A-a... ¡ANNYONG! 8D Guapuritas bonitas, sexis ¿Cómo están las pibas? ¿Me extrañaron? ¿no? ¿no?. ah. Yo sé que sí e.e aquí le traigo el capítulo 4, vuelvo a retomar esta historia, ¿recordarán el resto? hace mucho, mucho que no actualizo ¿me perdonan? bueno, mucha parlotería...

Disclaimer: Skip Beat! ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Yoshiki Nakamura©, pero la historia es exclusivamente mía por lo que no está permitido tomarla sin mi autorización.

Capítulo 4
Cazador prejuicioso

—¡Hamburguesa con huevo frito! —Dijo rápidamente la pelinegra con ojos ilusionados.

Después de lo dicho por ella, la levantó y fueron a un restaurante de aquella zona. Se encontraba disfrutando su comida, una hamburguesa con huevo frito, siempre le habían gustado de pequeña.

Mientras ella vagaba por sus pensamientos, el castaño también, él la miraba fijamente, ¿Era enserio ella?, pero ¿qué clase de pregunta era esa?, era 90% seguro que era ella, cuando se había despertado le había llamado Corn, además si se les comparaba eran bastante similares.

—Y ¿cómo te llamas? —Preguntó el cazador, si no tuviera el mismo nombre entonces…

—Mogami Kyoko, señor —dijo inmediatamente, ¿deberían haber dudas en este momento?, Kyoko lo miró insistentemente.

—¿Qué? —Preguntó al darse cuanta de la expresión de ella.

—¿Puedo preguntar cuál es su nombre?

—Tsuruga Ren—Respondió —.Por cierto, no tienes que ser tan formal

—No, claro que no, usted ha sido muy amable conmigo Tsuruga-san, ¿Está bien si lo llamo así? —Ren asintió estupefacto, ¿Amable? La había metido a un lugar que sería lo más cercano a una cárcel con sala de tortura, prácticamente está secuestrada ¿y dice que es amable? No sabía decir si ella era estúpida o muy amable.

Observó como disfrutaba tan gustosa de su comida, en ese momento un fugaz recuerdo paso por su mente.

—¡Corn! —Lo llamó una voz aniñada —¡Mira! Esta piedra parece una hamburguesa —Dijo emocionada una niña levantando una piedra plana y redonda, tal como una hamburguesa, ella miró a su alrededor y vio varias piedras iguales a la que había sostenido hace algún momento —Este debe de ser el reino de las hamburguesas —Concluyó.

—¿Qué tal esta? —Preguntó mostrándole una piedra igual a las demás, pero con proporciones más grandes, a lo que a la niña se le iluminaron los ojos.

—¡Su majestad hamburguesa!, mucho gusto en conocerlo —Dijo muy educadamente haciendo una reverencia y levantando su vestido a lo que el muchacho estalló en risas.

Los hombros del castaño comenzaron a sacudirse por la risa contenida al recordar aquella escena, a lo que la pelinegra lo miró extrañada.

—¿Qué sucede? —Preguntó curiosa.

—Nada —Mintió regalándole una sonrisa encantadora de "derrite corazones".

—Ya veo —dijo, bajando la mirada sonrojada, sumiendo a ambos en aquel silencio.

Ren la miró fijamente, aún tenía el uniforme de aquella vez, completamente sucio, ya estaban en invierno, ¿medio año desde que la vió por primera vez? Bajo la ropa pudo observar las vendas, estaba completamente cubierta por ellas. Sin pensarlo realmente, acercó su mano izquierda a la derecha de ella y tomo su muñeca, ella dejó el tenedor y miró su cara dándose cuenta que los ojos de este estaban clavados en su brazo, no dijo nada.

—¿No te duele? —Preguntó el sin ningún rastro de emoción en su voz. Ella quedó en silencio unos momentos.

—No realmente. —Atinó a responder, El castaño seguía mirando insistentemente su muñeca vendada.

Después de otro momento de silencio, el alzó la mirada encontrándose con los obres color ámbar de aquella vampiresa, aun con una mueca de total indiferencia, ella se ensimismó mirándolo, sin previo aviso, sintió que volvía a confundir a aquella persona con el chico que conoció, en aquél riachuelo, sus expresiones faciales le eran tan familiares, pero era imposible porque después de todo, Corn, también era un ser fantasioso como ella, él era, un hada.

—Tú —Escuchó de la grave voz del chico enfrente —, ¿Cómo?

Ella quedó con una expresión de confusión en su cara, Ren por su lado estaba un poco prejuiciado, se ridiculizaría así mismo por eso luego, pensar que lo que iba a salir de su boca iba a sonar como una pregunta por preocupación, pero era solo por el plan de presidente. Sí, definitivamente eso era. O a lo menos, eso se dijo a sí mismo.

—¿"Cómo" qué? —Preguntó directamente, procurando para sus adentros no sonar de una manera tan ruda y agresiva. Ren agarró una bocada de aire.

—¿Cómo… te hiciste las heridas? —Preguntó con la mayor indiferencia posible y ella sin ningún tipo de escrúpulo lo miro como si estuviera loco.

