LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.

Cap. 26. La lista del odio .


-¿Quién sigue?

-Veamos, es Edward, tú, María, y Jacob Black –Conteste a la rubia que estaba acostada a mi lado.

-¿El cerdo de Jacob Black? A Edward no le gustara eso.

-Lo sé, pero es algo que tengo que hacer, rubia. Primero es con María, realmente no quiero, hay algo en ella que me da un mal presentimiento –Era a la primera persona que se lo contaba.

-Entonces no lo hagas –Rodo los ojos.

-No lo entiendes, tengo una lista que seguir.

-Si, bueno, tú lista apesta –Sonreí empujándola del hombro.

-Muévete, debo cambiarme para ir a la escuela –Me puse de pie para ir hacia mi closet pero me empujó en el proceso.

-¡Yo lo hago!

Había algo en Rosalie que recordaba a Alice, no solo por la manía de las compras y la moda. Algo en su manera de hablar y pensar. Completamente distintas pero a la vez tan similares. Hacernos amigas había sido más fácil de lo que cualquiera de las dos admitiría, pero agradecía tener de nuevo una confianza así.

-¿Ya me dirás que diablos le paso a tu nariz? –Pregunto Rose a Jazz mientras tomaba sus cosas.

-Larga historia –Siempre contestaba eso.

Después de la loca noche en el bar, Edward, Jasper y Emmett se habían vuelto inseparables y habían hecho un extraño pacto de guardar en secreto la historia de la nariz golpeaba y como de ver el futbol terminaron cantando en un bar.

Normalmente los molestaría hasta obtener la verdad, pero estaba tan feliz de verlos llevarse bien que no me importaba.

Iba de la mano de mi novio, discutiendo con Jasper la importancia de la mayonesa en las hamburguesas.

-¡Es que simplemente no puedes no ponerla! ¡No sabe igual! –Defendía Edward.

-Estas mal, cuñado. Es solo un líquido blanco que nuestras madres pusieron ahí de pequeños, como una tradición, esperando que de grandes siguiéramos poniéndola.

-Jazz, solo es mayonesa –Dije para calmarlos -¡Pero si es importante!

-Me gustan sin mayonesa –Divago.

-Eres imposible –Termino Edward. Reí por las tonterías con las que nos entreteníamos.

Mire a María hablando con una muchacha que nunca había visto a unos metros de nosotros. Era ahora o nunca.

-Ahora regreso –Jasper supo a donde iba y me detuvo.

-No, no tienes que hacerlo. Es estúpido.

-Si tengo que, Jazz. Además solo es una disculpa y sé que ella te agrada –Acaricie su brazo.

-Siendo sincero, no recuerdo mucho – Rodé los ojos. Cuando estuve a una distancia prudente carraspee para hacerme notar.

Se giró enarcando una ceja y mirándome de arriba a abajo, espere a que terminara su escrutinio.

-¿Vienes a gritarme de nuevo? –Eso quisiera.

-No. De hecho vengo a disculparme por la manera en que… reaccione esa noche. No tenía derecho, y espero que eso no afecte tu opinión sobre Jasper –Me sorprendía la madurez con la que trataba la situación, mi voz sonaba fuerte y segura.

Lo único que quería era enterrar cualquier recuerdo de esa noche y a ella de paso. Sin embargo, estaba orgullosa de mí.

-Dejemos las cosas en claro. No me interesa nada de lo que tú me digas, y en cuanto a Jasper, jamás andaría con alguien que esta traumado con su ex –novia muerta, simplemente no vale la pena. –Me paso de largo, caminando altaneramente.

Me quede en shock, se giró hacia Jazz y le guiño el ojo aventándole un beso. Para mi desgracia mi mejor amigo escucho todo y su cara se descuadro, no sabía si la quería pero lo que había dicho era cruel e inhumano.

Y nadie le habla así a mi mejor amigo.

Camine pisando fuerte hacia ella, sentía la ira en mi sistema y ganas de venganza.

