-Bueno, si no me contestas es que sí.

-Mark yo…

-Me la debes, tu misma lo has dicho.

-Pero…Uff. Vale, espero que no dure mucho la noche.

Saltó y dio media vuelta en el aire, nunca le había visto tan contento.

-Sí, sí, sí, sí !

-¿Tanto significa tanto la fiesta para ti?

-No.

Se acercó hacia mí y me cogió d las manos lentamente, estaba tan cerca que podía escuchar los latidos de su corazón.

-Lo que de verdad tiene sentido es que la chica a la que amas te acompañe.

Cada vez se acercaba más, podía sentir su respiración. Si tenía intención de besarme esta sería mi primer beso, yo no quiero que sea él el que me bese. Las personas se basan cuando se aman el uno al otro y en este momento yo no siento nada por la persona que está enfrente de mí. Es demasiado tarde sus labios estaban a la altura de mi nariz…

-Hola chicos, bonito día ¿no?- Dijo mi padre abriendo la puerta de par en par. Mark se apartó rápidamente. Parecía haberse ruborizado.

-Hola, hola señor Wang… verás yo…yo…solo quería hablar con su hija…en fin ya me iba. Nos vemos Mimi.

-Claro, nos vemos. Adiós.

Se alejó a toda prisa. Mi padre siempre aparece en el momento más oportuno, no le puedo estar más agradecido. Entré en casa. Me quité el anorak y la bufanda. Dentro se estaba mucho mejor, aunque últimamente ya no sé qué es el frío, en la clase me abrigo más para disimular porque no creo que sea muy adecuado vestirme con manga corta y minifalda con una temperatura de diez bajo cero. Estas últimas semanas las temperaturas de Dawson West han descendido más que en otros años, bueno no tengo que quejarme, la mitad parte del país está cubierto de nieve, además me siento genial, no puedo estar más feliz, adoro mis tardes a solas en lo alto de la montaña del este en el bosque viendo el atardecer.

-Mimi, mira…oye hija sabes que tu…soy tu padre y sabes que como padre tengo que cuidar de ti, no es que quiera cotillear tu vida privada pero lo de antes…

-Papá, eres el mejor- Le di un beso en la mejilla, cogí dos manzanas y salté por la ventana baja de la cocina.

-¡Pero hija, aún no he acabado de hablar! Ays, ojalá estuviera aquí tu madre para ver lo grande y preciosa que estás…

Empecé a correr cada vez más rápido, más y más y más, ya no sentía mis piernas en el suelo, salté una roca de gran dimensión.

-¡Yuju!¡ Estoy voolaandoo!

En menos de dos segundos estaba en lo más alto, podía ver todo Dawson. Es difícil adivinar el destino de alguien, jamás pensé que todo Dawson pararía a mis pies.