—Usted debería saber cómo son las pruebas en aquellos laboratorios, ¿O no? —dijo frunciendo el ceño, a lo que él enarcó una ceja.

—Pero usted no tenía ningún rasguño cuando llegó con el presidente ¿Cómo pueden ser producto de las investigaciones? —Ella relajó su expresión.

—¡ah! Eso —Ella soltó un largo suspiro —Pues, dado que ni siquiera podía ponerme en pie era algo que estaba esperando.

Aquel hombre enfrente sujo la miró interrogante, seguía agarrando su muñeca, cualquiera pensaría al verlos a lo lejos, que era una feliz pareja disfrutando de una cena a solas. Ella compadeció aquel rostro lleno de duda.

—Los vampiros siempre sanamos de afuera hacia adentro —Aclaró —Es un mecanismos de defensa, es para evitar que las heridas se infecten, también somos grandes esponjas de proteína de modo que las heridas sanan más rápido.

Eso era una gran explicación pero no llegaban a la razón por la cual todas esas heridas habían aparecido de repente.

—Y entonces… —Adquirió el castaño intentando llegar al grano

—En aquellas celdas, los científicos solo te dan una pequeña porción de proteína, con tan alto nivel de heridas solo había conseguido cerrarlas y como solo era una capa muy delgada se abrieron enseguida, como piel de papel —Rio, aunque no fuera gracioso, tal vez se había vuelto loca, porque tan horrendo recuerdos solo debían de hacerla llorar.

Una sonrisa triste se posó en su rostro, sus ojos se humedecieron, no era tan gracioso después de todo.

Ren la miraba nuevamente prejuicioso del otro lado de la mesa, aquella niña de su infancia había sido una vampiresa, tal vez en aquel momento le había hecho algo, ¿lo estaba manipulando desde aquella vez?, sentir lastima de un vampiro no era algo pensable, sin embargo ver como las lágrimas corrían por las mejilla blanquecinas de aquel vampiro, no se sentía bien, no lo disfrutaba como normalmente lo hacía, ese maldito demonio ¿Qué le había hecho? El simple de pensar que ella podía manipularlo le hacía querer odiarla pero una vez más, no pudo hacerlo.

Posó su mano y alborotó los cabellos de ella con su mano derecha y le dedicó una media sonrisa.

—Yo te protegeré —Se sorprendió así mismo diciendo esas palabras, ¿Qué acababa de decir?, aquel demonio lo estaba manipulando, soltó el agarre de su muñeca y quitó las manos de la cabeza de esta.

Aquel vampiro en verdad era un mujer malditamente manipuladora, debía tener cuidado con eso, no debía caer ante esos "encantos". Pensó que todo eso lo llevaría solo a una parte, terminara como su comida, algo que no hacía más que perturbarle, el no perdería su honor siendo comida de vampiro, claro que no.

Terminaron de cenar en silencio, ella le lanzó una mirada furtiva y soltó una sonrisa aniñada que él no vio, "aquel chico era realmente una persona muy amable" pensó la pequeña Kyoko.

Él no le dirigiría palabra a menos que fuera exclusivamente necesario. Por otro lado tenía que acompañarla a todos lados para asegurarse de que no escapara o intentara algo, su moral también le ponía difícil el trabajo de sonsacarle información.

Ya en el aquel apartamento de antes Kyoko había sido encerrada en la habitación de antes, y se preguntaba si el señor cazador se habría enojado con ella.

—Ni pienses en intentar nada, estoy en la habitación de enfrente, si te intentas algo te atraparé, ni pienses que tendré piedad contigo —Advirtió, y cerró la puerta de golpe, no tendría más remedio que dormir.

La habitación donde se encontraba no era nada para presumir, tenía una cama individual con una silla a la izquierda y una pequeña mesa de noche con 3 gavetas, una lámpara y un reloj que marcaban las ocho y cuarto, a la derecha, al lado de esta una ventana con unas cortinas blancas que filtraban la luz que provenían de las farolas de la calle, y frete a la cama un espejo de cuerpo completo.

Hurgó en los cajones de la mesa de noche, estaban completamente vacíos.

Se miró e un espejo de cuerpo completo, llevaba el mismo uniforme de hace seis meses en primavera, el cual se encontraba completamente sucio, lleno de tierra, alguno que otro agujero y sangre seca, su piel era demasiado pálida probablemente por la falta de sol, las creciente ojera moradas bajo sus ojos, su ahora extremadamente delgado cuerpo por la falta de alimentación y su cabello negro completamente revuelto harían que cualquiera pensara que estaba viendo a un zombi.

Le dedicó una sonrisa a su reflejo, nada que la proteína y unas buenas horas de sueño no puedan arreglar.

Tampoco podía quejarse mucho, ya era un milagro en sí que siguiera viva después de lo que le hicieron en aquel laboratorio.

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¿Rosa o brócoli?

Yo las extrañé mucho, mucho, hize lo posible por poder escribir algo y eso salió.

Espero y no esté feo, por otro lado o sea ¿Qué le pasa a Ren? es malo... amenaza de muerte a todos.