Aquí el capitulo que prometí y contiene lime, hemos llegado a lo importante de la historia, creo que es uno de los capítulos más largos que he escrito, lo admito estaba inspirada, como ya dije antes, tengo ya algunos capítulos hechos, pero están en desorden, unos del final, otros que considero deberían estar en medio, pero pocos del principio, porque bueno, cuando hice este fic, pensaba poner los capítulos sin un orden, luego decidí que mejor no, para que fuera más entendible.
Espero no tardar tanto con la siguiente actualización, pero acabo de entrar a la escuela, así que no esperen mucho, como ya dije antes nunca he escrito lemmon, por lo que no sé tal me salgan mis patéticos intentos de "lemmon" por eso comenzare con lime y luego iré subiendo el tono, espero que salga bien.
Fall
Syaoran POV.
Estamos en el salón, ambos solos, a estas horas la escuela está vacía, ni si quiera el director merodea por aquí, sólo la gente que se encarga de la limpieza, eso me pone aún más nervioso, hoy estoy demasiado tenso, cualquier cosa me hace sobresaltar y no es para menos, frente a mí se encuentra la señorita Kinomoto, tal y como es ella, su cabello suelto cae hacia el frente, su cara parece concentrada en lo que hace y yo no dejo de mirarla, estoy incomodo, he hecho todo lo que está en mi para contenerme, incluso he pensado en dejar de dar clases he irme, tratar de convertirme en sacerdote.
Ella mastica la punta de su lápiz, y luego se muerde el labio inferior, siento que ya no aguataré más, en mi mente mis sueños húmedos se repiten una y otra vez, sólo quiero escucharla gemir mi nombre, maldita la hora en que esta chica se cruzo en mi camino, maldita la hora en que comencé a desearla, maldita la hora en que entre a trabajar aquí, maldita la hora en que mis hormonas despertaron, yo que resistí todos estos años sin ni una pisca de tentación o deseo.
Depresión…solía decirle el psicólogo a Wei, pero yo no estaba deprimido, no había ninguna razón para estarlo, de acuerdo puede que mi vida fuera una mierda, pero tenía cosas más importantes de las que preocuparme, que el simple hecho de estar caliente.
—Esto te matará si no lo sacas…—me rio inconscientemente, no dejo de verla.
Ella es la fruta de la tentación, deliciosa, lo único que quiero es morderla, lamerla, saborearla, sentirme dentro de ella y es que es cierto, me estoy derrumbando, pronto caeré en sus redes, ya no hay nada que me detenga, a la mierda la ética, 2 semanas sin dormir ni comer están causando estragos ¿cuánto más podré aguatar? He dejado de pensar claramente.
La veo entrecerrar los ojos, concentrada en el problema, me encanta esa expresión, me hace pensar en cómo será en el sexo, si pondrá esa misma expresión…
—Profesor…—¡oh! No ahora, mi miembro palpita, la necesito, de verdad necesito acostarme con ella o con quién sea, mi frustración sexual, está llegando a límites insospechables.
—¿eh?—pregunto torpemente tratando de salir del estupor, ella se acomoda mejor y puedo ver levemente sus pechos y definitivamente, los quiero en mi boca.
—¿Por qué me ve fijamente?—esa mirada, no ahora.
—¿Tiene algo de malo?—finjo no estar tan interesado—No hay nada mejor que ver—volteo la vista a otro lado, tratando de distraer mi mente, necesito otro café, aún más cargado que el anterior.
—¿Le soy interesante?—su pregunta me saca de mis pensamientos y yo sólo la miro nuevamente.
He escuchado de fetiches sexuales, he leído sobre parafilias, he leído muchos libros, incluidos los de psiquiatría, muchos nunca logre comprenderlos del todo, pero ahora es todo lo contrario, Sakura Kinomoto, mi alumna y la chica a la que ayudo con sus materias reprobadas se convertido en mi fetiche, ella que con sólo un vistazo a su cuerpo puede encenderme, peor que la pólvora, me he vuelto un pervertido, mi mente sólo divaga entre el sonido de su voz y su cuerpo.
Puedo permanecer días sin comer, sin dormir, puedo controlar cualquier impuso y sentimiento que hay en mí, pero nunca podré resistirme a mi bella alumna.
Sería capaz de lo que sea por ella, cumplirle cada fantasía sexual, por muy loca o enferma que parezca, pero la necesito, necesito que ella se acerque, que ella cruce esa barrera nuevamente, que ella rompa el cristal por el que estoy atrapado, sólo un poco más, con una pequeña cantidad de presión se romperá, lo sé, lo siento, yo ya no puedo más.
Ella sonríe—Eso es extraño, yo nunca tengo la atención de nadie,—cuan equivocada estas— pero no me importaría tener la suya—ella se inclina sobre la mesa, sus ojos verdes brillan con reconocimiento, yo me tenso aún más—¿puedo hacerle una pregunta?—yo asiento—¿Me desea?—pego un pequeño salto.
—No—mi respuesta es rotunda y corta, no puedo pensar en otra cosa, tengo que controlarme, pero mi mente piensa otra cosa, mi cuerpo reacciona.
