir de ahí. Me receto algún medicamento para el dolor y dijo que las heridas cicatrizarían pronto, pero que nunca se irían. Yo estaba consciente de eso.

-No necesito la silla de ruedas, Edward. Puedo caminar perfectamente –Me queje cuando lo vi entrar a la habitación con esa cosa horrible.

-Oh no es por eso, es por tu torpeza. No queremos que tropieces y tus heridas se abran de nuevo –Emmett estallo en carcajadas, mientras Edward sonreía inocentemente y Jasper trataba de ocultar su risa detrás de su mano.

-Los odio –Dije –Ahora, ¿pueden irse para poder cambiarme? ¿O también creen que necesito ayuda para eso?

-No lo sé, podrías atorarte al ponerte la blusa –Los tres estallaron en carcajadas de nuevo. Los fulmine con la mirada y me gire desabrochando la bata. Escuche como se atragantaban con su risa y salían de ahí azotando la puerta. Finalmente se fueron.

Termine de cambiarme, doble la bata y la puse sobre la cama, saque la pequeña cadena de la almohada y la metí en mi bolsillo. Edward entro unos minutos después con las manos en alto en señal de rendición, le sonreí y se acerco a abrazarme.

-¿Lista para ir a casa? –Beso el tope de mi cabeza y asentí –Jasper se adelantó.

Condujo lentamente, supongo que estaba dándome tiempo para prepararme, aunque lo cierto es que yo había pospuesto demasiado la charla con Jazz. Me dejo en mi edificio con la promesa de buscarme después.

Camine con calma, mis pensamientos cambiaban constantemente creando escenarios donde Jasper me entendía y me perdonaba a unos donde no quería saber nada mas de mi.

Es Jasper, tu mejor amigo, el siempre estuvo contigo lo menos que puedes hacer es darle una explicación, me reclamo mi conciencia, por mucho que odiara admitirlo tenía razón.

Acabaría con esto de una vez. Llegue al apartamento y entre, vi a Jasper sentado en el sillón con la cabeza enterrada en sus brazos levanto la vista al oírme llegar, tenía los ojos rojos señal de que había estado llorando, sin pensarlo corrí hacia él y lo abrace, me regreso el abrazo con la misma fuerza con la que se lo di.

-Lo siento, siento tanto haberte hecho pasar por esto, nunca quise dañarte - Lo sentí sollozar en mi hombro y eso me partió el alma. Después de un momento se calmo lo suficiente como para hablar.

-Es bueno que lo sientas, ¡casi te pierdo! –Reclamo, limpio sus ojos de las lágrimas –No sé qué hubiera hecho si, la sola idea me… -Comencé a reír, el me siguió con lagrimas saliendo de sus ojos.

-Jamás lo sabrás –Prometí.

-Necesito una explicación -. Asentí. Nos sentamos y tome un profundo respiro.

-Sé que esto es complicado e incluso un poco loco, pero escúchame hasta el final, ¿de acuerdo? – Le conté todo, mis visiones, mis encuentros con Alice, los pensamientos suicidas. El me escucho atentamente y sin interrupciones como se lo pedí.

Su rostro mostraba tantas emociones diferentes que no podía seguirles el paso, al final solo termino llorando y sin poder hablar.

-Por eso intente suicidarme. La culpa era demasiada, tal vez no me creas pero… -Levanto una mano pidiéndome que me callara. Lo deje procesar todo.

-Tu podías verla –Afirmo tratando de convencerse.

-No realmente, no era ella en sí. Era mi subconsciente, ahora lo sé. Cuando estaba en el hospital, antes de despertar… si era ella –Clavo sus ojos en los míos –Yo estaba muriendo y ella lo impidió, me explico todo, me libero de la culpa… y me dio algo para ti.

Saque de mi bolsillo la cadenita, los ojos de Jasper se abrieron como platos y no hizo ni un solo movimiento.

-¿Cómo es posible? –Pregunto atónito.

-No busques respuestas –Tome su mano y deposite la cadenita en ella –No todo tiene una explicación. Ella me pidió que te dijera…

-Espera. Antes de que hables más, necesitas escucharme. Parte de que tú creyeras que fue tu culpa el accidente, es por mí. Yo la amo, Bella. El perderla fue perderme a mí mismo, y tal vez jamás seremos los de antes, puedo jurar eso. Hemos enfrentado la muerte, la perdida, el dolor, la ira untos. Y a pesar de todo lo malo que hemos tenido que vivir, seguimos aquí. Si tuviera que pasar por todo eso de nuevo solo pediría hacerlo junto a ti.

-Siempre vas a tenerme, Jazz –Limpio mis lágrimas con su pulgar.

