Jack lanzó la pelota, todo pasó muy rápido; cerré les ojos y oí el golpe del choque de bate contra la pelota.
Abrí los ojos. Toda la clase incluso el profesor me estaban mirando boquiabiertos. La pelota había salido con tanta fuerza que traspasó el campo y rompió el cristal de la ventana de la sala de profesores. Fernando estaba fuera de sí y yo también.
-Director, yo no hice nada. Solo golpeé la pelota pero no sé cómo fue a parar tan lejos.
-Señorita Wang, esta vez, si no le he expulsado del instituto es porque usted es una alumna excelente y no suele hacer estas cosas, me extraña su actitud. Pero lo tendré cuenta; lo que está hecho está hecho.
-Pero yo no hice nada, solo…
-Ooh Sí, la pelota salió volando sola…Si, si.
-Pero…
-Nada de peros, voy a comunicarle a su padre del hecho y hablaré con tus profesores para tomar una decisión.
Estaba frustrada, diga lo que diga no me va a creer.
Salí de la sala del director a fuera me esperaban un montón de curiosos, no sabía cómo taparme la cara. Empecé a correr hacía mi casa, no pude evitar que una lágrima resbalara por mis mofletes.
Subí a mi habitación antes de que mi padre sospechara de algo, tiré la mochila al suelo y me tumbé en mi cama. Me puse a reflexionar sobre lo que había pasado, ¿Cómo pude tirar una pelota tan lejos?¿De dónde vino esa fuerza?¿Esa pelota la tiré yo o alguien que estaba en el campo que se hizo pasar por mí?¿Quería alguien hacerme una mala jugada? Son demasiadas preguntas para ninguna respuesta. Sentía como si mi cabeza fuera a estallar en cualquier momento.
No me atreví a contárselo a mi padre. Ya se encargará el director de ello.
El cuerpo me ardía por dentro, fui a darme un baño de agua fría. Fue en vano, seguía quemándome era cómo un volcán en erupción dentro de mí. ¿Pero qué me está pasando?
El agua de la bañera se evaporizó, por completo. Está claro que algo grande me está ocurriendo, pero no sé el qué. Que yo sepa no coincide con ninguna enfermedad que yo conozca, a lo mejor he cogido un virus todavía desconocido.
-Mimi, baja a merendar algo, llevas mucho tiempo en el baño ¿Estás bien?
-Sí, me estoy dando un baño .Ahora mismo bajo.
Bajé a comerme un puñado de moras negras y arándanos, cuando acabé sonó el timbre.
-¡Voy! Un minuto.- Contesté con la boca llena de frutos rojos.
Con tantas cosas se me había olvidado que quedé para salir con Mark. Subí corriendo para ponerme algo más presentable.
No tenía ganas de ver a nadie pero ya es tarde, está en la puerta. Me puse lo primero que cogí del armario y fui a abrirle la puerta.
-Hola, creía que te habías olvidado de mí.
-Bueno… en verdad sí que me olvidé, jeje…
-Estás muy guapa.
- ¿En serio? Creía que te asustaría mi cara, me acabo de bañar y no me he peinado.
-Pues no se nota.
-¿Me estás diciendo que siempre voy así?
-No, no…lo que yo quiero decir es que así también estás guapa, o sea, siempre has sido guapa pero…-Parecía muy nervioso, me reí. Es bastante gracioso-Estás guapa aunque no queras serlo.
-Vaya, gracias. Eres el primer chico que me lo dice.
Me sentía mucho mejor, mi cuerpo ya no me ardía pero tampoco sentía el frío. Era la temperatura perfecta, bueno para mí porque Mark llevaba un anorak de esos que utiliza mi padre para ir a la nieve.
-¿Subimos al coche?
Miré hacía donde estaba señalando, había traído su descapotable. ¿Pero no me iba a llevar a su casa del lago? No creo que utilice su descapotable para cruzar el bosque.
-¿A dónde vamos?
-Es una sorpresa, cuando lleguemos lo verás, venga vamos. –Ya había bajado los escalones del pota.-Cógete una chaqueta hace mucho frío aquí fuera, te vas a resfriar. Te espero en el coche.
-Sí, frío…-Llevo una hora y media que desconozco lo que es el frío.
-Dime ¿de dónde sacaste hoy en béisbol tanta fuerza para que la pelota parase a la otra punta del instituto?
-Mmmm…Me dió un subidón de adrenalina. Tenía mucha tensión y quería fastidiar al profesor.
No sabía que chorrada podía inventarme más, sé que no debo mentir y nunca lo he hecho pero esta vez es inevitable. Sabía que me lo iba a preguntar, es obvio, si no hay otro tema que hablar en el instituto.
-Fue impresionante, no sabía esa parte escondida de ti, es como si hubieras descargado el odio, la rabia y todo lo malo acumulado de ti en esa pelota.
