Disclaimer: Skip Beat! ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Yoshiki Nakamura©, pero la historia es exclusivamente mía por lo que no está permitido tomarla sin mi autorización.

Capítulo 5
La verdadera tortura

La luz del sol se filtró por la ventana dando directo en sus ojos, despertándola, se tapó la cara con un brazo y miró finalmente el reloj, las ocho de la mañana, soltó un suspiro, se levantó de aquella cama y se miró en aquel espejo de cuerpo completo.

La proteína había hecho su trabajo, su piel ya no era de un pálido que tiraba al azul, sino más bien a un color rosado pálido vivas, las ojeras bajo sus ojos ya no estaban, su delgadez había disminuido, por lo menos ya no parecía una delgadez excesiva y enfermiza.

Le sonrió a su reflejo e intentó peinar su cabello con su mano, llenándola de cabellos caídos, después de haber dejado su cabello de una manera decente se acercó a la puerta

Sus cinco sentidos se habían intensificado, había extrañado esa habilidad de saber que pasaba a metros a la redonda, pero para su fortuna o desgracia no había nadie en casa. Cazador mentiroso, dijo que la vigilaría en todo momento.

Abrió la puerta de la habitación, total, no había nadie allí para regañarla, de igual manera ¿Por qué se sentía sola? Él era un cazador y ella un vampiro, si él lo deseaba podía matarla en cualquier momento, aun así no lo había hecho, aun cuando no parara de llenarla de amenazas.

Visualizó el pasillo, al lado de su habitación había una puerta que seguramente pertenecía a un baño y en medio de las dos, enfrente, otra puerta, ¿La habitación del cazador? Él dijo que la vigilaba desde allí. Al final del pasillo había una puerta-ventana cubierta por una cortina oscura, la cual o daba a un balcón o al vacío, se acercó a la puerta ventana, el vidrio estaba empañado, al abrir la puerta sintió como el frío le calaba hasta los huesos, después de todo tenía aún el uniforme de primavera.

La última vez que vio a Shô había sido en Mayo y ya estaban en invierno, no había nevado ¿Estarían aún en Diciembre? ¿Ya habría pasado su cumpleaños?

Miró detenidamente el exterior frente a ella, Estaba a unos 20-15 metros del suelo, debajo del balcón había un árbol completamente desnudo. Miró más allá, y se sorprendió a si misma reconociendo esa calle, de un momento a otro el mapa en su mente estaba ordenado, era la misma calle que tomaban para ir a la escuela.

La idea era tentadora, demasiado, de hecho, no lo pensó mucho cuando lo hizo. Saltó del balcón hacia el árbol agarrándose de algunas ramas para amortiguar su caída, su cuerpo se llenó de algunos pequeños rasguños que sanaron de inmediato, saltó la valla. De un momento a otro ya se encontraba de camino a la secundaria.

Entró al edificio que conformaba la secundaria, era incierto ¿estaría él allí? Subió al segundo piso.

—Shô —Llegó a sus oídos una voz femenina que mencionaban el nombre de aquella persona que buscaba.

—Shô —Volvió a decir la misma voz, que provenían de las escaleras al otro lado del pasillo, trotó hasta ese lado del pasillo.

—¡Shô, detente! —Gritó la misma voz. Ella paró en seco, las escaleras estaban doblado esa esquina, pero ella no tuvo el valor para cruzar, pero definitivamente aquella voz que llamaba a "Shô" estaba en esas escaleras.

—¿Qué pasa contigo? —Dijo aquella voz que podría reconocer a kilómetros de distancia.

—No quiero. —Respondió la voz femenina

—Mentirosa. —Dijo con una sonrisa maliciosa pintada en sus labios acercándose peligrosamente a sus labios. Momento en el que Kyôko decidió asomarse, mal momento donde ella pudo presenciar como Shô besaba a aquella chica en su totalidad de una manera apasionada mientras apretaba entre sus manos su prominente trasero.

Kyôko quedó en blanco, lo había olvidado, Shô nunca se fijaba en ella, nunca la había besado, nunca la había tocado si quiera, tristes lágrimas resbalaron por sus mejillas.

Alguien chito en su oído suavemente mientras una mano rodeaba su cintura, y otra cubría sus ojos.

—No tienes que torturante mirando este tipo de cosas —Susurró una voz en su oído. No había ni sentido el pinchazo cuando perdió la conciencia en los brazos del cazador. Había sido encontrada otra vez.

Cuando Fuwa había logrado escuchar un sollozo levantó la mirada para ver la imagen de Kyôko llorando, se quedó paralizado, ¿Kyôko? Se aterró, pero ella estaba llorando. Entonces vio como un hombre vestido de negro levanto algo con punta y lo clavo en el brazo de ella, los sollozos de la pelinegra comenzaron a disminuir en ese momento el hombre vestido de negro posó su brazo izquierdo en la cintura de la pelinegra y con el derecho cubrió sus ojos, le susurró algo que él no pudo escuchar y Kyôko calló inconsciente sobre los brazos de aquel desconocido para él. Él se la había llevado en brazos por el pasillo de la derecha.

—¿Qué pasa? —Vio la cara de la dueña de la voz —Estás pálido, como si hubieras visto un fantasma.

—Kyôko —Pudo apenas articular antes de salir corriendo por donde había visto al otro hombre irse, los pasillos estaban vacíos. Nada.

Fue corriendo a casa, y cuando llegó, entró al cuarto de Kyoko, este estaba completamente vacío. Kyôko había terminado de irse completamente.


Nota de autora: A partir de aquí deciden si quieren seguir leyendo o no.

¿Tomate o mandarina?
(Esto me recuerda que mi novio es alégico al tomate LOL)

¡Cuanto tiempo si publicar nada!

¡Hola!, ¿Cómo han estados mis Guapuritas bonitas del cocoro? xD 3

Como dicen en mi país, ¡vorví mardetos! ;D

¿Me extrañaron?, de seguro que no guapuritas traidoras :C

Bueno, he decidido retomar mi historia después de un año sabático (Quisas más) de no publicar absolutamente nada, espero les guste. ^^

El próximo capítulo pienso hacerlo bonito y sexy (¬w¬ If you know what I mean) ¿Por qué? Me ha provocado, tanta tensión sexual en el manga de Skip Beat! y en mi vida me hacen desear poner un lemon allí, así que Sorreh ;D

Besos ;* 3

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