El timbre sonó en punto, cogí la mochila y fui rápidamente a la biblioteca quería investigar, esta vez no era por un trabajo de historia o ciencias naturales sino era por mí. Quería saber lo que me estaba ocurriendo, buscar si había alguna enfermedad que encajara con mis síntomas o simplemente saber de alguna forma si es normal lo que me está ocurriendo o me estoy convirtiendo en una especie de monstruo.

Busqué en Criaturas de la Mitología pero no encajaba en ninguna parte, si digo que soy una loba no me hace efecto la luna llena y si digo que me estoy convirtiendo en una vampira no siento ganas de chuparle la sangre a nadie. Hace días que no hablo con Mark, sé que me está buscando para darle una explicación, cuando le veo desde lejos tomo otro camino para esquivarle y procuro andar con mucho cuidado por los pasillos para no toparme con él. Desde el día que le dejé plantado a Mark no volví a sentir más esos ardores dentro de mí y he notado que mi fuerza está aumentando día a día, mi velocidad al correr ya supera los 120 km por hora, todas las tardes salgo a correr al bosque Caralle para comprobar mi fuerza y mi velocidad porque muchas veces pienso que aún no me he despertado del sueño.

-Señorita, ¿Ya ha acabado? Vamos a cerrar.

-Si ya voy, denme un minuto, por favor.

-Dese prisa.

Aún me quedaba tres libros por investigar, me los metí en la mochila sin que el bibliotecario se enterara, no tengo tarjeta de lectura porque no suelo coger prestados los libros de la biblioteca, venía aquí a hacer deberes y un poco más, se los devolveré cuando los haya leído.

Me dispuse a caminar hacía mi casa, estas últimas dos semanas he tenido mucho cuidado con la fuerza que hago las cosas para evitar movimientos bruscos indeseados, todo ha ido perfectamente salvo el día que el profesor del laboratorio nos mandó a mezclar dos líquidos en una botella de cristal, agité con "tanta fuerza" que la botella se rompió y se hizo en mil pedazos en la mitad de la clase.

Giré la cabeza de un lado para otro, observé que no había gente, me aseguré de que no me pueda ver nadie y empecé a correr a mi manera. Llegué a casa en menos de dos minutos, esto es genial me puedo ahorrar media hora pero no lo suelo hacer porque me arriesgo a que me vea alguien aunque a esa velocidad no creo que me vayan a reconocer.

Me encontré con Mark en la puerta de mi casa esperándome, mientras me acercaba hacia él intentaba inventarme una explicación para lo del otro día. Es normal que me busque, le dejé plantado en medio de la nada sin darle ninguna explicación, es más le engañé. Si una cosa he aprendido en el colegio es que hay que disculparse cuando has hecho mal hacia los demás sea queriendo o sin querer. Esta vez yo he tenido la culpa, me disculparé y le daré una "explicación digna" aunque no sea la verdadera.

-Hola Mark… no me digas nada…sé que te debo una explicación.- Me miró con mala cara, parecía bastante enfadado.- La razón por la que me fui el otro día es…es…mi padre, sí, mi padre se calló por las escaleras y me llamó porque se había torcido el tobillo y no podía levantarse. Por lo que tuve que regresar a casa urgentemente, no tuve tiempo para decírtelo, estaba muy asustada y… lo siento otra vez. Yo no quería dejarte plantado en medio de la calle fue inesperado.

-¿Y era más rápido volver caminando a que te llevara en mi coche?

-Tenía miedo, en mi cabeza giraba mil cosas y lo único que se me ocurrió fue echar a correr lo más rápido que pude…

-¿Por qué me has estado evitando todos los días? Si no vengo a buscarte seguro que ni te acuerdas de mí.

-La verdad es que ya me había olvidado de ti, pero de camino a casa me paré a observar una ardilla y sus ojos color miel me llevó a pensar en ti.

-Eres un poco rara.

-¿Solo un poco?

Sonrió, parecía menos tenso, ya había olvidado casi por completo el enfado.

-Entonces ¿Me perdonas?

-No tengo otra opción, pero me debes una.

-Dime. ¿Quieres que te haga los deberes durante un mes?

No parecía muy con convencido. Si es un sacrificio para mí, alguien que detesta tanto hacer deberes como los gatos al agua. Bueno…

-¿Tres meses?

-Vale cinco meses, es lo máximo no me pidas más porque me suicidaré.

-No. Quiero que vengas al baile conmigo.

The last november es un baile organizado por el instituto, cae en el último día de noviembre. Es una tradición desde hace un siglo, está claro que mi instituto es uno de los más viejos de Canadá, en este baile se celebra en el Gran Prado de Dawson West a la luz de la luna llena, es realmente romántico. Todos se visten de alta costura, las chicas compiten y sacan lo mejor de ellas. Ellos van de etiqueta y ellas con elegantes vestidos que marcan sus perfectas siluetas, parecen creadas para alguna especie de semidiosa. Antiguamente los chicos aprovechaban esta fiesta para conocer a su chica, si le había echado el vistazo a alguna de ellas le pedía la mano para bailar sobre la hierba fresca, y si la chica aceptaba después del baile se convertirían en pareja, ahora se ido perdiendo el romanticismo, la gente llega al baile ya emparejados toman un par de copas, los que quieren bailar dan unos pasos y los que no, se emborrachan hasta no saber su propia identidad, pocos llegan a su casa, la mayoría duerme en el prado. Es penoso, me gustaría volver en el tiempo, creo que encajaría mucho mejor cuatrocientos años atrás.