-¡Tu, perra! –Grite y ella se giró rodando los ojos.

-Detenla, Edward –Escuche como Jasper decía, pero era demasiado tarde.

-¿Qué es lo que quie… -No la deje terminar. Siguiendo los pasos de mí ahora amiga Rosalie, estrelle mi puño en su nariz falsa, disfrute el crujido de mis nudillos y mucho más su grito de dolor junto a la sangre que derramaba.

Eso sonó tan sádico. Pero era cierto.

-¡Mi nariz! ¡Estoy sangrando, mi nariz! –Lloriqueaba mientras tapaba su nariz intentando detener la sangre, me miro con odio y le devolví la mirada consiguiendo que desviara la suya.

-Escúchame bien, nunca, ¡nunca! Vuelvas a acercarte a Jasper o voy a hacer algo más que romper tu nariz –Dije amenazadoramente mientras me acercaba a ella.

Asintió lloriqueando y salió corriendo hacia el baño.

Número tres de la lista: María –Más que listo.

Sonreí satisfecha y más cuando vi la brillante sonrisa que me dedico Rosalie quien venía de la mano de Emmett. Ambos levantaron sus pulgares en señal de aprobación.

-Yo le enseñe a hacer eso –Se jacto Rose. Jasper corrió hacia mí y me abrazo.

-No tenías por qué hacer eso –Comenzó su discurso, pero pude ver la sonrisa idiota que luchaba por salir de sus labios.

-Cierra la boca, nadie habla así de ti frente a mí sin salir lastimado. No fue nada, Jazz. Ella jamás podría merecerte –Bese su mejilla –Ahora, ¿podemos ir a comer? Muero de hambre.

Edward se adelantó tomando mi mano y besando mis nudillos.

-Espero nunca tener que probar uno de tus golpes –Reí, mientras le guiñaba el ojo.

-Tú síguete portando bien, Cullen –Sonrió torcidamente.

Camine rápidamente por el pasillo, había olvidado el libro de la siguiente clase en mi casillero por fortuna el Sr. Banner y yo habíamos arreglado nuestras diferencias y me dejo salir.

-Bella – Mire a Jacob unos pasos adelante e inconscientemente retrocedí. Mis últimos recuerdos con él no eran buenos.

-Aléjate de mí, Black –Sonrió tristemente.

-Black con ese tono tan despectivo, eso quiere decir que arreglaste tus cosas con Edward. –No me gusto verlo tan abatido, a pesar de todo yo lo había utilizado y este Black no se parecía en nada al otro.

-Se podría decir –Conteste ya sin miedo.

-Quiero disculparme por lo que hice, no estuvo nada bien. Quisiera excusarme y decirte que fueron solo las drogas, pero, ¿sabes? realmente me gustas, Bella –Paso una mano por su cabello incómodo –Creí que tenías que saberlo.

-Jake – Dije sin pensarlo, suavemente. No me corregí me gustaba ese sobrenombre –Esa Bella que tú conociste y con quien huías de clases no soy yo. No me conoces, era solo una máscara.

-Eso lo sé. Hiciste justo lo que yo hago. No me refiero a esa Bella, sé que tú solo me utilizabas para escapar un rato. Hablo de la otra Bella. De la que estoy viendo justo ahora –Su mirada penetraba en la mía profundamente, desvié mi mirada.

-Aun así no me conoces – Conteste.

-Lo hago, sé que eres dulce y defiendes lo que amas. Eres fuerte, te vi defenderte muchas veces de Jessica. Inteligente y divertida, incluso sarcástica si te lo propones. Y estas triste, desde que llegaste aquí estas triste.

-Yo no sabía que tu… -Fruncí el ceño. No esperaba que me pusiera tanta atención.

-Lo sé. Yo también uso una máscara, Bella. Es instinto de supervivencia. No debería decirte esto pero, puedo hacerte feliz. El tiempo que pasamos juntos, aunque fue poco, eso fue bueno. ¿Recuerdas? Era sencillo, divertido, tan fácil como respirar.

