-¿Qué tal? ¿Me queda bien? Es precioso ¿verdad?, desde que lo vi supe que era mío, aunque me aprieta un poco la parte de arriba.
-No, no así no señorita que me vas a romper el vestido, la parte de arriba es ajustable solo tienes que estiras de aquí… a ver y enlazar por aquí.
-Oh, muchísimas gracias.
Nos queda menos de un día para el baile, todas las chicas están locas de entusiasmo, llevan probándose vestidos desde hace un mes y yo aún no sé qué ponerme, Mark me envió a mi casa un vestido de alta costura de un famoso diseñador de París cuyo nombre no me acuerdo pero lo consideré inapropiado para la ocasión, tenía aberturas y transparencias por todas partes, de color negro y tela de seda. Más de uno pensaría que salgo de un club de alterne o algo parecido, lo peor fue que mi padre me pilló probándomelo, al pobre casi le da un ataque.
-¿Crees que me queda mejor con estos pendientes o este collar? Es que no quiero cargar tanto sabes, creo que a Pierre le gustará más si voy con tacones ¿ Mimi?¡¿Mimi?!
-¿Eh?, perdona no te estaba escuchando.
-¿Qué te pasa? Te veo muy pensativa.
-Estaba pensando en qué ponerme.
-Pues sentada no se te va a ocurrir gran cosa, mueve el culo que están a punto de cerrar.
-Si…
Eché un vistazo por encima. Los había de diferentes cortes y acabados, era un sinfín de colores para las más atrevidas había un vestido totalmente trasparente y para la que quiere algo más discreto incluso tenían traje de pantalón y chaqueta tipo a los años ochenta. Me fijé concretamente en uno granate que había en el maniquí dentro de la vitrina, era realmente elegante, destacaba entre todos los demás, me acerqué para verlo mejor. Estaba anclada con cadenas de hierro por lo que supuse que era muy caro. Tenía un escote bastante exagerado, siguiendo de una caída en vuelo de varias capas de seda de un tono más claro, una cinta de color rosa pálido bordado de oro rodeaba la cintura. Sobre los guantes de color marfil se dibujaba una pequeña flor de rubíes y perlas blancas, era precioso, brillaba bajo los focos, me quedé eclipsada por su belleza, era un vestido para una verdadera princesa.
- Es precioso ¿verdad? Si llevas este vestido al baile seguro que destacas. Ven vamos a preguntarle lo que cuesta.
-No Shopie, debe de costar mucho no está a nuestro alcance.
-Solo por curiosidad.
Se acercó a la dependienta que nos estaban mirando con mala cara, supongo que tendrán ganas de irse a casa, somos las últimas clientas del día.
-¿Perdone, puede decirme el precio de ese vestido por favor?
-Está vendido. Pero de todos modos no tenía precio estaba en una subasta, alcanzó unos números muy altos había bastante demanda.
-¿Es especial ese vestido? O sea por qué tiene un precio tan alto, yo no le veo nada fuera de lo normal.
-Sí, este vestido tiene un siglo de historia. Su estructura, su corte y su elegancia es lo que le hace especial porque en esa época no existían vestidos de este tipo. Míralo es como si lo hubieran diseñado ahora, muchos son los diseñadores que lo han intentado adquirir pero créeme, no es fácil. Su rareza es lo que le hace especial y única en este mundo. Se desconoce el diseñador de la pieza pero se rumorea por ahí que es una mujer. Si os fijáis en el borde interior de la manga de los guantes se lee los iniciales.
Busqué el borde y agucé mis ojos para ver las pequeñísimas dos letras que estaban bordeadas de color granate en interior de los guantes: C.D.
-¿C.D? ¿No será el cd de escuchar? Quizás la persona que lo creó le gustaba mucho la música.
La dependienta me miró como preguntándome ¿tu amiga está bien de la cabeza? A veces Shopie puede parecer una auténtica lunática, pero yo estaba muy interesada en el vestido, parece increíble que tenga tantos años, ¿Y por qué un vestido de tanto valor iba a parar en una tienda de vestidos de segunda mano de Dawson West?
-¿Y cómo es que una pieza tan valorada en el mundo de la moda ha ido a parar en una tienda de vestidos de segunda mano? Es decir ¿no tenéis miedo de que os lo roben? Debe de costar una fortuna.
-Tú no sabes nada niña, a veces el lugar más peligroso es el más seguro.- Me miró con sus ojos escalofriantes fijamente, yo le devolví la mirada y ahora que me fijo, la dependienta llevaba todo el cuerpo tatuado sobre su piel blanca como la nieve, un pelo rojo chillón con mechas negras .Bajo la luz de las lámparas representaba una escena aterradora. Tenía pinta de haber salido de una cueva después de cincuenta años. No sé qué quiere decirme con eso pero será mejor que nos vallamos, el cielo está completamente negro y ya no se ve a nadie por la calle.
-Bueno supongo que tendrán gana de cerrar, será mejor que nos vayamos. Lo siento por las molestias y gracias.
Sentí un alivio al estar fuera.
