Capítulo 2.
"Flash Back"
Hamato Yoshi dormía plácidamente, cuando de repente tocan su puerta. Perezosamente se levantó y fue a ver quien estaba en ella.
Se sorprendió al ver que nadie estaba en la dicha entrada a su hogar, pensó que solo era una broma de esos niños que salen a jugar por las noches, pero todos esos pensamientos se fueron al ver a una canasta tapada por una pequeña manta y una carta sobre ella.
Tomó la carta y la leyó:
"Te pido que cuides a mis hijas, te he observado desde hace tiempo y sé todo sobre ti. No me llames loca o malvada por dejar botadas a mis queridas, pero surgieron muchos problemas y no puedo permitir que les pase algo. Ellas tienen algo especial por dentro y no molestarán en lo absoluto, eso tenlo asegurado.
Clarisse."
Al terminar de leer aquella nota, un llanto sonó por todos lados, mientras que la manta se movía de un lado a otro. Lentamente el hombre quitó la manta y contemplaba lo que había debajo de ésta. ¡Había dos bebés recién nacidas en ella!, Una de ellas llevaba un aro de un pedacito de tierra y otro del viento, quien era la que estaba llorando. Y la otra niña tenía un aro del sol y uno de luna, ella era la que intentaba tranquilizar a su hermana menor.
El señor Hamato entró con la canasta en las manos y, después de haber acomodado a las niñas en su cama, se acostó de nuevo a dormir con una sonrisa en su rostro, teniendo ahora, dos nuevas hijas para cuidar.
"Fin Flash Back"
Splinter: Y, pues, creo que les he mentido también por cómo han mutado ustedes…- suspiró para luego empezar a contar la verdad.
"Otro Flash Back"
Las niñas ya tenían tres años y Hamato ya las había empezado a entrenar en nunjitsu, ¡y si que estaba orgulloso!, digo, ellas aprendían rápido y eso lo sorprendía mucho. Ellas, a las que decidió llamar Natalia y _, aprendían cosas que le tomó muchos años perfeccionar en minutos. MINUTOS, aprendían cosas que ni los mejores ninjas podrían hacer.
Un día ellas se armaron de valor y fueron a pedirle lo que más querían a su padre. Una mascota para cuidar.
Natalia: em… ¿papá?...- llamó su atención mientras que él barría un poco.
Hamato: ¿si, Natalia?- se dio vuelta para ver a la pequeña totalmente nerviosa, él no era de esos padres que se enojaban por todo ni mucho menos, pero ellas no eran de pedir mucho y les daba miedo recibir un "no" como respuesta.
Natalia: em… _ tiene que decirte algo.- se apresuró en decir. La nombrada la fulminó con la mirada y su hermana sonrió nerviosa.
Hamato: ¿Qué pasa, niñas?- se paró autoritario y tomó en brazos a _.
_: em… es que hemos estado pensando… y se acerca nuestro cumpleaños y queríamos pedirte si…- suspiró- ¿nos puedes comprar una mascota?- Hamato se sorprendió al escuchar eso. ¿Tanto nerviosismo por una mascota?- no queremos un perro o un gato… sino que unas tortugas…
Hamato: ¿unas? ¿No era una?- enarcó una ceja, poniendo aún más nerviosa a la pequeña de tres años.
_: sí, es que…- miró a Natalia rogando por su ayuda.
Natalia: es que no nos gusta mucho el compartir. Ya sabes que somos algo apropiadas con nuestras cosas y por más que intentemos compartir no nos resulta, tenemos gustos demasiados diferentes.-
¡Y sí que era cierto! Si Natalia decía blanco, _ decía negro. Si _ quería salir a jugar, Natalia quería jugar videojuegos. Era como el perro y el gato, como el ying y el yang, como… creo que ya entendieron.
Hamato: creo que tienes razón, mañana iremos a ver.-le dio una sonrisa paterna y bajó a la niña que tenía en sus brazos.
Ambas niñas le dieron un abrazo –en las piernas, ya que eran muy enanas para ese entonces- y se fueron a la cama.
Hamato sonrió de lado al ver que sus "hijas" se estaban convirtiendo en todas unas kunoichis guerreras y sabias. Fue a verlas para comprobar si es que estaban dormidas y, como su hipótesis era cierta, tomó su abrigo y salió a la tienda de mascotas.
Al entrar a la tienda, a la que sorprendió mucho por estar abierta a esas horas, empezó a ver a los animales que habían allí, seguido por la mirada del vendedor, hasta que encontró a cuatro tortugas.
Hamato: quiero estas.- apuntó a las tortugas bebé. El vendedor asintió y se acercó para sacar dos de las cuatro tortugas medio dormidas. Pero, al intentar sacar una, todas la abrazaron haciendo imposible la acción. Hamato se resignó y compró las cuatro tortugas. Sí que deben de estar contentas al recibir su regalo de cumpleaños.
Y después pasó lo que el ahora llamado Splinter narró desde un principio.
Pero, al estar en las alcantarillas, se acordó de una cosa muy importante.
Hamato: Las niñas.- el hombre salió de su escondite sin ser visto por las personas y su casa. Al entrar _ y Natalia seguían dormidas, Hamato fue a su habitación y las despertó.
Al principio Natalia se tragó un grito y _ soltó un simple "cool". Hamato intentó tranquilizar y razonar con Natalia y, al cabo de muchos minutos, ella se tranquilizó y aceptó a donde iban a vivir desde ése momento.
"Fin del sexi y sensual Flash back"
Leo: O sea que nos ha estado mentido todos estos años.- sacó su conclusión.
Splinter: no, Leonardo. Esto lo decidieron ustedes.- dijo con la misma serenidad de siempre.- pasó dos años después del incidente…
"Otro Flash Back más"
Las niñas y las tortugas ya tenían cinco añitos y se la pasaban jugando, claro que _ Natalia seguían entrenando duro y las tortugas no tenían ni la menor idea sobre qué era lo que hacían. Leo se la pasaba vigilando a Natalia y a Mikey, quienes estaban molestando a Donnie, e intentando razonar con _ y Raph para que de una vez por todas dejaran de pelear por babosadas.
_: no son babosadas, Leo.- decía sin parar.- es que él- apuntó a Raph.- me molesta con su molestosa… molesticidad…- Leo y Raph enarcaron una ceja aguantándose una carcajada
Continuará….
Lamento el cap corto, pero tengo muchas ideas en el zapallo y no las puedo acomodar bien. =)
muy bien, tengo noticia: necesito chica para Donnie, ya que en este fic, April está con Casey. Las interesadas mandenme un mensaje con su ficha.
Creo que es todo por ahora, así que...
Bye, Bye.
KaTe