Tenía razón, a pesar de que fue durante mi época oscura, él estuvo ahí y fue bueno. Más de lo que había notado hasta ahora.

- No tengo derecho a pedirte absolutamente nada y mucho menos después de lo que te hice, pero debes saber que si necesitas algo cualquier cosa aquí estaré. Tienes un amigo en mí, aunque no sea la mejor persona, puedo ser tu amigo. – Se acercó a mí lo suficiente para notar sus grandes ojos negros y sus facciones masculinas.

-Jacob –Advertí al ver sus intenciones de besarme, sonrió culpablemente.

-Lo sé, lo sé – Beso mi mejilla suavemente, me guiño un ojo y se fue de ahí. Me quede en medio del pasillo unos minutos tratando de asimilar lo que había pasado.

A pesar del miedo inicial, Jacob no me provocaba miedo, al contrario puede que con tantas emociones y sentimientos no haya tenido tiempo de analizarlos. Black me gustaba, no de la manera en que él quería, pero si como amigo. Era agradable y divertido, todo el tempo me hacia reír. Y quitando el último incidente, nunca se portó mal conmigo.

Tratando de conectar el Jacob del que Edward me había hablado, el que yo conocía y el que se acaba de presentar frente a mí. Respire profundo y tome lo que necesitaba de mi casillero, ya después me encargaría de Jacob Black.

Sus labios sobre los míos, su respiración entrecortada, la manera en que me acercaba suavemente al abrazarme, la sonrisa torcida que me regalaba después de un comentario, como sus manos encajaban perfectamente con las mías, sus ojos cuando conectaban con los míos y me hacía sentir que podía ver dentro de mi alma.

Y la lista seguía.

Jamás podría terminar de enumerar todo lo que amaba de Edward.

Su amor, su generosidad, su sencillez, la manera en que intenta fingir cuando algo le molesta, su risa, la manera en que mueve la nariz cuando sonríe, incluso su egoísmo.

Escondí mi cara entre su cuello respirando su aroma, suspire y el me apretó más contra sí. Una pequeña voz en mi cabeza me decía que le hablara sobre mi encuentro con Jake, pero si hacia eso arruinaría el ambiente y estaba demasiado cómoda. No quería molestarlo con algo que no había tenido importancia.

-A veces siento como que te amo –Reí y bese su nariz.

-A veces siento como que te amo también –Suspiro.

-Es todo lo que necesito, Bella. Saber que me amas tanto como yo a ti, sin ti estaría no lo sé…perdido –Acaricie su mejilla.

-No voy a dejar que te pierdas, Edward. Siempre voy a estar ahí recordándote quien eres, lo mucho que te amo. Podemos empezar de nuevo. Tú y yo –Junte nuestras manos, entrelazando mis dedos con los suyos –Juntos por siempre.

Un ruidito insistente no me dejaba regresar al mundo de los sueño, gruñí buscando mi celular, empuje las cosas en mi mueble y escuche como caían unas. Finalmente lo encontré, abrí mis ojos.

Un mensaje nuevo.

-Necesito verte – Decía el mensaje de texto que Jake me había mandado hacia 5 minutos. Fruncí el ceño levantándome enseguida. Me puse la misma ropa que traía en la tarde, trastabille y me caí un par de veces. Aún estaba algo dormida.

Abrí la puerta y salí silenciosamente.

Jake estaba frente a mi casa solo me miro y camino hacia el bosque, lo seguí en silencio. Se detuvo 15 minutos después, esperaba que el supiera regresar porque yo definitivamente estaba perdida.

-¿Estas bien? – Hable finalmente. Negó.

-Yo… me siento solo –Confeso apenado y se dejó caer en el piso cruzado de piernas, me senté a su lado abrazándome a mí misma para cubrirme del frio. –Es estúpido, pero necesitaba que alguien estuviera conmigo. Alguien que no me juzgara o se burlara, y que se aceptara verme a las 3:30 de la madrugada un sábado por la noche. La única con todas esas características eras tú.