-Sí, fue algo parecido.
-¿Qué dijo el director?¿No te expulsará, verdad?
-No, lo sé. Dijo que hablaría con mi padre y tomaría una decisión con los otros profesores.
No tengo ni la menor idea de a dónde me quiere llevar, lo único que quiero es que pase rápido.
De repente mi cuerpo empezó a arder otra vez. Sentía cómo me subía el calor desde los pies hasta la cabeza. Cada iba a más. Hice lo que pude para aguantar la angustia. Mark empezó a sospechar.
-Mmi ¿Estás bien? Tienes mala cara.
-¿Puedes parar un momento? Creo que me estoy mareando, no estoy acostumbrada ir en coche tanto tiempo. Déjame tomar un poco el aire, por favor.
-Claro…
Inclinó el coche en medio de la acera y yo salí, me quité la chaqueta y el jersey, quedándome en manga corta-
Mark me miró extrañado.
-¿Tienes calor? Yo me estoy muriendo de frío.
-Eee... Sí, tu coche me causa claustrofobia.
-Lo siento, no lo sabía.
-No es tu culpa, no debí subir.
Fuera se estaba mucho mejor. No sé lo que me está pasando pero sea lo que sea es anormal. No puedo aguantar más esto, si me pasa en medio de la clase en un examen no sé lo que será de mí, dirían que estoy loca y si se lo cuento a…no, no puedo, mi padre se preocuparía mucho.
No puedo seguir más ahí con Mark, no tuve otro remedio.
-Voy a dar un paseo a ver si se me va la agonía, ahora mismo vuelvo.
-Te acompaño…
-No. Selo será un minuto, tú espérame aquí.
Lo siento Mark. Cuando le perdí de vista, eché a correr lo más rápido que pude, sentía que mi cuerpo lo necesitaba. Necesitaba liberar fuerza. Noté que podía corres tres veces más rápido de lo habitual. Mis piernas iban solas, no necesitada hacer esfuerzo alguno. Esto es maravilloso, me adentré en el bosque y fui esquivando los árboles, cada vez iba más rápido. Sentía el ruido que hacía las hojas por cada rincón que pasaba. Me sentía fuerte, muy fuerte. Parecía que cuanto más energía liberaba menos calor sentía.
No sé lo que me está pasando pero sea lo que sea es maravilloso, lo malo es que no lo puedo compartir con nadie.
Me paré delante de un robusto árbol, quería intentar algo. Puse mis dos manos sobre el tronco y empecé a empujar, el árbol se movió, oía mi propia respiración. Es increíble, empujé hasta derribar el árbol. Me quedé enfrente del árbol medio atontada, estaba dudando si era real lo que acababa de hacer. En mi mente solo había preguntas sin respuestas. Quizás me haya convertido en un monstruo, de repente sentí miedo, miedo de no saber lo que me podría pasar porque no tengo ni idea de qué soy.
Alguien estaba vigilándome otra vez, esta vez era real, podía escuchar sus pasos perfectamente.
-¿Quién está ahí?
No me contestó nadie, pero sé que no son ilusiones mías y alguien me ha estado vigilando estos últimos días. Me encargaré de eso más tarde. Está anocheciendo, tengo que volver a casa, mi padre estará preocupado por mí.
-¿Papá? Ya estoy aquí.
-¿Dónde has estado?
-He salido al cine con Mark.-Es la primera vez que le miento a mi padre y me siento fatal pero no tengo otra opción.
-Podías dejarme una nota al menos, he estado muy preocupado.
-Lo sé…lo siento papá. Se me olvidó.
Suspiró, eso significaba que me perdonaba, son ya dieciocho años de experiencia.
-Ha llamado el director.
-¿Qué te ha dicho?
-Es la primera vez que no me llama para felicitarte. Dice que has roto el cristal de la ventana de la sala de profesores con la pelota de béisbol. ¿Va en serio? Cuando me lo dijo no le creía y le dije que se debe de haber equivocado.
-jeje…He sido yo papá. Tu hija tampoco es una santa.
-Pues para mí sí que lo eres, bueno, eras.
-Fue sin querer, yo no quería dirigir la pelota hacia allí…pero ya sabes, soy muy torpe en estas cosas.
-En fin, ya le he dicho que te dé una oportunidad.
-¿Y han aceptado?
-Si…
-Como te quiero papá.-Le abracé y di un beso en la mejilla. Me sentía feliz, muy feliz.
Me terminé rápidamente la cena, quería tumbarme en mi cama y reflexionar sobre este eterno, raro y hermoso día.
-¿No quieres postre? En la nevera queda aún moras y arándanos.
-No papá, me subo. Quiero levantarme pronto mañana.
Me miró con los ojos en blanco.