—¿De verdad?—ella se inclina a propósito tratado de enseñarme más los pechos, lo que quiera lograr lo está haciendo— me pregunto si…la tiene dura—ella coloca su pie en mi erección y me tenso aún más, casi puedo sentir el sudor recorrer mi frente—Es usted un pervertido—murmura y yo sólo quiero apartarme, salir corriendo y encontrar mi liberación yo sólo.
Pero es muy tarde, ella me tiene, soy su presa, ya no hay marcha atrás, ella me sonríe y mueve su pie yo trago duro, mi pene quiere más, su simple rose es una delicia, es más de lo que podía haber imaginado.
—Profesor, juguemos un juego—yo asiento muy atontado mientras su pie masajea mi miembro—Yo le haré preguntas, y si usted no responde con sinceridad, pararé—ella no ha dejado de mover su pie.
—De acuerdo—mi voz sale ronca.
—¿Dígame, me desea?—trague duro, no podía dejar que ella papará.
—Si—conteste secamente.
—¿Se ha masturbado pensando en mi?—diablos, su maldita sonrisa.
—S-si—mi mente se está quedando en blanco, el placer es demasiado.
—¿Tiene esposa?—yo niego.
Ella para y yo gimo con frustración sus ojos muestra malicia, frunzo el ceño, si ella no termina el trabajo lo haré yo y eso no sería muy grato.
— Men-ti-ro-so —cada silaba la dice con increíble paciencia, no sé si eso me excita aún más o me frustra—Te lo preguntare otra vez y espero que me contestes con sinceridad.
Comenzó nuevamente con su movimiento, me mordí el labio, tenía que resistir, quitarla de ahí, salir corriendo, pero mi cuerpo no reaccionaba, mi mente se volvía a nublar, iba a explotar, lo sentía, me iba a venir en cualquier momento.
—N-no te miento—susurre entre dientes.
—Y ya te dije que no te creo, vamos…—hizo un poco más de presión, gemí un poco más fuerte—¿Tienes esposa, novia, amante?—nuevamente negué.
Por un momento pensé que Sakura pararía como lo hizo la otra vez, pero no lo hizo, sólo me sonrió.
—Algún día tendrás que decirme la verdad, pero por hoy, te dejaré que disfrutes un poco más—esta vez acelero el ritmo, y yo comencé a mover mis caderas involuntariamente, mi cuerpo quemaba, mi mente estaba en blanco, todo lo que hacía era seguir mis instintos.
—Te digo la verdad—murmure, para luego gruñir.
Pude ver en su cara que aún no me creía, pero supongo que tarde o temprano lo averiguaría. Enterré mi cara entre mis brazos mientras me apoyaba en la mesa, una parte de mi aturdida mente me recordaba que estábamos en la escuela, no podíamos hacer ruido, trate de ahogar todos mis gemidos y quejidos, gruñía de vez en cuando y decía incoherencias, pero no quería parar.
-Esto está mal-me dije mentalmente, pero la placentera sensación de la fricción del pie de mi alumna contra mi miembro era demasiado, estaba a punto de venirme, sólo un poco más, moví mis caderas tratando de intensificar el ritmo y levante un poco la vista, unos ojos verdes me miraban con cierta maldad, eso detono algo en mi, mordí mi brazo en un triste intento de callar mi gemido, mientras el orgasmo me golpeaba peor que un tsunami.
—Te viniste más pronto de lo que pensé—estaba aturdido y sentía que aún navegaba entre pequeñas olas de placer y todo en mi cabeza estaba en blanco—¿A caso es virgen?—tal vez se trataba de una pregunta retorica o muy irónica, no pude captarlo bien, pero ya era tarde.
—Sí, lo soy—cerré los ojos y trate de disfrutar lo último que quedaba del orgasmo.
Me quede con la cara sobre el escritorio, mientras trataba de regular mi respiración y aclarar un poco mi mente, mis lentes ya no estaba y ahora que lo pienso ¿en qué momento me los quite? El silencio es absoluto y eso permite que escuche hasta mi acelerado pulso.
Y comienza, esa sensación de culpa se instala en mi pecho, la he cagado y en grande, he cometido la mayor estupidez que pude hacer.
Elevo lentamente mi vista para encontrarme con mi querida estudiante, parece bastante sorprendida, como si analizara todavía lo que dije hace un momento y eso sólo me hace sentir peor, soy un maldito enfermo, esto se me fue de las manos ¿qué consecuencias traerá en un futuro?
—Deberías irte, ya es tarde—es todo lo que digo mientras quito mi cabello de la cara, esta húmedo al igual que todo mi cuerpo.
La veo levantarse, tomar sus cosas, no decimos nada más, ni siquiera me atrevo a mirarla a los ojos, probablemente nunca pueda hacerlo, sólo espero que esto no vuelva a repetirse nunca más, escucho sus pasos alejarse después de cerrar la puerta.
Yo me quedo estático en el mismo lugar, no sé qué voy a hacer a partir de ahora, sólo sé que necesito llegar a casa y darme un baño que me despeje la mente por completo, tal vez tomar algo que me calme, porque dudo que pueda hacerlo por mi cuenta.
La misma pregunta se repite en mi cabeza como un eco- ¿qué voy a hacer ahora?