-No sé si es un alago o estas ofendiéndome por ser la única adolescente que un sábado no sale de casa – Sonrió y tomo mi mano jugando con mis dedos. Lo deje porque no se veía muy bien.

-La verdad es que… eres la única que acepto verme – Mi sonrisa se borró – Todos mis supuestos amigos no podían verme, están demasiado ocupados drogándose y teniendo sexo con cualquiera que se cruce en su camino.

-Eso es algo demasiado explicó –Susurre, rio sin ganas.

-Es lo que hacen. Yo solo, he estado pensando –Se puso de pie rápidamente, lo seguí mareándome al hacerlo –Sé que estas con Edward, que lo amas pero… tú lo dejaste y luego él te dejo, Bella. Hay más gente ahí afuera que moriría por una oportunidad contigo.

-Jacob, basta –Lo corte –Ya habíamos hablado de esto.

-¡No! Por favor solo, escúchame, te quiero -dijo mirándome a los ojos y con sus manos en mis mejillas.

-Jacob – susurre a escasos centímetros de su boca.

-Shh, te quiero Bella – Se acercó más y me aleje.

-Lo amo – Dije firmemente. – No me obligues a hacer esto.

-¿Hacer qué?

-Alejarme de ti –Dejo caer sus manos sin fuerza a sus costados. Por alguna razón su dolor me dolía a mí también. Tal vez él y yo éramos más parecidos de lo que creía –Lo siento, Jake.

-Está bien, solo tenía que intentarlo ¿sabes? –Se sentó de nuevo en el piso, me quede parada decidiendo si irme o quedarme. Decidí quedarme, me senté a su lado.

-¿Qué puedo hacer? – Pregunte mirándolo a los ojos, me devolvió una mirada torturada.

-Solo necesito que te quedes conmigo, solo siéntate aquí en silencio. – Asentí y recargue mi cabeza en su hombro. –Gracias, Bella.

Mis ojos pesaban así que los cerré un instante perdiéndome en la oscuridad del bosque y la respiración acompasada de Jacob.

Abrí los ojos encontrándome con los arboles del bosque iluminados por el sol, fruncí el ceño, ¿Qué hacía en el bosque? Todo vino a mi memoria en un segundo.

Jacob.

Me gire y lo vi acostado a lado de mí, el pelo revuelto y la ropa llena de hojas. Justo como estaba yo. Aclare mi garganta mientras me quitaba el brazo de Jake de encima y me sentaba.

-Jake- Susurre moviéndolo, no reacciono – Jacob – Nada - ¡Jacob, despierta! –Grite empujándolo y se levantó de golpe mirando a todos lados completamente asustado. Comencé a reír escandalosamente por su cara. Miro confundido alrededor hasta que se percató de que yo no paraba de reírme.

-Cierra la boca, Bella – Sonrió. Lucia mucho mejor, sonreía inocentemente. Como un niño pequeño al que le acabas de dar el mejor regalo.

-Creo que nos quedamos dormidos –Me estire bostezando – Sera mejor que me vaya, ya es tarde Jasper debe de estar preocupado. –Asintió y me ayudo a ponerme de pie.

-Gracias, Bella. Por todo.

-Eso es lo que hacen los amigos, Jake – Me abrazo y le correspondí el abrazo porque así me nació. Me alegraba haberlo ayudado.

-¿Eso significa que podemos ser amigos?

-Podemos intentarlo.

No creí que eso me traería problemas.

-¡Bella! –Grito Edward enojado. Me separe inmediatamente de Jacob con los ojos abiertos como platos. Se abalanzo sobre Jake, pero Jasper lo detuvo por los brazos.

-¡Suéltame! Tu estúpido, te dije que te mantuvieras alejado de ella – Gritaba mientras forcejeaba con Jasper.

-¡Edward, detente! ¡Déjame explicarte! –Grite.

-¿Qué me vas a explicar? ¿Qué de día te paseas conmigo y por las noches te escapas con Black?

-¡Basta, Edward! –Advirtió Jasper.

