Hi!
Después de miles de siglos (?) Vengo a dejar el segundo Drabble de esta sería de Drabbles... que al parecer ya será viñetas porque me salen de mas de 500 palabras. Los dejo leer tranquilos.
Ah, cierto. Este Drabble está dedicado exclusivamente a Alexx Jackson quien ha sido una persona tan increíble como para aguantarme y alentarme. Hermosa, gracias.
Advertencias: Ninguna.
Disclaimer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi no me pertenecen, son propiedad intelectual que Nakamura sensei y yo sólo los tomo un rato para que trabajen para mí.
Tus prioridades
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Yokozawa entraba al edificio de Marukawa; furioso, se dirigía hacia la sección de Manga Shonen Japun. Sus pasos resonaban con gran peso por los estrechos pasillos de la editorial y la pesaba aura que emanaba intimidaba de manera considerable a todo aquel ser indefenso que lo viese en ese momento. Estaba muy enfadado con el editor en jefe del sector ¿Por qué? Bueno, simplemente al sonriente Kirishima se le había olvidado que ese día tenían una firma de autógrafos de Ijuuin y el señor no se dignó a aparecer en toda la mañana; y todavía en cambio se atrevió a mandar en su lugar a un enclenque joven castaño de ojos verdes que no paraba de temblar.
Cuando subía en el ascensor se tomó unos segundos para relajarse y tomó el puente de su nariz con sus dedos en busca de relajarse un poco. Verificó la hora en su reloj de muñeca y éste marcaba las siete de la noche; estaba cansado y sólo quería irse a casa, pero eso sería después de darle un buen sermón al petulante jefe de sección.
Las puertas se abrieron de par en par y salió del cubículo para retomar su caminata y con ello su estado de humor de los mil demonios. Al dar vuelta para la oficina de la revista, se encontró con un caos total; la gente corría llevando y trayendo algunas cosas, unos se gritaban entre otros y había incluso seres que ya no parecían tan humanos tirados en el piso bajo kilos y kilos de papel.
En ese momento lo recordó, era fin de ciclo.
Pero no podía ser considerado por ello y tomó de un brazo a un joven que pasaba con ojeras debajo de sus ojos—. ¿Me puedes decir dónde demonios está el bastardo de Kirishima-san?
Quizá no fueron las mejores palabras para formular la pregunta que tenía atorado desde la mañana, pero al parecer el mensaje llegó al receptor quien sólo le miraba levemente confundido, quizá intentando recordar bajo toda esa maraña de cosas por hacer quien era Kirishima.
—Ah — bufó sobándose las sienes con su mano libre —, ya recordé. Él volvió a su casa desde muy temprano, al parecer llamaron del colegio para decirle que su hija tuvo un accidente o algo así — cuando recobró los sentidos, el chico se dirigió al azabache nuevamente —. ¿Te importa soltar mi brazo? Tengo muchas cosas que hacer, como dirigir a toda esta manada de idiotas.
Takafumi simplemente se quedó helado y deshizo el agarre con el otro de manera automática y mil cosas cruzaron por su mente ¿Por qué no le avisó? Torpemente buscaba su celular entre las bolsas del pantalón o del saco, pero no encontró nada. Ahí recordó que había olvidado el celular en la oficina antes de irse al lugar del evento.
No perdió más tiempo y corrió desesperado hacia la salida.
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Tocó desesperado el timbre del departamento de Zen mientras intentaba controlar su agitada respiración. Intentó llegar lo más pronto posible y revisó que no había pasado tanto tiempo como él creía. Con lentitud, comenzó a pararse erguido con el mentón en alto, pero con la preocupación impresa en su faz.
—¿Takafumi? — Kirishima abría la puerta poco a poco dejando ver su abrumado rostro. Con un gesto, ivitó al otro a meterse a su casa y se hizo a un lado, alzando los brazos para estirarse un poco.
—Me dijeron que Hiyo tuvo un accidente ¿Está bien? — Inquirió preocupado por todo el ambiente que sentía.
—Nada grave, le dio un poco de fiebre en las primeras clases y se desmayó en un pasillo — se encaminó hacia la recámara de su hija sabiendo que el otro le seguiría—. El médico ya la revisó y al parecer tiene una infección en las vías respiratorias.
—Ya veo— musitó mirando desde arriba a la pequeña castaña que descansaba en su cama con un paño húmedo en su frente.
Ambos hombres corpulentos se sentaron a los lados de la cama de la niña. Desde afuera, se veía que eran una clase de guardianes que custodiaban a la princesa que yacía dormida en su lecho. Sin darse cuenta, los dos sonreían bobamente, pero también les dolía el corazón verla así de indefensa y dócil, muy por el contrario lo que era en sus cinco sentidos.
—Perdona por no decirte nada — el primero en romper el silencio fue Zen—. Cuando dijeron que algo le había sucedido a Hiyori entré en pánico y se me olvidó todo; sólo alcancé a decirle a mi ayudante.
—No sucede nada — respondió tajante Yokozawa para retornar al silencio magistral que los rodeaba.
Pero sucedía todo. En ese instante, Takafumi comprendió como podían afectarle a Kirishima sus prioridades, siendo Hiyori la que ocupaba el primer puesto sin dudarse. Y no se molestaba, muy por el contrario, amaba verlo como aquel individuo se convertía de un Jefe imponente a ser un padre tonto que se desvive por un hijo.
Y eso terminó por enamorarlo más de él.
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¿Qué tal? Yokozawa entiende todo lo que concierne a Kirishima, lo acepta tal y como es y por eso me encanta. Los escritos vendrán mas seguido, al parecer las musas volvieron a mí. Linda semanita.
Gracias a zryvanierick y a evelin. dicinco por sus reviews y a los que agregaron a favoritos y folows.
Besitos de moras.
Cadiie Mustang.