-No fue tu culpa, Isabella. Fue un accidente, no habría nada que hubiéramos podido hacer para impedirlo. Yo no te culpo.

-Gracias – Solloce tirándome a sus brazos –Está bien intentarlo de nuevo. Eres el amor de su vida, pero es tiempo de seguir adelante. Está bien enamorarse de nuevo. Y ella siempre va a esperarte –Nos quedamos abrazados un momento más, disfrutando a sensación de consuelo que nos brindábamos - Voy a pasar el resto de mi vida contigo, Jasper Whitlock. Eres el hombre de mi vida –Me sonrío y beso mi nariz.

-Aun así The Beatles es mejor que Muse –Lo mire entrecerrando los ojos y estalle en carcajadas. Todo se sentía bien.

Las cosas mejoraban día con día, Edward estaba bien, Jasper estaba bien, yo estaba bien. Mis padres se habían ido hace unos días, fue agradable tenerlos conmigo. Charlie le dio la plática a Edward, no sé qué le dijo pero después de regresar conmigo lucia más pálido de lo normal y apenas si me tocaba. Solo necesito saber que mis padres estaban en un avión volando lejos de mí para acorralarme contra una pared y besarme como si no pudiera más.

No es que me esté quejando.

Desde el día que regresamos del hospital Jasper y Edward no se hablaban, aparentemente yo tenía que estar muriendo para que se dirigieran la palabra.

-¿No te agrada Edward? –Pregunte una noche mientras veíamos televisión en la sala, mis piernas estaban sobre las suyas. Detuvo su bocado de palomitas a mitad del camino.

-¿Qué? –Me encogí de hombros.

-No parecen hablarse mucho a menos que la ocasión lo amerite- Ahora él se encogió de hombros.

-No creo que tengamos mucho en común.

-¿Cómo saberlo si no lo intentas? –Rodo los ojos.

-¿A él lo enfadas tanto como a mí? –Tome un cojín y le pegue en la cara con él, escupió palomitas lo que provoco que riera –Además si mal no recuerdo, tu hiciste una tregua con Rose, tampoco te miro a ti poniendo mucho de tu parte.

-Es diferente, la rubia me detesta.

-Prometió no matarte, si eso no es que le agrades no sé qué será. Te propongo un trato –dijo aventándome un puñado de palomitas –Yo saldré con Edward si tu sales con Rose.

Fingí que lo pensaba, no había nada que pensar era un buen trato y algún día tenía que convivir con ella.

-Bien, espera un momento –Me puse de pie en un salto y busque mi celular, había grabado su número después de nuestra llamada. Para mi sorpresa no pareció muy fastidiada con la idea de pasar un día conmigo. Iríamos de compras. Mi gozo en un pozo.

Le avente el celular a Jasper cuando regrese a sala, lo atrapo ágilmente. Malditos reflejos.

-Saldremos mañana, tu turno –Rodo los ojos y marco. Después de unos incomodos dos minutos de saludos corteses y palabras informales finalmente Jasper dio el paso.

-Hey, mmm, me preguntaba amm… ¿te gustaría ver el futbol mañana? –Enarque una ceja y contuve mi risa –Claro, en mi casa. No, ella saldrá con Rose. ¿Sí? Oh, qué bien. Te veré mañana –Miro el celular como buscando todas las respuestas en él.

-Tu odias el futbol –Apunte.

-Lo sé –Fue todo lo que contesto antes de regresar su vista al televisor e ignorarme completamente.

Despertarme costo más de lo que creía, malditas películas de terror que me provocan insomnio. Estuve a punto de meterme en la cama de Jasper porque mi closet me asustaba… pero me asustaba más levantarme de mi cama y caminar en la oscuridad.

Redoble esfuerzos y me puse de pie, desayune con Jazz y me fui arreglar. Rosalie había quedado de pasar por mí, haría todos mis esfuerzos por llevarme bien con ella. Eso incluía mejorar un poco mi vestimenta.

Tome una blusa azul de salir, unos pantalones y mis converse. Bien, no dije que había logrado mejorar mi forma de vestir. Termine de alistarme y agarre mi cabello en una coleta, no tenía ganas de lidiar con el hoy. Llego un mensaje a mi celular y supe que sería ella.

-Jazz, debo irme –Asintió distraído mientras leía, cerré su libro y bese su mejilla –Se amable –Advertí. Me sonrío inocentemente.

-Suerte con la leona –Deseo mientras caminaba hacia la puerta, me gire lo suficiente para mostrarle mi dedo medio y su risa fue lo último que escuche.

¿Cómo era posible que mis pies aun funcionaran? Si pudieran hablar estarían gritando por ayuda, yo quería gritar por ayuda. ¿Este centro comercial nunca se terminaba?