-Cullen no hagas un drama de esto, por favor. Deja que Bella te explique.

-Váyanse al infierno los dos – Dijo secamente. Se soltó del agarre de Jasper y se fue de ahí.

Mi corazón martilleaba fuertemente en mi pecho, sus palabras se repetían en mi mente y comencé a temblar. Lagrimas comenzaron a recorrer mis mejillas y no podía hacer nada.

-Bella, lo siento, no quería que esto pasara – Jacob se puso frente a mí y limpio mis lágrimas con sus pulgares.

-No estábamos haciendo nada- Intente excusarme con el sin saber porque. Después vino la rabia.

-Lo sé, sé que no era nada, dime que puedo hacer. –Pidió.

-Creo que ya hiciste suficiente – Contesto Jasper acercándose a mí ya abrazándome. Jacob se alejó mirándome herido.

-Arreglare esto – Corrió hacia donde fue Edward.

-¡Jacob, no! – Me aleje de Jasper y comencé a seguirlo.

Jacob era mucho más rápido que yo y yo era mucho más torpe que Jacob, Jasper iba siguiéndome me detuvo agarrándome por lo hombros.

-¡Bella, déjalos!

-¡No! No lo entiendes, ellos se odian, se terminaran matando, ¡tengo que detenerlos! -Seguí corriendo sin saber si era el camino correcto pero no podía rendirme. Escuche gritos y corrí en esa dirección.

Edward tenía a Jacob contra un árbol, el moreno sangraba de la nariz mientras Edward tenía partido el labio. Estrelló su puño contra él y Jake gruño de dolor.

-¡No! –Grite cuando vi que Jacob regresaría el golpe -¡Basta, Edward! Suéltalo – en verdad creí que me escucharía, me dio una mirada y se giró estrellando de nuevo su puño contra el -¡Dije que basta!

Lo soltó y Jacob, quien obviamente estaba mucho más golpeado, tosió y escupió sangre. Mi primer impulso fue correr hacia el pero no lo hice.

-Todo tiene una explicación, Edward. ¡Esto no era necesario! –Sentí la rabia en mi -¡No puedes ir por allí resolviendo todo a golpes!

-¡Pasaste la noche con el! ¿Cómo querías que reaccionara?, ¿Qué querías que hiciera? –Me grito, estaba temblando y miraba a Black con furia. Tenía que distraer su atención de él o lo golpearía de nuevo, Jake no podía ponerse de pie. Jasper se puso frente a mí de manera protectora.

-¡Confiar en mí!, maldita sea, hemos pasado por muchas cosas, tienes que dejar que te explique –Negó con la cabeza, mientras paseaba como león enjaulado jalando su cabello en desesperación –Edward, por favor. Jake y yo no estábamos haciendo nada –Rio sarcásticamente.

-¿Ahora es Jake? –Pregunto gritando, las venas de su cuello se marcaban cada vez que hablaba. Se giró hacia Jacob en el piso con toda la intención de dañarlo de nuevo.

-¡No se te ocurra golpearlo de nuevo, Edward! Un golpe más y esto se termina –Me arrepentí en el instante en que las palabras salieron de mi boca. Se volteo hacia mí con una mueca de dolor.

Y de la nada se fue, quise ir detrás de mi novio pero Jasper me lo impidió. Negó con la cabeza y me señalo a Jacob.

-Encárgate de él, yo voy con Edward –Asentí y beso mi frente. Corrí hacia Jake quien apenas tenía los ojos abiertos.

-Debo lucir realmente excitante justo ahora –Se me salió una risa nerviosa y tintineante.

-Estarás bien, voy a curarte –Lo difícil fue ponerlo de pie, y de ahí caminar todo el regreso a casa, era más difícil con Jacob apoyándose en mi hombro.

Al llegar lo senté en una silla de la cocina y corrí por el botiquín, empecé por las fáciles que eran las de su rostro. Nada grave.

Un par de moretones y cortadas, detuve la hemorragia de su nariz y no podía hacer mucho con lo demás, así que solo le di una bolsa de hielo.