Tenía ambas manos llenas de bolsas con ropa que según Rosalie necesitaba, había que admitir que ella estaba haciendo esfuerzos porque esto funcionara. Todo había ido mejor delo que planeaba.

Me deje caer en una banca exhausta negándome a caminar otro paso más. Yo lucia cansada a morir y a punto de recostarme sobre el piso, pero ella era una experta. Fresca como una lechuga. Como la odiaba.

-Esto no es lo tuyo, ¿cierto? –Su tono burlón me hizo gruñirle –Bien, ya entendí. Eres una exagerada, acabamos de llegar.

-Rosalie, llevamos 4 horas aquí por si no lo habías notado. ¡Está a punto de oscurecer! –Casi grite.

-Tranquila, no explotes. ¡Ya se adonde iremos!

-¡No más compras! –Me queje.

-Cálmate, ven sígueme –Salimos del centro comercial hacia su auto, guardamos todas las bolsas, agradecí poder sentarme un poco más –Hay un lugar aquí cerca, el ambiente es agradable ahí podremos hablar y convivir, todas esas tonterías que dijiste.

Me mordí la lengua para evitar contestarle. Aparcamos frente al lugar, se veía bien. Había luces por todas partes y gente haciendo fila, lucían realmente entusiasmados por entrar. Hoy era noche de karaoke, eso explicaba por qué los gritos de gallina.

La rubia a mi lado me miró fijamente de arriba abajo me removí incomoda.

-¿Ves algo que te guste? –Inquirí. Negó con la cabeza.

-Absolutamente nada –Saco algo por debajo de mi asiento y me los paso. Un par de tacones, los más altos y hermosos que había visto en mí vida. Una completa trampa mortal –Póntelos, y no discutas –Resople pero le hice caso, eran de mi talla y hacían que mi pie luciera lindo. Punto para ella –Ya sé que hacer.

Saco de su bolso maquillaje, rápidamente comenzó a darme instrucciones, cierra los ojos, abre los ojos, estira las mejillas, mueve tus labios, blah, blah, blah.

Soltó mi cabello de mi liga y lo arreglo en menos de un minuto. No tenía idea de cómo lo había logrado, me recordó al joven manos de tijera.

-Ahora si puedo salir contigo –Me guiño un ojo y salió del auto, la seguí. Se dirigió a la entrada sin hacer caso de la larga fila que había, le sonrío sensualmente al guardia y lo saludo con un beso en las mejillas. Lo tuvo a sus pies en menos de dos segundos.

Sonreí mientras la seguís adentro, cuando no estaba siendo una perra maldita era realmente agradable. Nunca lo admitiría frente a ella.

En cuanto entramos pude darme cuenta de que mintió. Bueno, no del todo. Solo olvido mencionar toda la gente que estaría cantando, brincando y gritando tan junta que chocaban unos con otros. El lugar era impresionante, miles de luces de colores por todos lados, la música resonaba fuertemente con unas voces que aunque no estaban del todo mal tampoco afinaban para nada.

Rosalie tomo mi mano al darse cuenta que no podía pasar entre la gente.

Seguí caminando chocando con todos mientras la rubia jalaba mi mano. Miraba hacia abajo para evitar tropezarme…hasta que tropecé con ella. No había notado que se había detenido, estaba estática mirando hacia el frente con la boca abierta.

-Te entraran moscas –Me burle -¿Qué es tan…? –Bueno, ahora entendía porque esa cara.

El amor de mi vida, y el otro amor de mi vida, junto con mí cuñado Emmett. Juntos. En el escenario. Cantando desafinadamente *Locked Out Of Heaven de Bruno Mars. Luciendo tan… felices.

Edward, Jasper y Emmett, brincaban al ritmo de la canción, cantaban y hacían el show completo. Me gire hacia Rosalie sin saber que decir, me miro y comenzamos a reír. Fuertemente. Como nunca antes lo había hecho. Tomo mi mano y nos metió entre la multitud, empujamos, chocamos y saltamos gente hasta lograr llegar al frente.

Comencé a gritar y chiflar, bailando al ritmo de la música con Rose a mi lado. Cante la letra de la canción, y grite cuando Jasper se puso frente al escenario e hizo un paso a lo Michael Jackson. Lo más ridículo que he visto pero enloqueció a todas.

-¡Muévelo, papi! –Le grito Rose, reí tan fuerte que mi garganta ardió pero no me importo.

¿Esta era su idea de ver futbol?, no podía dejar de pensar como habían terminado aquí.

Termino la canción y los tres se abrazaron, se tomaron de las manos e hicieron una ovación. Solo ahí fue cuando Edward me vio, me sonrío y sus mejillas enrojecieron, le avente un beso y aplaudí como loca, estúpidamente emocionada y orgullosa de lo bien que habían congeniado los tres. Todos en el bar gritaban enloquecidos, aplaudiéndoles y pidiéndoles otra.

Bajaron del escenario por unas escaleras laterales y esta vez, fui yo quien jalo a Rosalie para ir con ellos. Lo primero que hice al verlo fue tirarme sobre él y besarlo profundamente. Probablemente estaba dando un espectáculo pero me valía. Estaba orgullosa de mi hombre. Enrede mis piernas en su cintura y el sonrío mientras me sostenía.

-¿Te gusto el espectáculo? –Pregunto, lucia cansado y sudado y eso solo lo hacía malditamente sexy.

-Demasiado –Susurre sobre sus labios antes de besarlo de nuevo.

-También nosotros participamos, ¿de acuerdo? No todo el crédito es de El – La voz de Jasper resonó. Reí y me baje de mi novio.

-Estuvieron fantásticos –Abrace Jasper y después a Emmett – Pero no entiendo como terminaron aquí.

-Larga historia –Dijo Edward mirando con complicidad a Jasper. Paso una mano por su cabello y la luz le dio en la cara, Jazz tenía la nariz un poco hinchada y torcida.

-¡Oh por dios! –Dije acercándome a él y tomando su cara -¿Qué demonios te paso? –Miro Edward sonriendo.

-Larga historia –Susurro .Busque a Rosalie y la vi detrás de nosotros, Emmett se le acerco.

Quedaron de frente mirando nerviosos a todos lados.

-Hola –Susurro Emm.

-Hola –Contesto. Ambos se sonrieron. Eso fue todo lo que necesitaron. Hasta que llego una fan.

-¡Eres lo máximo! Te vi ahí arriba y ¡dios! Deberías ser famoso o algo y era tan guapo –Una morena alta, con voz aguda empujo a Rose aun lado y se puse frente a Emm completamente emocionada. Lo sentía mucho por la chica que acababa de cerrar su sentencia –Deberíamos salir a hacer algo.

-Lo siento, pero… -Comenzó a decir Emmett pero antes de que pudiera terminar la frase la morena lo corto.

-No seas tímido, bombón. No muerdo –Dijo "seductoramente" mientras le acariciaba la cara y sacaba su pecho como si fuera un salvavidas o algo así.

-Pero yo sí y te juro que si no te alejas de mi hombre te mostrare como –Rosalie sacaba fuego por los ojos mientras quitaba a la tipa lejos de Emmett y se ponía frente a él con una pose protectora.

-¿Tu? Por favor, simplemente eres una rubia oxigenada y no eres capaz de tocarme por no quebrarte una de tus preciadas uñas –Cuando pensaba que se iría por la paz la morena se defendió.

Lo que no esperaba era lo siguiente, Rose rio sarcásticamente se giró hacia Emmett y le dio una sonrisa de 10,000 voltios, después se giró hacia la tipa y la tiro al piso de un golpe en la nariz.

La chica grito de dolor agarrando su nariz, sus manos comenzaron a ponerse rojas por la sangre, inmediatamente me aleje unos pasos y sentí las manos de Jazz y Edward tomar cada una de mis manos.

-Y siguen intactas –Presumió Rosalie mostrándole su manicure perfecto a la morena mientras ella gritaba por ayuda –Por cierto, El las prefiere rubias.

Una muchacha, bajita de pelo negro llego por la morena y fulmino a Rosalie con la mirada antes de llevársela. Reí sin poder creer lo que había pasado.

-Tu eres mío –Declaro Rosalie a Emmett antes de tomarlo por el cuello de la camisa y besarlo. Emmett sonrío estúpidamente y acaricio su mejilla.

-No pongo objeción, mi amor –Fue todo lo que dijo.

Sonreí feliz, me gire hacia Edward y lo bese en los labios.

-Yo también quiero un beso –Se quejó Jazz poniendo un puchero.

-Bueno, amor. Ya escuchaste –Dije.

-Ven aquí, Jazzy –Dijo Edward yendo tras de él.

-Te daré amor –Le siguió Emmett mientras Jasper corría lejos de ellos.

Rosalie y yo reímos fuertemente, sentí su mano tomar la mía. La mire y le sonreí apretando su mano.

Número dos de la lista: Rosalie Platt –Listo.

No voy a dar explicaciones porque no hay excusa. Lo siento.

Bien, ¿qué les pareció? Me gusto escribir la evolución de la relación entre Rose y Bella. Se aceptan todos los comentarios.

Muchas gracias por leer.

Misery.