-Lamento causarte tantos problemas, en verdad no quería esto –Le sonreí y le sirve una taza de té.

-Lo entiendo, todo es un gran malentendido. Además Edward simplemente no puede ir por ahí pateando traseros cada vez que haya un problema.

-Bueno, gracias –Dijo lastimado por mi comentario.

-Lo siento –reí –Sabes a que me refiero.

Me senté a su lado en silencio, no era incómodo y ninguno sentía la necesidad de decir algo.

-Yo en realidad amaba a Tania –Guarde silencio, no esperaba que me contara algo de eso –Tenia demasiado miedo de que ella me rechazara así que me mantenía en silencio. Era cobarde, lo sé. El día en que finalmente decidí decirle todo, Edward se me adelanto.

-¿Él sabía que tú la querías? –Susurre. Negó con la cabeza, suspirando.

-Ellos eran perfectos juntos –Me removí incomoda –No me malinterpretes, no tenían ni de cerca lo que tú y Edward, pero eran una pareja. Y los odie por ello, me jure a mí mismo que lo haría miserable. Y lo hice –Sonrió sarcásticamente –empecé a hablar más con Tania, coqueteaba con ella, le daba detalles, todo lo que ella quería. Me deje cegar por los celos y el odio hasta que logre que ella me quisiera. Pero entonces no pudo elegir y huyo. Yo la amaba, una parte de mi pensaba que realmente me elegiría, pero no fue así. Eso solo logro que mi odio aumentara.

-Lo siento –Dije, era lo único que se me ocurría.

-Hice sufrir a Edward demasiado, el no merecía eso, ahora puedo verlo. Nunca se enteró de mis sentimientos por Tania, no fue su culpa. Fue mía. Fui cobarde y después solo tome el lado fácil. No te enojes con él, Bella.

Eso me sorprendió, Jacob abogando por Edward. Ahora sabía ambos lados de la historia, una gran amistad que se destruyó por un malentendido. Si Jake le hubiera dicho a Edward sobre sus sentimientos estoy segura que él se hubiera alejado. Por el bien de su amistad.

-Entiendo como debió sentirse al verme contigo, he destruido todas sus relaciones. Claramente no confía en mí y jamás lo hará.

-Aún pueden arreglarlo –Puse mi mano en su hombro, consolándolo –Ambos han cometido errores, pero aún pueden aclarar todo, regresar a su amistad, poco a poco. Perdonarse.

-No –Sonrió tristemente mirándome a los ojos -¿No lo entiendes, Bella? Esta destruida, hay demasiada desconfianza, dolor y engaño. Nunca funcionaria de nuevo.

-Ten esperanza, Jake –Insistí. Tomo mis manos.

-No tendría sentido. Estoy enamorado de ti, Isabella. Por esa razón nunca funcionara –Acaricio mi mejilla -¿Cuál sería el punto? Qué yo te amé a ti y tu lo ames a él. Solo nos destruiría.

Entendí su punto y no pude evitar las lágrimas, había cometido errores pero ¿Quién no? Y sobre todo, ¿Quién era yo para juzgarlo? La persona menos indicada.

-Escúchame, Black. Eres mi amigo, no voy a dejarte solo y será difícil porque estoy con Edward y eso no cambiara. Pero tú no estás solo. –Me sonrió angelicalmente, una sonrisa sincera.

Jacob tenía la clase de sonrisa que era imposible no devolvérsela, sus ojos brillaban y lucia aliviado.

-Gracias por entender, debería irme ahora –Lo ayude a pararse.

-¿Cómo te iras?

-Deje mi moto cerca del bosque, se dónde está, no te preocupes, Bella –Lo acompañe a la puerta en silencio. Bese su mejilla.

-Cuídate, Jake.

Número cuatro de la lista: Jacob Black – Listo.


¡Hola! Nuevo capítulo, nuevos problemas, nuevos punto de vista.

¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado.

Gracias por leer.

Misery.